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sábado, 6 de junio de 2020

Parroquia en fase 2 (4)

sábado, 6 de junio de 2020
San Norberto

Cita con Newman:
En la fiesta de Santiago, apóstol, de 1830 Newman predicó un sermón difícil porque hablaba de un tema difícil: la predestinación. 
Empezó sentando que, para los primeros cristianos no había duda: siendo la gracia de Dios absolutamente necesaria de principio a fin hasta el punto que ni palabra, ni obra, ni pensamiento pueden agradar a Dios sin ella, no obstante, el alma humana tiene también de principio a fin la facultad de resistir a la gracia y, por tanto, la determinación última de su propio destino. 
Sin nombrar a san Agustín, se refirió luego a él así de anglicana y elegantemente: «Sin embargo, a principios del siglo V, cuando caían algunas sombras sobre la Iglesia, surgió un famoso doctor, cuyo nombre siempre hemos de honrar por sus innumerables dones, su diligencia y la amplitud de su enseñanza, con independencia del juicio que merezcan algunas de sus opiniones». Y, a continuación le atribuyó la paternidad de una doctrina de la predestinación que excluiría la cooperación de la libertad humana. 
Ceremonial de los obispos:
Hablando de los Días señalados en la vida del obispo (Parte VII) el Ceremonial se refiere al día de su elección (Cap 1) y luego al de su ordenación (Cap 2). Debe preceder a la toma de posesión del oficio y, en la medida de lo posible, ha de realizarse en los tres meses siguientes a la recepción de las letras apostólicas. Muy bien. Conviene que se celebre en su catedral y, en ese caso, la ceremonia incluye la toma de posesión. Siguiendo una antigua tradición deben ser al menos tres los obispos ordenantes aunque cabe dispensa. Normalmente será el Metropolitano quien ordene al sufragáneo y el ordinario del lugar al obispo auxiliar. Muy bien. 

A las once y cuarto me voy a Torremendo para buscar a Wilder. Mientras él hace algunas compras yo me voy al confesonario. Número de penitentes: 1. 

A las 12:37 empieza la Misa. Memoria de san Norberto. Empiezo pidiendo perdón por el retraso. Creo que todos me perdonan. Recuerdo que han venido: Concepción y Antonio, Rosario, Carmen, Teresa, Joan, Wilder, Encarnita, Gloria, Carmela… Me faltan dos porque éramos trece. Jeanette no ha venido y Rita tampoco. 

Cantada la Salve, porque es sábado, voy a la puerta para despedirme de los amables feligreses. Luego me voy a comer a Casa Antonio con Wilder y a las cinco lo devuelvo a Torremendo. 

Esquilo:
Habíamos dejado al coro de los ancianos rectores de Persia cantando su preocupación por Jerjes que ha partido contra Grecia. Llega la viuda de Darío y madre de Jerjes y cuenta que ha tenido un sueño. Dos mujeres estaban enfrentadas. Una de ellas vestía a lo persa (Asia) y la otra a la moda griega (Europa). Darío puso sobre ellas un yugo y, mientras la persa lo recibía dócilmente, la griega lo rompía. Al despertar, la reina fue a ofrecer un sacrificio para alejar los malos presagios pero la vigilia fue peor que el sueño porque vio un águila junto al altar de Febo y cómo caía sobre ella un milano. 
El Coro le aconseja que haga algunos ritos y libaciones para atraer las bendiciones de los dioses. Luego ella pide que le den noticias de la guerra. Pregunta, por ejemplo, qué caudillo dirige a lo griegos:
—No se llaman esclavos ni vasallos de nadie.
—Y, ¿cómo, pues, resisten el ataque enemigo?
—¡Incluso destruyeron las huestes de Darío!
Entonces llega un mensajero anunciando la derrota de los persas. Llora el coro; narra el mensajero la desgracia interrumpiendo el relato con sollozos; llora la reina y pregunta quién no ha muerto. Entonces, una buena noticia del mensajero:
—Jerjes vive y la luz del sol contempla. 
—Inmensa luz para mi casa has dicho,
fúlgido día tras infausta noche. 
El mensajero pasa revista a los caídos entre los persas y sus aliados. Luego cuenta cómo la armada persa superaba en mucho a la griega y cómo Jerjes cayó en una trampa. Porque un griego vino a decirle que los suyos se preparaban para huir en cuanto anocheciera. Jerjes lo creyó y mandó vigilar durante toda la noche para impedir la huida de los griegos: 
Y es que ignoraba el futuro 
que le reservaba el númen. 
Entre tanto los Helenos
sin perder la disciplina
preparaban su cena. 
En vez de huir, los griegos se preparan para atacar a la flota persa al amanecer. Tras el desastre:
Viendo Jerjes la hondura 
de sus males lanza un grito 
—se sentaba sobre un trono,
en la cima de un collado,
junto al mar, y desde donde
toda la escuadra veía—
al punto rasga sus ropas
rompe en agudo alarido
y al ejército de tierra
da órdenes a toda prisa;
y, sin orden ni concierto, 
inicia la retirada.

A las seis hay que rezar las Vísperas de la Santísima Trinidad y a las siete Misa. 

Luego, hasta la hora de la cena, sigo con mi investigación acerca de qué cosa sea la tristeza. 

Después de cenar, para  ir activando el parasimpático, una tila y una Nana de Enrique García Máiquez que acaba durmiendo a su hijita y el resultado final
es un completo
silencio
en el que casi puede oírse
su corazón
latiendo
y no se oye
pero llena
…tan-tán, tan-tán…
el universo. 

viernes, 5 de junio de 2020

Parroquia en fase 2 (3)

jueves, 4 de junio de 2020
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote

Saldo cuentas con Sergio y me voy a Alicante. 

Paso por la librería Pynchon&Co y por la Biblioteca Sacerdotal Tabarca. 

Como con Wilder que es amigo de Claudia y de Rodrigo. Se viene conmigo a San Miguel pero pasamos antes por Crevilente para recoger unos felpudos desinfectantes. Va a pasar una semana en Torremendo. Después de Misa de siete —somos cinco en Misa y no ha venido doña Nati, ejem, ejem— compramos sábanas y lo llevo a Torremendo. 

21:30
Llego a casa y escribo esto. 

viernes, 5 de junio de 2020
San Bonifacio

En el Oficio de Lecturas leemos una maravillosa carta de san Bonifacio. La barca de la iglesia no ha de dejarse a la deriva, debe ser gobernada. Los ejemplos de los santos pastores Clemente y Cornelio, en Roma, Cipriano, en Cartago o Atanasio en Alejandría que cumplieron su oficio heroicamente bajo el gobierno de los emperadores paganos hacen que Bonifacio se sienta muy pequeño y esté tentado de abandonar el gobierno de la Iglesia. pero ese mismo ejemplo lo lleva a confiar en Dios con toda el alma, a mantenerse firme en la lucha y disponerse a morir en ella, si así lo quiere Dios. «No seamos perros mudos, no seamos centinelas silenciosos, no seamos mercenarios que huyen del lobo sino pastores solícitos que vigilan sobre el rebaño de Cristo». 
¡Viva san Bonifacio!

Cita con Newman
En la fiesta de San Pedro Apostol de 1834, Newman aborda el asunto del ministerio cristiano. Desde su anglicanismo moderado polemiza con los que niegan que Cristo haya instituido ministros y sacramentos de la Gracia. Con humor reconoce que es «una suerte para los hombres ser incoherentes pues así, aunque pierdan una parte de la fe cristiana, al menos mantienen algo». Pero advierte que esa incoherencia, que se puede mantener fácilmente en tiempos tranquilos, es un peligro cuando la fe se pone a prueba. 
Buscando esa coherencia con una humildad y una honradez intelectual asombrosas, él mismo llegará a la Iglesia Católica once años después.  

La séptima parte del Ceremonial de los obispos se titula «Días señalados en la vida del obispo». Y, claro, el primer día señalado es el de su elección. 
Cuando en una diócesis se tiene noticia de la elección de un nuevo obispo, el administrador diocesano convoca a una ceremonia de acción de gracias en la catedral. 
El obispo elegido debe, en primer lugar, manifestarle al Papa su comunión  y respeto personalmente o por carta. Luego debe hacer la profesión de fe y el juramento de fidelidad a la Sede Apostólica ante el Cardenal designado, si está en Roma, o ante el delegado asignado por la misma Sede Apostólica. Luego ha de presentarse ante el metropolitano o ante el obispo más antiguo de la provincia eclesiástica para informarse del estado de su diócesis y, en su caso, acordar con él la fecha de ordenación. Dejando sus obligaciones previas ha de prepararse para su nuevo misnisterio por medio de la oración y, si tiene derecho a utilizar el palio, debe solicitarlo al Papa. 
Como la impaciencia es mala, el Ceremonial recuerda que no se deben usar las vestiduras e insignias episcopales antes de la ordenación. 
Ejem, ejem. Que yo me sé de alguno que tiene la mitra preparada en casa, por si acaso. 
A las once y veinte voy a Torremendo para recoger a Wilder. Examinamos el nuevo termo. Hay que comprar unos latiguillos o algo así. Tomo nota. Nos volvemos a San Miguel y me siento en el confesonario. Número de penitentes: 1. Me da tiempo a rezar Tercia antes de Misa. 

Misa por los tíos Pepe, Carmen y Juan Manuel. Nada más empezar la misa ¡zas! otro vencejo. 
Somos quince. Han venido Joan, Teresa, Wilder, Carmen, Rosario, Antonia, Gloria, Carmela, Jorge y Juana María, Jeanette, Encarnita, doña Nati que ayer no vino por llovía, y un varón de color blanco cuyo nombre no recuerdo. 
Después de Misa Teresa me ayuda con el expediente matrimonial de Juana María y Jorge. Viene María a limpiar. Wilder y yo nos vamos a comer y dejamos a María con el Señor y con el vencejo.

Después de comer vamos a hacer la visita al Santísimo y allí sigue el vencejo. 

Esquilo.
Ha muerto Pisístrato, Clístenes expulsa a Hipias, el hijo del tirano, y se convierte en campeón de la democracia ateniense pero, oiga, ahora la amenaza viene de los persas. ¿Volverá con ellos la tiranía? Depende de lo que pase en Maratón. Muy bien, hemos ganado la batalla a los persas. 
¿Quién es ese que parece un poeta? Ese es Esquilo. ¿Cómo? ¿Esquilo? ¿El  hijo de Euforión que peleó en la batalla de Maratón? El mismo. ¡Vaya! 
Los persas
El Coro de la tragedia está formado por los ancianos que gobiernan Persia durante la ausencia de Jerjes que ha partido contra Grecia con sus generales y sus aliados: Egipto, Menfis, Tebas y «los blandos lidios», así llamados por su poca inclinación a la guerra. Los ancianos están inquietos porque no llegan noticias de Jerjes. 
¿Cual será la suerte 
de Jerjes, nuestro Rey,
el hijo de Darío
que, por línea paterna (es decir, por Perseo)
su nombre nos ha dado?
Aparece en escena la reina Atosa y el coro se arrodilla ante ella. (p.42)

Me voy a la iglesia.

Wilder vuelve de hacer las compras. Cerramos la iglesia. Allí sigue el vencejo. Nos vamos a Torremendo donde nos espera Javier. Los dejo buscando la llave general del agua que tienen que cerrar para instalar el calentador. 

El capítulo 7 de Fracasología se titula El colonialismo decimonónico y sus élites. 
Empecemos con un buen zasca al colonialismo inglés: «Los ingleses pusieron un pie en América y, cuando tuvieron que abando nar las colonias, que nunca fueron parte integrante de su reino, no dejaron un  solo lugar que, andando el tiempo, haya merecido ser declarado Patrimonio de la Humanidad. Solo México tiene más de treinta y tres sitios que han merecido esta calificación por la UNESCO. Algunos son precolombinos y otros obra de la naturaleza, pero muchos se levantaron en periodo virreinal». 
¡Que pase Holanda! «La expansión holandesa tampoco invita al entusiasmo. Los ingleses, como no avanzanban mucho en su propio desarrollo, se dedicaron a frustrar todos los demás. Menos el español, obviamente. Con el holandés tuvieron bastante éxito. De América, los neerlandeses fueron desalojados pronto por los ingleses, que los echaron también de otros lugares. (…) (En cambio, en África, la llegada de los holandeses) dio lugar a, andando el tiempo a la que es probablemente la palabra de origen neerlandés más conocida en el mundo, apartheid». Antes de despachar a los holandeses,  Roca Barea recuerda la historia nada gloriosa de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y del genocidio en Indonesia.
¡Listo! ¡Que pase Francia! «Durante casi tres siglos, los franceses protagonizan un intento tras otro de tener un imperio en algún sitio». El llamado «Barrio Francés» de Nueva Orleans fue construido por los españoles durante el dominio español de la Luisiana. Luego los ingleses expulsaron a los franceses de América. Fin de la aventura americana y comienzo de un periodo de hambrunas guerras y sangrías. Revolución, Terror, delirios de Napoleón y opereta de Napoleón III. Pero, comenta, Roca Barea, los intelectuales franceses se las han apañado para presentar todo ese desastre como un gran logro de la Gran Francia. «Si la historia de Francia hubiera sucedido en España, estaríamos encantados con tantos fracasos con los que atormentar a las nuevas generaciones. La Revolución francesa, de haber ocurrido en España, sería un ejemplo más de la intolerancia y la crueldad españolas o del famoso cainismo español y como tal se estudiaría».
«Napoleón comienza por proclamarse a sí mismo emperador, y luego ya veremos. Más tarde vendrá su sobrino, y también se autonombrará emperador, aunque no se sabe muy bien de qué». El repaso termina con las andanzas de Francia en Indochina que tampoco acabaron precisamente en gloria. 
Bueno, venga. Lo dejamos aquí. Una tila para ir activando el parasimpático después de tanta risa. 
Y un poco de poesía.
LA luna llena
como mi vida, plena
de luz ajena. 
(Mal que bien, Enrique García Máiquez)

miércoles, 3 de junio de 2020

Parroquia en fase 2 (2)

miércoles, 3 de junio de 2020
San carlos Luanga y compañeros mártires

Ahí sigue el vencejo revoloteando por la iglesia. 

Hay que poner la imagen del sagrado Corazón delante del ambón porque estamos en junio. 

10:44
El vencejo, por fin, da con salida y sale. Me felicito. 

11:00
Joan. Que no puede venir. Viene Tere de la floristería para ver cómo adornamos la imagen del Sagrado Corazón. 

12:15
Teresa está hablando con un joven. Se llama Sergio. Necesita comida y trabajo. Quedamos en que lo atenderemos después de Misa. 

12:30
Misa de doce y media. Somos once. Han venido Teresa, Carmen, Jeanette,  Jose Miguel, Rita, Carmela, Isabel, Teresa Santori y su hija Susan y una señora a la que no conozco. 

13:30
Vuelve Sergio con su hijita Leyre que es rubia. Hablamos el monasterio de Leyre. Llenamos unas bolsas en el almacén de Cáritas. Le pregunto a Sergio que si puede instalar un termo eléctrico y una lavadora y que por cuánto lo haría. Me dice que puede y me da presupuesto. Me parece razonable y se lo encargo. Nos limpiamos las manos con gel hidroalcohólico y luego nos las estrechamos. 

16:00
Hablo con Joan. Necesita un termo eléctrico. Le pregunto que si quiere que se lo instale un nuevo amigo llamado Sergio. Me dice que los de Leroy Merlín se lo llevan y se lo instalan por 270 euros. Llamo a Sergio. Está en Leroy Merlín. Que él lo compra, se lo lleva y se lo instala por 240. Llamo a Joan. Le parece bien. Llamo a Sergio. 

Fracasología
Roca Barea analiza la caricatura que el romanticismo hace de España para presentarla como país medieval y raro. «El mendigo y el bandolero son dos personajes en la literatura romántica en su viaje por España. Se diría que no los hay en París. Desde luego, Víctor Hugo no los ve en su país natal». 
La cita me ha recordado a un amigo inglés que juraba por lo más santo que en su país no hay mendigos porque el Estado garantiza a todo el mundo una pensión maravillosa. 
«No había en 1500 una nación más moderna y más adelantada que España. Por eso hizo lo que hizo y a la vista está. Todas lo intentaron y ninguna pudo. ¿Y eso fue porque era medieval?». 
Leo Ignominia y torpeza, el lamento de un arquitecto desesperado. 

18:00
Llega Sergio con los dos calentadores eléctricos. Ponemos uno en mi coche y llevamo el otro a casa de Joan. Ella me cuenta que necesita artreglar una puerta y una terraza. Yo se lo traduzco a Sergio. A Sergio le parece bien y dice que los arreglos ascenderán a euros doscientos cuarenta. Se lo traduzco a Joan y le parce bien. 
Me vuelvo con mi calentador eléctrico a San Miguel y llamo a Javier para que pase a recogerlo cuando vaya a Torremendo. 

20:00
Me piden una partida de defunción que puede estar asentada de 1835 en adelante. Tomo nota y le digo al solicitante que el equipo de archiveros de la parroquia hará la búsqueda y se pondrá en contacto con él. El solicitante se queda muy impresionado. Voy a la iglesia y busco el libro de defunciones correpondiente. Miro entre 1834 y 1845 y nada. Hay bastantes partidas de personas que murieron de «cólera morbo». Veo, incluso las partidas de unos esposos que murieron el mismo día. 
21:00
Mando un wasap al solicitante comunicándole el fracaso de mi búsqueda y me pongo a leer Mal que bien. Me llama Sergio para decirme, muy contento, que acaba de terminar la instalación del termo en casa de Joan. Se pone Joan para confirmar la buena noticia.
Dice Enrique García Máiquez.
CAMBIA mucho las cosas
que el muerto principal
en la vida de uno,
el muerto más palpable,
el por antonomasia,
el cotidiano, el muerto
que de mi pecho cuelga,
sea un Resucitado. 
¡Ya lo creo! Me llama Javier. Que viene a buscar el termo de Torremendo en diez minutos. Me da tiempo a publicar esto. 

martes, 2 de junio de 2020

Parroquia en fase 2 (1)

domingo, 31 de mayo de 2020
Pentecostés

A las 9:15 había quedado con un penitente. Ambos hemos llegado tarde. Con un minuto de retraso el penitente y yo —por mis pecados— con cinco. Así que he tenido que empezar el día pidiendo perdón a un penitente. 
Cuando nos hemos despedido he oído una voz que no venía del Cielo sino de la sacristía: «¿Hay alguien aquí?». Mi espiritu científico me ha urgido a salir del confesonario para investigar el fenómeno. 
La voz procedía de una señora. Edad aproximada 45 años. Estatura aproximada 2 metros (unos centímetros más alta que yo). La he sometido a la preguntas formularias de rigor. Nuestro diálogo, formulario, ha sido más o menos este:
—¿Que desea?
—Oír Misa.
—¿Qué la inquieta?
—Que pensaba que la Misa era a las 10 y no veo a nadie por aquí.
—¿Dónde nació usted?
—En Suecia.
Entonces llega su marido. Les explico que hay Misa en Torremendo a las once y les doy instrucciones para llegar a Torremendo. Se alegran y se van a Torremendo. Pero antes me dan su tarjeta. Tienen una empresa de traducción que se llama Babelia. Muy apropiado para Pentecostés.

Después de las Misas he quedado a comer con Javier. Nos vamos a los Montesinos. Me cuenta su vida desde su nacimiento en Montevideo —hace veintiocho años— hasta su llegada a España hace unos meses. Ya somos amigos. 

Dejo a Javier en Los Montesinos y vuelvo a San Miguel. 

martes, 2 de junio de 2020
Santos Marcelino y Pedro

Cita con Newman. Hoy habla de la corrección de los errores. Otro sermón magistral —cortito— para el que toma pie del amable Juan Bautista y de su amistad con Herodes. 
La sexta parte del Ceremonial de los obispos —dedicada a los sacramentales— acaba con el capítulo XXIII que habla de las bendiciones de los obispos. Dice que pueden ser 1) ordinarias 2) apostólicas 3) otras. Y dice que los obispos pueden dar en sus diócesis tres bendiciones apostólicas al año. 

10:30
Me siento en el confesonario de Torremendo. No hay colas. 
11:00
Misa en Torremendo.
12:30
Misa en San Miguel: Teresa, Joan, Carmen, Encarnita, Gloria y Rosario. 
Durante la Misa entra en la iglesia un vencejo. Sé, por experiencia, que le va a costar horrores salir. 
Después de la Misa empiezo a explicar a Teresa cómo desentrañar la epacta y estamos en esas cuando llega don Rafael. Como hemos quedado a comer con don Paco en los Montesinos a las dos, nos vamos a Los Montesinos. El vencejo sigue dando vueltas y vueltas: del coro a la cúpula y de allí al coro y vuelta. 
Don Paco nos cuenta sus aventuras y desventuras con la compra de un nuevo coche y luego paga la cuenta. 

Al volver de Los Montesinos abro las puertas de la iglesia para que el vencejo se vaya. Sigue dando vueltas. 

Aprovecho la tarde para iniciar una investigación. ¿Qué es la tristeza? No sé cuánto tiempo me llevará. Quizá un mes. Empiezo por Santo Tomás de Aquino. 

Cuando llevo dos horas a vueltas con la tristeza me acuerdo del vencejo. Voy a rezar Vísperas y allí sigue. 

Una hora después vuelvo y allí sigue, incansable. «Lo siento, vencejo, —pienso para mí— pero tengo que cerrar la iglesia». Y allí queda el vencejo, triste, mientras sus compañeros vuelan en libertad por la plaza. 

Mal que bien
Lo primero que pienso, no sé por qué, es lo bien que se olvida la poesía y lo bien que se recuerda. 
Lo segundo que pienso —creo que es porque he estado a vueltas con la tristeza— es que la nostalgia que asoma en algunos versos de García-Máiquez no es la peor tristeza de la acedia, ni esa otra —culpable— de la envidia, sino una en la que yo no había reparado hasta hoy. Leyendo a santo Tomás he descubierto que hay una noble tristeza en la misericordia. La compasión duele, ya lo creo, pero no amarga y, lo mejor de todo, propicia la amistad y consuela y no se exhibe. 
Y lo tercero que pienso es que se me están ocurriendo algunos versos. Y  voy y los escribo —mal que bien— en el reverso de un papel muy importante que me ha llegado en un sobre de Iberdrola. 

sábado, 30 de mayo de 2020

Parroquia en fase 1 (19)

sábado, 30 de mayo de 2020
San Fernando

8:30
Voy a la iglesia. 
Wasap de Joan. Que ha pasado una mala noche y no vendrá. 
Oración de la mañana.
Oficio de Lecturas y Laudes. 
Preparo la homilía y la mando la traducción a Sidmouth. 

11:15
Voy a acudir a mi cita con Newman cuando se abre la puerta de la iglesia y entra un gigante con casco. ¡Cielos! ¡Es Ramón! Ha salido de paseo con su moto y ha pensado: «vamos a alegrarle el día a un cura amigo». Y ¡ya lo creo! ¡Qué alegría! Lo invito a un café en Collie. Me cuenta un montón de cosas buenas y muy interesantes. Nos despedimos a las 11:50.

Pongo los nuevos horarios en el tablín (¿cómo? ¿tablín no viene en el DRAE?) de anuncios. 

12:30
Memoria de San Fernando. Hay que encomendar la salud de Joan, la felicidad de don Fernando Y, de Fernando A, de Fernando M y de Patricia y Pablo que ayer celebraron su vigésimo primer aniversario de bodas y se me pasó en Misa. Y no hay que olvidar las dos intenciones urgentes de Laura S y de Laura Floresconencanto. 
Somos catorce. A ver si recuerdo los nombres de los que han venido. A la izquierda había siete: Gloria y su hermana Rita, Isabel y Carmela, Concepción y Antonio y Mari Carmen. Y a la derecha seis: Teresa, Carmen, la otra Carmela, Jeanette… Me faltan dos. Snif. 
Me despido de todos en la puerta. Gloria y Rita me informan de que no les he dado la comunión a pesar de que han tratado de llamar mi atención tosiendo —cof, cof— disimuladamente y carraspeando —¡ejem, ejem!— sin disimulo. 

Voy a comprar sábanas para Javier. Son 14 —catorce— euros. Tomo nota. 

Llamo a Simon para que vaya a buscar las viandas a casa de doña Nati porque yo voy a comer fuera. 

Salgo de pícnic a la azotea de la iglesia para que me dé el sol. Me bebo —glo, glu, glu— un botellín de agua; me zampo —ñam, ñam, mmm— un sándwich de queso gruyer y unas patatas —crunch, crunch— fritas.  Espero a que el reloj del campanario dé la media y me siento a la sombra para disfrutar del fresquito y del silencio mientras trasteo en mis RRSS. 

15:00
Cuando el reloj del campanario va a dar las tres, vuelvo a casa, me preparo y té y escribo esto. 

15:30
17:00 

19:00
En la fiesta de San Bernabé de 1834, Newman predicó sobre La tolerancia dek error religoso. Es un lindo sermón, muy claro en su planteamiento y en su desarrrollo. De Bernabé, «el hijo de la consolación» dice la Escritura que «era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe». Newman recuerda las buenas acciones que confirman el carácter amable del apóstol pero observa que, precisamente las personas amables —Newman lo era— pueden tener una tendencia a transigir con el error. Y Bernabé se dejó llevar por esa tendencia, dice Newman, primero para no ofender a los partidarios de la circuncisión y luego para no dejar solo a su primo Juan Marcos cuando Pablo se negó a llevarlo consigo en su viaje apostólico. 
El sermón ejemplifica luego, con observaciones deliciosas, ese peligro de acabar haciendo de la amabilidad el único principio de conducta.

19:30
Me voy a Torremendo para llevarle las sábanas a Javier. 

20:30
Me preparo una merienda-cena ligera y una infusión de tila y trasteo en mis RRSS.

21:30
Twardowsky con tila. 
Hoy elijo un verso:

ya crees en Él cuando sufres por su ausencia

Y un poema:

¿Por qué la cruz,
la sonrisa, 
la herida profunda?
¿Sabes?
Está tan claro
cuando se ama…

Y termino —¡qué pena!— la antología de Adonais. 
A ver qué más hay por aquí. ¡Mira, mira! ¡Mal que bien de Enrique García Máiquez! Toca releer. Mañana.