Granja de Rocamora
domingo, 1 de noviembre de 2026
8:15 Oficio de lectura y laudes.
9:00 Desayuno con Fátima.
9:30 Voy a Granja escuchando una piadosa meditación.
10:00 Preparo la misa. Llega Álvaro, llega Martín, llega Jose Luis. Llama don Paco: que viene. Le abro el garaje.
11:00 Don paco se sienta en el confesonario mientras yo celebro la misa de Todos los Santos.
11.55 Voy a Cox y me siento en el confesonario —diez penitentes— mientras don Paco celebra la Misa.
13:00 Voy a la Torre.
14.00 Llego a La Torre. Fátima 1 está leyendo El Gatopardo. Fátima 2 está leyendo algo de Italo Calvino.
Fátima 1 ha preparado una purrusalda con bacalao que podría servirse en Arzak y prestigiar el restaurante.
Después de comer, mientras las Fátimas ven el tenis, me desmayo.
15:30 Salgo para Granja y mando mi ubicacion a Laura.
16:00 Laura y Martín me esperan en la iglesia y me ayudan a llevar —en una linda maleta que compré en Suiza— al cementerio todo lo necesario para la Misa.
…
¿CEMENTERIO NUEVO O CEMENTERIO VIEJO?
HE AHÍ EL DILEMA.
En el cementerio viejo —donde siempre se ha celebrado la misa—hay un elegante altar de mármol. En torno a él se han congregado unas veinte personas que dan por supuesto que la misa se celebrará allí, como siempre.
En el cementerio nuevo hemos instalado una birria de altar hecho con unas mesas viejas que yo mismo he proporcionado y lo hemos cubierto con el mantel del altar del cementerio viejo que es demasiado corto para este. Alrededor se han congregado unas veinte personas —las mejor informadas— que han oído que, este año, la misa se celebrará allí.
Entre un altar y otro hay una distancia de ciento cincuenta varas y treinta y seis pulgadas.
Me encuentro ante un dilema: ¿celebro en el nuevo sobre una birria de altar pero satisfaciendo las expectativas de los mejor informados, o celebro en el viejo apoyado en la tradición y en un altar de mármol?
En mi calidad de autócrata, decido celebrar en el viejo y empiezo a organizarlo todo con la ayuda de Martín y de su madre. No tarda en aparecer la abuela que había puesto el mantel en el cementerio nuevo y —avisada por su nieto— lo trae al viejo.
Llega Horacio.
Llega María con sus hijos José Antonio y Cristián. ¿Cuántos años hace que no nos vemos? ¿Veinte? Enterré aquí mismo al hermano gemelo de Cristián que murió en un accidente de tráfico hace más de treinta. En su sepultura puede leerse este epitafio: «Nada hay mejor que vivir en gracia de Dios».
Beso a María —muac, muac— que también me besa y me abraza. Estrecho la mano a José Antonio. Voy a estrechar la mano de Cristián pero él también quiere besos —muac, muac— y un abrazo. Como es más fuerte que yo, no discuto.
Poco después llegan don Venancio y don Carmelo que van a concelebrar. Les ofrezco la presidencia pero la declinan.
Comienzo la homilía así: «Queridos don Venancio, don Carmelo, don Martín, don Horacio…». Luego paso a hablar de la iglesia militante, purgante y triunfante, la mejor.
….
17:50 Voy a Cox.
18:30 Empieza en el convento de Cox la Vigilia de oración ante el Santísimo.
La organiza la Adoración nocturna y está muy bien organizada.
Cuando llega el momento de recitar los salmos, la monitora dice que haremos dos coros: uno, el de la derecha, empezará conmigo.
Se levanta una voz en la asamblea: ¿los de la derecha somos los que estamos a la derecha según se mira al altar o los que están a la derecha según se mira desde el altar?
La congregación se divide. Unos alegan que siempre se ha hecho de un modo y otros arguyen que jamás se ha hecho como dicen los unos. Hay quien cita la autoridad de don Paco y hay quien apunta que cada maestrillo tiene su librillo.
Como se hace tarde y no parece que vayan a ponerse de acuerdo, en mi calidad de autócrata me pongo a recitar el salmo y se acaba la discusión.
19:45 Termina la vigilia. Ha sido muy emocionante.
20:15 Llego al palacio parroquial.
Granja de Rocamora
lunes, 2 de noviembre de 2026
11:00 Misa ermita.
12:00 Rosario en el cementerio con María, Mari Carmen, Manuel y Antonio.
Luego llevamos a María a su casa y llega José Antonio. Nos cuenta que hay una araña que corroe la cáscara de los limones. Los compradores de limones se fijan mucho. No quieren ningún limón que tenga una sola mancha en la piel. A él le pagan unos céntimos por kilo.
13:00 Nos despedimos de José Antonio y de María y vamos a La Murada.
Mientras Manuel corta el jamón y prepara la mesa en el porche, Mari Carmen encierra al mastín que compraron su hijos cuando era un cachorrito —¡qué mono!— y que ahora necesita media hectárea para corretear y puede zamparse al cura si se descuidan.
Comemos y charlamos y charlamos porque hace más de dos años desde la última vez que vine a La Murada.
15:30 Manuel me lleva a Granja. Mari Carmen me ha preparado una cesta de huevos de sus gallinas.
Misas de seis y de siete ayudado por Martín.
Martín tiene mérito porque ya se ha zampado una misa esta mañana en el cole.
20:00 Voy a Casa Estefanía para comprar algunos víveres.
Luego voy al palacio parroquial y me preparo una cena ligera.