San Miguel de Salinas
jueves, 28 de mayo de 2026
Despertar en La Torre.
Antes de salir para La Lloseta quiero:
1. Terminar la lectura de La Asamblea que condenó a Jesucristo.
2. Concentrar mi meditativa atención en el fenómeno de la conversión de Ernesto Castro.
A las diez de la mañana ya he terminado mis oraciones, mi desayuno y la lectura de La Asamblea que condenó a Jesucristo.
A las doce he leído la carta de Ernesto Castro al Papa y he oído el comentario que el mismo Ernesto hace de la carta.
A las doce y cuarto salgo para La Lloseta con una íntima alegría que tiene que ver no poco con la carta, con el comentario y, sobre todo, con la conversión del profesor de estética. He dedicado horas a sus comentarios a El Quijote y a otros videos suyos sin dejar nunca de rezar por él. Estoy seguro de que no he sido el único.
Soy —milagro— el primero en llegar a La Lloseta.
A las tres termino de comer en Torrellano y vuelvo a La Torre.
A las seis salgo de vuelta para San Miguel y paro en el área de servicio del Realengo para tomar una cocacola.
A las siete empieza la preparación del altar para la bendición (19:30) y la misa de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote (20:00).
A las 21:00 voy a casa de doña Nati. Llevo tres ciruelas: una para ella, otra para Samira y otra para mí. Me zampo allí mismo la mía. Muy buen: ya he cenado.
A las 21:45 nos despedimos.
Completas. Cierro la iglesia.
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