domingo, 7 de junio de 2026

Diario. Miércoles 3, jueves 4, viernes 5 y sábado 6 de junio de 2026

 La Torre 

miércoles, 3 de junio de 2026


Hoy no voy al hospital porque tengo que renovar mi DNI perdido. 

Abro la iglesia a las siete. A las siete y media llega Joan y voy al confesonario. 

A las ocho empieza la misa y a las nuevo estoy sentado en un banco de El Paseo cuando llega la unidad móvil de la Policía Nacional. Pregunto que si me tienen en su lista y me dicen que sí, pero que estoy de los últimos y que solamente podrán atenderme si falla alguien.

No importa, me he traído lectura para horas. A las nueve y media se abre la unidad móvil y empiezan a atender al personal. 

—Pase usted —me dice el de la lista. 

—¿Yo?— pregunto yo. 

—Sí, usted. 

Me atiende un policía de unos cuarenta y pocos años; alto, delgado, con el pelo recogido por detrás en una larga cola de caballo y con sendos y llamativos pendientes en las orejas. Es, además, extraordinariamente amable y eficiente. 

En menos de quince minutos me han resuelto la cosa. Salgo de la unidad móvil, saludo a Samael y a su madre que está haciendo cola para entrar en la unidad móvil y voy a la casa abadía para preparar la maleta que me llevaré a La Torre. 

Mientras la preparo doy las gracias a mi ángel que me sugirió no ir al hospital, celebrar a las ocho y estar a las nueve en El Paseo. A mi ángel que ha arreglado las cosas para que el último sea el primero. No carezco de nada. 


El siguiente paso es ir al garaje con la maleta y salir para Torrellano. 


Deben de ser las once cuando llego a Torrellano y aparco en Consum. La compra me sale por sesenta y cinco dólares. 


Deben de ser las doce menos cuarto cuando aparco en la ferretería de Torrellano. Allí compro una placa eléctrica para cocinar, un perol para cocer pasta y eso, dos bombillas led y un cable alargador con varios enchufes. Otros setenta dólares, o así. 



Ya en La Torre, hay que descargar el coche, ordenar la compra, preparar la comida, poner la mesa, servir la comida, bendecir los alimentos, comer, recogerlo todo, preparar el café, saborearlo en el sillón de la abuela Paquita, dar allí mismo una cabezada, lavar la taza y el plato del café. 


Deben de ser las tres o así cuando termino de hacer todo eso y calculo que me quedan unas tres horas hasta que llegue Ana Isabel. 


Me da tiempo a hacer mis oraciones y a empezar a organizar la almazara para el concierto del día 20. 



Son las seis cuando llega Ana Isabel que ha venido a ayudarme a preparar la almazara para el concierto. 

Hay que colocar unas cincuenta sillas y mover seis mesas y tres sofás. Por fortuna, Ana Isabel es fuerte. 

Luego nos da tiempo a abrir seis de las treinta cajas con tesoros de la Biblioteca Sacerdotal Tabarca. Se me han dado plenos poderes para tirar, vender, regalar y/o apropiarme de cuanto hay en ellas. 

Regalo a Ana Isabel seis sillas de comedor nuevas y un mantel con doce servilletas a juego. 

Llevamos a la almazara seis sillas —tapizadas en verde y con brazos— que estaban en el cuarto de estar de la Biblioteca Sacerdotal. 

Tiramos un montón de trastos inservibles y apartamos una colección de vinilos de la Deutsche Grammophon. 

Son las ocho cuando nos despedimos. Ana Isabel vuelve a San Miguel con cuatro de las seis sillas de comedor. Las otras dos las ha cargado en mi Lamborghini. 

Yo llevo a mi piso dos taburetes que también estaban en la sala de estar de la Biblioteca Sacerdotal y que me van a servir para repantingarme en el sillón de la abuela Paquita con los pies en alto. 



Luego va cayendo el sol y va pintando de rosa el Oriente de La Torre y quien lo ve, lo saborea. 


San Miguel

jueves, 4 de junio de 2026


Amanezco en La Torre. 


Aprovecha la mañana para seguir abriendo cajas de la Biblioteca Sacerdotal. En btre los tesoros que hallo está un ejemplar de La Ilíada de Eudoxio Hernández Ortega. 


Voy a La Lloseta y vuelvo de La Lloseta. 


Después de comer en La Torre vuelvo para San Miguel. 


Hoy tenemos la Exposición sin órgano ni nada porque Andrés está celebrando el Corpus —con razón— en Almoradí. 


Precisamente hoy, que no ha venido Andrés, la iglesia se ha llenado de adoradores amables que —a más a más— se han quedado para participar en la misa. 



San Miguel de Salinas

viernes, 5 de junio de 2026


Después de celebrar en el hospital la misa de san Bonifacio y de llevar la comunión a Ana María y a Mauricio, vuelvo a San Miguel. 


A las once, segunda misa de San Bonifacio. La ofrecemos por Jordi, en el primer aniversario de su muerte. 


20:30

Se nos anuncia por WhatsApp el nacimiento de Lucas, mi cuadragésimo séptimo sobrino nieto. No carezco de nada. 


San Miguel de Salinas

sábado, 6 de junio de 2026


A las ocho abro la iglesia. 


A eso de las diez menos cuarto llega Joan. A las diez en punto ponemos en marcha el volteo de campanas para celebrar la llegada del avión del Papa. Quiero decir, para celebrar la llegada del Papa en avión. Acto seguido rezamos un Avemaría por él. (Por el Papa, no por el avión). 


Voy al confesonario, rezo Tercia y me pongo a ver imágenes de la llegada del Papa. 


A las once, segunda misa de San Bonifacio.

Luego Joan me invita a un café.


Del discurso del rey en el palacio, me sorprende la impertinencia de hablarle al Papa de los abusos en la Iglesia. Del discurso del Papa me sorprende el recurso al tópico de la convivencia pacífica de las tres culturas. Cuando el Papa Alejandro VI otorgó el título de «católicos» a Fernando e Isabel, lo hizo en reconocimiento al fin de la Reconquista y a la expulsión de los judíos. 


Misterios gozosos por el Papa y por el fruto de su viaje apostólico. 


Como con doña Nati y luego busco noticias del Papa. Misterios dolorosos por él y por el fruto de su viaje. 


A las cinco salgo para Torremendo. Ya han empezado a preparar en San Miguel las alfombras de sal para la procesión de mañana. 


A las seis, misa del Corpus en Torremendo. Al terminar la misa, el archidiácono preside la procesión y yo me vuelvo a San Miguel. No puedo llegar hasta el garaje porque las calles están cortadas. Aparco donde puedo. 


A las ocho, último volteo de campanas y misa del Corpus en San Miguel. 


Ceno en casa con las viandas que me preparó doña Nati después de comer y luego voy a ver las noticias con ella. 

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