San Miguel de Salinas
domingo, 10 de mayo de 2026
6:00
Suena el despertador. Oficio de lectura. Tomo mi Omeprazol en ayunas y vuelvo a acostarme.
7:30
Me levanto.
8:10
Abro la iglesia. Laudes. Sentada ante el sagrario.
9:00
Voy a casa de doña Nati porque anoche olvidé allí la llave de mi Lamborghini. Saludo a doña Nati, me da la llave, le doy las gracias y nos despedimos.
Salgo para Torremendo.
9:20
Gerardo me da el correo que ha llegado a la casa abadía de Torremendo. Entre las cartas hay una del obispado que me ordena hacer una anotación marginal en la partida de bautismo de un ser humano cuyo matrimonio ha sido declarado nulo. La carta lleva fecha de 22 de abril.
Desinsecto el confesonario y me siento en él solemnemente.
10:00
MIsa con homilía y todo:
El próximo domingo celebraremos la Ascensión del Señor a los Cielos.
El domingo pasado, Jesús nos decía: me voy a preparar un sitio para vosotros en la casa de mi Padre y, cuando lo haya preparado, vendré a buscaros para llevaros conmigo.
Pero ¿qué pasará entre tanto? En el tiempo que va desde la Ascensión del Señor hasta su segunda venida ¿nos quedaremos solos?
No. Jesús nos dice que no estaremos solos porque nos enviará… A ver, hay que aprender una palabra: «Paráclito». Paráclito significa abogado.
Jesús es nuestro Maestro, nuestro Pastor, nuestro Médico, nuestro Paráclito, o sea, nuestro abogado. Entonces, cuando sube al Cielo, ¿nos quedamos sin Pastor, sin Médico, sin Maestro y sin Paráclito, o sea sin abogado? No. Jesús envía desde el Cielo al Espíritu Santo para que esté siempre con nosotros como Maestro interior, como Guía, como Médico y Paráclito, o sea, como Abogado.
Y nos dice una cosa muy interesante. Nos dice que, si lo amamos de verdad, cumpliremos sus mandamientos.
Pensad en dos niños. Cada uno se ha quedado solo en casa, como en la película. Sus padres se han marchado y ahora tienen que arreglárselas solitos.
Uno de ellos piensa: «Mira qué bien, ahora puedo hacer todo lo que yo quiera. Puedo ir a la nevera y zamparme todo sin que nadie me regañe. Puedo pasarme el día jugando con el teléfono. Puedo quedarme en la cama y no ir al cole ni a misa porque nadie me va a llamar la atención».
El otro, en cambio, piensa: «Ahora que estoy solo, nadie me va a decir lo que tengo que hacer, pero yo sé lo que tengo que hacer. ¿Por qué lo sé? Lo sé porque me lo han enseñado papá y mamá y, aunque ahora no estén en casa, están en mi memoria y en mi corazón».
Pues pensadlo bien, en esos dos niños estamos representados todos.
Allí está representado el caprichoso, el egoísta, el que quiere quedarse solo para hacer su voluntad.
Allí está representado también el generoso, el santo, el que, como Jesús, quiere hacer la voluntad de Dios hasta en la Cruz, cuando se siente solo y abandonado y podría rebelarse pero no se rebela sino que obedece hasta el final porque quiere muchísimo a su Padre Dios y no ha venido para satisfacer sus caprichos sino para cumplir la voluntad de su Padre.
En realidad, este último nunca está solo porque el Espíritu Santo lo acompaña, lo sostiene y lo guía.
Estamos en mayo que es el mes de la Virgen.
En mayo hay que hacer dos cosas:
1. Hay que poner flores ante todas y cada una de las imágenes de la Virgen María que encontremos en el mundo.
2. Hay que preguntarse cada día: «¿Qué puedo ofrecerle hoy a la Virgen?». Y el Espíritu Santo nos sugerirá cosas buenas que darán alegría a las personas que nos rodean, nos alegrarán a nosotros y harán sonreír a nuestra madre del Cielo.
11:30
De vuelta a San Miguel hago la anotación que me han ordenado hacer, firmo y sello la orden que me han mandado para dejar constancia de que he hecho lo mandado y la meto un sobre para devolverla al obispado el lunes.
12:00
Me siento en el confesonario. Un penitente. Muy bien.
12:30
Misa con homilía y con coro y todo.
San Miguel de Salinas
lunes, 11 de mayo de 2026
Rutina de lunes en el hospital y, luego, rutina de lunes en San Miguel donde Joan me pide que ofrezca la misa por su difunto y querido esposo.
Después de la misa de once tengo que ir a correos para devolver al obispado —en un correo urgente y certificado— la carta que recibí ayer en Torremendo.
Por la tarde, a las cinco y media, voy a La Mata para llevar la comunión a Ana María.
A las ocho de la tarde he quedado con Joan y con Matt para invitarlos a cenar. Llega Matt con el Citroen que alquiló en el aeropuerto. Joan no viene porque está cansada. Matt y yo nos vamos a un restaurante de La Mata que yo me sé. Otra vez a La Mata. Muy bien.
Cenamos, charlamos largamente y Matt —¡qué amable!— me devuelve a San Miguel.
Son las once cuando rezo completas y cierro la iglesia.
San Miguel de Salinas
martes, 12 de mayo de 2026
Antes de misa:
1. Un penitente pide confesión. Muy bien.
2. Rita Sala pide que ofrezca la misa por los difuntos de s familia.
A las dos y media me siento en El Capricho —restaurante regentado por unos indios de los de barba y turbante— y me dispongo a esperar a Joan y a Matt.
Cinco minutos después, Matt me llama y me dice que El Capricho está cerrado. Le digo que no, que está abierto y que yo estoy dentro con un montón de indios de los de barba y turbante y todo.
Un minuto después, Joan y Matt entran El Capricho. Al parecer, el GPS los había llevado a la puerta trasera.
Comemos y charlamos largamente. Nos invita Matthew. ¡Qué amable!
Ya de tarde-noche, doña Nati y yo estamos viendo el Pasapalabra cuando llegan Eva y Miguel, llaman a la puerta, entran y dicen: «hoy no vais a terminar de ver el Pasapalabra». Acto seguido hacen pasar a una señora —que camina apoyada en un bastón— y a un señor. Cuando doña Nati los ve entrar, se emociona no poco y corre a abrazar a la señora. Están así, abrazadas, un buen rato. Luego vienen las presentaciones.
La señora fue maestra en San Miguel y se hizo amiguísima de Eva y de toda la familia; tuvo un accidente y estuvo ingresada en Toledo durante años. Hoy se encuentra con doña Nati por primera vez desde entonces.
Dejamos que charlen y que se cuenten sus cosas. Luego se despiden porque van a cenar en casa de Eva y Miguel pero doña Nati les dice que esperen y sale corriendo y vuelve corriendo con una bolsa de regalos. Y es que, durante todos los años que su amiga estaba en Toledo, doña Nati estaba haciendo labores pare ella: primores de frivolité, y un tapete y una manta multicolor.
Son las diez y media o así cuando rezo completas y cierro la iglesia.