miércoles, 5 de agosto de 2026

Diario. Martes, 4 de agosto de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 4 de agosto de 2026


7:00

Abro la iglesia. 

Oficio de lectura y laudes. 

Me siento ante el sagrario. 


8:00

Como no tengo que ir al hospital, tengo dos horas para hacer algunas tareas domésticas, estudiar y leer The Silmarillion


10:00

Preparo el altar y me siento en el confesonario. 

Tercia.


10:25

Enciendo las velas del sagrario, pongo en marcha las campanas —toque diario 1, 2 y 3— y vuelvo al confesonario. 


10:55

Apago las velas del sagrario y enciendo las del altar. 

11:00

Misa de san Juan María Vianney. 


11:45

No hay tiempo que perder. Salgo para La Mata con el Santísimo. Es temporada de turismo y todo está colapsado. El trayecto que suele llevarme media hora me lleva hoy tres cuartos de hora. 


12:30

Saludo a Ana, le doy la comunión y me despido disculpándome por la prisa.  Tengo cita con el médico a las 13:20.


13:15

Llego al ambulatorio justo a tiempo. El medico de familia me atiende amablemente. Le cuento lo del avión y lo del tímpano. Explora mi oído izquierdo —el bueno— y luego el derecho. Me manda unas gotas. Tengo que volver en diez días.

Tengo tiempo para ir a la farmacia y comprar las gotas antes de ir a casa de doña Nati. 


14:00

Como con doña Nati. 


15:00

Rezo el rosario con doña Nati. 

15:30

Visita al Santísimo. Luego voy a la casa abadía para ponerme las gotas. Las gotas dicen que tengo que tumbarme sobre el costado izquierdo, ponerme seis en el oído derecho y estar así —tumbado— treinta segundos. 

Favorabilia amplianda, pienso para mí. Me quedo tumbado durante media hora oyendo a Schumann. 


16:10

Juzgo que ha llegado el momento de abrir un montón de cartas del banco y del obispado. Hay que leer un bonito boletín y contestar a algunos mensajes. 

Hay que actualizar las cuentas del cementerio con los datos que me mandan los de Thader. 

Veo esto de san Juan María Vianney.

17:20

Tiendo la ropa que puse en la lavadora por la mañana y vuelvo a la iglesia. 

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 


18:00

Vísperas.

Manuel Villarejos —que vino en vísperas de mi viaje a Inglaterra a pedirme una partida de bautismo para su árbol genealógico— murió ayer por la tarde. Por la mañana le mandé la partida a su hija. Lo enterramos esta tarde. 

Doy el primer toque de difuntos y lo preparo todo. 


19:00

Funeral de Manuel. Ina a cumplir noventa y ocho añitos. 


19:45

Asiento la partida de defunción y salgo pitando para Torremendo porque el archidiácono David y Yoli, su amable esposa, me han invitado a cenar a su casa para despedirse. 

La cena la ha preparado David y la mesa la puesto Yolima: muy bien. 

Comemos, charlamos y, en la sobremesa, recitamos poemas. 


22:00

Nos despedimos. 

Vuelvo a San Miguel, rezo completas y cierro la iglesia.

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