domingo, 3 de mayo de 2026

Diario. Sábado, 2 de mayo de 2026

 San Miguel

sábado, 2 de mayo de 2026


7:30

Me despierto en La Torre. No me duele casi nada. Me felicito. 


9:00 

Viaje a San Miguel. 


10:00

San Miguel confesonario: un penitente


11:00

San Miguel misa. 

Dejo preparado el bautizo que va a hacer el diácono. Jose Miguel —qué amable— va a ocuparse de recibir al diácono, encender las luces y cerrar la sacristía. 

JB me recuerda que tengo que llevar dos velas a La Torre para la renovación de las promesas bautismales de María y Lourdes. 


12:00

Vuelta La Torre


13:00

La Torre primera comunión de María y de Lourdes. Ellas no me regalan nada pero su madre —mi cuñada— me regala seis aguacates de su plantación de aguacates. ¡Qué amable!


18:00

Me despido de todos. Patricia me dice que, si vuelvo para la hora de cenar, me paga el gasoil del coche. No lo dice porque yo sea la mejor compañía del mundo sino porque ella me ama y es muy generosa. Agradezco el ofrecimiento pero no voy a volver. Segundo viaje a San Miguel. 


19:30

Una banda inglesa se prepara para dar un concierto en El Paseo. Los músicos son bastante mayores y tienen problemas de próstata. Van desfilando por la sacristía y pidiendo permiso, con mucha cortesía, para ir al aseo. Saben —o sabe todo el mundo— que el aseo de la parroquia de San Miguel es el mejor, no solo de la diócesis sino de toda la provincia eclesiástica. 


20:00

Empiezo la misa anunciando que la ofreceremos por Jesús, el padre de Inma. Entonces llega un grupo de feligreses y se sienta en las primeras filas. 

Al terminar la misa entran muy afligidos en la sacristía. Hoy tenía que haber celebrado la misa por su difunta madre. Pido disculpas. Obtengo disculpas. Quedamos en que la ofreceré el próximo sábado. 


21:30

Voy a ver a doña Nati. 


22:30

Llega Eva, me despido y voy a cerrar la iglesia.

sábado, 2 de mayo de 2026

Diario. Viernes, 1 de mayo de 2026

 La Torre

viernes, 1 de mayo de 2026


A eso de las 9:30 se abre la puerta de la sacristía. Estoy leyendo en el rincón de san Miguel. Interrumpo la lectura para ver quién viene. Es Joan y va a contarme un suceso ocurrido ayer en Coventry. 

Matthew —su hijo— y Sarah —su nuera— volvían de un concierto cuando tuvieron un aparatosísimo accidente con el coche. ¿La causa? No otra sino que una de las ruedas del auto  se declaró independiente y salió rodando. Gracias a Dios no hubo que lamentar víctimas aunque el coche no volverá a circular. Intervino la policía de Coventry y se halló que las tuercas que suelen fijar la rueda al coche estaban en la guantera. Matthew explicó a la policía que acababa de sacar el coche del taller. La policía de Coventry aconsejó a Matthew exigir responsabilidades a los mecánicos del taller. 


Entre Joan y yo, preparamos el altar para la misa de san José artesano. 

Lo primero que hacemos es poner el mantel de la Virgen porque es mayo. 

Luego voy a sentarme en el confesonario. 

Un penitente —muy bien— y algunas lecturas y oraciones. 


A las once, misa de once. La ofrecemos por Wilder que nació tal día como hoy pero de 1982. 


Después de misa salgo para La Torre donde se ha reunido una especie de congreso de arquitectos y de familias numerosas. Uno de los arquitectos me regala un libro. Otro de los arquitectos hace el arroz y otros tres arquitectos aportan a la reunión la cantidad de niños 8. Sí, ocho niños. 


Después del arroz y de la siesta, a las 19:00, misa en la Torre. 


Después de la misa preparamos la primera comunión de María y de Lourdes que será mañana, si Dios quiere. 


Luego me siento ante el sagrario y lo miro fijamente. 

Luego chateo con Lucía: 

L:  Reza por Carlos. Lleva 21 días en el hospital. Gracias.

Yo: ¿Qué le pasa?

L: No lo saben. Le empezó a fallar una pierna en casa, después el brazo, se cayó varias veces, fue derecho al hospital con código ictus, no era ictus. Punción de médula, que aún no han llegado resultados, TAC, resonancias, dos tratamientos por si es enfermedad autoinmune que no han dado resultados, varias caídas en el hospital que se hizo daño en las costillas.... pero no saben a qué se enfrentan. Da pasitos con un andador y acompañante, porque si pierde el equilibrio va al suelo. Besos

Yo: Vaya. ¿En qué hospital está?

L: En tal y tal. 


Luego cenamos. Como es una cena de arquitectos hablamos de pirámides y eso.Pero yo les cuento lo de Matthew y Sarah y lo de Carlos y Lucía, para que recen. 

jueves, 30 de abril de 2026

Diario. Jueves, 30 de abril de 2026

 San Miguel

jueves, 30 de abril de 2026


Paso la mañana en La Torre. Cinco minutos de Tai Chi en silla y luego algunos paseos y lecturas: 

El diálogo, de santa Catalina de Siena. 

Diario de la Divina Misericorda, de santa Faustina Kowalska.

1077, de micer Rodríguez de la Peña.

¿Hay filosofía en tu nevera?, de Enric F Gel. 


A las doce y media salgo para La Lloseta y a las dos salgo para Torrellano. 


A las tres vuelvo a san Miguel. Misterios luminosos con BXVI. M e detengo en en área de servicio del Realengo para tomar una cocacola. 


A las cuatro llego a San Miguel y me siento para mirar fijamente al sagrario. Luego preparo todo para la exposición del Santísimo y la Misa. Me da tiempo a rezar vísperas y a responder a algunos mensajes y a revestirme antes de dar el primer toque. Justo entonces llega Andrés. 


A las cinco y media empieza la exposición solemne con incienso, órgano y todo. A las seis empieza la misa de san Pío V. 


Después de misa hay que atender a Manoli, Estefanía y Gema —que vienen a ultimar algunos detalles para las primeras comuniones— a Inma y a otra señora que viene a encargar misas.  También hay que quedar con los padres y padrinos del bautizo del nueve de mayo para preparar la ceremonia. 

Luego hay que recogerlo todo, ir a la casa abadía, abrir el buzón, leer el boletín de comunicación con los sacerdotes tomar una mandarina y escribir esto. 


A as 20:25 termino de escribir esto y me dispongo a visitar a doña Nati. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Diario, Miércoles, 29 de abril de 2026

 La Torre

miércoles, 29 de abril de 2026


La Pascua lo ocupa todo. Hoy, además, es la fiesta de santa Catalina de Siena, con Gloria y todo. 


Entonces, qué. ¿Olvidaremos que es miércoles? ¿Olvidaremos que es el día dedicado a san José? ¡No lo permita Dios!


Desde que el Papa Francisco convocó un año josefino, en San Miguel de Salinas, al terminar la misa y después de cantar a la Virgen, hacemos una breve letanía que incluye siempre a san Miguel y a san José y al santo del día. 


Hoy lo primero, como siempre, ha sido levantarme. Como es miércoles he ido al hospital.


La rutina de los miércoles me exige volver del hospital a San Miguel para celebrar la misa de once pero hoy no ha sido así: graves asuntos requerían mi presencia en el obispado a las once en punto sin falta de modo que el párroco del Pilar de la Horadada —¡qué amable!— me ha sustituido en la parroquia y yo he salido del hospital rumbo a Alicante escuchando una piadosa meditación sobre santa Catalina de Siena. 


A las diez menos cuarto llegaba a La Torre. A las diez y cuarto salía de la Torre para el obispado. A las once en punto comenzaba nuestra reunión. Por ser yo el presbítero de más edad de los que estábamos reunidos me han rogado que dirigiera la oración de tercia. Después de eso ya no he vuelto a abrir la boca hasta la una y media, hora en la que ha terminado la reunión y ge dicho: «Adiós». 


Acto seguido, don Paco Román me ha guiado por los tortuosos y oscuros pasillos del obispado hasta un despacho llamado «de las calaveras» donde he solicitado un carné que acredite mi condición de sacerdote por si vuelvo a Inglaterra. 


Luego he ido a comer a Torrellano y luego he vuelto a La Torre  pero el amable san José —dueño del día— ha decidido no darme asueto. 


Una llamada, y otra otra, y otra… Y, entre una y otra, otras. Y nada. 


Pero, entre una y otra, algunos ratos de oración y de silencio de Dios y de silencio y mío solamente interrumpido por mis súplicas.  Y nada. 


Son las 21:55 cuando acabo de escribir esto: Madre mía Inmaculada; san José, mi padre y señor; ángel de mi guarda: ¡Interceded por mí!

martes, 28 de abril de 2026

Diario. Martes, 28 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 28 de abril de 2026


Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén. 


Jean Guitton se quejaba de que su ángel de la guarda era muy impertinente con él. Yo, en cambio, no tengo ninguna queja del mío: nadie más cortesano ni pulido. 


«Es muy probable la opinión de que los sacerdotes tienen un ángel especialmente encargado de atenderles. Pero hace muchos, muchísimos años, leí que cada sacerdote tiene un Arcángel ministerial, y me conmoví. Me he hecho una especie de aleluya como jaculatoria, y se la repito al mío, por la mañana y por la noche. A veces he pensado que no puedo tener esta fe porque sí, porque lo haya escrito un Padre de la Iglesia cuyo nombre ni siquiera recuerdo. Entonces considero la bondad de mi Padre Dios y estoy seguro de que, rezando a mi Arcángel ministerial, aunque no lo tuviera, el Señor me lo concederá, para que mi oración y mi devoción tengan fundamento». (San Josemaría)


El primer guasap del día es de Arquilatría. ¿Incluye la fotografía de un pergamino medieval miniado con la representación de siete ángeles armados de trompetas? Sí. ¿Me parece providencial? Sí. ¿Es Arquilatría un ángel? Eso me parece. Anoto en mi agenda: «Agradecer a Arquilatría su graciosa bondad». 


En el confesonario me pongo a leer el Diario de la Divina Misericordia. Me hago cruces. Santa Faustina llama a Jesús «Divino Insensato». Jesús no se enfada con ella, al contrario, le dice: Te doy una pequeña parte en la Redención del género humano. Me hago cruces: el único Redentor anda delegando en algunas corredentoras sin contar con el Santo Oficio. 


Misa de san Luis María Grignion de Monfort. 


Vuelvo al confesonario y me pongo a leer y a escribir y dan las dos. 


Doña Nati ha preparado un estofado de pollo con el pollo que sobró ayer. Muy rico. 


Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Haz la visita y luego la siesta». Hago la visita al Santísimo. 


Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Reza el rosario y luego la siesta». Rezo el rosario. Mientras rezo entra en la iglesia un matrimonio francés que suele venir a misa a diario. 


Cuando termino de rezar el rosario ya no tengo sueño. 


«Mi ángel marchará delante de ti para que tu pie no tropiece. Pero tú, pequeño saltamontes, sé parsimonioso, camina con pies de plomo y mira bien dónde pones los pies». 


Schumann: Op 18, 19 y 20. 


Comparto con las catequistas la súplica de una madre. 


Me hago una crema de calabacín con la Thermomix®. Muy bien.

Diario. Lunes, 27 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

lunes, 27 de abril de 2026


Rutina de una mañana de lunes:

1. Hay que ir al hospital.

2. Hay que celebrar la misa a las 7:40.

3. Hay que rezar el oficio de lectura y las laudes. 

4. Hay que llevar la comunión a Ana María y a Mauricio. 

5. Hay que volver a San Miguel y sentarse ante el sagrario. 

6. Hay que llevar al banco la fortuna recaudada durante la semana. 

7. Hay que sentarse en el confesonario.

8. Hay que celebrar la segunda misa del día. 


Entonces llega el mediodía. Muy bien. 

Tengo unos mil mensajes de WhatsApp. Uno de ellos capta mi interés: 

Al parecer, el novio de una vecina de Torrevieja fue bautizado en la iglesia de Los Balcones. Es algo muy irregular porque no es una iglesia parroquial. La iglesia, además, está cerrada desde hace años porque amenaza ruina. 

El novio de la vecina de Torrevieja es militar, está en Burgos y va a ser confirmado. Necesita la partida de bautismo. Es su novia la que anda buscándola. En La Inmaculada le han dicho que Los Balcones pertenecen a la jurisdicción de San Roque y Santa Ana. Allí le han dicho que la partida no aparece y le han recomendado que acuda al obispado para solicitar un entable de partida. 

Muy desanimada por las dificultades, la novia había decidido abandonar su hogar y vagar por el monte lamentando su mala fortuna pero, por fortuna, los padres de su novio recordaron algo: el sacerdote que bautizó a su hijo era párroco de San Miguel de Salinas. 

¿Estará inscrita la partida en los libros de San Miguel de Salinas? 

La historia me ha conmovido porque, además, la novia es catequista. 

Me encomiendo a san Antonio y a san Jorge, patrón de los caballeros jamás niega su auxilio a quien se ha propuesto socorrer a una doncella y me lanzo a la búsqueda de la partida. 

La hallo, la fotografío y mando la copia fotográfica a la novia que no tarda en contestarme dando muestras de gran contento y agradecimiento y diciendo de mí cosas muy gentiles. 

Quedamos en que vendrá por la tarde a buscar el certificado. Hago el certificado, lo imprimo, lo sello, lo firmo, lo meto en una carpeta de plástico y lo dejo preparado para la tarde. 

Durante el proceso he sido atacado por uno o varios mosquitos furiosos. Me pongo after bite en los tobillos recordando cómo los caballeros antiguos, después de recibir heridas en sus nobles batallas, contaban con un bálsamo de Fierabrás o de algún otro gigante. 

Muy satisfecho por el buen fin de esta aventura paso el resto del afternoon hasta la hora de comer atendiendo en el despacho las demandas de otros suplicantes y alternando esos hercúleos trabajos con acciones de gracias a san Antonio y a san Jorge. 


  En casa de doña Nati encuentro a Gracia y José María que ha preparado un pollo muy sabroso y un montón de caprichos. 


A eso de las tres y media me despido y voy a la iglesia para hacer la visita al Santísimo y para preparar el funeral: leccionario, ritual de exequias, leccionario, traslado del cirio pascual al centro del presbiterio, traslado del comulgatorio para dejar sitio al féretro, colocación del incensario cabe la pila bautismal y del acetre sobre la misma y preparación de dos carbones con las pinzas en el aseo. 


Muy satisfecho por mi eficiencia, me felicito y me siento para mirar fijamente al sagrario. 

Luego voy al rincón de san Miguel para revisar el WhatsApp y el correo. 


Vuelvo a la iglesia para rezar vísperas y luego voy a la casa abadía cargado con un montón de toallitas que hay que lavar. Pongo una lavadora y me siento para escuchar la Fantasía en do mayor de Schumann, Op 17. 


Son las cinco y media. Vuelvo a la iglesia para dar el primer toque de difuntos. Saludo a Mariluz que está rezando. Hay que encender las luces de «reunión» y la megafonía. Hay que prender un carbón y ponerlo en el incensario. Entonces llega don José María. Nos saludamos, le muestro los preparativos, enciendo el cirios pascual y las luces de «misa solemne» —aunque no va a haber misa— y dejo a don José María al frente de todo. 


En la casa abadía, después de tender las toallas, me aplico a las siguientes cuestiones:

Suma Teológica III, q 73 a 2 ¿Es la eucaristía un solo sacramento? a 3 ¿Es indispensable para la salvación? a 4 ¿Es conveniente darle varios nombres?


A las siete menos cuarto vuelvo a la iglesia. Casi todos han salido para el cementerio. Hay que apagar las velas y recogerlo todo. Estoy en ello cuando llega la novia del militar que penaba por su partida de bautismo. Viene con su madre. Ambas son muy comunicativas y alegres y, otra vez, dicen grandes gentilezas de mí. Me despido de ellas porque tengo que terminar de recogerlo todo e ir a La Mata para llevar la comunión a Ana. 


Son las ocho y cuarto cuando vuelvo de La Mata. Adiós lunes.