San Miguel de Salinas
viernes, 13 de febrero de 2026
4:00
Oficio de lectura.
6:50
Abro la iglesia, enciendo las luces y salgo para el hospital.
7:10
Después de preparar el altar me da tiempo a rezar laudes.
7:40
Misa por los cristianos perseguidos.
8:10
Me siento ante el sagrario con la décima lira del Cántico espiritual:
Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshazellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.
Enferma de amor, tiene el alma perdido el gusto de todas las cosas. Como María en el huerto decía «si tú te has llevado a mi Señor, dime dónde lo has puesto» así la esposa en el Cantar y el alma enamorada buscan al Amado y no quieren ninguna otra cosa.
8:40
Recojo todo y voy a llevar la comunión a Mauricio y a Ronald.
9:30
Salgo para San Miguel. A medio camino suena el teléfono y veo que me llaman del hospital. Aparco para devolver la llamada. Un contestador automático —si quiere tal pulse tal y eso— me pide la fecha de nacimiento. Me pilla por sorpresa y se la doy. Ahora me pide el número del DNI. Por ahí ya no paso. Empiezo a repetir «no, no, no» hasta que me contesta un ser humano. Explico que soy el capellán y que acaban de llamarme pero, claro, la telefonista no sabe quién me ha llamado y no puede ponerme en contacto con quien me ha llamado.
10:10
Ya en San Miguel, encuentro un mensaje del doctor R. Que en tal habitación está Amparo y que habría que darle la Unción. Contesto que volveré al hospital después de misa.
Tercia.
11:00
Segunda misa por los cristianos perseguidos.
12:15
Vuelvo al hospital.
13:10
De vuelta a San Miguel, veo la entrevista que el Padre Francisco J Delgado le ha hecho a don Nicola Bux.
14:30
Llego tarde —¡vaya!— a casa de doña Nati.
15:00
Visita al Santísimo y misterios dolorosos paseando por las capillas.
15:30
Sesión de Brahms. Doble Concierto Op. 102, con Rostropovich (chelo).
15:45
Voy al despacho parroquial para hacer un certificado, concertar un bautizo para junio y otro para este mes y actualizar las cuentas del cementerio.
Luego bajo a los locales donde acaba de empezar la catequesis de los niños, les hago algunas preguntas dificilísimas y les hablo de la Santa Cruz.
A continuación me llama Ana. Quiere hablar conmigo. Le digo que iré a su casa y voy a su casa. Estando allí recibimos una alerta muy alarmante: no hay que salir de casa porque hay huracanes.
Vuelvo a casa y me llama María José. Habíamos quedado en que iría a cenar a Crevillente, pero pensamos que es mejor dejarlo para otro día.
Me llama Delia: que suspenden el ensayo del coro de esta tarde.
Voy a la iglesia. Vísperas. Me siento para mirar fijamente al sagrario y luego voy a masymas.
Antes de cenar, apago las luces y cierro las puertas de la iglesia.