martes, 14 de abril de 2026

Diario. Martes, 14 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 14 de abril de 2026


6:00

Omeprazol en ayunas. 


8:00

Desayuno con Metotrexato y Acfol. 

Llevo veinticuatro horas sin tomar Ibuprofeno. Las articulaciones han empezado a dolerme ora vez, aunque no mucho. 


9:00

Oficio de lectura y laudes. 

Oración ante el sagrario. 

Ha muerto Pascual. El funeral será mañana a las once, si Dios quiere. Lo anuncio en FBK y doy la señal de difunto. 


10:00

Saludo a Joan y me siento en el confesonario. Vuelvo a leer el tema que tengo que explicar en la próxima reunión de arciprestazgo. Ofrezco el esfuerzo por la conversión del Papa. Sigo sin entender nada o, como bellamente dicen los venezolanos, sigo sin verle el queso a la tostada. 


11:00

Misa. 

Después, con la ayuda de Joan, preparo todo para el funeral de mañana. 


12:00

Voy al despacho. Hay que hacer una partida de bautismo y actualizar las cuentas del cementerio. Luego voy a comprar lejía y sumerjo en agua con lejía el mantel de la mesa de la sacristía. Lo he lavado tres veces —dos con agua fría y una con agua caliente— y nada. ¿Hará su magia la lejía?

Llamo a Zoila. ¿Podrá venir a las tres? Sí. 


13:15

Vuelvo a sentarme en el confesonario y termino la lectura  de Pasión de las santas Perpetua y Felicidad. 


14:00

Como con doña Nati. 


14:30

Voy a la iglesia. Visita y misterios dolorosos. 


15:08

Vienen Zoila y su madre. Hay que tirar a la basura las flores que se están marchitando, darle un repaso al aseo y barrer la iglesia. 

Las dejo con la tarea y voy al cajero automático. Luego pongo una lavadora con las toallitas del aseo y mando a Pedro una foto de la imagen de san José con las flores que él le trajo. 


16:15

Zoila ha terminado y se ha ido. Su madre la está esperando. Le pago el trabajo y me siento para mirar fijamente al sagrario. 


16:50

Me siento en el confesonario. Vísperas. Lectura de 1077. El rey mendigo está en Pavía. Ya recibió en Aquisgrán la corona de Carlomagno. Se le ofrece la posibilidad de recibir la corona de los lombardos, hecha con los clavos de la Cruz de Cristo. ¿Se atreverá a tocar esa santa reliquia estando excomulgado? 


18:00

Salgo para Los Montesinos.


18:30

Misa en Los Montesinos asistido por el diácono César.

Antes de volver a San Miguel hay que mandar a don AFM el contacto del mejor carpintero de Alicante. Volviendo a San Miguel hay que devolver una llamada a Fátima VH que se interesa por la evolución de mi artritis, que es gemela de la suya. Sospecho que la suya es, empero, más agresiva que la mía aunque ella no publica sus murrias. 


19:30

Compra en Más y Más. 


19:45

Cena ligera con la tortilla que ha sobrado en la comida y que Samira me ha preparado en una fiambrera.  


20:10

Voy a la iglesia, rezo completas, apago las luces y cierro las puertas.


21:00

Termino de escribir esto esto. 

Diario. Lunes, 13 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

lunes, 13 de abril de 2026

San Vicente Ferrer


Tal día como hoy, pero de 1926, nacía mi madre. Muy bien. 


Después de la misa de once me preparo para el acontecimiento más esperado: mi cita con el médico. 


Me recibe a las 12:40, sonriente como siempre. Le explico que estoy mejor de la carraspera y que sigo tomando un Omeprazol en ayunas. Mueve la cabeza en señal de aprobación.

        Luego le cuento que la artritis me ha provocado no pocos dolores hasta que he empezado a tomar Ibuprofeno. 

Sin perder la sonrisa me dice: «No soy muy amigo del Ibuprofeno. Especialmente a las personas de más de cincuenta años puede dañarles muy seriamente el corazón. Se ha dado el caso de algún paciente que ha sufrido un ataque cardiaco con una sola dosis». 

Acto seguido teclea en el ordenador una receta para la farmacia: 

1. Prednisona de 30 mg. Cinco pildorillas, una por día durante cinco días. 

2. Ibuprofeno. 

Me lee lo escrito y aclara sonriendo: «Si le duele, tome el Ibuprofeno». 

Con el susto se me olvida preguntarle por los resultados de los análisis y contarle lo del dedo índice de mi mano derecha que está siempre helado y como acorchado. 

En la farmacia, las joviales farmacéuticas me levantan un poco el ánimo asegurándome que ninguno de sus clientes —que ellas sepan— ha muerto de un ataque de Ibuprofeno. 


Por la tarde, como es lunes, tengo que ir a La Mata para llevar la comunión a Ana María. Siempre que voy por allí me fijo en un elegante restaurante que está en la playa y que se llama La Fusión. 


De vuelta a San Miguel me llama AVP interesándose por mi cita con el médico. Luego me llama MVH interesándose por lo mismo. Luego llamo a Ana Isabel: ¿Querrán salir a cenar para celebrar la Pascua y el centenario del natalicio de mi madre? Sí, quieren. 


Salimos de San Miguel a las 19:30 y volvemos a las 22:00. Muy bien. 

lunes, 13 de abril de 2026

Diario. Domingo, 12 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

domingo, 12 de abril de 2026


6:00

Suena el despertador. Me levanto. Me tomo un Omeprazol en ayunas. Me acuesto. 

7:00

Me levanto. Desayuno e Ibuprofeno. 

8:00

Abro la iglesia. Oficio de lectura y laudes. 

Oración con el Diario de santa María Faustina Kowalska. 

9:00

Salgo para Torremendo rezando la coronilla de la Divina Misericordia. 

9:15

Abro la iglesia. El archidiácono y su amable esposa están en Nápoles en Nápoles acompañando a su segunda hija que va a dar a luz por segunda vez. Me toca preparar el altar y poner en marcha las campanas. 

Luego empiezo a rezar tercia y llega Antonio. Él se encarga de encender el cirio pascual y las velas. 

Cuando empiezo a revestirme para la misa llega Genoveva. Suele encargarse de los manteles y no está muy conforme con el modo en el que los amontoné en una cajas de plástico. No me extraña. 

10:00

Primera misa de la divina misericordia. 


HOMILÍA PARA LOS NIÑOS

 

Ante todo hay que explicar una palabra rara: «inmarcesible». «In-mar-ce-si-ble». ¿Alguien sabe qué significa? 

(Ponen cara de que no). 

«Imarcesible» es que no se marchita. ¿Alguien sabe lo que es marchitarse? 

(Unos ponen cara de que no y otros miran las flores que adornan el altar desde el domingo de Resurrección. Uno dice: «Se marchitan las flores porque se secan». Lo felicito y abundo).

Se marchitan las flores porque se secan y también nosotros nos marchitamos porque nos vamos haciendo viejos. Pero nuestra esperanza es inmarcesible, como la vida eterna: no se marchita ni se seca. 



Y ahora vamos con el evangelio que nos habla de dos apariciones de Jesús resucitado. 

El mismo día de la resurrección, por la tarde, Jesús se apareció a sus discípulos. Tomás no estaba. Ellos habían dejado  a Jesús solo en la Pasión, Judas lo había traicionado y Pedro lo había negado tres veces. Pero Jesús no vino a regañarlos ni a echarles nada en cara; los saludó diciendo «paz a vosotros» y les dio el poder de perdonar los pecados. 

Luego, cuando, los discípulos encontraron a Tomás y le dijeron que habían visto a Jesús resucitado, él no quiso creerlos. Debió de pasar una semana horrible pensando que todos querían engañarlo y decía: «si no lo veo, no lo creo». 

Al domingo siguiente —ocho días después de la resurrección, como hoy— Jesús volvió a aparecerse a los discípulos reunidos. Esta vez sí que estaba Tomás. Otra vez los saludó con la paz y mostró a Tomás las heridas de la Pasión para ayudarlo a creer. Fue entonces cuando Tomás se rindió: «Señor mío y Dios mío». 

Muy bien.



Y, para terminar, hay que explicar por qué este es el domingo de la Divina Misericordia. 

¿Sabéis qué es la misericordia? (Mueven la cabeza negando).

¿Sabéis qué es la compasión? (Lo mismo).

Solemos empezar la misa diciendo: «Señor, ten piedad». ¿Sabéis qué es la piedad? (Nada).

Misericordia, piedad, compasión… es lo mismo. Cuando alguien nos quiere y nos ve sufrir, él también sufre. Y si nos quiere mucho, sufre mucho; siente misericordia, piedad, compasión por nosotros. El amor es así: no es indiferente al sufrimiento de los demás sino que se apiada, se compadece porque es misericordioso. 

Hoy recordamos especialmente el amor misericordioso de Jesús que, para salvarnos, sufrió mucho y murió en la Cruz. 

Y, ¿por qué celebramos hoy esa Divina Misericordia?

(Les muestro el Diario de santa María Faustina Kovalska). 

Hace unos noventa años murió esta religiosa, Faustina Kovalska. Jesús resucitado se le había aparecido muchas veces y le había pedido que dedicase su vida a hablar de la Misericordia de Dios que no nos rechaza —por grandes que sean nuestros  pecados— si nos arrepentimos. 

Para cumplir con ese mandato, sor Faustina escribió este libro gordo que yo tengo en el confesonario y voy leyendo poco a poco.  ¿De que habla este libro? De la Divina Misericordia. 

Pero Jesús le dijo: «Ahora quiero que pintes un cuadro para que todos puedas verme como me estás viendo tu». 

Sor Faustina no sabía pintar pero le encargó el cuadro a un pintor que pintó esto. (Señalo el cuadro de la Divina Misericordia). 

A sor Faustina le pareció que no era tan bonito como el Jesús de verdad, pero Jesús le dijo: «La belleza no está en el cuadro sino en los regalos que yo voy a hacer por medio de él». 

Al pie del cuadro hay una oración muy cortita que pueden aprenderse de memoria hasta los que tienen memoria de pez: «Jesús, en ti confío». 

Además, Jesús le hizo otro encargo. Le dijo: «Yo morí en la Cruz a las tres de la tarde. Sería bueno que cada día, a esa hora, hicieses el Via Crucis. Si no puedes hacer el Vía Crucis, sería bueno que fueses a la capilla para arrodillarte ante el sagrario. Y, si tampoco puedes ir a la capilla, sería bueno que —estés donde estés— te detengas un momento para considerar el amor misericordioso con el que te quiero a ti y a todos los hombres. 

Pero la cosa no acabó ahí. Jesús le dijo a sor Faustina: «Quiero que la iglesia celebre una fiesta a la Divina Misericordia». Sor Faustina se lo dijo a los obispos: «Jesús quiere una fiesta a la Divina Misericordia». Pero se ve que los obispos no le hicieron mucho caso. Solamente sesenta años después de su muerte, en el año 2000, el Papa Juan Pablo II canonizó a sor Faustina e instituyó la fiesta de la Divina Misericordia en este domingo de la octava de pascua. 

Muy bien. 


12:00

Confesonario de San Miguel. Tres penitentes. 


12:35

La misa de doce y media empieza con cinco minutos de retraso. Hay coro. Como ha llovido un poco solamente han venido dos niños de catequesis: África y Marcos. Los otros son de azúcar. 

Repito la homilía para ellos dos. 


14:30

Voy a comer en casa de doña Nati que ha reunido a Heidi, Armin, Gracia, José María, Mercedes y Paco. 

En el momento más emocionante de la conversación, unos proponen acabar con la monarquía cortándole la cabeza a Felipe VI y otros proponemos multiplicar las monarquías volviendo a crear los viejos reinos de Portugal, Castilla, León, Navarra, Aragón, Valencia y Granada. 



A eso de las cinco, viene Wilder para llevar a su casa a Heidi y Armin. Nos despedimos —muac, muac y todo eso— y acompaño a Wilder en el camino hasta la casa de Heidi y Armin y en el camino de vuelta. 

A eso de las seis menos cuarto, Wilder me deja otra vez en casa de doña Nati. Llego a tiempo para despedirme de Gracia y de José Maria. Luego, ya a solas, doña Nati y yo charlamos largamente. 

Y aún tengo tiempo para rezar el rosario y las vísperas y para sentarme en la iglesia para mirar fijamente al sagrario.

sábado, 11 de abril de 2026

Diario. Sábado, 11 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

sábado, 11 de abril de 2026


Hoy he dormido bien y, aunque hay nubes, el día se me antoja espléndido. 

Desayuno un café con leche y una tostada con queso y mermelada sevillana de naranjas amargas. Agrego un Paracetamol para no abusar del Ibuprofeno. 

Luego le echo un vistazo a la agenda: 

Misa a las once en San Miguel. 

Bautizo de Owen en San Miguel a las doce. 

Misa de cinco en Torremendo. 

Misa de seis de en san Miguel. 


Son las nueve, o así, cuando abro la iglesia. Puedo hacer genuflexiones. Me felicito. 

A las diez llega Joan y yo ya he hecho las primeras oraciones del día envuelto en una manta porque la iglesia está helada. 

Mientras Joan prepara el altar yo preparo la pila bautismal. 


Después de la misa de once me dispongo a esperar a Owen y a su parentela. A las doce menos diez llega el padrino: que si hay que pagar la misa. Que no hay misa pero que le voy a dar un sobre por si quieren dar un donativo y que Dios se lo pague. El padrino se va, me revisto con sotana, roquete y estola y enciendo el cirio pascual. 


A las doce y diez todavía no han llegado ni Owen ni sus parientes. Apago el cirio Pascual y me pongo a contestar mensajes de WhatsApp. Me llama don MA Schiller. Quedamos para comer la semana que viene. Consigo contestar todos los mensajes de WhatsApp que tengo pendientes. Me felicito.


Como Owen y los suyos no dan señales de vida, me pongo a rezar sexta. 


A las 12:35 llegan Owen y los suyos. El bautizo empieza a las 12:40. Muy bien. 


Luego hay que recogerlo todo. Luego hay que asentar la partida de bautismo. Luego hay que mandar un mensaje al padre de Owen comunicándole en qué libro, folio y número ha quedado registrado el bautismo, felicitándolo y agradeciéndole el generoso donativo que ha entregado el padrino. Luego hay que anotar en las cuentas parroquiales el generoso donativo que ha hecho el padrino y luego hay que repetir el certificado de donaciones para la desgravación en el IRPF porque el que hice ayer para doña Nati no iba en el impreso oficial. Culpa mía. 


A las 14:00 llego a casa de doña Nati, le entrego el certificado y nos saludamos. Luego saludo a Gracia —de lejos porque está resfriada— y a Jose María. Comemos y charlamos y charlamos. 


A eso de las tres y cuarto nos despedimos. Me da tiempo a hacer la visita al Santísimo y a envolverme en una manta para mirar fijamente al sagrario. 


También me da tiempo a volver a la casa abadía para escribir esto. 



A las cuatro y diez salgo para Torremendo. 

Allí encuentro a Antonio que ha abierto la iglesia. 

Terminada la misa de cinco, vuelo para San Miguel. Gracias a que Joan ha dejado todo preparado en la sacristía, la misa de seis empieza con solamente cinco minutos de retraso. Ha venido Ariel de Filipinas. Me alegro. 

        Teresa me avisa de que hay un vecino agonizante y me pide que vaya a darle la unción. 

Tengo tiempo de rezar vísperas y de escribir esto antes de ir a atender al vecino e ir a masymás camino de la casa de Ana Isabel y Wilder que me han invitado a cenar.