martes, 10 de febrero de 2026

Diario. Lunes, 9 de febrero de 206

San Miguel de Salinas 

Lunes, 9 de febrero de 2026


A las seis me despierto y me levanto pero una sucesión de microrretrasos hace que no abra la iglesia hasta las siete y diez. 

A las siete y diez abro la iglesia pero una sucesión de microrretrasos hace que no salga para el hospital hasta las siete y veinte. 

A las siete y veinte salgo para el hospital. Aparco a las ocho menos veinte. Cuando llego a la capilla son las siete cuarenta y cinco y la congregación ya está congregada. Por fortuna los doctores S y L vienen en mi ayuda y preparan el altar mientras me revisto. 


«En el nombre del Padre, y del Hijo… Perdón por el retraso». La misa por las ánimas sigue como de costumbre aunque sustituyo las genuflexiones por inclinaciones profundas porque tengo las rodillas semibloqueadas. Me perdonan. 


Después de misa rezo laudes y me siento ante el sagrario con la sexta lira del Cántico espiritual. 

¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras embiarme
de oy más ya mensajero
que no saben dezirme lo que quiero.

En la contemplación de las criaturas descubre el alma tanta abundancia de gracia y hermosura que no puede sino suspirar por Aquel que, con solo mirarlas, así las dejó. Llagada el alma en amor por este rastro, ansía ver la hermosura invisible y aumentándose su amor se acrecienta también el dolor de la ausencia. Ya no quiere entretenerse con noticias y mensajeros y pide que el Amado acabe de entregarse. Porque todo lo que en esta vida se puede conocer es conocimiento en parte y muy remoto. Solamente en la visión de su esencia acabará el Amado entregándose «de vero». 


No encuentro a Marcelo en su habitación. Colijo que ha ido a rehabilitación. 

Voy a ver a Ronald, el alegre holandés. Está solo. Le pregunto que cómo se encuentra. No se encuentra muy bien pero lo dice sonriendo. ¿Se siente con fuerzas para comulgar? 

Paga eso siempge hay fuegzas. 

Justo en ese momento llega Juani. Ns saludamos. Comulgan los dos. 


A las diez estoy de vuelta en San Miguel. Joan recoge los tesoros depositados en los lampadarios. Nos da tiempo a contar las moneditas antes de que den las diez y veinte, hora en la que tengo que enfundarme en mi traje de pescador para sentarme en el confesonario. Sexta. Lectura del evangelio de san Lucas. Lectura del libro de Judit. 


A las once, en punto, comienza la segunda misa por las ánimas porque es lunes. 


Terminada la misa hay que atender las súplicas de las suplicantes y luego hay que rezar el Ángelus con Joan. 


Pasado el mediodía hay que ir al banco para ingresar todo lo recolectado durante la semana. 


A las doce y media en punto, catequesis para Brooke. A la una, catequesis para Tatiana. 


A la una y media me entrego a la lectura de Micer Alejandro Rodríguez de la Peña. 


Cuando, después de comer, me despido de doña Nati, sé que el día se precipita —frenético— hacia su fin. 


Nada compensa mejor la fugacidad frenética del tiempo que la parsimonia. ¿No decimos «vísteme despacio, que tengo prisa»? Pues eso. Parsimoniosísimamente me dirijo a la iglesia. De pie —porque no puedo arrodillarme a causa de la artritis— hago la visita al Santísimo y rezo unas preces que yo me sé. Luego, mis errantes pasos me llevan por las capillas laterales mientras mi lengua canta —¡oh!- con gozo los misterios gozosos. 


Es la hora de Brahms. Sonata para chelo y piano nº 2, Op. 99. 


Toca hacer algunas labores domésticas y asearse antes de volver a la iglesia para mirar fijamente al sagrario. 


Luego hay que hacer algunas labores de sacristía y asearse un poco antes de ponerse a contestar mensajes y correos y todavía hay tiempo para mandar las lecturas del domingo al grupo de lectores: primero las páginas del leccionario fotografiadas y, luego los audios con las lecturas proclamadas por mi poderosa voz y con algunos pertinentes comentarios. 


Vísperas: esto se acaba. 

Voy a masymas. Estoy allí cuando me llama Wilder. Al parecer, Ana Isabel me ha puesto un mensaje invitándome a cenar tortilla de patata. Le digo que voy volando. 


Ana Isabel ha hecho tres tortillas de patatas para cuatro porque Luciana no come tortilla de patata. A Luciana le gustan los huevos y las patatas pero quiere los huevos fritos con patatas fritas y por nada del mundo quiere la tortilla de patatas. Como Ana Isabel es soberana en su casa y una de sus leyes es que hay que comer de todo, sirve a Luciana un plato de huevos fritos con patatas fritas y luego añade un triangulito de tortilla de patatas con cebolla caramelizada. Luciana suplica a su madre que ponga el triangulito de tortilla de tal modo que no toque el huevo o las patatas fritas. Ana Isabel, soberana, pone el triangulito encima de las patatas fritas de Luciana sin prestar atención a la reacción dramática de su hija. Me mondo. 


Camila bendice la mesa y empezamos a comer y a charlar. Hablamos de las cosas que nos han dado miedo en la vida. Cuando yo cuento las cosas que me han dado miedo, Camila palidece. Cuando Camila cuenta las cosas que le han dado miedo, a todos nos da la risa. Luego Luciana y Ana Isabel cuentan las cosas que les han dado miedo y se me ponen los pelos de punta. Según parece, a Wilder nunca le ha dado miedo nada. Le pregunto que si no pasaba miedo en la casa parroquial de Torremendo cuando vivía allí solo, durante el invierno, sin conocer a nadie en el pueblo… No, no pasaba miedo. Camila lo mira con orgullo como diciendo: este es mi papi. Y luego ella y Luciana reconocen que ellas sí que pasaron miedo en aquella casa porque se oían ruidos raros. Su madre sugiere que no sería raro que hubiera habido más de un asesinato en esa casa y que los cadáveres estuvieran emparedados por allí y la cosa se pone interesante y nos lleva a imaginar historias dignas de Edgar Allan Poe. 


Como el coche de Wilder está en el taller y Ana Isabel necesita el suyo para ir mañana a trabajar, ofrezco a Wilder mi Lamborghini. Acepta el préstamo, me lleva a la casa abadía, me ayuda a cerrar la iglesia y a subir la compra a casa y nos despedimos. Él se vuelve a su casa con mi Lamborghini y yo, después de rezar completas, me voy a la cama y me quedo frito.

lunes, 9 de febrero de 2026

Diario. Domingo, 8 de febrero de 2026

San Miguel de Salinas

domingo, 8 de febrero de 2026


8:30

Oficio de lectura y laudes. 

Me siento ante el sagrario con la quinta lira del Cántico espiritual. 

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura;
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

Responden las criatura al alma que Dios crió todas las cosas con gran facilidad dándoles el ser y hermoseándolas. Miró Dios las cosas que había hecho y eran mucho buenas. Mucho buenas las hizo en el Verbo, su Hijo y su figura y así las dejó no en parte, sino en su totalidad vestidas de hermosura y dignidad. 


9:30

Salgo para Torremendo. 


10:00

Misa y catequesis en Torremendo. 


11:00

Vuelvo a San Miguel.

Sexta. 


12:00

Reunión del Consejo con Delia, Mariluz, Estefanía y Gema. Belén no ha podido venir porque ha tenido que llevar a su hijo a Villena —creo— para un partido de fútbol. 


12:30

Misa en San Miguel. 

Al terminar, cantamos el himno a san José en su segundo domingo. Luego Wilder me acompaña a casa para instalar un aparato mágico que convierte mi TV tonta en una TV inteligente. Ahora podré tener mis sesiones de Brahms ante una pantalla grande. Muy bien. 


14:00

Como con doña Nati y con Roberto. 


14:40

Visita al Santísimo. 

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 


15:15

Sesión de Brahms ante mi TV inteligente. Op. 93, 94, 95, 96, 97 y Cuarta Sinfonía interpretada así de bien

Escribo el diario de ayer. 


17:12

Voy a tomar café en casa de Ana Isabel y Wilder. Llevo un trozo de tarta de Santiago que me ha regalado doña Nati. 


18:15

Wilder y yo salimos en busca de dos bombonas de butano. Conseguimos una. 


19:00

De vuelta a la casa abadía leo el evangelio de san Lucas. 

Me siento ante mi TV inteligente para ver una tertulia interesante con Gallardón en su calidad no de político sino de melómano

Vísperas. 

20:10

Me preparo una cena ligera. 


20:30

Voy a la iglesia. 

Completas. 

Apago las luces.

Cierro la iglesia. 

Escribo esto. 

domingo, 8 de febrero de 2026

Diario. Viernes 6 y sábado 7 de febrero de 2025

 San Miguel de Salinas

viernes, 6 de febrero de 2026


4:00

Oficio de lectura. 

7:40

Misa de los santos mártires Pablo Miki y compañeros en el hospital. Antes me da tiempo a rezar laudes y después me siento ante el sagrario con la cuarta lira del Cántico espiritual. 

¡O bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!,

¡o prado de verduras,

de flores esmaltado!,

dezid si por vosotros ha passado.

La esposa pregunta  por el Amado a la creaturas del Amado. Hay cosas que el Amado hace por medio de los hombres o de los ángeles pero eso de criar las cosas, eso lo hace por su propia mano. En los bosques y espesuras hemos de representarnos las criaturas de la tierra. En cambio, en el «prado de verduras de flores esmaltado» hemos de representarnos las criaturas visibles —estrellas— en invisibles —ángeles y santos— del cielo. 

Todavía puedo visitar a Marcelo —que está con su madre— y a Ronald —que está solo— antes de salir para San Miguel. Comulgan los tres. 


10:00

Saludo a Joan y me siento en el confesonario. Un penitente. 


11:00

Segunda misa de los santos mártires Pablo Miki y compañeros. Después de misa, otro penitente solicita confesión. Muy bien. 

Paso el resto de la mañana en el despacho. 


14:00

Comida con doña Nati. 


14:45

Visita al Santísimo. 

Misterios dolorosos paseando por las capillas laterales. 

Me siento para mirar fijamente al sagrario. 


16:00

Sesión de Brahms: Op. 91 y 92. 


16:30

Catequesis con Brooke. 


17:15

Catequesis con Tamara. 


18:15

Vísperas. 


sábado, 7 de febrero de 2026


10:00

Me siento en el confesonario. Un penitente. 


11.00

Misa.

Ultimo ensayo confirmaciones. 

Diez penitentes. Muy bien. 


17:00

Voy a la iglesia para prepara todo para las confirmaciones. 

Preparo en la capilla del confesonario los ornamentos del Vicario y el Evangeliario para el archidiácono. 


17:30

Llega el coro de San Miguel. 


17:35

Llega el coro de Los Montesinos. 


17:40

Llega el Padre Juan Fernando OSF. Una amiga de Mariluz me pregunta que si tenemos formas sin gluten. No tenemos. 


17:45

Mensaje al archidiácono: «¿Recuerdas que tenemos confirmaciones?». 

Entra en la sacristía María. Trae un portaviático con una forma sin gluten. Le pregunto que que si tiene más. Tiene muchas. Me felicito y le digo a Mari Luz que ya tenemos forma sin gluten. Se alegra. 


17:55

Llega el Vicario episcopal. Ha dejado el coche en el garaje. Cierro la puerta del garaje. El vicario me dice que ha dejado medio coche fuera porque no cabía entero. Corro a detener la puerta que está bajando y —¡zas!— cae sobre el flamante coche del Vicario. No importa, hay que empezar las confirmaciones. 

No ha llegado el archidiácono. No importa, haré de maestro de ceremonias, de diácono y de lo que haga falta. 


18:00

Empieza la ceremonia de las confirmaciones. 


19:00

Termina la ceremonia.El Vicario se felicita por el buen orden de la celebración. En efecto, no ha habido que lamentar víctimas. 

Ruego a Wilder que corra al garaje para ver si consigue rescatar los restos del coche del Vicario. 

Wilder trae buenas noticias: el coche del Vicario está intacto y, aunque la puerta del garaje se ha desencajado, ha podido abrirla y confía en poder encajarla cuando el Vicario saque el coche. Me felicito. 

El Vicario se despide y se va. El Padre Juan Fernando se despide y se va. Wilder consigue encajar la puerta y, ya puestos, la lubrica y la deja como nueva. 

Ana Isabel y Camila me ayudan a recogerlo todo. 


19:45

Wilder, Ana Isabel, Camila y y nos vamos a cenar a un restaurante colombiano de Torrevieja.