viernes, 15 de mayo de 2026

Diario. Miércoles 13 de mayo y jueves 14 de mayo de 2026

 La Torre

miércoles, 13 de mayo de 2026


Es un bonito día —Virgen de Fátima— para ir al hospital rezando los misterios gozosos; para volver a san Miguel rezando los dolorosos y para dedicarse a la holganza después de la misa de once: ¡día de asueto!


Antes de salir de San Miguel paso por la gasolinera y lleno el depósito. Calculo el consumo desde el último repostaje: he recorrido casi mil kilómetros —965— y he consumido 5,17 litros por cada cien kilómetros a base de ir pisando huevos. Me felicito. 


De camino a La Torre rezo los misterios gloriosos. Hago una parada en el Consum de Torrellano. Gasto allí 50 euros. 


Llego a La Torre y anoto en mi Mc los gastos de hoy: 130 euros.


Son las 14:10 o así cuando empiezo a preparar la comida y me felicito: ¡día de asueto! 


A partir de ahora todo es holgar, rezar, leer, callar, pasear, abrir mucho los ojos para contemplar un saltamontes o una nube lejos de los coros de solicitantes y suplicantes. 


Recito los misterios luminosos totalmente distraído entre palmeras, algarrobos y otros milagros. Pensándolo bien, no estoy lejos de los coros de solicitantes y suplicantes, al contrario: en mi día de asueto, más que nunca,  formo parte de esos coros. 


Acabo ¿Hay filosofía en tu nevera? y empiezo El Cántico del Cordero. Es el libro que me llegó sin haberlo encargado. Por fortuna, Arquilatría leyó el diario en el que hablé del misterio del libro que me llegó sin haberlo encargado. Leyó el diario y me mandó un mensaje advirtiéndome de que, con el libro, había mandado también una manualidad. Corrí a buscar el sobre de cartón en el que llegó el libro, lo hallé y, dentro, encontré un tesoro pintado y escrito por ella. No carezco e nada. 


Me preparo una cena, pongo la mesa y —muy orgulloso de mí mismo— hago una foto y la publico en X. Acto seguido suena un ¡plaf! Y se va la luz. La bombilla de la lámpara que le daba a mi mesa un aire misterioso y romántico —una bombilla halógena— se ha quemado y ha provocado un cortocircuito o algo así. Como soy un hombre de recursos, sustituyo la lámpara por dos velas. 


San Miguel

jueves, 14 de mayo de 2026


Es lindo amanecer en La Torre en un día de asueto. 


Leo en El cántico del Cordero que Tra le sollecitudini es la carta magna de la música sagrada. Cierro El cántico del Cordero y busco en Safari el motu proprio de san Pio X.  Me lo zampo. 


Tendría que dar unos diez mil pasos diarios. Nunca paso de de cinco mil pasos. Salgo a pasear por el palmeral con los misterios luminosos. 


Hay que hacer algunos arreglos en mi piso de La Torre. Para empezar hay que desmontar la lámpara cuya bombilla hizo ¡plaf! ayer. 


Hay que ir a La Lloseta. 


Al volver de La Lloseta encuentro un atasco monumental en la circunvalación de Alicante. 

Cuando —por fin— llego a la salida de Madrid, compruebo que el atasco no ha terminado. Tardo más de diez minutos en recorrer la distancia que va desde la salida de la circunvalación hasta la entrada en la carretera de Madrid. En condiciones normales, esa distancia se recorre en medio minuto. 

A unos quinientos metros descubro el motivo del atasco al ver en el arcén, los restos calcinados y todavía  humeantes de una furgoneta. 


Sos las dos y media o así cuando llego a La Torre. ¡Sorpresa! ¡Ha llegado Rafa! Nos saludamos y nos despedimos porque tengo que comer y salir pitando para San Miguel. 


A las cinco y media o así, estoy de vuelta en San Miguel. 


A las seis empieza el ensayo de las comuniones del sábado. 


A las siete menos cuarto empiezan las confesiones de los siete niños que harán la primera comunión el sábado. 


A las siete y media empieza la exposición del Santísimo. 

A las ocho empieza la misa con órgano y todo. 


A las nueve menos cuarto estoy viendo el Pasapalabra an ca doña Nati. 


A las diez y media he rezado completas y estoy cerrando la iglesia.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Diario. Domingo 10, lunes 11 y martes 12 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

domingo, 10 de mayo de 2026


6:00

Suena el despertador. Oficio de lectura. Tomo mi Omeprazol en ayunas y vuelvo a acostarme. 


7:30

Me levanto. 


8:10

Abro la iglesia. Laudes. Sentada ante el sagrario. 


9:00

Voy a casa de doña Nati porque anoche olvidé allí la llave de mi Lamborghini. Saludo a doña Nati, me da la llave, le doy las gracias y nos despedimos. 

Salgo para Torremendo. 


9:20

Gerardo me da el correo que ha llegado a la casa abadía de Torremendo. Entre las cartas hay una del obispado que me ordena hacer una anotación marginal en la partida de bautismo de un ser humano cuyo matrimonio ha sido declarado nulo. La carta lleva fecha de 22 de abril. 

Desinsecto el confesonario y me siento en él solemnemente. 


10:00

MIsa con homilía y todo:

El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor a los Cielos.

El domingo pasado, Jesús nos decía: me voy a preparar un sitio para vosotros en la casa de mi Padre y, cuando lo haya preparado, vendré a buscaros para llevaros conmigo. 

Pero ¿qué pasará entre tanto? En el tiempo que va desde la Ascensión del Señor hasta su segunda venida ¿nos quedaremos solos?

No. Jesús nos dice que no estaremos solos porque  nos enviará… A ver, hay que aprender una palabra: «Paráclito». Paráclito significa abogado.  

Jesús es nuestro Maestro, nuestro Pastor, nuestro Médico, nuestro Paráclito, o sea, nuestro abogado. Entonces, cuando sube al Cielo, ¿nos quedamos sin Pastor, sin Médico, sin Maestro y sin Paráclito, o sea sin abogado? No. Jesús envía desde el Cielo al Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros como Maestro interior, como Guía, como Médico y Paráclito, o sea, como Abogado. 

Y nos dice una cosa muy interesante. Nos dice que, si lo amamos de verdad, cumpliremos sus mandamientos. 

Pensad en dos niños. Cada uno se ha quedado solo en casa, como en la película. Sus padres se han marchado y ahora tienen que arreglárselas solitos. 

Uno de ellos piensa: «Mira qué bien, ahora puedo hacer todo lo que yo quiera. Puedo ir a la nevera y zamparme todo sin que nadie me regañe. Puedo pasarme el día jugando con el teléfono. Puedo quedarme en la cama y no ir al cole ni a misa porque nadie me va a llamar la atención». 

El otro, en cambio, piensa: «Ahora que estoy solo, nadie me va a decir lo que tengo que hacer, pero yo sé lo que tengo que hacer. ¿Por qué lo sé? Lo sé porque me lo han enseñado papá y mamá y, aunque ahora no estén en casa, están en mi memoria y en mi corazón». 

Pues pensadlo bien, en esos dos niños estamos representados todos. 

Allí está representado el caprichoso, el egoísta, el que quiere quedarse solo para hacer su voluntad. 

Allí está representado también el generoso, el santo, el que, como Jesús, quiere hacer la voluntad de Dios hasta en la Cruz, cuando se siente solo y abandonado y podría rebelarse pero no se rebela sino que obedece hasta el final porque quiere muchísimo a su Padre Dios y no ha venido para satisfacer sus caprichos sino para cumplir la voluntad de su Padre. 

En realidad, este último nunca está solo porque el Espíritu Santo lo acompaña, lo sostiene y lo guía. 

Estamos en mayo que es el mes de la Virgen. 

En mayo hay que hacer dos cosas:

1. Hay que poner flores ante todas y cada una de las imágenes de la Virgen María que encontremos en el mundo. 

2. Hay que preguntarse cada día: «¿Qué puedo ofrecerle hoy a la Virgen?». Y el Espíritu Santo nos sugerirá cosas buenas que darán alegría a las personas que nos rodean, nos alegrarán a nosotros y harán sonreír a nuestra madre del Cielo. 


11:30

De vuelta a San Miguel hago la anotación que me han ordenado hacer, firmo y sello la orden que me han mandado para dejar constancia de que he hecho lo mandado y la meto un sobre para devolverla al obispado el lunes. 


12:00

Me siento en el confesonario. Un penitente. Muy bien. 


12:30

Misa con homilía y con coro y todo. 

San Miguel de Salinas

lunes, 11 de mayo de 2026


Rutina de lunes en el hospital y, luego, rutina de lunes en San Miguel donde Joan me pide que ofrezca la misa por su difunto  y querido esposo. 

Después de la misa de once tengo que ir a correos para devolver al obispado —en un correo urgente y certificado— la carta que recibí ayer en Torremendo. 

Por la tarde, a las cinco y media, voy a La Mata para llevar la comunión a Ana María. 

A las ocho de la tarde he quedado con Joan y con Matt para invitarlos a cenar. Llega Matt con el Citroen que alquiló en el aeropuerto. Joan no viene porque está cansada. Matt y yo nos vamos a un restaurante de La Mata que yo me sé. Otra vez a La Mata. Muy bien. 

Cenamos, charlamos largamente y Matt —¡qué amable!— me devuelve a San Miguel. 

Son las once cuando rezo completas y cierro la iglesia. 


San Miguel de Salinas

martes, 12 de mayo de 2026


Antes de misa: 

1. Un penitente pide confesión. Muy bien. 

2. Rita Sala pide que ofrezca la misa por los difuntos de s familia. 


A las dos y media me siento en El Capricho —restaurante regentado por unos indios de los de barba y turbante— y me dispongo a esperar a Joan y a Matt. 

Cinco minutos después, Matt me llama y me dice que El Capricho está cerrado. Le digo que no, que está abierto y que yo estoy dentro con un montón de indios de los de barba y turbante y todo. 

Un minuto después, Joan y Matt entran El Capricho. Al parecer, el GPS los había llevado a la puerta trasera. 

Comemos y charlamos largamente. Nos invita Matthew. ¡Qué amable!


Ya de tarde-noche, doña Nati y yo estamos viendo el Pasapalabra cuando llegan Eva y Miguel, llaman a la puerta, entran  y dicen: «hoy no vais a terminar de ver el Pasapalabra». Acto seguido hacen pasar a una señora —que camina apoyada en un bastón— y a un señor. Cuando doña Nati los ve entrar, se emociona no poco y corre a abrazar a la señora. Están así, abrazadas, un buen rato. Luego vienen las presentaciones. 

La señora fue maestra en San Miguel y se hizo amiguísima de Eva y de toda la familia; tuvo un accidente y estuvo ingresada en Toledo durante años. Hoy se encuentra con doña Nati por primera vez desde entonces. 

Dejamos que charlen y que se cuenten sus cosas. Luego se despiden porque van a cenar en casa de Eva y Miguel pero doña Nati les dice que esperen y sale corriendo y vuelve corriendo con una bolsa de regalos. Y es que, durante todos los años que su amiga estaba en Toledo, doña Nati estaba haciendo labores pare ella: primores de frivolité, y un tapete y una manta multicolor. 

Son las diez y media o así cuando rezo completas y cierro la iglesia.

domingo, 10 de mayo de 2026

Diario. Sábado, 9 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

sábado, 9 de mayo de 2026


Una tormenta con gran aparato eléctrico agita el pueblo durante toda la noche. Se oyen truenos como trenes. 

No se ve un alma en El Paseo.

Empiezo a recibir llamadas: Joan y Matt, Anne, doña Nati… No van a venir a misa porque está diluviando. 

Preparo el altar y doy los tres toques de campanas reglamentarios. Que no se diga que el cura se echa para atrás por una gotas de lluvia.

N viene nadie. No hay misa. 


A las doce llegan —caladas hasta los huesos— las niñas que se van a bautizar y sus parentelas. Al bautismo de la campiña se une ahora el de Isabel y Ariadnne. 


Después del bautismo asiento las partidas, las fotografío y mando las fotos a los padres para que tengan constancia de que el bautizo ha quedado registrado. 


Como con doña Nati. 


Mientras preparo la misa de la tarde llega Wilder. Charlamos. Luego él se pone a hacer algunas labores de mantenimiento. 


Misa de ocho con homilía y todo. 


Al terminar la misa, Wilder me invita al Collie. Él pide una ensaladilla rusa un agua con gas. Yo pido un sandwich y una copa de vino. 


Terminada la frugal colación vamos a ver a doña Nati. Wilder aprovecha para poner en hora el reloj de pared de doña Nati. Nos cuenta que Luciana cumplirá quince años en noviembre. En Hispanoamérica el evento se celebraría con una fiesta —misa incluida— por todo lo alto. Pero Luciana no quiere puesta de largo ni fiesta y eso.  Luciana quiere ir a la Warner de Madrid. Wilder está dispuesto a ceder en todo siempre que se le conceda un deseo: bailar con su niña el primer vals. Ya veremos. 


Wilder se va, nos despedimos de él. Al cabo de un gran rato también yo me voy no sin antes despedirme de doña Nati. 


Completas. Cierro la iglesia. 

sábado, 9 de mayo de 2026

Diario. Viernes, 8 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

viernes, 8 de mayo de 2026


Camino al hospital me sobrecoge la visión del sol naciente que parece un gran ojo entre las nubes del horizonte. No sé por qué divago: si alguien viera esto por primera vez en la vida ¿no tendría miedo? 


La amable rutina del hospital deja paso a la amable rutina de la parroquia. 


Pido a Matthew que me compre una caja de Paracetamol de un gramo y él va y lo hace. ¡Qué amable! 


Un penitente. Muy bien. Luego la misa de once y luego tengo que asentar dos partidas de bautismo y, mira por dónde, encuentro en buzón una aviso de Correos. Antes de ir a Correos tengo hacer algunas cosas en el despacho. 


En Correos hay cola. ¿Mucha cola? Sí. Aprovecho para trastear en las RR SS. 


Cuando llega mi turno me entregan un paquete. No consigo leer los datos del remitente. Viene de Madrid. ¡Qué emoción! Lo abro y, ¡oh! Es un libro del cardenal Sarah intitulado El cántico del Cordero. Yo no lo he comprado. Yo no lo he encargado. Yo no lo he pedido. Yo no lo he pagado. ¿Cómo se explica entonces este fenómeno? Solamente hallo una explicación. Hay alguien que: 

1. Conoce mi dirección. 

2. Conoce mi debilidad por los regalos materiales. 

3. Me ama. 

Realmente, no carezco de nada. Algún día —quizá en el Cielo— sabré quién me ha dado esta alegría. 


Llego con algunos minutos de retraso a casa de doña Nati. Allí me esperan ya Joan y Matthew. Celebramos, precisamente, la venida de Matthew. Doña Nati ha preparado mesa y comida de gran solemnidad. 


A las tres y media o así nos despedimos. No hay tiempo que perder porque a las cinco y cuarto he quedado con José Manuel. 


Visita al Santísimo, rosario de mayo, sesión ante el sagrario, vísperas… 


A las cinco y cuarto llega, puntualmente, José Manuel. En su calidad de presidente de la Junta de Cofradías se está encargando de preparar los estatutos de la Junta. 


A las seis —como estaba previsto— llegan los padres de Isabel y de Ariadne, las dos niñas que se bautizarán mañana. Llegan también Manoli —en su calidad de catequista— y José Vicente y Rosi  como padrinos. Tenemos que hacer una breve catequesis de preparación. 


A las seis y media nos despedimos y salgo para Los Montesinos porque tengo que celebrar allí. Me asiste don César, el diácono. Por cierto, don David, el archidiácono, está en Nápoles y ha asistido al Papa en la misa que ha celebrado allí. 


A las ocho media ya he vuelto de Los Montesinos, he pasado por Masymas y me he zampado una cena ligera con un paracetamol de un gramo.


Voy a ver el Pasapalabra y las noticias con doña Nati. 


Completas. Cierro la iglesia y vuelvo a la casa abadía.