San Miguel de Salinas
domingo, 21 de junio de 2026
01:00
En el predio colindante con La Torre están celebrando una boda: soledad ruidosa. Imposible conciliar el sueño.
03:00
Conecto mi iPhone a unos potentes altavoces y busco en YouTube «ruido blanco»; «tormenta» por más señas.
Me quedo frito soñando que navego por el Caribe en medio de una tormenta.
05:05
Me despierto porque el video se ha acabado y los de la boda están cantando bajo mi ventana «Asturias patria querida» o algo así.
Oficio de lectura.
Desayuno un café con leches y una tostada con mantequillas y mermeladas de fresas. Me da sueño y me acuesto.
Pongo otro audio de ruido blanco en YouTube
07:00
Suena el despertador.
8:30
Salgo para Torremendo.
10:00
Misa en Torremendo con una vibrante homilía y todo.
12:00
Me siento en el confesonario de San Miguel. Dos penitentes. Muy bien.
12:30
Misa y bautizo de Tucker sin coro pero con vibrante homilía y todo.
Fragmento de la homilía de hoy:
«¿Quién ha dicho —queridos hermanos— que no se puede hablar del infierno los domingos?
Es domingo y Jesús no solamente nos habla del infierno sino que nos dice que temamos a quien puede mandarnos allí para siempre.
Ahora está de moda decir que no hay infierno pero el Catecismo de la Iglesia Católica —siguiendo la doctrina de Nuestro Señor— dice que hay infierno.
También está de moda —entre algunos paletillos que han leído a Von Balthasar— decir que, aunque haya infierno, nada induce a pensar que haya condenados.
Esto también es un error porque consta por el testimonio del mismo Cristo que el infierno está plagado de dimoños.
Pensadlo bien: criaturas de Dios mucho más inteligentes que nosotros y que —como nosotros— fueron creadas para gozar de Dios, están en el infierno para siempre.
¿Para siempre? ¿No podría ser que al final de los tiempos Dios los perdonara a todos y los dimoños salieran del infierno y entrasen el Cielo?
Esa doctrina loca se llama apocatástasis o algo así y es herética de modo que, aunque venga a enseñaros esa bobada un ángel del cielo, sea anatema.
Aún podrá decir alguien: «Muy bien, supongamos que hay infierno y que en el infierno hay dimoños: no tenemos por qué pensar que también hay seres humanos en el infierno».
A quien tal diga lo invito yo a considerar el evangelio de este domingo. Jesús no habla para los ángeles sino para nosotros, los seres humanos. Jesús nos dice que no temamos a los poderes del mundo —que pueden cortarnos la cabeza y nada más— sino a ese poder del inframundo que nos arrastrará al infierno si no confesamos que Cristo es nuestra Cabeza, nuestro Rey y nuestro Todo».
…
Ya la tarde va con su rutina propia y buena.
Comer con doña Nati es un lujo. Comer con doña Nati ahora que me quedan dos meses y piquito para cambiar de parroquia, es un lujazo. Por eso, después de comer, me demoro en su casa para rezar con ella el rosario.
Primer misterio —la Resurreción del Señor— por Paco. Segundo misterio —la Ascensión del Señor— por la salud de Fátima. Tercer misterio —la venida del Espíritu Santo— por la conversión de nuestras familias que nos incluyen a doña Nati y a mí. Cuarto misterio —la Asunción de la Virgen a los Cielos— por las vocaciones sacerdotales. Quinto misterio —la Coronación de la Corredentora— por todos los que se han encomendado a nuestras oraciones.
…
Falta media hora para la media noche cuando acabo de escribir esto.