martes, 30 de junio de 2026

Diario. Lunes, 29 de junio de 2026

San Miguel de Salinas

lunes, 29 de junio de 2026


04:00

Me levanto, me tomo un café con leches e Ibuprofeno y rezo el oficio de lectura de la solemnidad de San Pedro y San Pablo. 


Himno Felix per omnes —compuesto por Elpis, señora de Boecio— y Te Deum


Me vuelvo a acostar. 


6:00

Me levanto. 


6:40

Abro la iglesia y salgo para el hospital. El adelanto que llevo con respecto al horario habitual me permite contemplar el disco solar imponentemente rojo sobre las Salinas. También me permite hacer la oración de la mañana en el hospital antes de la misa.

Después de misa, el doctor S me ayuda a recogerlo todo —qué amable— y me tiende su mano derecha. Se la estrecho y se despide porque —dice— ha sido su última misa en en el hospital. Mañana comenzará su nuevo trabajo en Ílice. 


10:30

Confesonario. 


11:00

Segunda misa de la solemnidad. 


Después de misa he quedado con José Miguel para enseñarle  el manejo de las campanas y de la domótica de la iglesia. Cuando yo me vaya, él tendrá que explicarle al nuevo párroco cómo funciona todo eso. 

Hemos quedado también para seguir trabajando en la instalación de la lámpara votiva que traje de la Biblioteca Sacerdotal. Le he pedido a doña Nati un gran plomo que guardaba Paco entre sus aparejos de pesca y que, a partir de ahora, va a ser el contrapeso de la lámpara votiva. Nati conviene conmigo en que Paco se alegrará en el Cielo de que ese trebejo o achiperre esté ahora tan cerca del sagrario y cumpliendo un servicio tan discreto y necesario. 


14:10

Como con doña Nati. 

Después de comer rezamos los misterios gozosos.


15:00

Voy a la iglesia para hacer la visita al Santísimo y para sentarme a mirar fijamente al sagrario. 


16:45

Estudio de las cartas de san Pablo: I Corintios. 


18:00

Voy a la iglesia para preparar el funeral de José Pérez Andreu.

Vísperas.


19:00

Funeral. 


20:00

Después de recogerlo todo voy a hacer la compra porque he invitado a cenar a Gerardo. 


21:00

La cena está preparada pero Gerardo no viene. Le mando un mensaje: «¿Dónde estás?». Me responde: «¿Dónde te encontramos?». Y yo: «¿Vienes con alguien más?». Y él: «Mi mamá y yo, nada más». Y yo: «Os espero en mi casa». 

Mando el mensaje y vuelo para poner otro plato en la mesa. Como es cena de picoteo hay que cortar más queso, más jamón, más pan y todo eso. Y hay que poner otro vaso de gazpacho. 

Postre solamente hay para dos. No importa. 


21:30

Llegan Gerardo y su mamá que camina muy despacio y con bastón. 


22:30

Salgo con Gerardo y con su mamá. Voy a llevarlos a su casa en mi Lamborghini. 

Luego hay que rezar completas antes de cerrar la iglesia


En la hora en que las luciérnagas se encienden

y las canciones del sueño tienen cadencias de estrellas,

recitamos el Cantico del sol,

nuestra plegaria del crepúsculo, 

que nos abre las puertas azules del sueño. 

                      le porte azzurre del sogno.


(Salvatore Quasimodo. 

Bacia la soglia della tua  casa:  La Poesia) 

lunes, 29 de junio de 2026

Diario. Jueves 25, viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de junio

San Miguel de Salinas

jueves, 25 de junio de 2026


Por la mañana, huelgo en La Torre. 

¿Piscina? ¿Sí?


Voy a comer a La Horna con MGC —anfitriona—, María, Paco y Pablo. 


Por la tarde vuelvo a San Miguel para bendición con el Santísimo y la misa. Todo sin órgano —Andrés no ha podido venir— pero con mucho incienso y solemnidad. 


San Miguel de Salinas

viernes, 26 de junio de 2026


Rutina de hospital y misa en San Miguel por la mañana. 


Después de la misa en San Miguel vuelvo a La Torre para llevar libros y la cena que ha preparado Ana Isabel para Ignacio y sus quince invitados. 


A las seis salgo para Orihuela. 


A las siete menos cuarto aparco en Ociopía. Estoy sudando porque no funciona el aire acondicionado de mi Lamborghini. No importa, me invito a una horchata en una sitio nuevo que han abierto al lado de Casablanca. 


A las ocho estoy celebrando la misa de San Josemaría en la iglesia de San Sebastián del monasterio de las agustinas. Hay coro, homilía larga y todo. Muy bien. 


A las nueve termina la misa y me invitan a una cerveza pero declino la invitación porque aún tengo que ir hasta Ociopía, recoger mi coche y volver a San Miguel. 


A las diez menos cuarto llego a San Miguel, me preparo algo para cenar y voy a la iglesia para rezar completas y cerrar. 


San Miguel de Salinas

sábado, 27 de junio de 2026


Rutina de sábado: misas a las 11:00 y a las 20:00


Como con doña Nati, Gracia y José María. 


Mientras celebramos la misa de la tarde, en la plaza están celebrando la coronación de las reinas o algo así. 


Después de misa voy a casa de doña Nati y pongo una entrevista con el padre Manglanix porque doña Nati, Gracia y José María no han oído hablar de Hakuna. Luego ponemos Madre de Hakuna y algún otro cántico inspirado. 


San Miguel de Salinas

domingo, 28 de junio de 2026


Por la mañana, rutina de mañana de domingo con misa a las diez en Torremendo y a las doce y media en San Miguel. Las ofrecemos por las víctimas del terremoto de Venezuela pidiendo para los difuntos el descanso eterno y para los vivos el consuelo y la fortaleza de Dios. 

Yoli ha perdido a varios de sus familiares y la madre de Junior está desaparecida. Hablo con los dos. 


Como en casa de doña Nati con Gracia, José María, Eva, Miguel, Victoria y Miguel jr. 


A las seis de la tarde, entierro de Manuel Aniorte. 


Después del funeral he quedado con un desconocido que quiere confesarse. Llega puntualmente. Después de la confesión charlamos. 


Se presenta como Ricardo Nicolás y no necesita decir que es argentino. Seguimos charlando y le hablo de la gestoría de Inma. Seguimos hablando y caminando hacia la casa abadía porque voy a prestarle el Diario de la Misericordia de santa Faustina Kovalska. 


En el despacho le comento que la impresora se ha desconfigurado. Se pone a trastear. Media hora después, y tras harto trasteo, ha configurado mi impresora. Se lo agradezco mucho. ¿Me aceptará una invitación a cenar en el Collie? Sí. 


Durante la cena en el Collie charlamos y charlamos. Ha sido profesor de Geografía en Argentina. Lleva un par de meses en España. Trabaja como jardinero con un su primo. Sabe muchísimo de Historia y de Filosofías. 


A las nueve y media volvemos al despacho para recoger el Diario de Santa Faustina y un libro de cuestiones doctrinales. Me pregunta que si he oído hablar del padre Castellani y le muestro dos libros del sabio argentino que tengo en la estantería del despacho:  Ls parábolas de Cristo y El Apokalipsis de san Juan. 


Nos despedimos estrechando nuestras manos. Ya somos amigos. 


Voy a rezar completas y a cerrar la iglesia. 

miércoles, 24 de junio de 2026

Diario. Miércoles 24 de junio de 2926

 La Torre

miércoles, 24 de junio de 2026


     Hoy no es día laborable en el reino de Valencia: no tengo que celebrar misa en el hospital. 

    Hoy no es fiesta de guardar: no tengo que celebrar misa en Torremendo. 

       Total: día perfecto para holgar. 


7:00

      Me levanto. No me duele casi nada. 

      Oficio de lectura y laudes de la Natividad de San Juan Bautista. Recuerdo al niño de catequesis que, preguntado por el nombre del primo de Jesús que bautizó al Señor en el Jordán, respondió con aplomo: «san Juan Flautista». 


      Después de desayunar me entrego a la tarea de meter libros en cajas para ir llevándolos a La Torre. Lleno la maleta con la ropa de invierno que no necesito por ahora y hago una lista de cosas que tengo que llevarme cuando me despida de la parroquia.


   Friego la casa parroquial, me ducho y, ahora sí, voy a abrir la iglesia. 


9:10

      Enciendo las luces y retiro varias velas votivas que ya se han consumido. Abro la ventana de la sacristía y enciendo los ventiladores De la Iglesia. Entonces me siento para mirar fijamente al sagrario. 


9:45

   Doy por terminada mi oración y saludo a Joan que está preparando los ornamentos de fiesta en la sacristía. No le digo que hoy es solemnidad para no darle más trabajo. Me pregunta que si he visto el vídeo de Nick reaccionando a la dimisión del primer ministro. Le digo que no lo he visto. Me recomienda mucho que lo vea porque —dice— es muy divertido. 

      Voy al ambón para leer las lecturas de hoy. 

   Me revisto con el traje de pescador y voy a sentarme en el confesonario. Tercia. 

    Como no pica ningún pez, leo hartas páginas del Diario de santa Faustina Kovalska. 

      Joan pone en marcha el volteo general de campanas y me alegro. 


11:00

     Misa con Gloria, predicación, Credo en latín y toda la pesca. 


12:00

     Me despido de doña Nati y de Joan y voy a la casa abadía para recoger todos los bultos que voy a llevarme a La Torre. No son pocos. 


12:45

     Salgo para La Torre.  El aire acondicionado de mi Lamborghini no funciona. No importa. Imagino que soy un misionero y que ando evangelizando en el desierto. 


13:30

     Llego a La Torre algo sofocado pero contento. 

     Primero  descargo el coche y pongo cada cosa en su sitio      


14:15

     Hay que comer. En La Torre hay dos neveras llenas de viandas que sobraron del concierto. Rescato una bandeja de huevos rellenos, una tortilla de patatas y un plato con embutidos de Béjar. 

      Mientras lo llevo todo a mi piso y lo emplato y preparo la mesa y me siento, pienso que no carezco de nada y que si los Medici y los Borgia me están viendo desde el Cielo —donde no cabe la envidia— andarán alabando a Dios que cuida de los gorrioncillos y de los curas. 


15:00

     Termino de recogerlo todo. 


     Empieza la tarde y el día de asueto. No ha de faltar sesión de Schumann (Quinteto para cuerda Op 41 n 3), una siesta de media hora, un paseo por el palmeral rezando los misterios gloriosos, un rato de oración en la ermita…


     ¿Iré a la piscina? ¿Por qué no, si la tengo para mí? 


Excursión a la piscina


Pongo en una bolsa:

Un bote de Aután.

Un abanico. 

Una toalla.

El jardín eterno, de C . Davies, con bellas ilustraciones.


Me visto con pantalón de baño pardo con pernera hasta medio muslo.

Camisola playera.

Sombrero elegante de paja que me regalaron los Cort cuando inauguraron El Fondonet.

Fluchos.


Los ciento cincuenta metros que separan mi piso de la piscina los recorro con mi Lamborghini. 

Nada más llegar bajo a la piscina aferrándome a la escalerilla. 

Nado un ancho —ocho metros— y me siento al borde de la piscina para recuperar aliento. 

Luego me tumbo en una tumbona, me rocío con Aután y —rodeado de olivos, palmeras e hibiscos— me entrego a la lectura de El jardín eterno. 

Algunos pasajes de este libro mágico podrían haber inspirado el Silmarilion de Tolkien. 

Por ejemplo, un ejemplo. 


    «Se asocia al loto blanco un bello mito: se dice que existe “desde el principio”, que en la noche prístina emergió de los manantiales más antiguos con sus pétalos fuertemente cerrados.      Suavemente, una fuerte luz interior hizo que la flor se abriera totalmente y liberó, del centro de sus pétalos, el primer sol que apareció en el cielo». 


Escribo esta página de mi diario desde mi IPhone porque he olvidado mi Mac en San Miguel.