La Torre
miércoles, 5 de agosto de 2026
La Virgen de las Nieves no trae, no, nieve a San Miguel.
A las siete hay que abrir la iglesia y hay que salir para el hospital pero un carro de la policía local bloquea la salida de mi garaje. Voy a la panadería y, enseguida, un policía jovencísimo, sonriente y amable, se levanta de la mesa en la que está desayunando, me saluda y —entre expresiones de amistad y de compunción— retira el carro dejándome expedita la salida.
Luego viene la rutina maravillosa de los miércoles: la misa en el hospital, la visita a los enfermos y todo eso.
A las once hay que celebrar la segunda misa de la Virgen de las Nieves que es la misa de la dedicación de la basílica de Santa María.
A las doce y media o así salgo para La Torre. Empieza mi día de asueto.
Como en la casa mediana con Rosario y Carmen —viudas— y con María —moza casadera—. Llevo un aperitivo de anchoas sobre barritas de queso manchego.
Por la tarde voy a la piscina y Pablo lleva a Ignacio, a Alex y Mariana a ver Spiderman.
Misa de ocho en La Torre. La Virgen de las Nieves no ha traído nieve a La Torre pero ha traído muchas cosas mejores.
A las nueve menos cuarto, Almudena, Fátima, Pepe y yo partimos para Torrellano.
A las nueve y cuarto nos encontramos allí con dos enamorados: Rosario y Salvador. Son dos ruinas gloriosas. Ambos han cumplido los ochenta cumplidamente.
La cena con Rosario y Salvador en Torrellano es ya una tradición de los veranos en La Torre.
Salvador ha reservado la mejor mesa del paseo que es la que está cabe la fuente.
Primero nos abrazamos y nos besamos y nos decimos nobles palabras de gozo por el encuentro.
Luego nos sentamos alrededor de la mesa y Pepe ordena que nos traigan un vino de Rioja. Cuando lo traen, Pepe ordena que me lo den a catar y yo pongo cara de entendido y le doy el visto bueno.
Casi inmediatamente, Almudena, Fátima y Rosario se ponen a hablar a la vez de sus cosas mientras que Pepe y yo nos ponemos a escuchar a Salvador que es como Homero porque está ciego —y medio sordo— y enamorado, y porque habla de lo que ha vivido y lo hace e tal modo y manera que la emoción se contagia.