miércoles, 6 de mayo de 2026

Diario. Miércoles, 6 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

miércoles, 6 de mayo de 2026


Alegre rutina de miércoles: abrir la iglesia, ir al hospital, preparar el altar, celebrar la misa, correr a llevar la comunión a los pacientes antes de que les lleven el desayuno o los lleven a rehabilitación… 


A eso de las nueve de la mañana, ya puedo volver a San Miguel surfeando con mi Lamborghini bajo, contra, so, sobre y tras las olas de automóviles que colmatan la circunvalación de Torrevieja. 


A eso de las nueve y media, la rutina me ha metido en esa aventura que amenaza a quien se sienta para mirar fijamente el sagrario. 


A las diez empiezo a pasear por la iglesia rezando el oficio de lectura. Estoy en ello cuando noto que alguien se me acerca por detrás. ¿Será un amable seguidor de Mahoma que viene a cortarme el cuello? Sería lindo morir en la Via Sacra leyendo en la Carta a Diogneto: 

«Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida». 

Pero no caerá esa breva. Se ve que no soy digno de la gracia del martirio. Cuando me vuelvo, encuentro ante mí a un sonriente Matthew que me tiende su mano derecha como diciendo: «Sacudamos nuestras manos». 

Como es natural, me alegro. 

Cuando nos conocimos, él tenía 22 años y yo cincuenta. Han pasado quince años desde entonces. Él está mucho más cachas y yo tengo artritis pero disimulo cuando sacude mi mano.

Acabo de rezar y voy a la sacristía. 

Matthew, que sabe que me gustan los regalos materiales, me ha traído una caja de cartón en la que puede leerse:

BAKED IN SCOTLAND SINCE 1895

CLASSIC

SHORTBREAD

FINGERS

La boca se me hace agua. Los ojos se me humedecen. Viene en mi auxilio el recuerdo del documento de la CEE que dice que la sensiblería es del diablo. Doy las gracias a Matthew, me revisto y voy al confesonario. 

Lectura del Diario de la Divina Misericordia. 

Tercia. 

Un penitente. Muy bien. 


A las once en punto, misa de once en punto. 


Después de misa invito a Joan y a Matt a tomar un café en el Collie. No podemos demorarnos mucho porque Joan tiene cita con el médico. 


Nos despedimos a eso de las doce y media. 

Matt y Joan se van por un lado, yo por otro. 


Llego por mi camino a La Torre y aquí estoy acabando de escribir el diario de un día que se me antoja, como todos, muy fácil. Nada dramático. Todo muy interesante.

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