jueves, 30 de abril de 2026

Diario. Jueves, 30 de abril de 2026

 San Miguel

jueves, 30 de abril de 2026


Paso la mañana en La Torre. Cinco minutos de Tai Chi en silla y luego algunos paseos y lecturas: 

El diálogo, de santa Catalina de Siena. 

Diario de la Divina Misericorda, de santa Faustina Kowalska.

1077, de micer Rodríguez de la Peña.

¿Hay filosofía en tu nevera?, de Enric F Gel. 


A las doce y media salgo para La Lloseta y a las dos salgo para Torrellano. 


A las tres vuelvo a san Miguel. Misterios luminosos con BXVI. M e detengo en en área de servicio del Realengo para tomar una cocacola. 


A las cuatro llego a San Miguel y me siento para mirar fijamente al sagrario. Luego preparo todo para la exposición del Santísimo y la Misa. Me da tiempo a rezar vísperas y a responder a algunos mensajes y a revestirme antes de dar el primer toque. Justo entonces llega Andrés. 


A las cinco y media empieza la exposición solemne con incienso, órgano y todo. A las seis empieza la misa de san Pío V. 


Después de misa hay que atender a Manoli, Estefanía y Gema —que vienen a ultimar algunos detalles para las primeras comuniones— a Inma y a otra señora que viene a encargar misas.  También hay que quedar con los padres y padrinos del bautizo del nueve de mayo para preparar la ceremonia. 

Luego hay que recogerlo todo, ir a la casa abadía, abrir el buzón, leer el boletín de comunicación con los sacerdotes tomar una mandarina y escribir esto. 


A as 20:25 termino de escribir esto y me dispongo a visitar a doña Nati. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Diario, Miércoles, 29 de abril de 2026

 La Torre

miércoles, 29 de abril de 2026


La Pascua lo ocupa todo. Hoy, además, es la fiesta de santa Catalina de Siena, con Gloria y todo. 


Entonces, qué. ¿Olvidaremos que es miércoles? ¿Olvidaremos que es el día dedicado a san José? ¡No lo permita Dios!


Desde que el Papa Francisco convocó un año josefino, en San Miguel de Salinas, al terminar la misa y después de cantar a la Virgen, hacemos una breve letanía que incluye siempre a san Miguel y a san José y al santo del día. 


Hoy lo primero, como siempre, ha sido levantarme. Como es miércoles he ido al hospital.


La rutina de los miércoles me exige volver del hospital a San Miguel para celebrar la misa de once pero hoy no ha sido así: graves asuntos requerían mi presencia en el obispado a las once en punto sin falta de modo que el párroco del Pilar de la Horadada —¡qué amable!— me ha sustituido en la parroquia y yo he salido del hospital rumbo a Alicante escuchando una piadosa meditación sobre santa Catalina de Siena. 


A las diez menos cuarto llegaba a La Torre. A las diez y cuarto salía de la Torre para el obispado. A las once en punto comenzaba nuestra reunión. Por ser yo el presbítero de más edad de los que estábamos reunidos me han rogado que dirigiera la oración de tercia. Después de eso ya no he vuelto a abrir la boca hasta la una y media, hora en la que ha terminado la reunión y ge dicho: «Adiós». 


Acto seguido, don Paco Román me ha guiado por los tortuosos y oscuros pasillos del obispado hasta un despacho llamado «de las calaveras» donde he solicitado un carné que acredite mi condición de sacerdote por si vuelvo a Inglaterra. 


Luego he ido a comer a Torrellano y luego he vuelto a La Torre  pero el amable san José —dueño del día— ha decidido no darme asueto. 


Una llamada, y otra otra, y otra… Y, entre una y otra, otras. Y nada. 


Pero, entre una y otra, algunos ratos de oración y de silencio de Dios y de silencio y mío solamente interrumpido por mis súplicas.  Y nada. 


Son las 21:55 cuando acabo de escribir esto: Madre mía Inmaculada; san José, mi padre y señor; ángel de mi guarda: ¡Interceded por mí!

martes, 28 de abril de 2026

Diario. Martes, 28 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 28 de abril de 2026


Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén. 


Jean Guitton se quejaba de que su ángel de la guarda era muy impertinente con él. Yo, en cambio, no tengo ninguna queja del mío: nadie más cortesano ni pulido. 


«Es muy probable la opinión de que los sacerdotes tienen un ángel especialmente encargado de atenderles. Pero hace muchos, muchísimos años, leí que cada sacerdote tiene un Arcángel ministerial, y me conmoví. Me he hecho una especie de aleluya como jaculatoria, y se la repito al mío, por la mañana y por la noche. A veces he pensado que no puedo tener esta fe porque sí, porque lo haya escrito un Padre de la Iglesia cuyo nombre ni siquiera recuerdo. Entonces considero la bondad de mi Padre Dios y estoy seguro de que, rezando a mi Arcángel ministerial, aunque no lo tuviera, el Señor me lo concederá, para que mi oración y mi devoción tengan fundamento». (San Josemaría)


El primer guasap del día es de Arquilatría. ¿Incluye la fotografía de un pergamino medieval miniado con la representación de siete ángeles armados de trompetas? Sí. ¿Me parece providencial? Sí. ¿Es Arquilatría un ángel? Eso me parece. Anoto en mi agenda: «Agradecer a Arquilatría su graciosa bondad». 


En el confesonario me pongo a leer el Diario de la Divina Misericordia. Me hago cruces. Santa Faustina llama a Jesús «Divino Insensato». Jesús no se enfada con ella, al contrario, le dice: Te doy una pequeña parte en la Redención del género humano. Me hago cruces: el único Redentor anda delegando en algunas corredentoras sin contar con el Santo Oficio. 


Misa de san Luis María Grignion de Monfort. 


Vuelvo al confesonario y me pongo a leer y a escribir y dan las dos. 


Doña Nati ha preparado un estofado de pollo con el pollo que sobró ayer. Muy rico. 


Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Haz la visita y luego la siesta». Hago la visita al Santísimo. 


Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Reza el rosario y luego la siesta». Rezo el rosario. Mientras rezo entra en la iglesia un matrimonio francés que suele venir a misa a diario. 


Cuando termino de rezar el rosario ya no tengo sueño. 


«Mi ángel marchará delante de ti para que tu pie no tropiece. Pero tú, pequeño saltamontes, sé parsimonioso, camina con pies de plomo y mira bien dónde pones los pies». 


Schumann: Op 18, 19 y 20. 


Comparto con las catequistas la súplica de una madre. 


Me hago una crema de calabacín con la Thermomix®. Muy bien.

Diario. Lunes, 27 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

lunes, 27 de abril de 2026


Rutina de una mañana de lunes:

1. Hay que ir al hospital.

2. Hay que celebrar la misa a las 7:40.

3. Hay que rezar el oficio de lectura y las laudes. 

4. Hay que llevar la comunión a Ana María y a Mauricio. 

5. Hay que volver a San Miguel y sentarse ante el sagrario. 

6. Hay que llevar al banco la fortuna recaudada durante la semana. 

7. Hay que sentarse en el confesonario.

8. Hay que celebrar la segunda misa del día. 


Entonces llega el mediodía. Muy bien. 

Tengo unos mil mensajes de WhatsApp. Uno de ellos capta mi interés: 

Al parecer, el novio de una vecina de Torrevieja fue bautizado en la iglesia de Los Balcones. Es algo muy irregular porque no es una iglesia parroquial. La iglesia, además, está cerrada desde hace años porque amenaza ruina. 

El novio de la vecina de Torrevieja es militar, está en Burgos y va a ser confirmado. Necesita la partida de bautismo. Es su novia la que anda buscándola. En La Inmaculada le han dicho que Los Balcones pertenecen a la jurisdicción de San Roque y Santa Ana. Allí le han dicho que la partida no aparece y le han recomendado que acuda al obispado para solicitar un entable de partida. 

Muy desanimada por las dificultades, la novia había decidido abandonar su hogar y vagar por el monte lamentando su mala fortuna pero, por fortuna, los padres de su novio recordaron algo: el sacerdote que bautizó a su hijo era párroco de San Miguel de Salinas. 

¿Estará inscrita la partida en los libros de San Miguel de Salinas? 

La historia me ha conmovido porque, además, la novia es catequista. 

Me encomiendo a san Antonio y a san Jorge, patrón de los caballeros jamás niega su auxilio a quien se ha propuesto socorrer a una doncella y me lanzo a la búsqueda de la partida. 

La hallo, la fotografío y mando la copia fotográfica a la novia que no tarda en contestarme dando muestras de gran contento y agradecimiento y diciendo de mí cosas muy gentiles. 

Quedamos en que vendrá por la tarde a buscar el certificado. Hago el certificado, lo imprimo, lo sello, lo firmo, lo meto en una carpeta de plástico y lo dejo preparado para la tarde. 

Durante el proceso he sido atacado por uno o varios mosquitos furiosos. Me pongo after bite en los tobillos recordando cómo los caballeros antiguos, después de recibir heridas en sus nobles batallas, contaban con un bálsamo de Fierabrás o de algún otro gigante. 

Muy satisfecho por el buen fin de esta aventura paso el resto del afternoon hasta la hora de comer atendiendo en el despacho las demandas de otros suplicantes y alternando esos hercúleos trabajos con acciones de gracias a san Antonio y a san Jorge. 


  En casa de doña Nati encuentro a Gracia y José María que ha preparado un pollo muy sabroso y un montón de caprichos. 


A eso de las tres y media me despido y voy a la iglesia para hacer la visita al Santísimo y para preparar el funeral: leccionario, ritual de exequias, leccionario, traslado del cirio pascual al centro del presbiterio, traslado del comulgatorio para dejar sitio al féretro, colocación del incensario cabe la pila bautismal y del acetre sobre la misma y preparación de dos carbones con las pinzas en el aseo. 


Muy satisfecho por mi eficiencia, me felicito y me siento para mirar fijamente al sagrario. 

Luego voy al rincón de san Miguel para revisar el WhatsApp y el correo. 


Vuelvo a la iglesia para rezar vísperas y luego voy a la casa abadía cargado con un montón de toallitas que hay que lavar. Pongo una lavadora y me siento para escuchar la Fantasía en do mayor de Schumann, Op 17. 


Son las cinco y media. Vuelvo a la iglesia para dar el primer toque de difuntos. Saludo a Mariluz que está rezando. Hay que encender las luces de «reunión» y la megafonía. Hay que prender un carbón y ponerlo en el incensario. Entonces llega don José María. Nos saludamos, le muestro los preparativos, enciendo el cirios pascual y las luces de «misa solemne» —aunque no va a haber misa— y dejo a don José María al frente de todo. 


En la casa abadía, después de tender las toallas, me aplico a las siguientes cuestiones:

Suma Teológica III, q 73 a 2 ¿Es la eucaristía un solo sacramento? a 3 ¿Es indispensable para la salvación? a 4 ¿Es conveniente darle varios nombres?


A las siete menos cuarto vuelvo a la iglesia. Casi todos han salido para el cementerio. Hay que apagar las velas y recogerlo todo. Estoy en ello cuando llega la novia del militar que penaba por su partida de bautismo. Viene con su madre. Ambas son muy comunicativas y alegres y, otra vez, dicen grandes gentilezas de mí. Me despido de ellas porque tengo que terminar de recogerlo todo e ir a La Mata para llevar la comunión a Ana. 


Son las ocho y cuarto cuando vuelvo de La Mata. Adiós lunes.

lunes, 27 de abril de 2026

Diario. Domingo, 26 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

domingo, 26 de abril de 2026


09:30

Desinsecto el confesonario de San Miguel y me siento en él. 

10:00

Misa del domingo del Buen Pastor: 

—¿Cómo se llaman las personas que cuidan los rebaños de ovejas?

Un niño responde tímidamente: 

—Pastores. 

—Muy bien —digo aportándole un refuerzo positivo—. Y continúo: 

Las ovejas necesitan que las cuide un pastor porque, si se quedan solas, se pierden por el monte y se las comen los lobos y los osos. 

Nosotros no somos ovejas, somos hombres. Pero también necesitamos pastores que nos cuiden. ¿Por qué? Porque, si los lobos y los osos se zampan a las ovejas, nosotros tenemos un enemigo peor que las fieras: el diablo. 

El diablo se mete en el corazón y hace que dos hermanos se peleen por una herencia. Y necesitan un pastor, un guía —que puede ser una madre como santa Rita— que les enseñe a quererse, a perdonarse y a no ser brutos. 

Jesús sabía que necesitamos guías, pastores que nos defiendan del diablo. Pero también sabía que, a veces, el diablo obra a través de malos pastores que son como anticristos. 

El diablo metió en la cabeza de los faraones de Egipto la idea tontísima de que eran hijos del Sol. ¡Nada menos! No solamente se lo creyeron ellos: mucha gente buena y lista se lo creyó. Entonces los faraones esclavizaron a los pueblos y trataron a los hombres peor que a los perros. ¿Por qué? Porque cuando el diablo mete en la cabeza de un hombre que él es especial con almendra y que es el amo del mundo, ese hombre se convierte en un tirano que no busca servir a los demás sino servirse de ellos. 

Siglos después hubo un hombre llamado Mohamed o Mahoma que dijo que Dios le había hablado. ¿Qué le había dicho Dios? Pues, según Mohamed, Dios le había dicho que había que matar a todos los judíos, a todos los cristianos y a todos los hombres que no se hicieran musulmanes: matarlos o esclavizarlos. Juntó un ejército y acabó con las comunidades cristianas más antiguas de África. 

¿Es eso un buen pastor? ¿Son así los guías que necesitamos los hombres?

Y, sin embargo, personas más listas que vosotros y mucho más listas que yo, se dejan engañar por esos malos pastores. 

Otro de esos tiranos se llamó Napoleón Bonaparte. Era un soldado francés que llegó a ser general de los ejércitos de Francia. Llenó Europa de sangre, de sufrimiento, de dolor y de muerte. Arrasó ciudades, arrastró a la guerra a la juventud francesa, invadió España y sus soldados robaron todo lo que pudieron y más. ¿Todo por qué? Porque Napoleón quería ser emperador. Lo triste es que, en su tiempo, personas más listas que vosotros y mucho más listas que yo, se dejaron engañar por Napoleón cuando decía que lo que quería era llevar la libertad y la fraternidad a los pueblos. 

¿Habéis oído hablar de Beethoven? (Asienten con las cabezas).

Pues Beethoven se dejó engañar por el tirano y dedicó la tercera sinfonía llamándola Bonaparte. Hasta que el tirano se quitó la careta y todo el mundo pudo ver que era otro de esos hombres crueles y soberbios que se creen por encima de los demás. Entonces Beethoven, enfadado, tachó el título de Bonaparte y llamó a su sinfonía Heroica. Muy bien. 

Faraones, Mahomas, Napoleones… ¿Son esos los guías y los pastores que necesitamos? 

Jesús se presenta ante nosotros como Maestro, como Salvador y, hoy, como Buen Pastor. No quiere reunirnos para formar un ejército y entregarnos a la muerte sino para formar una Iglesia y llevarnos al cielo. No se sienta en un trono, sube a la Cruz, extiende los brazos y nos dice que el Buen Pastor es el que da la vida por sus ovejas y que no ha venido a robar, matar y destruir sino a que tengamos vida y la tengamos en abundancia. 

Hoy es un día para mirar a Jesús en la Cruz con mucho amor, como lo hacía santa Rita, y para darle gracias por ser, para nosotros, un Pastor Buenísimo. Y es un día para pedirle que nos dé pastores según su corazón: padres buenos, maestros buenos, sacerdotes buenos. Amén. 


11:30

Me siento en el confesonario de San Miguel. 

Un penitente. Muy bien. 

12:30

Segunda misa del Buen Pastor, con coro y todo. 

13:30

Despido a la congregación en la puerta. Me abordan unos novios que quieren casarse el dos de mayo y todavía no tienen el expediente. ¿No podríamos hacerlo ahora mismo? 

Nada más fácil. Vamos al despacho para tomar declaración a los testigos y a los contrayentes. 

14:00

Se van con su expediente. Yo voy a buscar a doña Nati para ir a comer a casa de Heidi y Armin. 



18:00

Vienen Jose y Marga. Traen palomitas. Vemos Poder absoluto, de Clint Eastwood. Muy bien. Y muy apropiado para el día en que Trump ha sufrido el tercer atentado contra su vida.