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miércoles, 5 de mayo de 2021

Feria. Ana Iris Simón


    Publicado en 2020, va ya por la quinta edición. 

Un libro serio y bellísimo que hace sonreir a cada paso.

Ana Iris es de La Mancha, ese «océano de esparto». Mientras nos cuenta sus recuerdos de infancia nos introduce en el clan familiar y vamos entendiendo «que no hay nada más bello que el orgullo que se permiten los humildes, porque es el que emana de las cosas importantes». 

Ser de pueblo en España es convivir con la blasfemia más brutal y con la piedad más recia, sencilla y pura. Si se trata de un pueblo de la Mancha, ser de pueblo es convivir con Sanchos y aprender a mirar la vida y la muerte sin hacer aspavientos. Cuando arrancó el coche de la funeraria que llevaba a la abuela de Ana al cementerio «dos mariposas blancas quisieron unirse al cortejo fúnebre porque en Criptana se va de la iglesia al cementerio andando, salvo si eres mariposa blanca, que vas volando, y eso hicieron». 

Si el que es de pueblo y manchego tiene, además, vocación de escritor, durante la adolescencia habrá «escrito mucho sobre Madrid como escribimos sobre Madrid los chavales que vivimos en la periferia, como si Madrid fuera una especie de Macondo en el que no llueven ranas pero qué bien se está en Comendadoras cuando atardece». 

Pero la gran pregunta de este libro —que plantea muchas y muy grandes preguntas—, la más abrumadora, podría formularse asina: ¿cómo es posible que, de pronto, un niño recién nacido, o Dios, se convierta en el centro del universo de uno? 

Y, al parecer, a esta pregunta solamente puede hallarle uno mismo la respuesta. Y, al parecer, da igual que uno sea de Campo de Criptana o de Nueva York porque todos, cuando hallamos la respuesta, nos sorprendemos no poco y, si supiéramos escribir como Ana Iris Simón, llenaríamos el mundo de libros serios y desternillantes.

lunes, 3 de mayo de 2021

Lecturas (y películas) de abril


Lecturas:

1. Calixta. John Henry Newman. 

Una cita aquí. Otra aquí. otra aquí. Otra aquí. Otra aquí. Otra aquí.

Newman no llamó a esta deliciosa obra «novela» —aunque es una novela histórica— sino, humildemente, «retazos». Y advirtió con humildad que «son un intento de imaginar y expresar los sentimientos y las relaciones de cristianos y paganos en el periodo de que tratan». El periodo de que tratan es el siglo III, no muy distinto del XIX o del XXI en ciertos aspectos. También advierte, sin alarde de erudición, que esos retazos «han requerido más estudio del que parece a primera vista». 

Y es de agradecer que un erudito como él haya escrito para los que no somos eruditos unos retazos encabezados por el poema de un su amigo que acaba con estos versos:

Tú, en esta vida, ama a tu Dios

o vive mirándote el ombligo para siempre. 

Lo de «mirándote el ombligo» es de mi cosecha. Víctor García Ruiz, el traductor de Newman, lo ha traducido mucho mejor. 


2. Decálogo del buen ciudadano. Victor Lapuente.


3. Cinco meditaciones sobre la muerte. François Cheng. 

No esperes encontrar aquí doctrina. Poesía, sí. Y una poesía, por cierto, delicada. 


4. Ciego en Granada, Miguel D’Ors 1975. 

Más sobre la muerte: Uno se muere así


5. Un cinéfilo en el Vaticano. Román Gubern, 2020.

Fue miembro —el único laico— de la comisión de la Filmoteca Vaticana para conmemorar, en 1995, el centenario del cine.  


6. Las suplicantes. Esquilo. 



7. El huevo de la serpiente. Eugenio Xamar. 

Sesenta y tres crónicas breves enviadas por Xamar desde Alemania en 1923 y 1924 a los periódicos españoles de los que era corresponsal. 

Están escritas con un delicioso humor que deja ver la admiración del periodista por Alemania, su amor a Cataluña y su desprecio burlón de España. 


Películas:

De las que he visto en la tele la mejor, sin duda, Las aventuras de Jeremiah Johnson, de Sydney Pollack y, claro, Robert Redford que está genial. Muy buenas, también, El cielo sobre Berlín de Wim Wenders, Sound of Metal de Darius Marder y The Gentlemen. Una un poco loca: Al servicio de las damas de Gregory La Cava. Y, muy apropiada para Pascua, Ordet de C.T. Dreyer. 

Al cine solamente he ido a ver Nomadland.

miércoles, 14 de abril de 2021

Decálogo del buen ciudadano. Victor Lapuente.


Se aborda aquí el problema de la polarización y del enfrentamiento en una sociedad que ha perdido los vínculos religiosos y patrióticos. 

El libro está maravillosamente escrito; abunda en anécdotas sabrosas, comentarios ingeniosos y reflexiones luminosas y nos anima a tratar de entender al prójimo evitando convertir al adversario en enemigo a abatir. 

A uno le dan ganas de conocer al autor a quien se imagina como un hombre excelente, muy culto, sensible y amable.

Deja claro que, de la religión, le interesa su función social, no sus dogmas. Si no lo he entendido mal, para él —como para el don Manuel Bueno Mártir  de Unamuno— el Evangelio es una colección de cuentos hermosos que pueden hacer mucho bien a la gente sencilla y en la que la gente culta puede encontrar inspiración poética y cierta sabiduría humana tradicional bellamente expresada. Y, si no lo he entendido mal, propone que las religiones tradicionales sigan cumpliendo su función social para que la política pueda mantenerse en los límites de la razón y de la sensatez. 

Lo que no acabo de ver claro es cómo una colección de cuentos hermosos y antiguos puede contribuir a la cohesión de una sociedad que, por una parte, no encuentra en ellos nada más que inspiración poética y sabiduría humana y, por otra, tiene a su disposición muchas otras colecciones —antiguas y nuevas—  de relatos hermosos. 

En cualquier caso, según ese esquema, una Iglesia que predicase el Evangelio como Palabra de Dios y a Cristo como único Redentor de los hombres y no como uno entre tantos arquetipos míticos en el panteón de la literatura de género religioso, sería percibida como una piedra en el zapato para la cohesión social. Don Víctor lo dice mucho mejor, claro. 

Hay un solo punto sobre el que me ha parecido que don Víctor Lapuente pasa de forma —¿como diría yo?— menos elegante. En un momento se pregunta «¿por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?». Y él, que con toda razón nos anima a tener en cuenta los argumentos de los demás y a evitar hasta las microagresiones, lo explica así: se debe a la actitud misógina de la actual jerarquía eclessiástica. 

He disfrutado y aprendido mucho con esta lectura. 

domingo, 4 de abril de 2021

Lecturas marzo 2021


1. El último barco. Domingo Villar.

El inspector Leo Caldas y su ayudante, Rafael Estévez, tienen que encontar a Mónica Andrade, profesora de la Escuela de Artes y Oficios, alfarera, por más señas, que ha desaparecido. Recorremos con ellos Vigo y los alrededores: paisajes, agricultura, pesca, aves, arquitectura —mucha arquitectura—, bares y restaurantes en los que oiremos hablar de si las patatas congeladas valen o valen para ser fritas y de si hay que echar o no limón al marisco. Todo con mucha intriga y algunos latines -Trahit sua quemque voluptas (a cada uno lo domina su pasión)- y palabras como «menzazo» y «nebbiolo» que hay que buscar en el diccionario. 

2. Los siete pecados capitales de los arquitectos. Robert Adam.

Después de ¿Quién teme a la Bauhaus feroz? lo más cáustico que he leído sobre los arquitectos famosos. 

3. La Historia taurina a través de la prensa. Antonio Petit Caro. 

El autor —a quien un colega suyo llamó «patricio de la prensa cabal»—murió el 26 de febrero. Descanse en paz.

4 y 5. La otra música y Todavía no. José María Sánchez Silva.

Leyendo el blog de Aurora Pimentel me he animado a leer a Sánchez Silva. 

6. Del amor, del olvido. Miguel d’Ors 1972. 

Sobre el prólogo —divertidísimo— y las erratas hice un tuit.

7. La cuarta copa. Scott Hahn. 

Ya va por la tercera edición. Es de esos libros que uno tiene ganas de releer en cuanto lo acaba. 

8. Conversaciones con J.M. Ibáñez Langlois. 

Muy bueno. 


        ¡Ah! ¡Se me olvidaban! ¡Qué olvido!

9, 10 y 11. Los entremeses filosóficos La sucursal y Don Sandio y el ensayo Palabra dicha y dichosa, todos de Javier Gomá. 


domingo, 28 de febrero de 2021

Lecturas de febrero

1. The Cultivation of Christmas Trees. Eliot para despedir la Navidad el dos de febrero, como todos los años.

2 y 3. Carta Apostólica Patres corde y Encíclica Fratelli tutti

Fratelli tutti tiene 287 puntos. Si uno no tiene tiempo para leerlos todos pero desea enterarse de lo más importante puede empezar en el punto 200 y acabar en el 284. 

4. Padres e hijos. (1862)

Una novela llena de páginas y de personajes inolvidables. Por ejemplo, Arina Vlásievna una auténtica rusa de vieja estirpe. Era muy devota y sensible; creía en toda clase de predicciones, adivinaciones, conjuros y sueños; creía en duendes, en espíritus del bosque, malos encuentros, hierbas curativas, remedios caseros, maleficios y el inminente fin del mundo; creía que si un domingo de Pascua no se apagaban las velas, entonces el trigo sarraceno crecía bien, y que las setas no crecían si las contemplaba el ojo humano; creía que al diablo le gusta estar allí donde hay agua y que cada judío lleva en el pecho una manchita de sangre; tenía miedo de los ratones, serpiente, ranas, gorriones y sanguijuelas, del trueno, del agua fría, de las corrientes de aire, de los caballos, de los machos cabríos, de las personas pelirrojas y de los gatos negros… La descripción de esta mujer se extiende todavía hasta ocupar una página entera sin que decaiga el ritmo. Arina es la madre del protagonista: un médico nihilista. 

5. Inscritos en el libro de la muerte. José Calderero de Aldecoa. 2020. Hice un tuit sobre este

6. El surgimiento del judaísmo rabínico y el Nuevo Testamento. Tomás García Huidobro. 2020

El año 70 las legiones romanas destruyeron el templo de Israel. A partir de ese momento los hijos de Abraham se dividieron: unos siguieron el camino de la circuncisión y se agruparon en la Sinagoga, otros tomaron el camino del bautismo y se agruparon en la Iglesia. El cristianismo y el judaísmo rabínico son dos ramas de un mismo y viejo tronco. 

Bien, Pero, mucho mejor:

7. El Pueblo judío y sus escrituras sagradas en la Biblia cristiana. Pontificia Comisión Bíblica. 2001.

Todo el documento, desde el prólogo del cardenal Ratziger, es una joya. Gracias a don Ramón Sáez que me lo ha recomendado. 

El Nuevo Testamento reconoce la autoridad del Antiguo como revelación divina y no puede ser interpretado sin él y sin la tradición judía que lo transmite. Los reproches que el Nuevo Testamento dirige a los judíos son los mismos que se encuentran en el Antiguo Testamento. 

8. El Greco. Sergei Einsenstein. 

Dos textos, el segundo dedicado a las cinco versiones de La expusión de los mercaderes del templo, en los que el cineasta analiza el pathos —«algo que fuerza al espectador a saltar de su silla (…) que lo impulsa a moverse, a gritar, a aplaudir (…) a salir de sí mismo»— en la pintura del Greco cuya sepultura regó Góngora con sus lágrimas… poéticas, claro. 

9. Un Eliot para españoles. Jaime Siles.

Si Eliot es oscuro —y aún más oscuro en sus textos críticos que en sus poemas— sus comentaristas no le van a la zaga. Ciento setenta y cuatro páginas de letra diminuta —sin capítulos ni epígrafes ni divisiones— y treinta y cinco paginas de notas de letra microscópica. 

    Al final he encontrado alginos comentarios sabrosos a La Tierra Baldía y unás páginas dedicadas a la crítica —implacable— que hacen JRJ y Neruda a Eliot. 

lunes, 1 de febrero de 2021

Lecturas de enero

     «Esta conexión entre liturgia y serena y alegre mundanidad (Iglesia y taberna) siempre ha sido considerada como típicamente católica y, de hecho, lo es». (El espíritu de la liturgia, Ratzinger)


     1. Un cuento de Navidad para Le Barroux. Natalia Sanmartín Fenollera.

Muy bien.

2. Leer contra la nada.

Preciosa edición (2017) de Siruela.

Antonio Basanta habla de literatura y comunica al lector su pasión por la lectura. 

3. Georges Simenon.

Editado (2012) por Acantilado incluye una novela corta, El hombre de la calle, varios artículos sobre Simenon —uno de Antonio Muñoz Molina y otro de Carlos Pujol— algunas cartas dirigidas a él, una colección de elogios como el de Faulkner —adoro leer a Simenon— y una galería de retratos del escritor.

4. Cartas (I)

Primer volumen de la edición (2020) crítica y anotada de las cartas del Fundador del Opus Dei preparada por Luis Cano. 

5. El espíritu de la liturgia. Romano Guardini.

Primera publicación de Romano Guardini. Cuando la leí por primera vez  no me pareció fácil aunque me pareció hermosa. Al releerla ahora sigue pareciéndome hermosa y oscura.  

6. El espíritu de la liturgia. Ratzinger.

Leí por primera vez este libro de Ratzinger cuando se publicó en castellano y, de resultas, me animé a leer el de Guardini. 

Al releerlo ahora sigue pareciéndome una maravilla hermosa y oscura. puede que sea porque la misma liturgia, siendo muy hermosa, no deja de ser un misterio. 

7. David Copperfield. (Primera parte) Charles Dickens. 

Joan me regaló por mi santo dos cedés con una versión del novelón resumida y leída por un actor inglés que hace voces magistralmente. Me he animado a releer la novela que leí por primera vez, creo, hace cuarenta años. Muy bien. Muy bien.