lunes, 24 de agosto de 2026

Diario. Sábado 22 y domingo 23 de agosto de 2026

 La Torre

sábado, 22 de agosto de 2026


06:00

Suena el despertador y ya andan las tórtolas cantando. 


07:00

Voy a la ermita. 

Oficio de lectura y laudes. 

Oración con Jacques Leclercq.


08:00

Lectura de El amanecer de los derechos del hombre.

Lectura de Frankenstein. 


9:30

Me pongo a desempaquetar bultos de la mudanza. Mensaje de I: que sale de Madrid. 


10:30

Voy a la ermita. 

Tercia. 

Preparo al misa. 


11:00

Misa de Santa María Reina con Ignacio, Patricia, Pablo y Jesús.


12:30

Llama Wilder. Que si pueden venir a visitarme. Que sí, pero que tengo compromiso para comer. Quedamos en que vendrán por la tarde. 

Algunos se van a la piscina. Jesús y yo paseamos y charlamos largamente. 


13:30

Jesús se va por su lado y yo por el mío. 

Pongo la mesa y hago la pre-preparación de la comida: crema de calabacín, solomillitos de cerdo con salsa de ciruela y, de postre,  yogur de coco y queso.


14:15

Llega I de Madrid. Ha tardado cuatro horas y media. 

Nos sentamos en el palmeral para tomar un refrescante aperitivo. 


15:00

Lo acompaño a su habitación y, mientras se instala, bajo a preparar la comida. 

Comemos. No tomamos café porque I quiere dormir antes una siesta. 


16:00

Mientras I descansa, voy a la ermita para orar con Jacques Leclercq. 

Cuando termina su siesta tomamos café. 

Me llama Patricia: que si pueden venir a jugar a las cartas en el zaguán. Que sí, que están en su casa. 

I observa que ando cojeando y dolorido y me ofrece un protector de estómago y un potente antiinflamatorio. Los acepto y me los zampo. 


17:30

Voy con I a Torrellano para hacer unas compras. 


18.30

Cuando volvemos ya han llegado Ana Isabel, Wilder y Camila. Luciana no ha venido porque va a cumplir quince años y ya no quiere aburrirse con sus padres, con su hermana y con el cura.    Les presento a I. Entonces viene Ignacio y saluda a todos. Nos sentamos a tomar un refresco. Camila se ha traído del restaurante un plato de panceta y frijoles: vale como refresco. Ana Isabel y Wilder piden sendos vasos con hielo porque también se han traído sus refrescos colombianos favoritos. I y yo nos tomamos sendos gin-tonics. Charlamos largamente. 


21:00

Invito a Ana Isabel, a Wilder y a Camila a que se unan a I y a mí para la cena. Aceptan. 

Preparamos una cena ligera: gazpacho, queso y embutidos. Camila no cena porque su refresco de panceta y frijoles debía de tener un millón de calorías o así. 

De postre tomamos cuajada con miel. Camila sí se apunta a eso. 


22:00

Nos despedimos. Ana Isabel, Wilder y Camila todavía tienen que volver a San Miguel.

I y yo nos despedimos también. Él duerme en La Torre y yo en mi piso. El antiinflamatorio mágico ha empezado a hacer su efecto. Me felicito.  


La Torre

domingo, 23 de agosto de 2026


06:00

Suena el despertador y cantan las tórtolas. Apago el despertador y vuelvo a dormirme arrullado por las tórtolas. 


07:00

Me levanto.


08:00

Voy a la ermita. Abro de par en par las puertas del ermita para que entre el fresquito. Abro también las ventanas del zaguán. Estoy en ello cuando me saluda I. ¿Ha dormido bien? Muy bien ¿Y yo? Maravillosamente. Además ya no me duelen los huesos. Le hago algunas demostraciones de cómo puedo mover las manos y levantar los brazos y hacer genuflexiones, cosas que estos días pasados no podía hacer. 

Vamos a desayunar y a charlar. 

Jesús, Javier y Ana se despiden porque se vuelven a Madrid. 


9:30

Voy a la ermita. 

Oficio de lectura y laudes. 

Estoy haciendo mi oración con Leclercq cuando I llega, se sienta y se pone a mirar fijamente al sagrario. 


10.30

Preparo la misa. 


11:00

Misa. 

Me ayuda Ignacio VHR.


Luego Patricia, Pablo e Ignacio VHR se van a hacer las maletas. Ignacio e I se van al palmeral para leer los periódicos y yo me voy a seguir organizando mi piso y a reservar una mesa para tres en el Carabí. 


A las doce Ignacio se va a la piscina mientras I y yo nos sentamos a charlar largamente. 

A la una Vermú. 

A la una cuarenta y cinco salimos para el Carabí. 



Volvemos a las cuatro o así. 

Siesta. 

Lectura de Frankenstein. 

Sesión de Schumann. 


Me encuentro con I en al cocina y hacemos una pausa de hidratación: agua con limón Me cuenta que ha estado con Ignacio en la piscina. 

Voy a la ermita para orar con Leclercq y eso. 


Nos preparamos una cena ligera y luego tertulia y gin-tonic en el palmeral. 

viernes, 21 de agosto de 2026

Diario. Viernes, 21 de agosto de 2026

 La Torre

viernes, 21 de agosto de 2026


06:00

Ni arrullos de tórtolas ni rosados dedos de la aurora. Todo está oscuro, pero yo me levanto. 


07:00

Voy a la ermita y me siento para orar con Leclercq. Luego rezo el oficio de lectura y las laudes. 


08:00

Llegan, puntualmente, Rosarito y el fontanero que me saluda como si me conociera de toda la vida. Estrechamos nuestras manos y le explico el problema: cuando pongo la lavadora, el agua sale por el desagüe de la ducha. 

Dejamos al fontanero con sus fontanas y salimos al safareig. Pregunto, algo perplejo a Rosarito: «¿El fontanero me conoce de algo?» Entonces ella, en confidencia, me dice: «Me ha preguntado que si usted se llama Joaquín. Le he dicho que es don Javier». 

Muy bien. 


09:15

El fontanero, amable y competente, ha solucionado el problema. Me explica que las cañerías como las arterias tienden a obstruirse con los años. Me receta unos líquidos desatascadores, estrechamos nuestra manos y él se va. 


09:30

Salgo para San Miguel. 


10:15

Aparco en la puerta de la iglesia para cargar el coche con los bultos que aún tengo en la casa abadía. Compruebo que todavía tengo que volver a recoger algunas cosas. 

Entro en la iglesia para coger el portaviático. Enseguida se me acercan doña Nati, Gloria, un penitente y dos suplicantes. Atiendo a todos, cojo el portaviático y vuelvo a mi coche. Allí me encuentra Teresa que me dirige nobles palabras de despedida. Justo entonces llega —sonriente— don Isidro, el párroco de Los Montesinos, al que confundo con un famoso director de cine. Se quita la gorra y las gafas de sol y entonces —¡oh anagnórisis!— lo reconozco y me lleno de contento. 


10:55

Mensaje para Joan: I’m leaving San Miguel. 


11:15

Llego a casa de Joan. Laura y los gatos me están esperando en la puerta. Los gatos vienen a restregar sus lomos en mis piernas. Laura no. ¡Qué amable!

Encuentro a Joan muy recuperada. Por su cuenta y riesgo se ha quitado la escayola y se ha puesto en el tobillo una tobillera que  ha comprado por Amazon. Ha preparado un lindo altarcito con mantel y purificador de hilo y con velas de Birmingham. Mi corazón vuela a Coventry y se regodea recordando los desayunos con salchichas y eso. Lo llamo al orden: «Tu deber es estar aquí, adorando como un hijo, y no merodeando como un perro callejero bajo las mesas de los protestantes por ver si pillas una salchicha o algo». Mi corazón —¡qué amable!— me obedece: In the Name of the Father… 


11:45

Laura me ofrece un vaso de agua. Mientras lo bebo hacemos planes para el lunes: vendré a recogerla para llevarla al aeropuerto. Luego nos despedimos. Ella se queda con su madre y yo salgo para el hospital. 

Todas las carreteras —la del golf, la de la Zenia, la de la costa— están colapsadas. Como tengo aire acondicionado y no tengo prisa, aprovecho el colapso para rezar los misterios dolorosos. Al final, añado esta oración: «Oh Dios que confundiste a los modernistas con la vida santa, el magisterio claro y el gobierno prudente de tu siervo el papa Pío X: vuelve a confundirlos hoy y no permitas que los malos pastores, perros mudos y eso nos extravíen por los siglos de los siglos amén». 


12:35

Llego al hospital, aparco y bajo a la capilla para ponerme mi bata de capellán. Luego voy a darle comunión a Dulce. 


13:10

Salgo para La Torre por la carretera de la costa. 

Me muero de sueño. Tengo que parar en una gasolinera para dar una cabezada. Sueño con san Pío X. Cuando me despierto necesito un buen rato para desentumecerme el cuello. 


14:00

Llego sano y salvo a La Torre. Sale a mi encuentro Patricia: ¡qué amable!

Me preparo algo para comer. Me lo como. 

Recojo todo y escribo esto. 


15:14

Voy a la piscina. Misterios gozosos. 



Hago mi oración con Leclercq y me voy a hacer la compra. 

Cuando vuelvo, Ignacio me ayuda a poner la compra en su sitio y, luego, a subir a mi casa los bultos que he traído de San Miguel. 

Entonces voy a la ermita y —¡oh!— encuentro a Nacho que ha llegado de Madrid. 

Misa de la memoria de san Pío X.

Jesús, aunque se ha infectado con un virus, nos invita a cenar a todos. Nos sentamos a la mesa con Jesús: Blanca, Javier, Nacho, Patricia, Pablo, Ignacio y yo. 

Jesús se despide pronto porque está muy cansado.

jueves, 20 de agosto de 2026

Diario. Miércoles 19 y jueves 20 de agosto de 2026

 La Torre

miércoles, 19 de agosto de 2026


A las cuatro me despierto con un agudo dolor de huesos. Me levanto para rezar el Oficio de lecturas paseando. Eso me alivia no poco. 

Me tomo un Nolotil. 


A las nueve voy a La Torre y encuentro a Fátima haciendo los preparativos para volver a Madrid. Como hay un servicio de desayuno en la mesa, me siento disimuladamente y desayuno por segunda vez. 


Luego voy a la ermita para orar con Siguiendo el año litúrgico, de Jacques Leclercq. 


Misa de once en la ermita: memoria de san Juan Eudes el normando. 


Al terminar la misa me llama por teléfono A. Que si puedo llamar por teléfono a I. Llamo por teléfono a I. Charlamos largamente. Mientras charlamos largamente Fátima y Fátima salen para Madrid. Me dejan un mensaje: «queríamos despedirnos pero no estabas». 


Luego tengo que ir a Torrellano para comprar mis pastillas antiartritis. Patricia me pide que, de paso, compre dos barras de pan. Como sé comparar barras de pan, le digo que sí. 


Al volver de Torremendo voy a La Casa Mitjana. Jesús nos invita a comer a todos. 


Al parecer, es el día más caluroso del año. Muy bien. Aprovecho el calor para irme a San Miguel de Salinas. Allí dejo varias cajas y maletas preparadas para la mudanza. 


Cargo en mi coche una bolsa con libros y otra con peroles de cocina. 


Entre los libros están: Frankinstein, de Mary Shelley, y Contramundo, de Carlos Marín-Blázquez.


Vuelvo a La Torre escuchando una piadosa meditación. 


Cenamos todos en el patio de la Casa Mitjana. No ha refrescado nada. 


La Torre

jueves, 20 de agosto de 2026


A las diez y media me siento ante el sagrario para orar con Siguiendo el año litúrgico, de Jacques Leclercq. Detrás de mí se sienta Jesús y se pone a mirar fijamente el sagrario. Poco después llega Patricia y también se sienta en silencio. 


Misa de once. Memoria de san Bernardo de Claraval. Benedicto XVI lo llamó «último Padre de la Iglesia», o algo así. Un gigante. Hay que leer su Loa a la Nueva Milicia de los caballeros templarios. ¿Obligatoriamente? Sí. 


Después de misa, Jesús anuncia: «voy a lavar y planchar el purificador». Acto seguido toma el lebrillo que está reservado para esa tarea desde tiempo inmemorial y el jaboncillo blanco que solamente se usa para eso. Va al planchero. Lo sigo. Lava delicadísimamente el lienzo que,  poco ha, estaba sobre el altar.  Vierte el agua en las plantas del patio. Lo aclara dos veces vertiendo, cada vez, el agua en el jardincillo interior. Ahora viene lo mejor. Extiende el purificador sobre la mesa de plancha y le hace los cuatro dobleces. Yo pasmado y él quitándole importancia al asunto. 


Voy a salir para La Lloseta pero me llama I. Charlamos. 


Voy a salir para La Lloseta pero me llama don PR. Charlamos. 

Salgo para La Lloseta- Se despiden don Javier y don Iñaki que se van a Teruel. 


Vuelvo a La Torre. Patricia y Pablo nos invitan a comer en la Casa Grande pero la comida la hace Jesús. 


Llamo a A. Charlamos. 


Voy a la piscina con el rosario —misterios luminosos— y con Contramundo, de don Carlos Marín-Blázquez. Se levanta un vendaval que arroja grandes trozos de palmeras al agua. En mi calidad de argonauta de toda la vida, ni me inmuto. Termino el rosario en medio del oleaje y, luego, desafiando a los elementos, empiezo a zamparme aforismos uno tras otro. 


De la piscina voy a la cocina. Hay que colocar todos los corotos que traje de San Miguel. 


Luego ducha y vísperas. 


Lectura del Evangelio según san Marcos. 


Lectura de El amanecer de los derechos del hombre


Voy a la ermita para mirar fijamente al sagrario.

Vuelvo a mi piso para escribir esto. Un ejército de hormigas ha invadido mi ordenador. Estudio el fenómeno. No hallo explicación. Me llama Rosarito. Que si puede venir el fontanero mañana a las ocho. Que sí. 


Voy a cenar con Jesús, con Javier —que ha venido de Madrid— y con Blanca. Pablo y Patricia se han ido a La Oliva a recoger a Ignacio. 


Muy bien.