La Torre
miércoles, 20 de mayo de 2026
7:00
Abro la iglesia y salgo para el hospital.
7:40
Primera misa de san Bernardino de Siena.
Llevo la comunión a Mercedes, saludo a Ana María, no encuentro a Mauricio.
9:30
Al llegar a San Miguel encuentro abierta la puerta del garaje. Misterio.
11:00
Segunda misa de san Bernardino.
12:00
Salgo para Alicante.
13:00
Llego al obispado. Tengo que ver a Lolo. Tengo que ver a Miguel. Miguel no está. Me atiende Óscar.
13:30
Salgo del obispado muy contento porque acaban de darme el carnet que me identifica como presbítero de clase A de la diócesis oriolense.
Voy a San Jorge. La tienda está cerrada. En la puerta hay un cartelito con el horario: cierran a las 13:30. Vaya, son las 13:35.
Vuelvo a mi Lamborghini. Me dispongo a poner mi flamante carnet en la cartera donde tengo toda mi documentación —DNI, carné de la SS, tarjetas de crédito, carné de conducir— pero la cartera no está donde suele estar. Vaya.
Salgo para La Torre. Empieza mi día de asueto.
14:00
Llego a La Torre y voy directamente a la cocina de mi piso. Enchufo el teléfono móvil y lo coloco en la mesa de la cocina.
El foco que ilumina la mesa de la cocina no funciona. Intento sacar la bombilla. No puedo.
Abro la nevera. Vaya: está apagada y huele a rayos. Tiro a la basura todo lo que tiene aspecto de podrido. Luego tiro a la basura todo lo demás, por si acaso. Luego se me enciende una bombilla en el celebro. Miro el teléfono móvil y —vaya— no está cargándose a pesar de que está enchufado.
Se me enciende otra bombilla en el celebro y recuerdo que la semana pasada se quemó la bombilla de la lámpara del comedor, saltó el diferencial principal y me quedé sin luz. Entonces volví a subir el diferencial pero ¿puede ser que quedase desconectada una línea?
Corro al cuadro eléctrico y desconecto, una a una, todas las líneas. Luego hago una oración a mi ángel de la guarda y vuelvo a conectarlas. Muy bien. Ahora mi teléfono se está cargando, el foco que ilumina la mesa de la cocina ilumina la mesa de la cocina y la nevera funciona. Me felicito y agradezco a mi ángel de la guarda todas sus amables atenciones.
14:30
Me preparo un plato de judías verdes con salsa de tomate. Muy ricas, la verdad.
De postre dos dátiles.
Luego me preparo un café.
No carezco de nada.
15:00
Me siento en el sillón de la abuela Paquita y me dispongo a escuchar el Carnaval de Viena, Op 26 de Schumann.
15:30
Voy al coche para recuperar la maleta que he traído de San Miguel con ropa de invierno y con libros.
Amontono los libros en la biblioteca y coloco la ropa de invierno en los armarios.
Antes de colgar mi chaquetón de marinero, me aseguro de que mi cartera con los documentos no está en ninguno de sus cuatro bolsillos.
Intento hacer memoria: ¿cuándo cogí mi cartera por última vez? Nada.
16:00
Enciendo un ventilador y abro las ventanas antes de sentarme otra vez en el sillón de la abuela Paquita para entregarme a la lectura. Quiere decir que, definitivamente, han pasado el invierno y el mes más cruel.
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