martes, 21 de julio de 2026

Diario. Lunes, 20 de julio de 2026

 La Torre

lunes, 20 de julio de 2026


5:30

Me levanto. 


6:30

Salgo para el hospital. 


7:15

Preparo el altar. 

Oficio de lectura y laudes. 


7:40

Misa de san Apolinar. 


8:05

Oración mirando fijamente al sagrario.


8:35

Recojo todo y preparo los libros para la misa del miércoles: fiesta de santa María Magdalena. 


8:45

Llevo la comunión a Ana y a Mauricio. 


9:15

Salgo para San Miguel. Cuando llego compruebo —¡oh— que la maleta con el ordenador no está en mi coche. 

Llamo a Rafa para pedirle que mire si la he dejado por allí, pero Rafa ha ido con Elena al ambulatorio para que curen a Elena los dedos de la mano que se quemaron. 

Llamo a Jesús que está escribiendo en la Almazara. Jesús —qué amable— sale a hacer la comprobación y me anuncia —¡oh!— que mi maleta está en Lo Safareig, a la intemperie. 

Entonces recuerdo que salí de mi piso con la maleta y que iba a meterla en el maletero del coche. Que el maletero estaba cerrado. Que dejé la maleta en el suelo y entré en el coche para abrir el maletero. Que salí para Torrevieja dejando la maleta en el suelo, a la intemperie. 

En resumen, que me toca volver a Alicante.

Primero voy al banco. 

Luego voy al confesonario. 


11:00

Celebro la segunda misa de san Apolinar.  

Luego decido que, puesto que tengo que volver a Alicante, aprovecharé el viaje para llevar un expediente al obispado. 


12:15

Salgo para el obispado. 

Paro en dos gasolineras. En la primera paro para despejarme tomando una cocacola y estirando las piernas. En la segunda paro para despejarme dando una cabezada y doy una cabezada larguísima. 


14.00

Llego a La Torre y como con Jesús y Ana. 


15:00

Como no quiero dormir la siesta me meto en la piscina para rezar el rosario a remojo. 

Allí me encuentran Rosario y Lucía que acaban de llegar de Madrid con Pilar, Ana, Pablo Carmen y Javier. Al parecer Lucía y Carmen se han mareado y han vomitado en el coche. Muy bien. 


15:45

Todo fresquito, voy a la ermita para mirar fijamente al sagrario. 

Luego voy a la almazara para escribir. Allí me encuentran Ana y Javier que se llama como yo. Es un niño muy risueño. 

Luego me encuentro con Lucía y con Carmen que vienen corriendo: 

—¡Tío! ¿Nos regañas?

—¿Como se pide?

— Por favor, ¿nos regañas?

—Ahora tengo que ir de compras, pero cuando vuelva os echaré una buena bronca. 

—Vale. 


18:00

Vísperas. 


18:30

Voy a Torrellano. 


19:30

Vuelvo de Torrellano. 

Leo un capítulo de El jardín eterno y otro de 1077.


20:15

Voy a la ermita para preparar la misa. Lo preparo todo mal. 


21:00

Misa de san Lorenzo de Brindis —mal— con ornamentos verdes —muy mal—. 


Cena y tertulia en la Casa Mitjana con Jesús y Ana. Hablamos de muchas cosas pero, sobre todo, de un muchacho que, al parecer, es sensible a la simpatía de Blanca. Lo que oigo de él no me disgusta. 

Diario. Domingo, 19 de julio de 2026

 La Torre

domingo, 19 de julio de 2026


10:00

Misa en Torremendo. 


12:30

Misa en San Miguel. 

Como no hay coro y no ha venido Andrés, lo canto yo todo. Muy bien. 


Dios no se olvida de su creación. 

El domingo pasado, la parábola del sembrador nos enseñaba que Dios, que lo hizo todo con su Palabra, sigue enviando su Palabra al mundo para fecundar todas las cosas. 

Por todas partes encontramos bien. Por todas partes encontramos la huella del Dios. Ved a san Francisco bendiciendo siempre a Dios por todo. 

El dimoño, en cambio, quiere convencernos de que el mundo está muy mal y de que la culpa es de Dios. Cada vez que alguien se pone maldecir el mundo podemos estar seguros de que ese tal anda endimoñado. 

¿Cuántas veces nos hemos quejado hoy del calor? Yo muchas veces. Mal. 

¿Cuántas veces hemos bendecido hoy a Dios? ¿Ninguna? Muy mal. Hay que confesarse. 

Claro que en el mundo encontramos también mal y pecado. Y no estoy pensando en los políticos porque aquí estamos en la presencia de Dios para que cada uno mire en su corazón. 

Si somos sinceros tendremos que reconocer que la semilla del diablo también crece en nuestros corazones. Si todo en nosotros fuera buena semilla, entonces todos nuestros pensamientos y deseos serían santos, jamás diríamos una palabra hiriente, no habría en nosotros ningún rencor, ningún movimiento de vanidad o de egoísmo o de sensualidad. 

Los empleados de la parábola preguntan al amo que si quiere que arranquen la semilla del diablo, la cizaña. Pero el amo les dice que se estén quietecitos porque pueden provocar un destrozo aún peor. 

¿Entonces? Pues eso, que tenemos que aprender a ser pacientes y a esperar el juicio de Dios que, a su tiempo, separará el trigo de la cizaña. Tenemos que ser pacientes con el mal que encontramos en los demás y hasta con el que encontramos en nosotros mismos. 

Cada vez que alguien se ha propuesto hacer un paraíso en la tierra y acabar con la pobreza, con las injusticias y con todo el mal, ha provocado una catástrofe. Los salvadores de pacotilla suelen proponer un mundo maravilloso en el que no hay pobres porque los han matado a todos; un mundo maravilloso en el que no hay enfermos porque los han liquidado a todos; un mundo en el que no nace ningún niño que no haya pasado la prueba de calidad porque los matan antes de nacer si nos los encuentran suficientemente buenos. 

Cuidado con los que prometen la salvación porque no tenemos otro salvador que Cristo. Y cuidado con los que prometen un mundo feliz porque está probado: hacen un mundo que es un paraíso parea ellos y un infierno para todos los demás. 

Cuidado también con los que quieren hacer una Iglesia de gente impecable. ¡Fuera todos los pecadores! Pues no quedaría en la iglesia nadie más que los sordos o los hipócritas. 

¿Paraíso en la tierra? Está aquí, en el sagrario. Ahí tenemos un pan inmaculado, sin mezcla de cizaña venenosa. Ahí está la hostia pura, santa, inmaculada. La única Víctima agradable a Dios. 

En nosotros el trigo y la cizaña crecen juntos. 

En el coro tenemos la imagen de la Virgen del Carmen sacando almas del purgatorio. Porque en el Cielo no puede entrar nada que no sea perfectamente santo, tendremos que pasar por el fuego. El fuego del purgatorio es fuego que purifica y limpia. Es otro regalo de la misericordia de Dios. 

Muy bien. 


Doña Nati se ha ido de viaje con sus hijos. Al terminar la misa voy a La Torre. 


Como con Elena, Rafa y Jesús. 


Por la tarde, piscina y todo. 


Por la noche nos reunimos en la Almazara para ver el partido. Ha llegado Ana de Madrid. 

Ana y Elena han preparado picoteo para el partido. Yo también: vasitos co lecho de mayonesa, dos puntitas de espárragos y dos olivas rellenas de anchoa. Muy bien. 


Gana España. Muy bien. 


Los argentinos se enfurruñan un poco. Muy bien. 


Bendito sea Dios.

lunes, 20 de julio de 2026

Diario. Sábado, 18 de julio de 2026

 San Miguel de Salinas

sábado, 18 de julio de 2026


7:30

Oficio de lectura y laudes.

Luego me siento ante el sagrario con la parábola de la cizaña (Mt 13, 24-43).


8:30

Desayuno en la casa abadía.

Trasteo en las RRSS. 

Pongo una lavadora. 

Leo un comentario a Mt 13, 24-43.

Me aplico al estudio de las Cartas de San Pablo. 

10:00

Voy a la iglesia, saludo a Joan, me revisto y me siento en el confesonario. 

Tercia.


11:00

Misa votiva de Santa María en Sábado.


11:50

Ángelus con Joan. 

Joan me invita al Collie. Ella pide un café con leche y yo un Rioja y unas aceitunas. 

Estamos charlando cuando recibo un mensaje de Pupé: su querido padre está agonizando. Joan y yo lo encomendamos a San José. 


12:30

Me despido de Joan.

Mensaje de JZ: que va a Carrefour con Ana y que si encuentran un pantalón para mí —está preocupado porque voy con pantalones de pana en plena canícula— lo comprará. Que qué talla gasto. 

Voy a la casa abadía y preparo un esquemita para la homilía de hoy. 

Leo en El Debate Juan Manuel de Prada y el barroco

Leo otro capítulo de 1077. 


14:00

Voy a comer a casa de doña Nati con ella y con Eva, Mari carmen, Miguel y Tomás. 

Mensaje de Jaime: el padre de Pupé acaba de morir. Descanse en paz. 


15:00

Me despido de todos. 

Visita al Santísimo. 

Voy a la casa abadía para echarme un rato. 


15:45

Ducha. 


16:00

Voy a la iglesia. 

Vísperas. 

Me siento ante el sagrario. Hay que rezar por Juan y por su familia. 


17:00

Salgo para Torremendo. Misterios gozosos. Hay que rezar por Juan. 

Desde la sacristía oigo un coro de aves. Consulto mi flamante aplicación: son gorriones, pero hay también unos pájaros llamados aviones comunes. Recuerdo las palabras del Señor: «Vosotros valéis más que muchos aviones comunes». Muy bien. 


18:00

Misa en Torremendo. Hay que encomendar a Juan.

18:45

El archidiácono va a hacer un funeral. Me llevo la nota de la funeraria para asentar la partida. 

Salgo para San Miguel. 


19:00

Llego a San Miguel. Asiento dos partidas de defunción y preparo todo para la misa. 


20:00

Misa en San Miguel. Hay que seguir encomendando a Juan. 


20:45

El archidiácono saca en procesión a la Virgen del Rosario. Yo me retiro. 

Hay que llamar a Pupé. No contesta. A su madre. Su madre si contesta. Le doy el pésame. Me cuenta que Juan estaba muy bien preparado para morir y, después de hablar conmigo un ratito, me pasa con Fernando. Muy bien.