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viernes, 12 de junio de 2020

No cometerás adulterio

viernes, 12 de junio de 2020
Viernes de la décima semana del tiempo ordinario

El Sermón de la montaña que estamos leyendo sigue con la catequesis de Jesús sobre los mandamientos de la Ley de Dios. 

«No cometerás adulterio». 

Los que escuchan a Jesús quizá estén dispuestos a apedrear hasta la muerte a una mujer sorprendida en adulterio y quizá esperan que Él confirme esa costumbre terrible. Pero su catequesis va por otro camino. Lo que hace Jesús es apuntar al corazón de sus oyentes para poner de manifiesto dos formas de adulterio oculto: el que se consuma en el corazón y el divorcio. 

La fidelidad que los esposos se deben no tiene que ver solamente con los actos sino también con los pensamientos, los deseos y las miradas. Es fidelidad de corazón. Por eso «El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior».

La otra forma de adulterio oculto es el divorcio. Que sea legal repudiar a la propia esposa y casarse con otra no cambia la naturaleza de esa segunda unión «El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio».

Pero la catequesis de Jesús incluye otra enseñanza. Si por la salud del cuerpo estamos dispuestos a sacrificar un órgano o un miembro enfermo, con más razón por la salud del henos de disponernos a cortar de raíz con todo aquello que sea ocasión de pecado. 

Santa María, intercede por nosotros para que las enseñanzas de Jesús den frutos de salvación en tus hijos. 


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2020 June 12th, Friday
Friday of the tenth week in ordinary time

The Sermon on the Mount that we are reading continues with Jesus' catechesis on the commandments of God's Law.

"You shall not commit adultery."

Perhaps those who listen to Jesus are willing to stone a woman caught in adultery to death and perhaps they expect Him to confirm that terrible custom. But His catechesis goes another way. What Jesus does is point to the hearts of his listeners to reveal two forms of hidden adultery: that one which is commited in the heart and divorce.

The fidelity spouses owe each other does not only have to do with acts but also with thoughts, desires and looks. It is fidelity of the heart. So "he who looks at a married woman desiring her, has already been an adulterer with her inside him."

The other form of hidden adultery is divorce. The fact that it is legal to repudiate one's own wife and marry another does not change the nature of that second union. "He who divorces his wife induces her to adultery, and he who marries the divorced woman commits adultery."

But Jesus' catechesis includes another teaching. If, for the health of the body, we are willing to sacrifice an organ or a diseased member, all the more so for the health of the soul we sohould be ready to radically cut off all that is an occasion of sin.


Holy Mary, intercede for us so that Jesus' divine doctrine bears fruit for salvation in your children.

miércoles, 10 de junio de 2020

La Ley y los Profetas

miércoles, 10 de junio de 2020
Miércoles de la décima semana del Tiempo Ordinario

«No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud». 

Moisés recibió las tablas de la Ley en el monte Sinaí. Jesús también sube a la montaña para promulgar la Ley Nueva del Evangelio. El lunes leímos las Bienaventuranzas, el comienzo del Sermón de la Montaña.

No se trata de una revolución que echa por tierra lo anterior sino de una revelación que ilumina todo lo anterior, muestra su verdadero sentido y lo lleva a su plenitud. 

Todo lo que en el Antiguo Testamento se presentaba oscuramente como profecía se cumple ahora plenamente en Cristo de tal manera que los que siguen a Jesús pueden ver y escuchar al que los profetas quisieron ver y escuchar. 

Por esa razón la Iglesia Católica conserva la Biblia completa, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y la medita y proclama como lo que es en verdad: la Palabra de Dios que no pasa nunca. 

El Sagrado Corazón de Jesús contiene todos los tesoros de la sabiduría y de la Misericordia de Dios porque Él mismo es la Palabra Eterna que ha tomado carne en el Sno de la Virgen María.  


2020 June 10th, Wednesday
Wednesday of the tenth week in Ordinary Time

"Do not believe that I have come to abolish the Law or the prophets: I have not come to abolish, but to give fullness."

lunes, 8 de junio de 2020

Las bienaventuranzas

lunes, 8 de junio de 2020
Lunes de la décima semana del Tiempo Ordinario

Las bienaventuranzas son, ante todo, un retrato de Jesús. Él es Dios y Hombre. Bienaventurado en Sí mismo desde toda la eternidad, toma nuestra naturaleza humana para comunicarnos la bienaventuranza divina. 

Él es el que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Él es el manso y sufrido que carga con todas las miserias de los hombres para librarnos de la condena por el pecado. Es el que llora por Jerusalén y por Lázaro. Llora porque ama y porque tiene un Corazón misericordioso en el que encuentran consuelo todas las penas.

Las bienaventuranzas son también una enseñanza sobre el bien y la felicidad del hombre. Nos dicen que los bienes creados son medios para servir a Dios y a los hombres. En la medida en que los usemos así, se revelarán como bienes verdaderos para el hijo de Dios que vive confíando en la Providencia de su Padre y esperando la bienaventuranza eterna. 

Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús, en Vos confiamos. Madre de Misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra, ruega por nosotros.


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2020 June 8th, Monday
Monday of the tenth week in Ordinary Time

The beatitudes are above all a portrait of Jesus. He is God and Man. Blessed in Himself from all eternity, He takes our human nature to communicate to us His divine beatitude.

He is the One Who, being rich, became poor to enrich us with his poverty. He is meek and long-suffering as He bears all the miseries of men to free us from condemnation for sin. He is the One Who weeps for Jerusalem and for Lazarus. He cries because He loves and because He has a Merciful Heart in which all sorrows find comfort.

Furthermore, the beatitudes teach about the good and happiness of man. They tell us that created goods are means to serve God and man. To the extent that we use them in this way, they will be revealed as true goods for the children of God who live trusting in the Providence of their Father and hoping for eternal beatitude.


Most Sacred and Merciful Heart of Jesus, we trust in You. Mother of Mercy, our life, our sweetness and our hope, pray for us.