miércoles, 1 de julio de 2026

Diario. Martes 30 de junio, miércoles 1 de julio de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 30 de junio de 2026


10:00

No ha llegado Joan. ¿Le habrá pasado algo? La llamo. No contesta. 

Preparo el altar. 

Llega la Guardia Civil. Esperaba su visita. Nos saludamos amistosamente. Les abro el campanario. Hacen discretamente lo que habían prometido hacer y nos despedimos amistosamente. 

Llamo otra vez a Joan. No contesta. Voy al confesonario. 


11:00

Misa


11:30

Entra doña Nati en la sacristía y le digo que estoy preocupado por Joan. Doña Nati me pregunta: «No tenía que ir hoy al aeropuerto para recoger a su hija». Caigo en la cuenta: sí. 


En el pueblo se comenta la visita de la GC a la iglesia.

—Dicen que han encontrado a Joan muerta en el campanario. 

—¿Quien es Joan?

—La rusa que ayuda al cura en la sacristía. 

—Eso ya se venía venir. 


12:00

Voy a la casa abadía para hacer algunas labores domésticas y para seguir con el estudio de las cartas de san Pablo. 


14:00

Como con doña Nati. Luego rezamos los misterios dolorosos. 


15:00

Hago la visita al Santísimo y me siento para mirar fijamente al sagrario. Oración de la tarde con un tuit: Ya te he contado mi vida de hoy, es monótona, pero qué hacerle, siempre te digo lo mismo, pintar y amarte, eso es todo. (De Sorolla a Clotilde)



En El aspecto religioso de la abadía de Westminster, Chesterton concluye que el cristianismo, «o se acercará cada vez más a aquello en que acabó la religión de los antiguos poetas e historiadores romanos —un cierto olor a santidad que impregna los símbolos del orgullo patrio hasta que las banderas harapientas que penden sobre el altar sean, por fin, más sagradas que el propio altar— o bien se acercará cada vez más a la energía misteriosa ante la que pereció la religión romana de poetas e historiadores: una voz que suena desde las catacumbas, un grito desde la Cruz». 



En la casa de doña Nati, sesión de Hakuna antes de ir a la iglesia para rezar completas. 


La Torre

miércoles, 1 de julio de 2026


6:45

Abro la iglesia y salgo para el hospital. Voy pensando: «Esta rutina se acaba». 


7:05

Mientras preparo la misa en el hospital, la idea de que en septiembre ya no estaré aquí despierta en mí una especie de hipersensibilidad y la rutina se vuelve magia. 


7:40

Misa votiva de san José porque es miércoles. 


9:00

De vuelta a San Miguel, me siento para mirar fijamente al sagrario y recuerdo algo de Chesterton que leí ayer o antier. Decía el Venerable Gilbert que nada le agradaba más que mirar algo fijamente poniendo la mente en blanco y esperando que pasase algo. Si uno hace eso ante el sagrario, siempre pasan cosas interesantes. 


9:30

Llega Joan justo cuando termino mi oración. Nos saludamos. No le digo que han encontrado su cadáver el en campanario y que la dan por muerta. En cambio le pregunto por Laura. 

Laura llegó bien y está durmiendo en casa. 

Charlamos. 

Preparamos el altar. 

Voy al confesonario. 

Estoy entrando en el confesonario cuando suena el teléfono. Es un penitente. Que si puede confesarse. Que sí, que estoy en el confesonario. 

Tercia. 

Tres penitentes. Muy bien. 

¿Por qué me persigue la idea de que estoy viviendo mis últimos días en san Miguel? ¿Por qué viene a importunarme precisamente cuando me siento más feliz? 


11:00

Segunda misa votiva de san José porque es miércoles. 


11:45

Voy a llevar la comunión a Mari Luz, a Fernando y a Cristina. 


12:30

Me llama el archidiácono. Que está en la iglesia. Vuelo para salir a su encuentro. 

Ha venido con su hija Clelia y con su nieto Samuel que viven en Nápoles y están de visita. Clelia está esperando una bebé. Hacemos gran fiesta por encontrarnos de nuevo, por Samuel que está muy gordo y por la bebé que viene de camino. Luego abro el campanario para que el archidiácono pueda llevarse tres ventiladores e instalarlos en la iglesia de Torremendo. 


13:00

Meto en la maleta un montón de libros y la Thermomix. 

Cargo la maleta en mi Lamborghini y salgo para Los Balcones. 

En el Mercadona de los Balcones compro seis croquetas y un botellín de agua. Ni siquiera caliento las croquetas. Frías estñan buenas. Las como allí después de bendecirlas. Luego doy gracias a Dios por las croquetas, por el agua y pro universis beneficiis tuis etiam ignotis. 


13:45

Llego al hospital de Los Balcones donde tienen que hacerme fotocopias de las manos y de los pies. 

No tengo que esperar nada. Primero me hacen las fotocopias de las manos. Luego las del los pies.

No me ha dolido nada. Me felicito y salgo para La Torre en mi Lamborghini sin aire acondicionado. Muy bien. 


15.00

Llego a La Torre. Llego medio dormido y es milagro que haya llegado. Descargo mi Lamborghini y me dejo caer en la cama. 


16:00

Me levanto. Estoy fresco como una lechuga. 


16:30

Misterios gloriosos. 


17:00

Deshago la maleta y pongo los libros y la Thermomix en sus sitios. 


18:00

¡Piscina! 

Allí termino la lectura de La sal de la vida y otros ensayos, de Chesterton el Venerable. 


19:30

Tertulia con el jardinero. 


20:00

Me siento en la ermita ante la imagen de la Virgen del Carmen.  


20:30

Me instalo en una mesa de la almazara con mi Mc para escribir todo esto. 


22:00

Ya he cenado.

Se hace de noche en La Torre. 

Hago una foto.

Escribo esto. 

martes, 30 de junio de 2026

Diario. Lunes, 29 de junio de 2026

San Miguel de Salinas

lunes, 29 de junio de 2026


04:00

Me levanto, me tomo un café con leches e Ibuprofeno y rezo el oficio de lectura de la solemnidad de San Pedro y San Pablo. 


Himno Felix per omnes —compuesto por Elpis, señora de Boecio— y Te Deum


Me vuelvo a acostar. 


6:00

Me levanto. 


6:40

Abro la iglesia y salgo para el hospital. El adelanto que llevo con respecto al horario habitual me permite contemplar el disco solar imponentemente rojo sobre las Salinas. También me permite hacer la oración de la mañana en el hospital antes de la misa.

Después de misa, el doctor S me ayuda a recogerlo todo —qué amable— y me tiende su mano derecha. Se la estrecho y se despide porque —dice— ha sido su última misa en en el hospital. Mañana comenzará su nuevo trabajo en Ílice. 


10:30

Confesonario. 


11:00

Segunda misa de la solemnidad. 


Después de misa he quedado con José Miguel para enseñarle  el manejo de las campanas y de la domótica de la iglesia. Cuando yo me vaya, él tendrá que explicarle al nuevo párroco cómo funciona todo eso. 

Hemos quedado también para seguir trabajando en la instalación de la lámpara votiva que traje de la Biblioteca Sacerdotal. Le he pedido a doña Nati un gran plomo que guardaba Paco entre sus aparejos de pesca y que, a partir de ahora, va a ser el contrapeso de la lámpara votiva. Nati conviene conmigo en que Paco se alegrará en el Cielo de que ese trebejo o achiperre esté ahora tan cerca del sagrario y cumpliendo un servicio tan discreto y necesario. 


14:10

Como con doña Nati. 

Después de comer rezamos los misterios gozosos.


15:00

Voy a la iglesia para hacer la visita al Santísimo y para sentarme a mirar fijamente al sagrario. 


16:45

Estudio de las cartas de san Pablo: I Corintios. 


18:00

Voy a la iglesia para preparar el funeral de José Pérez Andreu.

Vísperas.


19:00

Funeral. 


20:00

Después de recogerlo todo voy a hacer la compra porque he invitado a cenar a Gerardo. 


21:00

La cena está preparada pero Gerardo no viene. Le mando un mensaje: «¿Dónde estás?». Me responde: «¿Dónde te encontramos?». Y yo: «¿Vienes con alguien más?». Y él: «Mi mamá y yo, nada más». Y yo: «Os espero en mi casa». 

Mando el mensaje y vuelo para poner otro plato en la mesa. Como es cena de picoteo hay que cortar más queso, más jamón, más pan y todo eso. Y hay que poner otro vaso de gazpacho. 

Postre solamente hay para dos. No importa. 


21:30

Llegan Gerardo y su mamá que camina muy despacio y con bastón. 


22:30

Salgo con Gerardo y con su mamá. Voy a llevarlos a su casa en mi Lamborghini. 

Luego hay que rezar completas antes de cerrar la iglesia


En la hora en que las luciérnagas se encienden

y las canciones del sueño tienen cadencias de estrellas,

recitamos el Cantico del sol,

nuestra plegaria del crepúsculo, 

que nos abre las puertas azules del sueño. 

                      le porte azzurre del sogno.


(Salvatore Quasimodo. 

Bacia la soglia della tua  casa:  La Poesia)