lunes, 27 de julio de 2026

Diario. Domingo 26 y lunes 27 de julio de 2026

 La Torre

domingo, 26 de julio de 2026


6:00

Suena el despertador.


7:00

Oficio de lectura y laudes. 

Me siento en la capilla para mirar fijamente al sagrario aunque de vez en cuando miro de reojo o fijamente a la imagen de la Virgen del Carmen. 


8:00

Salgo para Torremendo. 


9:15

Me siento en el confesonario de Torremendo. Tercia. 


10:00

Misa en Torremendo. 


11:00

Salgo para San Miguel. 


11:20

Como Joan tiene roto un tonillo, me toca preparar el altar.


12:00

Me siento en el confesonario. 


12:30

Segunda misa del domingo XVII. Andrés al órgano. Misa de Ángelis. Muy bien. 

La parábola del tesoro escondido nos habla de la alegría de un hallazgo fortuito y de la vocación cristiana. «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Y van ellos y dejan las redes y a Zebedeo y todo para seguir con mucho contento a Jesús. 

La de la perla nos habla de la alegría del que ha estado toda la vida buscando y buscando perlas en el Antiguo Testamento o en los proverbios chinos o en el Corán y de pronto, zas, encuentra el evangelio y comprende que el Antiguo Testamento era sombra y anuncio y que todo lo demás son cuentos chinos comparados con la doctrina cristiana. Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo. Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz. 

La de la red barredera insiste en la enseñanza de la del trigo y la cizaña. Ahora el bien y el mal crecen juntos; un día, Dios los separará para siempre. La red es la iglesia. También en la iglesia encontramos de todo: sacerdotes santos, sacerdotes corruptos y sacerdotes que ni fu ni fa. Ejem. Monjas ejemplares —casi todas— y alguna que ejem. Y catequistas, niños… Hay niños que son como angelitos, y otros que son como demonios. Peces buenos y peces podridos de todos los tamaños y colores. Ahora estamos todos revueltos. El Señor nos separará. No estaremos juntos en la eternidad. Roguemos para que en ese día pueda el Señor  guardarnos con los buenos. 

El padre de familia que va sacando del cofre —ante la mirada fascinada de sus niños— cosas nuevas y cosas viejas es el sabio que se ha formado y que educa a los demás en la Tradición viva de la Iglesia. Él sabe conservar el vino viejo en odres viejos y el vino nuevo en odres nuevos y todos sus vecinos saben que la suya es la mejor bodega. 

¿Y la Virgen María? Pues Madre de Dios y Madre nuestra, y Corredentora y Mediadora de todas las Gracias y Perla finísima y Campo que oculta infinitos tesoros… 

Cuando los ángeles, por encargo del Justo Juez, estén separando los peces buenos y los malos, Ella, que también es Reina de los ángeles, sacará a más de uno del cesto de los malos ordenando: a ese me lo ponéis en mi capazo, que rezaba el rosario y me agradaba. 


14:00

Salgo para La Torre. 


Comemos muy tarde. Pablo ha preparado una deliciosa crema de remolacha. 


Echo de menos a José Antonio. Me cuentan que ha caído, presa de un virus. No es el primero. Casi todos los que han venido de Madrid —Ignacio, Jaime, Pupé y, ahora él— han pasado una noche toledana con vómitos y todo. Les ha durado un día. 


Paso la tarde ordenando libros y cosas que he traído de la casa abadía. Termino la lectura de El jardín eterno. 

20:00

Tercera misa del domingo XVII. 

Después de misa aún me da tiempo a darme un chapuzón en la piscina y a contestar un montón de mensajes. 

Estoy en ello cuando llega Jaime con Carmen. Jaime me dice que Carmen quiere decirme algo. ¿Qué quiere decirme Carmen? Quiere decirme que la perdone porque se ha portado mal en misa. Le digo que la quiero mucho. Me dice que ella también me quiere mucho. Le digo que yo la quiero más. Me responde que ella me quiere más. Estamos un rato así. 


Cenamos en el patio. Yo he llevado unos boquerones. Los pongo en un plato y nos los vamos zampando con patatas fritas. Una patata frita y un boquerón encima; una patata frita y un boquerón encima, y así. Observo que a Pupé le encantan. Se zampa seis o más. 

José Antonio se ha recuperado pero quiere cuidarse y no toma vino. Para los demás, Ramón Bilbao. Muy bien. 


A las diez y media o así me despido porque mañana tengo que levantarme a ls cinco. 


San Miguel de Salinas

lunes, 27 de julio de 2026


5:30

Suena el despertador en La Torre.


6:15

Salgo para Torrevieja por la carretera de la costa. 


7:00

Llego al hospital. Oficio de lectura y laudes. 


7:40

Misa por las benditas almas del purgatorio porque es lunes.


8:15

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 


8:45

¿Vivirá aún Ramón? Llamo a la puerta de su habitación. Sí, allí están sus hijas muy fatigadas. Llevan una semana acompañando a su padre en la agonía. Rezamos por él. 


Voy a llevar la comunión a Mauricio y a Ana. Me despido de ellos hasta el lunes de la semana que viene porque me voy a Inglaterra. 


9:15

Vuelvo a San Miguel. 

Tendría que ir directamente a casa de Ana porque las de la Cofradía de la Virgen del Carmen quieren hacerme un regalo de despedida pero se me olvida. 

Como Joan tiene el tobillo roto, me toca prepararlo todo para la misa. 


11:00

Segunda misa en sufragio por las almas del purgatorio porque es lunes. 


11:30

Entra Carmen Rosario en la sacristía y entonces me acuerdo de que he dejado embarcadas a ls de la cofradía de la Virgen del Carmen. Recojo todo rápidamente y me voy con ella a casa de Ana. 

Allí me entregan una linda placa con la imagen de la Virgen del Carmen y esta inscripción: 


Al Rvdo. D.

Javier Vicens Hualde


—00—000—00—


Con eterna gratitud por su

entrega, apoyo y dedicación

durante los comienzos de 

nuestra Cofradía. 


—00—000—00—

Que la Virgen del Carmen 

siga siendo la Estrella

que ilumine su camino

y bendiga cada paso de

su ministerio.


—00—000—00—


Con cariño y agradecimiento

Cofradía Nuestra Señora del Carmen

San Miguel de Salinas

16 de julio de 2026


¡Qué amables!


12:30

Voy al banco y luego al despacho parroquial. 

A la una me pongo a hacer la mochila para Inglaterra. Cuando voy a meter mi pasaporte compruebo que ha expirado. 

Me recomiendo parsimonia y considero el asunto con calma. Una luz se enciende en alguna parte de mi celebro. ¿No perdí mi documentación poco ha? Sí. No denuncié el hecho en el cuartelillo de la Guardia Civil? Sí. ¿No metí la denuncia en una carpeta para llevarla en el coche por si me paraba la propia Guardia Civil? Sí. No metí también allí mi pasaporte nuevo? Vuelo al garaje y, sí, allí está mi pasaporte. Expira en 2033. 


13:45

Del garaje voy directamente a casa de doña Nati. Saludo a doña Nati, a Eva y a Samira. No puedo contarles nada porque leen mis diarios y lo saben todo de mí. 

Nos despedimos a las dos y media y me llevo champiñones y tortilla de patatas para le cena. 


14:35

Visita al Santísimo. Como no está Joan hay algo de desorden en la sacristía. Me ocupo de ello. 

Luego rezo los misterios gozosos. 


15:15

Voy a la casa abadía y me instalo en el comedor con el aire acondicionado para escuchar a Schumann. 

Lectura del Evangelio de san Marcos. 

Trasteo en la RR SS. 


16:15

Vuelvo a la iglesia y me rodeo de ventiladores para mirar fijamente al sagrario. 


16:45

Vuelvo al frescor de la casa abadía para dedicarme al estudio de las Cartas de san Pablo. 


17:45

Pausa de hidratación. Me zampo una horchata. 


17:35

Vísperas. 

Contesto algunos mensajes. 


18:00

Pongo una lavadora, recojo los cadáveres de dos cucarachas y quito el polvo de la casa que en verano, con las ventanas abiertas, se cubre de calima. 


19:00

Me ducho, me cambio y abro el correo normal y el electrónico. 


20:00

Vuelvo a casa de doña Nati, para devolver las fiambreras — como le prometí a Samira— y para charlar, como le prometí a doña Nati. 


22:00

Doña Nati y yo hemos visto el Pasapalabra y las noticias y hemos charlado largamente. Nos despedimos. 

Voy a la iglesia para rezar completas, apagar las luces y cerrar las puertas. 

En El Paseo, unos treinta seres humanos —mujeres y niños incluidos— están viendo una peli filosófica de dibujos animados.  La cosa, claro, ha sido organizada por el ayuntamiento. Eso quiere decir que tendré que pagar mi parte aunque no me interese nada.  Me felicito porque no hay ruido y puedo escribir esto antes de irme a la camita.

Diario. Sábado, 25 de julio de 2026

 La Torre

sábado, 25 de julio de 2026


A las nueve salgo para Torremendo. Antonio está sentado bajo el eucalipto de la plaza, nos saludamos y me sigue hasta la sacristía para recoger la hucha que pone cada domingo en la puerta. Con lo que se recaude harán una carraca nueva. La primera hucha la dejaron confiadamente en la puerta y un amable caco la birló. 


A las diez celebro la primera misa de la solemnidad de Santiago. 


A Las once y media vuelvo a San Miguel. Como Joan se ha roto un tobillo, me toca preparar el altar y todo los demás. 


A las doce me siento en el confesonario y a las doce y veinte salgo. Han llegado Antonio, Ana y Rafael —que van a hacer su primera comunión— con su abuela María, con sus padres, con sus tíos y sus primos. Antonio, Ana y Rafael viven en Dallas (Texas) y tuvieron la fortuna de saludar a Luis de la Fuente y de hacerse una foto con él. La fotografía obra en mi poder. 


Doce y media. Misa solemne en la solemnidad de Santiago. Andrés al órgano. Misa de Ángelis y todo. 


Después de Misa, me invitan a comer a Las Colinas, un club de golf muy exclusivo. Durante mis quince años de servicio en San Miguel, muchas veces he oído hablar de Las Colinas y he pasado por delante de la entrada con vigilante y todo: hoy voy a entrar por primera vez. 


María pide un taxi. El taxista me saluda y me recuerda que bauticé a su primogénito hace unos años y me anuncia que ahora planea bautizar a su hija. Lo felicito. 


Al llegar a Ls Colina me maravillo ante la limpieza de sus paseos bordeados con cuidadísimos setos de adelfas, ante el green perfectamente mantenido en torno al lago y ante los bosquecillos de pinos olorosos


Me zampo una lubina. Muy bien. 


Nos despedimos a eso de las cuatro. María pide un taxi. El taxista es ucraniano y me muestra una cruz que lleva en la pulsera. Muy bien. 


Rezo un poco, meto algunos libros en la maleta y salgo para La Torre rezando los misterios gozosos con Benedicto XVI. 


A las ocho, tercera misa de la solemnidad de Santiago. La congregación ha congregado a Rosario, Pilar, Jose Antonio, María,   Pupé, Jaime, Carmen, Ana VP, Pablo, Lucía, Javier PV, Jesús, Ana ZV, Javier ZV, Blanca, Manuel, Patricia, Pablo, Elena, y Rafa. Después de la homilía y siguiendo las instrucciones de León XIV, todos salimos de la ermita y nos dirigimos al rincón del palmeral donde se ha erigido un memorial a Arantxa. Consiste la cosa en unos azulejos en los que está representada la Virgen de Aránzazu. 


Hecha la bendición del memorial, volvemos ordenadamente a la ermita para recitar el Credo y seguir con la misa como de costumbre. No ha habido que lamentar víctimas.


Tengo tiempo para darme un chapuzón en la piscina antes de ir a cenar en la almazara. Jesús ha preparado una de sus especialidades: hamburguesas. En la cocina me acerco a Manuel que está fregando unos platos, le tiendo la mano y me presento: «Soy Javier, tío de Blanca, me has visto en misa». Manuel seca sus manos, y estrecha mi derecha con su derecha. Ya somos amigos y lo celebro sirviéndome una copa de Ramón Bilbao. Muy bien. 


Me retiro pronto y me despido de Jesús, Ana, Blanca y Manuel porque se vuelven mañana a Madrid.