lunes, 8 de junio de 2020

Las bienaventuranzas

lunes, 8 de junio de 2020
Lunes de la décima semana del Tiempo Ordinario

Las bienaventuranzas son, ante todo, un retrato de Jesús. Él es Dios y Hombre. Bienaventurado en Sí mismo desde toda la eternidad, toma nuestra naturaleza humana para comunicarnos la bienaventuranza divina. 

Él es el que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Él es el manso y sufrido que carga con todas las miserias de los hombres para librarnos de la condena por el pecado. Es el que llora por Jerusalén y por Lázaro. Llora porque ama y porque tiene un Corazón misericordioso en el que encuentran consuelo todas las penas.

Las bienaventuranzas son también una enseñanza sobre el bien y la felicidad del hombre. Nos dicen que los bienes creados son medios para servir a Dios y a los hombres. En la medida en que los usemos así, se revelarán como bienes verdaderos para el hijo de Dios que vive confíando en la Providencia de su Padre y esperando la bienaventuranza eterna. 

Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús, en Vos confiamos. Madre de Misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra, ruega por nosotros.


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2020 June 8th, Monday
Monday of the tenth week in Ordinary Time

The beatitudes are above all a portrait of Jesus. He is God and Man. Blessed in Himself from all eternity, He takes our human nature to communicate to us His divine beatitude.

He is the One Who, being rich, became poor to enrich us with his poverty. He is meek and long-suffering as He bears all the miseries of men to free us from condemnation for sin. He is the One Who weeps for Jerusalem and for Lazarus. He cries because He loves and because He has a Merciful Heart in which all sorrows find comfort.

Furthermore, the beatitudes teach about the good and happiness of man. They tell us that created goods are means to serve God and man. To the extent that we use them in this way, they will be revealed as true goods for the children of God who live trusting in the Providence of their Father and hoping for eternal beatitude.


Most Sacred and Merciful Heart of Jesus, we trust in You. Mother of Mercy, our life, our sweetness and our hope, pray for us.

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