sábado, 30 de mayo de 2026

Diario. Viernes, 29 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

viernes, 29 de mayo de 2026


7:00

Salgo para el hospital. 


7:40

Primera misa de san Pablo VI, Papa. Obra en mi poder una fotografía de la audiencia que el santo concedió a mis padres en sus bodas de plata. Mis padres —1970- nos invitaron a todos —trece hijos y dos abuelas— a Roma: gastos pagos. Yo tenía nueve años pero ya mi rostro reflejaba esa gravedad parsimoniosa propia de quienes observan los fenómenos con meditativa atención. 


9:00

Vuelvo a San Miguel. 


9:30

Oficio de lectura y laudes. 

Luego me siento y mi meditativa atención pasa del sagrario a la Optima Humanitas, de esta al Sagrario y así. 


10:30

Mientras me revisto, Joan me comenta el gossip del día. La animo a escribir un diario y le sugiero un título Neighborhood Gossip. Creo que toma nota. 

Voy al confesonario. Tercia. Luego leo otro capítulo de 1077. Es como una serie de lo más emocionante. Ahora estoy en Inglaterra, en la corte de Guillermo el Conquistador, por más señas. 


11:00

Segunda misa de san Pablo VI. Hay que encomendar:

1. A mi doña Ana RdA que se casó en mayo.

2. A todos los que se casan en mayo. 

3. A don Ernesto Castro. 

4. A todos los que se bautizaron en la última Pascua. 


11:45

Mientras espero al técnico que va a venir a revisar la megafonía, asiento en el libro de Torremendo la partida de la última defunción. 


12:00

Llega puntualísimamente el técnico. Es muy alto. Se llama Pascual. Estrechamos nuestras manos. Llega Jose Miguel. Hago las presentaciones y estrechan sus manos. 

Hay que revisar micros, cables, altavoces… 


12:45

Nos despedimos y voy al banco. 


13:15

Voy al despacho para actualizar las cuentas. Luego voy a la casa abadía para trastear en las RRSS. 


14:00

Como con doña Nati que ha preparado una lubina al horno porque es viernes y pasó la Pascua. 

¿La lubina lleva guarnición de papas fritas? Sí. 


15:00

Nos despedimos. No hay tiempo que perder porque a las cinco y media tengo que salir para Torremendo. 

Visita al Santísimo. 

Misterios dolorosos paseando por la iglesia. 

Me siento ante el sagrario con la Ineffabilis Humanitas. 

Vísperas. 


16:30

Voy a la casa abadía para:

1. Darme una ducha. 

2. Poner una lavadora.

3. Recoger la caja con tres ganchos adhesivos que compré por Amazon y que quiero devolver porque son tres patatas.


17:00

Salgo para a gasolinera de Repsol. Allí reciben los ganchos. 

Salgo para Torremendo. 


18:00

Solamente han llegado tres de los ocho niños que harán la comunión mañana. 


 18:15

Ya están los ocho. 

Primero ensayo, luego confesiones de los niños y de algunos padres. En total, doce penitentes. Muy bien. 



19:30

Vuelvo a San Miguel.

Paso por Masymas. 

Cena ligera en casa. 


21:15

Me llama Wilder. Que si quiero ir a cenar al Collie. Que sí. 

Ana Isabel pide un chuletón, Wilder una ensaladilla rusa —porque ya ha cenado— y yo otra por lo mismo. 


23:00

Nos despedimos.

viernes, 29 de mayo de 2026

Diario. Jueves, 28 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

jueves, 28 de mayo de 2026


Despertar en La Torre. 

Antes de salir para La Lloseta quiero: 

1. Terminar la lectura de La Asamblea que condenó a Jesucristo. 

2. Concentrar mi meditativa atención en el fenómeno de la conversión de Ernesto Castro. 


A las diez de la mañana ya he terminado mis oraciones, mi desayuno y la lectura de La Asamblea  que condenó a Jesucristo


A las doce he leído la carta de Ernesto Castro al Papa y he oído el comentario que el mismo Ernesto hace de la carta. 


A las doce y cuarto salgo para La Lloseta con una íntima alegría que tiene que ver no poco con la carta, con el comentario y, sobre todo, con la conversión del profesor de estética. He dedicado horas a sus comentarios a El Quijote y a otros videos suyos sin dejar nunca de rezar por él. Estoy seguro de que no he sido el único. 


Soy —milagro— el primero en llegar a La Lloseta. 


A las tres termino de comer en Torrellano y vuelvo a La Torre. 


A las seis salgo de vuelta para San Miguel y paro en el área de servicio del Realengo para tomar una cocacola. 


A las siete empieza la preparación del altar para la bendición (19:30) y la misa de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote (20:00). 


A las 21:00 voy a casa de doña Nati. Llevo tres ciruelas: una para ella, otra para Samira y otra para mí. Me zampo allí mismo la mía. Muy buen: ya he cenado. 


A las 21:45 nos despedimos. 


Completas. Cierro la iglesia.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Diario. Miércoles, 27 de mayo de 2026

 La Torre

miércoles, 27 de mayo de 2026


Desde las 5:30 hasta las 7:00


A las 5:30 me despierto. Mis hombros —tengo dos— están como anquilosados. Las dos manos, que están unidas a ellos por sendos brazos. no solamente no obedecen a mis órdenes sino que —en franca rebeldía— me responden con latigazos. 

La filosofía me ha enseñado a no quejarme pero nunca he hecho mucho caso a la filosofía. 

El Evangelio me ha enseñado a alabar a Dios: «Bendito seas, Señor, por la hermana artritis y por el Antalgín que tengo en la cocina. Si es tu voluntad que llegue a la cocina y pueda beneficiarme del efecto curativo que le has dado a esa píldora milagrosa, toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote». 

A las 5:45 consigo sentarme al borde de la cama, poner los pies en el suelo y levantarme. Nada más levantarme noto que se me desbloquean los hombros. Quiero celebrarlo y casi me tira al suelo el latigazo que me mandan mis manos. Las miro y las reconozco aunque los diez dedos que suelen servirme amablemente se han convertido en diez morcillas dolorosas.

A las 6:00 llego a la cocina y me preparo una taza de leches con Nescafé y miel y me la zampo con una píldora mágica de Antalgín. 

A las 7:00, cuando abro la iglesia, enciendo las luces, abro la puerta del garaje y saludo a la pareja de la Guardia Civil que me devuelve el saludo y retira el coche del vado para que yo pueda sacar mi Lamborghini 27, ya no me duele nada. 

Bendito sea Dios. 


Desde las 7 hasta las 13:30


Hay que ir a hospital y celebrar al gran san Agustín de Canterbury. 

Hay que volver a San Miguel y volver a celebrar al gran san Agustín de Canterbury en su calidad de pastor misionero 

Hay que preparar la exposición y la misa de mañana y salir para Alicante. 

Hay que aparcar junto al Rico Pérez y caminar hasta la librería San Jorge. Allí hay que contener la ganas de abrazar a Carmen que me abre la puerta con una sonrisa que dice: «estoy conteniendo mis ganas de abrazarte». Estrechamos nuestras manos conteniendo nuestros deseos de abrazarnos amable y castamente.  Hace como veinte años que no nos vemos.

Salgo de allí contento por el encuentro y cargado con una bolsa que no pesa mucho porque lleva como doscientos cincuenta gramos de material sacramental altamente explosivo y dos libros.


Desde las 13:30 hasta las 17:30


Voy a la Torre con parsimonia. 

Encuentro en mi piso un huevo, pan de molde y una lata de pisto.

Frío el huevo, tuesto dos rebanadas de pan de molde, caliento el pisto después de comprobar que caducará en 2036, lo revuelvo todo, lo bendigo y me lo zampo. 

Recojo todo y me siento en la butaca de la abuela Paquita para oír a Schumann: Op 27 —lo anoto entre mis favoritos— Op 28 —otra joya buena, no como las de Zapaterix y Op 29. 

Armado con mi rosario salgo  a pasear por el palmeral —misterios gloriosos— para vencer el sueño y al diablo. 

Desde las 17:30 hasta las 19:30


Me aplico a la lectura de La asamblea que condenó a Jesucristo. Me siento bajo el algarrobo y me rocío los tobillos con Aután para orar. 


Desde las 19.30 hasta las 20.30


Vuelvo con ansias a la lectura de La asamblea que condenó a Jesucristo


Desde las 20:30 hasta las 21.30 


Rezo vísperas, vuelvo a la lectura y luego, me enredo en las RRSS y tuiteo esto: 


Dos hermanos judíos se convirtieron a Cristo, fueron bautizados y confirmados, recibieron el sacramento del orden sacerdotal y escribieron esta maravilla: La asamblea que condenó a Jesucristo


Amable san Gamaliel (+ 3 de agosto del 52) a cuyos pies se sentaron Saulo, Bernabé y Esteban de quienes —luego— escuchaste la Buena Nueva que salva: ruega por nosotros. 


Nosotros, los que como Simeón —hijo de Gamaliel— hemos sido educados desde la infancia entre sabios, sabemos que nada hay más valioso que el silencio. 

Tenía fama de gran conciliador pero lo cierto es que sembró la cizaña en la ciudad.

martes, 26 de mayo de 2026

Diario. Martes, 26 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 26 de mayo de 2026


Dos misas: 

A las once, memoria de San Felipe Neri en San Miguel.

A las seis de la tarde, entierro de Joaquín. Sesenta años. Estaba trabajando en el campo con su madre cuando, de repente, cayó muerto a los pies de ella. (Mt 24,40) 



Gerardo viene a echarme una mano. Hay que tirar las flores secas, mover dos bombonas de butano, barrer la iglesia, comprar un enchufe y arreglar un ventilador. Muy bien. 



Inglaterra y la masonería fragmentaron Hispanoamérica.