jueves, 19 de febrero de 2026

Diario. Lunes, 16 de febrero de 2026

 San Miguel 

lunes, 16 de febrero de 2026


7.05

¡Oh amanecer!

El viernes, a esta hora, el horizonte estaba envuelto en un manto negro. Hoy ya asoman, tímidamente, los rosados dedos de la Aurora. 

¡Oh amanecer, tan largamente esperado!



Llego al hospital con tiempo para preparar el altar y rezar laudes antes de la misa. 

Después de la misa se me acerca una joven señora. Me basta con su sonrisa y su saludo para saber que estoy ante una princesa colombiana. Me dice que su madre está siendo operada y que arde en deseos de recibir la comunión. Le explico que está prohibido dar la comunión a los pacientes que están en el quirófano y le prometo que —en cuanto su madre salga del  quirófano y yo tenga noticia de ello— volaré a su encuentro. Entonces se echa a reír con esa risa argentina de los colombianos y me dice que claro, padre, que no esperaba que yo fuera al quirófano a llevarle la comunión a su madre y que me avisará cuando esté despierta y en la habitación. Su humor y sus ojos achinados por la risa me confirman lo que ya sabía: estoy ante una princesa colombiana. 



Llevo la comunión a Mauricio y a Ana María. Ronald está dormido . Charlo con Juani. Me cuenta que han empezado a sedarlo. 


10:00

Estoy de vuelta en San Miguel. Me siento ante el sagrario con la décima tercera lira del Cántico espiritual. 

Apártalos, Amado,
que voy de buelo!.
Buélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu buelo, y fresco toma.

Y lo primero que hay que notar es que no es lira porque es estrofa de seis versos: de siete sílabas el primero, el tercero, el cuarto y el quinto; de cinco sílabas el segundo y de once sílabas el sexto. 

También hay que notar que solamente en el el cielo sabremos cómo han de ser leídos estos versos.

Los leo así:

La amable esposa se ha asomado a una fuente cristalina —la fe— con el deseo de ver los ojos del Amado. Y se le da —¡zas!— una visión de esos ojos que la saca de sí y la impulsa a volar hacia el Amado pero también a exclamar: «¡Ya voy, ya voy, ya he visto tus ojos y voy de vuelo! ¡No me mates con tu mirada!».

Luego viene lo de «Buélvete, paloma» y, lo demás. 

Yo lo leo como una gran consolación: 

El Amado le dice a la esposa que descanse: Buélvete, paloma, y fresco toma. Descansa.

¿La está rechazando? ¡No! Le está diciendo —como a Abraham— que detenga su vuelo, que no siga aleteando porque ya el Amado ha quedado herido de amor y —ciervo vulnerado— asoma por el otero buscando a su amada. Y es todo como decir: «Muy bien, siervo bueno y fiel». 


Hay que recitar el oficio de lectura, celebrar la misa, ir al banco y, luego, correr a Los Montesinos para la reunión de arciprestazgo. 


14:15

Llego a casa de doña Nati. Yo agitado, ella tranquila. Yo pidiendo perdón por el retraso y ella, emperatriz del perdón, perdonándolo todo con una sonrisa y con una mesa que se diría preparada para un héroe de esos de la antigüedad que no tenían colesterol ni nada. 


15:00

Visita

Rosario

Meditación.


16:10

Sesión de Brahms Op 106 y 107. 


17:00

Salgo para el hospital.

Allí me hago amigo de Blanca, de su esposo, de su hija Luz y de su nieta Blanca Jr. 

Luego voy a La Mata para llevar la comunión a Ana. ¡Cómo se alegra siempre cuando me ve entrar en su casa!

Podría —la verdad— no alegrarse mucho. Su casa es una especie de mirador que da al mar. ¿Qué verá en mí para alegrarse que no vea en el mar? 

Reflexiono un poco y rectifico. Se alegra cuando me ve entrar no por mí sino por la Eucaristía que —zas— se pone ante sus ojos como el sol que nace cada día ante sus ojos.



Hay que volver a San Miguel.

No es fácil porque el atasco y eso. Pero no es angustioso ni nada porque no tengo prisa y porque Dios le regala a mi parsimonia una puesta de sol que es una bendición. 



Todo lo demás (la compra en masymas, las vísperas, la cena ligera) cabe en un paréntesis. 


Me siento para leer la Historia de la Institución Teresiana. hasta la página 46 donde elogian a los de la Institución Libre de Enseñanza: «puritanos, gentes de buenas maneras, ajenos a la greña jacobina».

miércoles, 18 de febrero de 2026

Diario. Domingo, 15 de febrero de 2026

 San Miguel de Salinas

domingo, 15 de febrero de 2026


8:00

Oficio de lectura y laudes. 

Me siento ante el sagrario con la décima segunda lira del Cántico Espiritual: 

¡O christalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibuxados!

Llama cristalina fuente a la fe y semblantes plateados a los artículos de la fe porque en esta vida solamente en la fe se nos da el conocimiento de Dios. Un vaso de oro, ¿deja de ser de oro por estar plateado? No. Pues en la fe se nos entrega el mismo Dios aunque plateado o encubierto para que podamos recibirlo. La fe ha dibujado en el alma los ojos del amado y el alma no se conforma con ese dibujo y suspira por ver más en claro los ojos deseados. 


9:10

Salgo para Torremendo. 

10:00

Torremendo: primera misa. 

11:00

Vuelvo a San Miguel. 

Tercia. 

Lectura del evangelio de san Lucas. 

Oigo en YouTube un comentario a las lecturas de hoy. 

Saludo a Joan, me pongo el traje de pescador y voy al confesonario. 

Lectura del diario de santa Kovalska. 

El Señor, de Romano Guardini. 

 12:30

San Miguel: segunda misa. 


13:36

Salgo para Crevillente. 


14:15

En el campo de Maria José y Manuel me encuentro con ellos, con sus tres hijos, sus dos nueras y sus nietos que son muchos. También con la hermana de María José con su marido, sus hijas sus yernos y su tribu de nietos. Muy bien. 

El ambiente no puede ser más alegre y animado. 

En el campo de césped artificial, los chicos juegan al fútbol. En la cocina trajinan en torno a dos paellas María José, su hermana, un su yerno y Ramón. 

En el comedor han preparado una mesa con el companaje y Manuel se ocupa de que no nos falte el vino. 

En parte, la reunión es una despedida: Ramón se va a San Sebastián. 

17:00

Vuelvo a San Miguel. Misterios gloriosos con BXVI. 

17:30

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 

18:00

Voy a la casa abadía para la sesión de Brahms: Op. 104 y 105.

18:45

Leo la Historia de la institución teresiana (1911-1936) hasta la página 35.

19:15

Me llama Wilder. Ha venido su suegra de Colombia y esperan que llegue a las 20:00 una niña de Croacia —Greta— que va a pasar una semana con ellos. Me esperan a cenar a las 8:30. Muy bien. Voy a la iglesia. 

Vísperas. 

Echo una vistazo a la liturgia y a las lecturas del Miércoles de Ceniza. Rescato las cenizas. 

20:10

Me llama Wilder. Que vamos a cenar en el Collie. 

Voy al Collie, está lleno. Ana Isabel y Wilder no ha reservado. ¿Y en el chino? Llamo al chino. Está lleno. Finalmente acabamos en un restaurante de comida que llaman «de fusión», medio colombiano medio japonés. Es de un colombiano a quien conocemos. 

Saludo a a la suegra de Wilder que me regala una guayabera. Muy bien. Saludo a Greta que no me regala nada. Habla croata e inglés, pero nada de español. Camila, Luciana y yo aprovechamos para practicar la lengua de Chesterton. 

Greta pide una ensalada César y yo una Ramé. La suegra de Wilder pide atún. Ana Isabel pide algo de carne. No recuerdo lo que piden los demás. 

23:00

Nos despedimos en San Miguel. 

martes, 17 de febrero de 2026

Diario. Sábado, 14 de febrero de 2026

San Miguel de Salinas

sábado, 14 de febrero de 2026


8:00

Mientras el viento aúlla…

—Perdón, ¿aúlla o ulula?

Mientras el viento aúlla en la calle, me refugio en la iglesia. 

Oficio de Lectura y laudes. 

Luego me siento para meditar con la décima primera lira del Cántico espiritual:

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

Hay que considerar que Dios está en el alma por esencia, por gracia o por afecto espiritual. Por esencia está en todas las almas, incluso en aquellas que están en pecado aunque allí está triste. Alegre está, por gracia, agradado y satisfecho en las almas  buenas pero no en las que caen en pecado mortal; y nadie puede saber si Dios está presente de esta segunda manera en su alma. En algunas almas buenas se presenta Dios para deleitarlas recrearlas y alegrarlas con afectos espirituales. Pero Dios no se muestra tal y como es en ninguna de estas presencias que tiene en el alma. Por eso, la amada pide al Amado, no que se haga presente sino que descubra su presencia o divina esencia para curar así —matándola con su vista y hermosura— la dolencia de amor que padece. ¿Por qué matándola? Porque nadie puede ver a Dios sin morir. La vista del Basilisco dicen que mata con su ponzoña. No así la de Dios que mata y da salud y vida eterna. 


9:00

Preparo el altar para la misa de los santos Cirilo y Metodio que tiene Gloria y todo. 


9:30

Me siento en el confesonario con mi equipo de pescador y leo el Diario de santa Faustina Kovalska. Luego leo el Evangelio de san Lucas. Luego me quedo dormido. Luego me despierto y leo La Europa de Dante. 


10:20

Salgo del confesonario para dar el primer toque de misa pero veo que ha llegado Joan. Charlamos y vuelvo al confesonario.

Tercia.


11:00

Primera misa.


11:45

Ayudo a Joan a recogerlo todo y nos sentamos en el rincón de San Miguel para charlar, o sea, para que ella me cuente un millón de cosas maravillosas hablando en inglés a toda pastilla y para que yo le vaya diciendo de vez en vez: Could you, please, my Lady speak slowly?


13:00

Acompaño a Joan hasta su coche y allí nos despedimos. 

Luego vuelvo a la iglesia dando gracias a Dios que ha puesto en mi camino a tantos santos. Y recuerdo la homilía de don Salvador Muñoz Iglesias en mi primera misa. 

Comentando la escena de las bodas de Caná, don Salvador pintaba un retrato de la que él llamaba La Virgen de la Escalera. 

En el piso bajo los criados y las tinajas. En el piso alto Jesús con los novios y los otros invitados. En la escalera que une ambos pisos,  una Señora que mira a los que están abajo y señala a Uno que está arriba y dice a los que están abajo: «Haced lo que Él os diga». 

Después de hacer ese retrato, don Salvador daba gracias a Dios por esa Señora que nos señala a todos el Camino y luego, encarándose conmigo, me espetaba: «Para señalarte el camino  Dios ha puesto ante ti no un dedo sino un bosque de dedos». 

Tenía más razón que un santo. 


13:15

Vuelvo a la casa abadía y deambulo un poco. 


14:00

Voy a comer a casa de doña Nati.

Gracia me regala una historia de la Institución Teresiana editada por una su tía que ha escrito los tres primeros capítulos. Me propongo leer diez páginas diarias.


15:00

Visita al Santísimo.

Sesión de Brahms. Canciones gitanas, Op. 103.


15:45

Misterios gozosos. 

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 


16:40

Salgo para Torremendo.


17:00

Torremendo: segunda misa. Apagón en todo el pueblo. Será el viento. No hay luz ni cobertura telefónica. Muy bien. 


18:00

San Miguel: tercera misa. 

Vísperas.

Después de recogerlo todo, vuelvo a la casa abadía. 

19:30

Lectura de la Historia de la Institución Teresiana (1911-1936). Ojeo el índice (págs. 7-12). Leo el prólogo de Maite Uribe (13-16). Leo el prefacio intitulado Las raíces de la memoria, de M.D. Gómez Molleda. Siguen dos páginas de agradecimientos de Francisca Rosique Navarro, la editora. Y dos páginas (23-24) de siglas. Vale. 

Leo Simone Weil: raíces y frutos de don EGM. 


20:30

Me preparo una cena ligera, la bendigo y me la zampo. 


21:00

Voy a la iglesia. Completas. 

Apago las luces y cierro las puertas.