viernes, 14 de agosto de 2026

Diario. Jueves, 13 de agosto de 2026

 San Miguel de Salinas

jueves, 13 de agosto de 2026


7:00

Me despierto en La Torre. Fuera, se oye el canto de las primeras tórtolas. 

Después de un frugal desayuno, me pongo a colocar en la biblioteca los libros que he traído de San Miguel. Luego me pongo a colocar en distintos cajones las carpetas que he traído de allá. 


8:15

Hay que quitarse el polvo: ducha. 


9:00

Voy a la ermita. Saludo a Patuca que está teletrabajando en la almazara. Saludo a Fátima y a Jorge que están en la cocina. Jorge no sabe que me cambian de parroquia. Se lo cuento. Se emociona mucho con el cuento.


9:19

Me siento en la ermita para mirar fijamente al sagrario. <Empieza dolerme la mano derecha. 


9:49

Preparo el altar para la misa de los santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, antipapa. Empieza a dolerme la pierna derecha. 


10:10

Oficio de lectura y laudes. 


11:00

Misa de los santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, antipapa sin genuflexiones. 

Terminada la acción de gracias después de la misa, paracetamol de un gramo. 



La mañana transcurre plácidamente. Empiezo a leer la Vida de Jesús, de Fillion. Empiezo a leer Frankenstein de Mary Shelley. Leo el chapter 3 —Of the Coming of the Elves and the Captivity of Melkor— de The Silmarillion. 


Aperitivo y comida y café en La Almazara. Luego siesta. Luego me dispongo a salir para San Miguel pero veo que el coche de Jesús avanza hacia mí. Luego veo que se detiene. Luego veo que Jesús baja de su coche y me hace señas para que me detenga. Entonces veo que con Jesús está Blanca que acaba de regresar de Madrid. Entonces veo que Blanca viene hacia mí con el rostro sonriente y transfigurado y agitando ante mí una mano con cinco dedos. Y en el anular hay un bonito anillo: 

—Tío, noticia en primicia para ti: me caso. 

—¡Oh, que maravilla! ¿Mañana?

—No, el año que viene. Tienes que reservar todo el año para nosotros. 

—Eso está hecho. ¡Felicidades! 

Miro a Jesús que está mirando a su hija. Se le está cayendo un poco la baba. Muy bien. 



Misterios luminosos con Benedicto XVI camino de San Miguel. 

Me da tiempo a sentarme para mirar fijamente al sagrario antes de prepararlo todo para la exposición del Santísimo y la misa. 

Llega Andrés. Exposición con órgano y todo. Vísperas. 

A las ocho misa de ocho, segunda de los santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, antipapa. 

En la sacristía me está esperando la madre de la nueva farmacéutica. Bendeciremos la farmacia mañana, si Dios quiere. 

En la puerta me está esperando una delegación del coro para recordarme que cenamos en la pizzería a las nueve. Tengo el tiempo justo para cambiarme de camisa y refrescarme un poco.

Vuelo a la pizzería. Coro y catequistas se han juntado para una cena de despedida. Al final, hay regalos materiales para el cura. 

1. Un libro que es una caja que guarda un bonito rosario. 

2. Un precioso san José con el Niño de Javier Viver.

3. Una estampa de la Virgen Dolorosa tal como estaba en 1970. 

Además me anuncian que hay otro regalo material encargado pero que todavía no ha llegado. ¿No soy un presbítero afortunado y mimado? 

Cuando nos despedimos son las once y media. Aún estoy a tiempo de rezar completas antes de cerrar la iglesia.

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