viernes, 8 de mayo de 2026

Diario. Jueves, 7 de mayo de 2026

San Miguel de Salinas

jueves, 7 de mayo de 2026


1. Adiós, día de asueto. 


Estoy holgando en La Torre, tan ricamente, cuando veo que tengo una llamada perdida y un mensaje en el buzón de voz: que un paciente que está en la UCI requiere la asistencia del capellán. El capellán soy yo. 

Estoy reflexionando cuado suena el teléfono y aparece en la pantalla este mensaje: «Clara. Atención al paciente». 

—Buenos días, Clara. 

—No soy Clara, soy X, la nueva encargada de atención al paciente.  Los familiares de un paciente que está en la UCI quieren que vaya usted a atenderlo. 

Estoy reflexionando y se me ocurre una idea: mandar un mensaje al grupo del arciprestazgo. Que estoy en Alicante y que si algún hermano sacerdote —tan amable— puede atender a ese paciente. 

Como nadie responde, salgo para Torrevieja. 

Adiós, día de asueto. ¡Qué bien!


2. Comida en Mercadona. 


Salgo de la UCI de Quirón. 

Tengo que llevar la comunión a Pepe que está en el hospital de Torrevieja.  

También tengo hambre. 

Llevo la comunión a Pepe. 

¿Puedo comer en algún sitio no lejos de del hospital de Torrevieja? ¿Qué tal en Mercadona?¿No fue doña Aurora Pimentel quien hizo un elogio de esos comedores?

Voy al Mercadona de Los Balcones y elijo unas albóndigas con patatas. Hay que calentarlas durante tres minutos en el microondas. Están buenísimas. 

Cuatro euros y treinta centavos.


3. Llueve: la fin del mundo. 


Diluvia. 

Me llama Joan: que no se atreve a salir con este tiempo y que no vendrá a misa. 

Me llama doña Nati: que no se atreve a salir con este tiempo y que no vendrá a misa, pero que me espera para el Pasa palabra

Me llama Andrés: que llegará, pero tarde. 

Me pongo a preparar todo para la bendición y la misa:

1. A los lados del sagrario hay que poner sendos candeleros de tres brazos. 

2. Delante del sagrario hay que poner la caja de la llave del sagrario con la llave dentro. 

3. A la izquierda del sagrario hay que poner la custodia. 

4. En el presbiterio, frente al sagrario, hay que poner un reclinatorio. 

5. Cabe el reclinatorio hay que poner un taburete y —sobre el taburete— la cartela y el paño de hombros. 

6. Cerca del reclinatorio hay que poner el incensario con su soporte y su naveta. 

7. En el aseo hay que preparar la cazoleta del incensario y dos carbones. 

8. Hay que retirar el cubre mantel del altar, doblarlo y ponerlo en la credencia. 

9. Hay que poner, en la esquina derecha del altar, las vinajeras y el cáliz cubierto con su velo blanco y con la carpeta del mismo color. 

10. Hay que poner en la credencia el lavabo. 

Sigue diluviando.


19:15

Me revisto con el alba y el cíngulo.

Llega José Miguel.


19:20

Enciendo los carbones, los pongo en la cazoleta y

pongo la cazoleta en el incensario.

Enciendo las doce velas que están

a ambos lados del sagrario. 

Enciendo los focos del altar y la megafonía.


19:25

Doy el primer toque de campanas y me revisto la estola.


19:30

Empieza la exposición. 


19:35

Llega Andrés.


19:45

En mi calidad de hombre orquesta,

doy el segundo toque de campanas

y vuelvo a arrodillarme ante el Santísimo.


19:55

Bendición.


20:00

Están llegando los deudos de Clemen.

Enciendo las velas del altar y —subiéndome a un taburete—

el cirio pascual. 

Esta última operación causa siempre mucho regocijo en la congregación.


20:05

Empieza con cinco minutos de retraso la misa por Clemen.


20:35

Nos despedimos.

Recojo todo y voy a casa de doña Nati. 


20:55

Llega Samira con una bolsa de caracoles.


21:45

Me despido de doña Nati.

Completas.

Cierro la iglesia.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Diario. Miércoles, 6 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

miércoles, 6 de mayo de 2026


Alegre rutina de miércoles: abrir la iglesia, ir al hospital, preparar el altar, celebrar la misa, correr a llevar la comunión a los pacientes antes de que les lleven el desayuno o los lleven a rehabilitación… 


A eso de las nueve de la mañana, ya puedo volver a San Miguel surfeando con mi Lamborghini bajo, contra, so, sobre y tras las olas de automóviles que colmatan la circunvalación de Torrevieja. 


A eso de las nueve y media, la rutina me ha metido en esa aventura que amenaza a quien se sienta para mirar fijamente el sagrario. 


A las diez empiezo a pasear por la iglesia rezando el oficio de lectura. Estoy en ello cuando noto que alguien se me acerca por detrás. ¿Será un amable seguidor de Mahoma que viene a cortarme el cuello? Sería lindo morir en la Via Sacra leyendo en la Carta a Diogneto: 

«Aman a todos, y todos los persiguen. Se los condena sin conocerlos. Se les da muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos; carecen de todo, y abundan en todo. Sufren la deshonra, y ello les sirve de gloria; sufren detrimento en su fama, y ello atestigua su justicia. Son maldecidos, y bendicen; son tratados con ignominia, y ellos, a cambio, devuelven honor. Hacen el bien, y son castigados como malhechores; y, al ser castigados a muerte, se alegran como si se les diera la vida». 

Pero no caerá esa breva. Se ve que no soy digno de la gracia del martirio. Cuando me vuelvo, encuentro ante mí a un sonriente Matthew que me tiende su mano derecha como diciendo: «Sacudamos nuestras manos». 

Como es natural, me alegro. 

Cuando nos conocimos, él tenía 22 años y yo cincuenta. Han pasado quince años desde entonces. Él está mucho más cachas y yo tengo artritis pero disimulo cuando sacude mi mano.

Acabo de rezar y voy a la sacristía. 

Matthew, que sabe que me gustan los regalos materiales, me ha traído una caja de cartón en la que puede leerse:

BAKED IN SCOTLAND SINCE 1895

CLASSIC

SHORTBREAD

FINGERS

La boca se me hace agua. Los ojos se me humedecen. Viene en mi auxilio el recuerdo del documento de la CEE que dice que la sensiblería es del diablo. Doy las gracias a Matthew, me revisto y voy al confesonario. 

Lectura del Diario de la Divina Misericordia. 

Tercia. 

Un penitente. Muy bien. 


A las once en punto, misa de once en punto. 


Después de misa invito a Joan y a Matt a tomar un café en el Collie. No podemos demorarnos mucho porque Joan tiene cita con el médico. 


Nos despedimos a eso de las doce y media. 

Matt y Joan se van por un lado, yo por otro. 


Llego por mi camino a La Torre y aquí estoy acabando de escribir el diario de un día que se me antoja, como todos, muy fácil. Nada dramático. Todo muy interesante.

martes, 5 de mayo de 2026

Diario. Martes, 5 de mayo de 2026

 San Miguel de Salinas

martes, 5 de mayo de 2026


04:00

Oficio de lectura: El mar entregó sus muertos, muerte y abismo entregaron sus muertos. (Apocalipsis)


08:00

Abro la iglesia. 

Laudes.

Me siento a mirar fijamente el sagrario. 


09.00

Hay que limpiar el sagrario. 

Luego me siento para estudiar. Voy a empezar a leer las cartas de san Pablo en el orden en que fueron escritas, si es que esto es posible. Primer problema: ¿cuál es la primera? Los sabios estamos divididos. Sabios hay que dicen que es Tesalonicenses. Otros dicen que Gálatas. 

Voy a empezar por Gálatas. 

Así, «gálatas», llamaron los griegos al pueblo celta que, procedente de la Galia, se asentó en Asia Menor trescientos años antes de Cristo. 

Precisa y casualmente, en estos días, la primera lectura está tomada de los Hechos de los Apóstoles y haba del primer viaje misionero de san Pablo que lo llevó a Galacia donde sufrió no poco. 

Después de predicar en Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe volvió con Bernabé a Antioquía de Siria, desde donde habían partido. 

No tardó en enterarse de que algunos judaizantes estaban visitando las comunidades que él había fundado y predicaban que no bastaba con el bautismo: los cristianos tenían que aceptar las leyes cultuales de Israel. De paso, esos predicadores murmuraban de Pablo e insinuaban que no enseñaba lo mismo que los demás apóstoles. 


1Pablo, apóstol no de parte de hombres ni por mediación de ningún hombre, sino por Jesucristo y Dios Padre, que lo resucitó de entre los muertos, 2y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: 3Gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, 4que se entregó por nuestros pecados para librarnos de este perverso mundo presente, conforme al designio de Dios, nuestro Padre. 5A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 6Me maravilla que hayáis abandonado tan pronto al que os llamó por la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. 7No es que haya otro evangelio; lo que pasa es que algunos os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo. 8Pues bien, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto del que os hemos predicado, ¡sea anatema! 9Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea anatema! 

10:15

Saludo a Joan y voy al confesonario. Diario de la Dovina Misericordia. 

Un penitente me llama por teléfono. Que si puede venir a confesarse. Que sí, que estoy en el confesonario. 

Un penitente. Muy bien. 

Tercia. 


11:00

Misa. 

Después de misa vienen Franko y Andrea para que les firme el expediente. Luego hay que atender a una procesión de suplicantes. 


12:20

Llamo a Pepe para saber cómo está. Está otra vez en el hospital. Quedamos en que iré a llevarle la comunión mañana. 

Con los campaneros quedo para las cinco. 

Con los catequistas quedo para el viernes a las seis. 


12:40

Voy al despacho parroquial.


13:50

Voy a casa de doña Nati. Saludo a Eva, me despido de Eva y comemos. 


14:40

Visita al Santísimo. 

Voy a la casa abadía para la sesión de Schumann: Sonata Nº 2, Op 22. 


15:30

Vuelvo a la iglesia. Rosario paseando por las capillas laterales. 

Luego me siento para mirar fijamente al sagrario. 


16:30

Mientras espero a los campaneros me dedico a firmar títulos de propiedad del cementerio ya trastear en la sacristía. 


17:00

Los campaneros llegan puntualmente. 

Son cuatro jóvenes de una asociación sin ánimo de lucro que quiere conservar las costumbres de los viejos campaneros. Lo hacen muy bien. 

Han quitado los tubos fluorescentes quemados del campanario de Torremendo y preguntan que si estoy en condiciones de pagar unos nuevos. Les digo que sí. Me comentan que, por 49 euros y cuarenta centavos pueden comprar tres focos led. Les entrego cincuenta dólares y les digo que pueden quedarse con el cambio. Elogian mi liberalidad. 

Pasamos luego al tema de la matraca del mismo campanario. Se encuentra en un estado muy lamentable. ¿Sería posible restaurarla? Me pasan una foto que, a mi vez, envío a Andrés, el organista. ¿Se animará él a restaurarla?

Hablamos de otras cosas. Me cuenta, por ejemplo, que voltearon las campanas en Albatera en la ordenación del último diácono y que el fin de semana pasado estuvieron haciendo un retiro de Cursillos de Cristiandad. Muy bien.


17:50 

Nos despedimos. 

Justo entonces me llama Mari Mar. 

Nos despedimos a las seis y veinte y, entonces, llamo a María.

Nos despedimos a las seis y media y, entonces llamo a Matthew para saber si ha llegado bien. Sí, ha llegado bien. Salió esta mañana del aeropuerto de Birmingham y alquiló un coche en el aeropuerto del Altet. Está cómoda y tranquilamente sentado en un sillón, charlando con su madre y tomando un té. Muy bien. Nos veremos mañana si Dios quiere. 


18:45

Bajo al garaje para dejar en el coche dos purificadores, dos manutergios y un amito que ha lavado —¡qué amable!— Joan. Tengo que devolverlos a la Torre mañana. 

Ya que estoy en ello, llevo al garaje seis jarrones que llevan un montón del tiempo en el aseo. 

Ya que estoy en ello, barro el garaje. 

Ya que estoy en ello cambio la mecha del mechero del apagavelas y lo relleno de parafina. Muy bien. 


19:00

Escribo esto.

19:45

Contesto a algunos mensajes. Don Isidro, por ejemplo, me pregunta que si puedo celebrar en Los Montesinos el viernes. Sí puedo. 

Me dispongo a volver a la casa abadía cuando llaman a la puerta de la sacristía. Son los hijos de Ana Delgado. Que si podemos retrasar el funeral de su madre previsto para el sábado 9 hasta el sábado 23. Podemos. 

Charlamos un rato. 


20:00

Vísperas. 

Cierro la sacristía, llevo el ordenador a la casa abadía y voy a ver el Pasa palabra a casa de doña Nati. 


21:15

Terminamos de ver el parte y nos despedimos. 

Completas. 

Cierro la iglesia, vuelvo a la casa abadía y escribo esto.