sábado, 18 de abril de 2026

Diario. Viernes, 17 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

viernes, 17 de abril de 2026


6:00

Otro viernes sin dolores. 


7:40

Misa en el hospital. 

Cuando voy a llevar la comunión a los pacientes me encuentro con Miguel, celador. Es el encargado de hablar con el tanatorio cuando muere alguien en el hospital. Quedamos en que me pasará cada semana la lista de los difuntos para ofrecer una misa por ellos. Para empezar, el lunes ofreceremos la misa por su padre que falleció antier. 


9:00

Oficio de lectura y laudes. 


9:30

Salgo para San Miguel. 


10:00

Me siento ante el sagrario. 


10:30

Confesonario. 

Tercia y Diario de santa María Faustina Kowalska.  


11:00

Misa. 


11:45

He quedado con Claudia, la encargada del despacho del cementerio. Hablamos por teléfono y nos cruzamos correos, pero nunca nos hemos visto. Mientras llega, organizo un poco la sacristía. 


12:00

Llega Claudia. Nos saludamos estrechando nuestras manos una vez que ella ha dejado en la mesa una caja enorme con títulos de propiedad del cementerio que debo firmar y sellar. 

Charlamos largamente, repasamos algunos asuntos y luego —como elogia la sacristía— le enseño los otros dos tesoros artísticos de la parroquia: el aseo y el confesonario. 

Como no tengo aquí el sello de Torremendo llamo a Gerardo. Él abrirá la iglesia y le dará el sello a Claudia. Muy bien. 

En el buzón del despacho encuentro un montón de correspondencia: 

1. El impuesto de una moto que estaba a mi nombre pero que usaba Wilder y que fue vendida hace un mes. Se lo paso a Wilder.

2. Algunas cartas muy emocionantes del banco.

3. El último número de Aceprensa. Lo aparto para leerlo esta tarde. 

4. Cartelería fina. Hay que llevarla a la iglesia y ponerla en las carteleras. Vienen también sobres para la colecta del domingo 26. 


14:00

Comida con doña Nati. Me tomo la quinta y última pastilla mágica. El tratamiento me ha sentado maravillosamente. ¿Cuánto tiempo durarán los efectos? 


14:30

Visita al Santísimo.

Misterios dolorosos. 


15:00

En la casa Abadía veo un informe sobre quién es quién en la sima hispanoamericana de narcosocialistas de Barcelona. Muy bueno.

Luego me zampo el último número de Aceprensa:

Sociedad:

¿Auge del machismo entre los jóvenes y del feminismo entre las jóvenes? Algo hay, pero con muchos peros. Fernando Rodríguez-Borlado

La Entrevista

Anne Gregory. Álvaro Sánchez León

Familia

“Contacto cero” con los padres: ¿proteger la salud mental o desnaturalizar la familia? Ana Zarzalejos Vicens

Religión

León XIV viaja a África, pulmón de la Iglesia en el siglo XXI. Manuel Sánchez

Ciencia

El debate científico sobre el libre albedrío. Marciano Escutia

Arte

El impresionismo en Alemania: internacional y contradictorio. José M. García Pelegrín

Libros - Literatura

Indignidad. Adolfo Torrecilla

El americano tranquilo. Luis Luque

Física de la tristeza. Adolfo Torrecilla

Todos aman a Clara. Alberto Portolés

Maite. Alejandro del Valle

La casa de Leyla. Alberto de Frutos

La isla. Fernando Rodríguez-Borlado

Libros - Ensayo

Senderos que se bifurcan. Juan Rodríguez Hoppichler

Sobre Dios. Vicente Bellver Capella

Universitarios, humanistas y cantamañanas. Rafael Palomino

Bukele, el rey desnudo. Josemaría Carabante

La orfandad de los padres. Juan Pablo Serra

Te enamorarás de una máquina. Ana Zarzalejos Vicens

Cine

Mr. Nobody contra Putin. Ana Zarzalejos Vicens

Una hija en Tokio. José M. García Pelegrín

Los miserables. El origen. Ana Sánchez de la Nieta

Hoppers. Jaume Figa Vaello

El mago del Kremlin. Ana Sánchez de la Nieta

Torrente presidente. Ana Sánchez de la Nieta

Amarga Navidad. Jerónimo José Martín

Series

Unfamiliar. José M. García Pelegrín

Samuel. Claudio Sánchez

The Gold. Gema Pérez Herrera

Jeffrey Epstein: asquerosamente rico. Claudio Sánchez. 


18:00

Voy a la iglesia para sentarme ante el sagrario. 


18:30

Cambio una cita del jueves para el miércoles. Quedo a comer el miércoles con MGC. Envío las lecturas del domingo al grupo de lectores. 


19:00

Vísperas. 

Voy a másymás, oiga. 

Vuelvo a la casa abadía. Me estoy preparando una cena ligera cuando me llama doña Nati: que Roberto ha llevado una pizza y que si quiero ir a cenar con ellos. Que gracias, pero que ya estoy cenando. 

Voy a la iglesia para rezar completas, apagar las luces y cerrar las puertas. 

Escribo esto.

viernes, 17 de abril de 2026

Diario. Jueves, 16 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

jueves, 16 de abril de 2026


7:00


Lindo día de asueto abrileño. No me duele nada porque no voy a llamar dolor a la leve molestia que, por la inflamación, me impide cerrar el puño izquierdo. Por otra parte, ya no recuerdo cuándo di un puñetazo con la mano izquierda por última vez. En fin, que no carezco de nada. 


8:00


Voy a la iglesia para rezar tranquilamente aprovechando la soledad y el silencio que permite escuchar la voz de Dios y el canto de los pájaros madrugadores.


9:00


Vuelvo a la casa abadía para desayunar tranquilamente: café con leches, tortilla francesa y dos salchichas. Muy bien. 

Luego pongo a Bach a todo volumen y me entrego —sin prisa— a recoger la mesa del desayuno y la cocina; a poner una lavadora con las sábanas —dos— la funda de la almohada y dos toallas y a otras actividades domésticas que en nada desdicen de mi género humano. 


11:00


De camino hacia la iglesia me detengo para hacer algunas fotos en El Paseo. ¿Cuándo ha florecido el callistemon? ¿Es posible que yo haya estado pasando varios días ante él sin observar sus cepillos de color escarlata, o púrpura o rojo sangre? 

Tercia. 


11:20


Pongo algunas estampas nuevas en el expositor de estampas nuevas. Ordeno un poco la iglesia y la sacristía. 


12:00


Saludo a Bernardo y lo invito a rezar el Regina Coeli. No sabe rezarlo pero le gusta que lo rece yo. Le gusta tanto que me besa la mano. 

Salgo para La Lloseta. 


12:45


Llego a La Lloseta. 


14:00


Hago la visita al Santísimo en el lindo oratorio de la Lloseta, rezo unas preces que yo me sé y salgo para Villafranqueza donde he quedado a comer con don Miguel Ángel Schiller, en adelante don MÁS.

Me invita a comer en el To-Bar que es, en realidad, un restaurante muy recomendable con apariencia de antro. 

Villafranqueza, como su nombre indica, invita a la confidencia sincera. Por eso, después e abrazarnos —porque llevamos años sin vernos— empezamos a charlar y a charlar y a recordar buenos viejos viejos tiempos y buenos viejos curas que ya estarán —Dios lo quiera— en el Cielo. 

Antes de despedirmos quedamos en que quedaremos porque la próxima vez me toca pagar a mí. 


16:20


Nos despedimos con otro abrazo. 

Mi GPS dice que llegaré a San Miguel a las 17:15, si Dios quiere. 

Tiempo suficiente para preparar el altar antes de la exposición del Santísimo y de la misa. 


17:10


Estoy llegando a la rotonda de Los Montesinos y, justo en ese momento, un par de motoristas de la Guardia Civil cortan la salida a San Miguel y nos obligan a desviarnos hacia Los Montesinos. 

Puedo entrar en la carretera de San Miguel por La Marquesa. El GPS me dice que llegaré a San Miguel, si Dios quiere, a las 17:25. Un poco justo, pero bueno. 


17:25


Aparco en San Miguel justo a tiempo para dar el primer aviso de la misa y para tomarme la cuarta de las cinco pastillas mágicas contra el dolor y la inflamación de articulaciones. 

Mientras preparo todo y llega Andrés —que también se ha encontrado con la Guardia Civil cortando el paso— dan las 17:35 y la exposición del Santísimo empieza con cinco minutos de retraso. No importa: vamos a escaparnos del tiempo por un buen rato entre música  alabanzas. 


18:35


Termina la misa. Hay que recogerlo todo —con ayuda de Carmen y de doña Nati— y sentarse cerca de la puerta de la entrada donde aún da el sol para mirar fijamente al sagrario en el que se refleja el sol de poniente. 

Y, luego, hay que publicar en X la vanidad del callistemon que se da importancia en El Paseo bajo la luz de abril y ante la mirada serena y bondadosa de Dios, su Creador.

miércoles, 15 de abril de 2026

Diario. Miércoles, 15 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

miércoles, 15 de abril de 2026


5:00

Me despierto. He dormido siete horas y media de un tirón  y me siento fresco como una lechuga. Omeprazol en ayunas. Enseguida, envío un mensaje a MVH que se interesaba anoche por mi salud. Inmediatamente, mando un mensaje a Andrés preguntándole si por ventura podrá venir al funeral de las once. Como tengo tiempo de sobra, rezo el oficio de lectura en bata. 


6:45

Salgo de casa. No solamente no me duele nada: tal es mi sensación de ligereza que, si no fuera por el voto de parsimonia que tengo hecho y que mi ángel me recuerda, bajaría las escaleras corriendo. 


7:10

Llego al hospital con tiempo de sobra para preparar el altar y rezar laudes cantando —en voz bajita— el himno latino Chorus novae Ierusalem. Se atribuye su composición a Fulberto de Chartres. En el siglo XIX, Campbell hizo una logradísima traducción  del texto medieval al inglés: Ye Choirs of New Jerusalem cuya primera estrofa me sirve como antífona de entrada para algunas misas del tiempo pascual. 


7:40

Primera misa del día. 

Luego recorro parsimoniosamente todas las escaleras del hospital para llevar la comunión a Ana María y Mauricio pero, sobre todo, para exhibir ante el mundo la flexibilidad de mis articulaciones. 


9:30

De vuelta a San Miguel, me siento para mirar fijamente al sagrario. 


10:10

Voy a la casa abadía. Cuando vuelvo, Joan ha retirado el comulgatorio para hacer sitio al féretro de Pascual. También ha colocado el cirio pascual en el centro del presbiterio. 

Preparo en la sacristía los carbones para el incensario y ultimo con Andrés los detalles de la música.

Con la ayuda de Joan, enciendo el cirio pascual.

Me revisto. 


11:00

Dan las once, el cadáver de Pascual está en la iglesia, toco la campana del presbiterio, suenan el órgano y el canto del entrada, pongo el pie derecho en el presbiterio y recuerdo que he olvidado encender los carbones del incensario. No importa. 


12:45

Acaba de terminar el funeral y estoy en la sacristía quitándome los ornamentos. Entra doña Nati y dice que la ceremonia le ha recordado el funeral de Paco. Sé lo que quiere decir. Fue, como el de hoy, un funeral sereno y ordenado en el que podía escucharse la voz de Dios como —en el silencio de la montaña— se escucha el cantar de un riachuelo. Teresa entra en la sacristía y dice lo mismo con distintas palabras. Joan entre en la sacristía y dice algo parecido. Luego añade refiriéndose al himno que hemos cantado en la acción de gracias: In any case, Abide With Me is a Protestant hymn. No le falta razón: es un bello himno protestante.