lunes, 27 de abril de 2026

Diario. Domingo, 26 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

domingo, 26 de abril de 2026


09:30

Desinsecto el confesonario de San Miguel y me siento en él. 

10:00

Misa del domingo del Buen Pastor: 

—¿Cómo se llaman las personas que cuidan los rebaños de ovejas?

Un niño responde tímidamente: 

—Pastores. 

—Muy bien —digo aportándole un refuerzo positivo—. Y continúo: 

Las ovejas necesitan que las cuide un pastor porque, si se quedan solas, se pierden por el monte y se las comen los lobos y los osos. 

Nosotros no somos ovejas, somos hombres. Pero también necesitamos pastores que nos cuiden. ¿Por qué? Porque, si los lobos y los osos se zampan a las ovejas, nosotros tenemos un enemigo peor que las fieras: el diablo. 

El diablo se mete en el corazón y hace que dos hermanos se peleen por una herencia. Y necesitan un pastor, un guía —que puede ser una madre como santa Rita— que les enseñe a quererse, a perdonarse y a no ser brutos. 

Jesús sabía que necesitamos guías, pastores que nos defiendan del diablo. Pero también sabía que, a veces, el diablo obra a través de malos pastores que son como anticristos. 

El diablo metió en la cabeza de los faraones de Egipto la idea tontísima de que eran hijos del Sol. ¡Nada menos! No solamente se lo creyeron ellos: mucha gente buena y lista se lo creyó. Entonces los faraones esclavizaron a los pueblos y trataron a los hombres peor que a los perros. ¿Por qué? Porque cuando el diablo mete en la cabeza de un hombre que él es especial con almendra y que es el amo del mundo, ese hombre se convierte en un tirano que no busca servir a los demás sino servirse de ellos. 

Siglos después hubo un hombre llamado Mohamed o Mahoma que dijo que Dios le había hablado. ¿Qué le había dicho Dios? Pues, según Mohamed, Dios le había dicho que había que matar a todos los judíos, a todos los cristianos y a todos los hombres que no se hicieran musulmanes: matarlos o esclavizarlos. Juntó un ejército y acabó con las comunidades cristianas más antiguas de África. 

¿Es eso un buen pastor? ¿Son así los guías que necesitamos los hombres?

Y, sin embargo, personas más listas que vosotros y mucho más listas que yo, se dejan engañar por esos malos pastores. 

Otro de esos tiranos se llamó Napoleón Bonaparte. Era un soldado francés que llegó a ser general de los ejércitos de Francia. Llenó Europa de sangre, de sufrimiento, de dolor y de muerte. Arrasó ciudades, arrastró a la guerra a la juventud francesa, invadió España y sus soldados robaron todo lo que pudieron y más. ¿Todo por qué? Porque Napoleón quería ser emperador. Lo triste es que, en su tiempo, personas más listas que vosotros y mucho más listas que yo, se dejaron engañar por Napoleón cuando decía que lo que quería era llevar la libertad y la fraternidad a los pueblos. 

¿Habéis oído hablar de Beethoven? (Asienten con las cabezas).

Pues Beethoven se dejó engañar por el tirano y dedicó la tercera sinfonía llamándola Bonaparte. Hasta que el tirano se quitó la careta y todo el mundo pudo ver que era otro de esos hombres crueles y soberbios que se creen por encima de los demás. Entonces Beethoven, enfadado, tachó el título de Bonaparte y llamó a su sinfonía Heroica. Muy bien. 

Faraones, Mahomas, Napoleones… ¿Son esos los guías y los pastores que necesitamos? 

Jesús se presenta ante nosotros como Maestro, como Salvador y, hoy, como Buen Pastor. No quiere reunirnos para formar un ejército y entregarnos a la muerte sino para formar una Iglesia y llevarnos al cielo. No se sienta en un trono, sube a la Cruz, extiende los brazos y nos dice que el Buen Pastor es el que da la vida por sus ovejas y que no ha venido a robar, matar y destruir sino a que tengamos vida y la tengamos en abundancia. 

Hoy es un día para mirar a Jesús en la Cruz con mucho amor, como lo hacía santa Rita, y para darle gracias por ser, para nosotros, un Pastor Buenísimo. Y es un día para pedirle que nos dé pastores según su corazón: padres buenos, maestros buenos, sacerdotes buenos. Amén. 


11:30

Me siento en el confesonario de San Miguel. 

Un penitente. Muy bien. 

12:30

Segunda misa del Buen Pastor, con coro y todo. 

13:30

Despido a la congregación en la puerta. Me abordan unos novios que quieren casarse el dos de mayo y todavía no tienen el expediente. ¿No podríamos hacerlo ahora mismo? 

Nada más fácil. Vamos al despacho para tomar declaración a los testigos y a los contrayentes. 

14:00

Se van con su expediente. Yo voy a buscar a doña Nati para ir a comer a casa de Heidi y Armin. 



18:00

Vienen Jose y Marga. Traen palomitas. Vemos Poder absoluto, de Clint Eastwood. Muy bien. Y muy apropiado para el día en que Trump ha sufrido el tercer atentado contra su vida.

Diario. Sábado, 25 de abril de de 2026

San Miguel de Salinas

sábado, 25 de abril de 2026


Otra vez amanece nublado. Desde las ocho hasta las nueve cae una lluvia fina. 

Joan, claro, no viene. 

A las diez preparo el altar para la misa de san Marcos, Apóstol. A las diez y media me siento en el confesonario con el Diario de la Divina Misericordia. 

Misa de once. Unos minutos antes de la misa estábamos solos doña Nati y yo. Al comenzar la misa éramos ocho. Hemos comulgado once. 

Al terminar la misa me saluda Denise, la amable holandesa que, con su esposo, ha legado un piso en Torrevieja a la Protectora de Animales y a la parroquia de San Miguel. Charlamos. 

Luego lo recojo todo y preparo las cosas para el bautizo de Paula. 

Paula es regordeta y está muy tranquilita. Empieza a agitarse cuando, entre la madre y la madrina, la vuelven y la revuelven para desabrocharle el traje de tal manera que pueda yo hacerle la unción de los catecúmenos en el pecho. Me lanza una mirada asesina cuando la unjo. Justo después del bautismo se pone a llorar, toda congestionada. La madrina la agita y nada. La agita más y aún peor. Tengo ganas de sugerir que no la meneen tanto pero no quiero dármelas de listo. 

Por fin la presentamos a la Virgen y nos despedimos. No ha habido que lamentar víctimas. 



Doña Nati me invita a comer. Irene le ha traído una olla de pulpo con patatas. 



Schumann, Fantasía en do mayor, Op 17. 


Suma Teológica III, q 83 a 2 ¿Cuándo se debe celebrar la Misa?

«En la celebración de este misterio se atiende tanto a la representación de la pasión del Señor como a la participación de sus frutos. Por eso, el tiempo adecuado para celebrarlo se determinó según ambos aspectos.

Porque del fruto de la pasión del Señor necesitamos todos los días a causa de nuestros defectos cotidianos, este sacramento se ofrece regularmente todos los días en la Iglesia. Por eso el Señor nos enseña a pedir: «Danos hoy nuestro pan de cada día». Y San Agustín comenta: «Si es pan cotidiano, ¿por qué lo tomas una vez al año como hacen los griegos en Oriente? Recíbelo cada día para que te aproveche cada día».

Pero, porque la pasión del Señor se realizó desde la hora tercia hasta la nona, por eso en la Iglesia se celebra solemnemente este sacramento en esa parte del día».


Misa a las 18.00 por Francisca. 


Al terminar la misa encuentro una llamada perdida de Antonio. Le llamo. Me cuenta que, a las 17:00, se ha reunido una nutrida asamblea en la iglesia de Torremendo para celebrar la misa por Trinidad a quien enterramos hace unos días. El funeral lo celebró un su sobrino y, al parecer, determinaron que la segunda misa se celebraría hoy, pero no me lo comunicaron. Bendito sea Dios. 

domingo, 26 de abril de 2026

Diario. Viernes, 24 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

viernes, 24 de abril de 2026


4:00

Me despierto, me tomo un Paracetamol y me vuelvo a dormir. 

6:00

Suena el despertador. Me tomo un Omeprazol en ayunas. 

7:00

Abro la iglesia y salgo para el hospital. 

7:40

Misa de san Fidel de Sigmaringa . Añadimos a las preces una oración por los que están de viaje, especialmente por el doctor GL que está por la Argentina. 

8:10

Llevo la comunión a Mauricio y a Ana María. N

Recojo todo con la ayuda del doctor S. 

Laudes. 

9:00

Salgo para San Miguel. 

9:20

Encuentro abierta la puerta del garaje. Supongo que, en el cielo, entenderemos este misterio. 

Me siento para mirar fijamente al sagrario.Lega Joan y nos saludamos. Preparamos el altar .

10:00

Voy al confesonario. 

Diario de la Divina Misericordia. 

Tercia. 

11:00

Misa. 

Al terminar, Anne P me encarga una misa para mañana. 

Recogemos todo y mando al grupo de lectores las lecturas del domingo. 

11:45

Montones de wasaps. Dejo aquí constancia de un chat: 

-L: Buenos días. Ayer estuvo allí mi cuñada para pedirle una mención por mi madre que falleció el martes y le dijo usted que hasta el día 2 no tenía hueco… No entiendo muy bien qué hueco se necesita para mencionar a un difunto durante la misa.

—Yo: Lo del «hueco» lo debió de soñar su cuñada, si es que se trata de la persona con la que hablé ayer tarde🙂. Recuerdo que ayer, en efecto, una amable joven me dijo que quería ofrecer la misa por un difunto y que quería que fuese por la tarde. Le dije que, si la quería por la tarde, podría ser el jueves o el sábado que son los días en que hay misa por la tarde. La amable joven me pidió permiso para consultarlo con alguien, hizo una llamada telefónica y, al terminar, me dijo que ya volvería cuando hubiesen decidido algo. Para evitarle la molestia de tener que volver le di mi número de teléfono para que pudiera comunicarme su decisión por WhatsApp. Eso fue todo. 🙂 De huecos no hablamos. ¿Han decidido algo?

—Luisa: Mi hermano es enfermero y trabaja en turnos de 12 horas, el único día que puede es miércoles, yo pensaba que había misa todas las tardes, perdona las molestias pues. Gracias.

—Yo: Las misas entre semana son a las 11:00. 🙂 En la parroquia de Los Montesinos celebran a diario a las 19:00.

—Luisa: Ok, muchas gracias

—Yo: De nada. 

El chat concluyó a las 12:06:34. 

Zakarías lleva varios días llamándome y mandándome mensajitos. Este, de hoy, es el último: 

—Buenos días padre. Ojalá que estés bien. Ese es el segundo día sin comida y café, lo único lo que me queda es el agua. Es la situación actual. Dios te bendiga. 

Le contesto que tengo que ir a Correos y que, desde allí, iré a Masymas para hacer la compra. 

12:20

Me siento al volante de mi Lamborghini y abro la puerta del garaje. Una furgoneta bloque la salida. Toco el claxon. 

12:23

Salgo para Correos. 

En Correos hay cola. Allí me encuentro con Zakarías. Le pregunto que cuánto pesa. Me responde con una ligerísima sonrisa, que pesa cincuenta kilos. 

Cuando llega mi turno me dicen que el resguardo que llevo —lo dejaron en el buzón de doña Nati— no tiene ninguna referencia que permita identificar el envío. Hacen una copia para preguntar al cartero por el misterio. 

13:00

Voy con Zakarías a Masymas. La compra asciende a 60 euros con 92 centavos. Carnes, no. Vinos franceses, no. Para beber, solamente dos garrafas de agua. Pescados: una latas de atún. Lo demás: huevos, queso, café, frutas, verduras y dos bolsas de plástico. Y 4,10 euros de IVA que se lleva Sánchez para pagar a las perfumistas de sus ministros. 



Después de comer en casa de doña Nati tengo que: 

1. Rezar. 

2. Leer Macbeth.

3. Dar una catequesis. 

4. Atender al WhatsApp que está que arde. 

5. Cenar

6. Escribir esto. 


Voy intercalando las oraciones con las labores.

La primera oración es la visita al Santísimo.

La lectura de Macbeth me ocupa una hora y tres cuartos, más o menos. 

Pensaba yo que la catequesis era a las cinco. A esa hora bajo a la iglesia. Wilder está haciendo labores de mantenimiento y me invita a uno de esos cafés maravillosos que solamente él sabe hacer. Como no vienen los niños, consulto el cartel que han hecho las catequistas para anunciar el evento. Allí dice, claramente, que la catequesis es a las 17:30. Desde hace un buen rato está cayendo una lluvia suave sobre San Miguel. Aprovecho para sacar a la calle las tres cunas de Moisés que adornan el altar de la Inmaculada. 

Wilder me dice que Ana Isabel ha tenido que ir al cole para rescatar a Camila que tenía un ataque de asma. Lo lamento. Hablamos de otras cosas y rezo vísperas. 


A las cinco treinta y cinco comienza la catequesis que es una peregrinación por los altares laterales. 

Hay que hablar de santa Rita y de su amor a la Cruz y de lo brutos que eran su marido y sus hijos y de cómo santa Rita, co su amor a la Cruz, consiguió para sus hijos la gracia de un espacio de verdadera penitencia. También hay que hablar de la espina que lleva en la frente. 

En el altar de san Juan evangelista —cuya imagen sale junto con la de la Dolorosa en la procesión del Encuentro del domingo de Pascua— hay que hablar de por qué san Juan estuvo al pie de la Cruz y en la procesión del Encuentro del día de Pascua. ¿Por qué? Porque cuando perdió de vista a Jesús fue corriendo a estar con la Virgen María y no se separó de Ella. Por eso. Y, por eso, también nosotros,  si perdemos de vista a Jesús tenemos que ir corriendo a buscar a la Virgen. 

En el altar de las Tres Avemarías y del Cristo yacente hay que contar cuántas imágenes hay: el Espíritu Santo en forma de paloma, el Padre, el Hijo, la Virgen coronada, tres angelotes y el Cristo yacente. Hay que explicar que Jesús, cuando por fin subió al Cielo, decidió que su Madre merecía más que nadie estar junto a Él. ¿Quién había creído siempre en Él? Ella. ¿Quién lo había llevado en su vientre durante nueve meses como nueve soles? Ella. ¿Quién lo había alimentado cuando Él —que era Dios— ni siquiera sabía comer? ¿Quién lo había acompañado hasta la Cruz? ¡Ella! Entonces hizo lo que habríamos hecho cualquiera de nosotros: llevar a su madre al cielo como reina de los ángeles, de los hombres, de las lagartijas y de toda la Creación y como Mediadora de todas las Gracias y Corredentora y todo eso. Y hay que explicarles que, por eso, antes de acostarnos, tenemos que rezar tres avemarías de rodillas al pie de la cama. Luego hay que mostrarles la imagen del Cristo yacente con todas las heridas de la Pasión y dejar que la toquen, que la besen y que exclamen: ¡pobrecito! 

Al pasar de la nave derecha a la izquierda, hay que detenerse ante el sagrario y decir que allí no hay una imagen, que allí está el mismo Dios: Jesucristo con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Hay que enseñarles a hacer una genuflexión y hay que decirles que  si alguna vez ven una iglesia que está ardiendo y les dan a elegir entre salvar un cuadro —aunque sea de Velázquez— o salvar la Eucaristía, que corran a salvar la Eucaristía. 

En el altar de la Inmaculada hay que hablar del pecado original, del demonio, de Adán y Eva, de nosotros, hijos de Eva. Después del pecado original todos hemos nacido privados de la gracia. ¿Todos? No. Aquí está la Inmaculada y ahí, al lado, la pila bautismal en la que hemos renacido nosotros para ser hijos de Dios. 

En el altar de Santa Teresa de Lisieux a cuyos pies está la imagen del Niño Jesús que veneramos en Navidad, hay que hablar de Ávila, de santa Teresa de Ávila y de la reforma del Carmelo. 

Por último, en el altar de la Virgen del Carmen, hay que mostrarles el escapulario que lleva la Virgen —un escapulario muy pobre— y el escapulario de oro que lleva el cura porque se lo regaló su abuela Carmen cuando hizo la primera comunión. Y hay que decirles que, aunque sus abuelas no puedan regalarles un escapulario de oro no pasa nada porque yo —si vienen a misa el día de la fiesta de la Virgen del Carmen— les regalaré un escapulario de tela para que se lo pongan y mueran en gracia de Dios. 


Son las seis y tres o cuatro minutos cuando terminamos nuestra peregrinación y nos despedimos amablemente. 


Yo aún tengo que seguir entrelazando labores y oraciones. 

A las 21:14, termino de escribir esto.

sábado, 25 de abril de 2026

Diario. Jueves, 23 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

jueves, 23 de abril de 2026


A las nueve menos cuarto estoy plantado en la entrada de la finca. Va a venir desde Valencia un camión de Mudanzas Willy para llevarse las trescientas cajas de libros de la Biblioteca sacerdotal Tabarca. Desde Valencia saldrán en un contenedor para Guinea. 

A las nueve llega don Javier. 

A las diez menos veinte llega el camión. 


Como con MGC en Torrellano. Me invita a comer y me regala tres botellas de vino del Somontano: tinto, verdejo y blanco. ¡Qué amable!


A las 17.00 estoy de vuelta en San Miguel, a tiempo para preparar la exposición y la misa. 

Después de la misa, a las 18:45, reunión con Manoli, Estefanía y Gema para organizar los ensayos de la primeras comuniones. 


A las 20:30 saco la basura y voy a la iglesia para rezar completas, apagar las luces y cerrar las puertas.