Mostrando entradas con la etiqueta semana santa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta semana santa. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2022

Mira lo que te digo

 lunes, 11 de abril de 2022

«Mira lo que te digo: hay tanta gente de oro que se cree basura por culpa de gente basura que se cree de oro que es súper injusto. Piénsalo».

La frase está tomada de Instagram. Me ha  llegado al corazón. El ser humano que la ha dejado allí —un varón con aspecto de persona honrada— probablemente necesitaba desahogarse o, quizá, quería animar a otra persona amada y deprimida. Inmediatamente he sentido simpatía hacia él y me he identificado con la gente de oro que se siente basura por culpa de la gente basura. 

Después de pensarlo un poco sigo sintiendo simpatía por él pero ya no me identifico con la gente de oro que se siente basura por culpa de la gente basura que  se siente de oro.

Después de pensarlo un poco digo:

1. La gente —los seres humanos—  ni somos de oro ni somos basura.

2. Podemos «sentir» que somos de oro o que somos basura pero sentirse así no es ser así. 

3. Cada vez que me percibo como ser áureo,  y  cada vez que  me percibo como basura, sé que yerro. 

4. Cuando me percibo como ser áureo sé que yerro pero me alegro y no busco culpables.

5. Cuando me percibo como basura me enojo y busco culpables y los persigo, y los atrapo, y los juzgo y los condeno: ¡basura!

6. Cada vez que contemplo la Cruz de Cristo veo a uno que ha sido condenado por mí —y por ti, querido hermano— como basura. 

7. Cada vez que contemplo  la Cruz de Cristo veo un corazón humano que  ni es de oro —sangra— ni es basura porque lo perdona todo del modo más gentil. No muere diciendo «perdona a esta chusma» o «perdona a estos corazones de oro». Muere implorando el perdón para todos. 

sábado, 4 de abril de 2009

Víspera del Domingo de Ramos.

La bendición de las palmas y la procesión inauguran la Semana Santa. Recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén que fue como un grito de alegría y de esperanza por el encuentro del pueblo de Dios con su Salvador.
Pero esta fiesta no es solo un recuerdo: expresa también nuestra propia esperanza -mucho más que un deseo- de salir al encuentro del Señor.
El Jueves Santo, la Iglesia recordará aquella última cena de Cristo con los suyos, la noche en que iba a ser entregado. Aquella noche, Él mismo nos regaló el sacerdocio, el mandato nuevo del amor fraterno y la Eucaristía.
El Viernes, volveremos a escuchar el relato de la Pasión y muerte de Cristo y adoraremos la Cruz: signo de victoria, de paz y de salvación.
Y, el sábado por la noche, la Iglesia se llenará de luz y de alegría celebrando la resurrección de Cristo.
La Semana Santa es nuestra gran fiesta anual; la gran fiesta del alma.
Nadie contempló jamás estos misterios tan profunda y penetrantemente como Santa María. Por eso queremos celebrarlos con ella. ¡Contigo, Madre!