San Miguel Salinas
lunes, 8 de junio de 2026
Me despierto con bastante dolor en los brazos y en las piernas: no importa.
Abro la iglesia a la siete, como de costumbre, y voy al hospital.
Misa por las almas del purgatorio.
Visito a Ana María y a Mauricio.
Los dolores de huesos van aumentando. No importa. Vuelvo a San Miguel y voy al banco, como de costumbre. Luego me tomo un antiinflamatorio.
Misa en San Miguel por el Papa. Muy bien.
Los dolores de huesos arrecian. Me tumbo en la cama para seguir el discurso del Papa en las Cortes.
A la hora de comer, camino con harta dificultad hasta la casa de doña Nati que está con Eva, Gracia y José María. Eva se va. José María, que me ama mucho, me amenaza con darme una paliza si no pido que me vea un médico en el hospital.
Suena el teléfono. Una señora con acento extranjero me ruega que vaya a dar la unción de enfermos a su querido padre.
Me despido de doña Nati, de Gracia y de José María y voy a la casa abadía para tomar otro antiinflamatorio.
Salgo para el hospital.
La señora que me ha llamado es irlandesa, aunque vive en Londres. Ha venido a España para acompañar a su padre que agoniza. Me habla de él con mucho cariño. Su madre ya murió. No tiene hermanos. Charlamos. Luego rezamos y doy la absolución y la unción de enfermos a Finbarr, que así se llama.
Son las cuatro y media o así cuando vuelvo a San Miguel aparco y subo a la iglesia para rezar el rosario sentado, para seguir sentado mientras hago la oración de la tarde, para seguir sentado mientras no hago nada más que masajearme las manos. Entonces suena el teléfono. Que si puedo darle la unción de enfermos a Pepe, que está muy malito. Que no está en el Quirón sino el Hospital de Torrevieja, en la habitación tal. Que voy.
Primero voy a la casa abadía para tomarme otro antiinflamatorio y un vaso de gazpacho andaluz. Luego vuelvo a la sacristía, cojo el óleo de enfermos y un algodón y vuelvo al coche. Estoy en ello cuando me llama la hija de Finbarr: su padre acaba de morir.
Son las seis y media o así cuando llego a la habitación de Pepe. Me reciben con muestras de alegría y cariño. Rezamos, doy la absolución a Pepe, le impongo las manos y lo unjo en la frente y en las manos. Luego nos despedimos.
Son las siete y media o así cuando llego a Masymas. Ana Isabel me ha invitado a cenar en su casa y voy a comprar algunas cosas para ellos: trufas, por ejemplo.
A las ocho estoy cenando con Ana Isabel, Wilder y Camila. Luciana no ha llegado. Todos se compadecen mucho de mí porque ni siquiera puedo desabrocharme el botón del cuello de la camisa y porque tampoco puedo usar los cubiertos con la mano izquierda y porque camino como un anciano.
A las nueve o así, Wilder me lleva a casa, me ayuda cerrar la iglesia y vuelve a su casa con mi coche porque mañana va a llevarlo a un taller especializado en reparar el aire acondicionado. ¡Qué amable!
San Miguel de Salinas
martes, 9 de junio de 2026
Paso la noche que si me acuesto, que si me duele todo, que si me levanto a pasear, y así. Muy bien.
A las once, misa por el Papa.
El alcalde me pide el programa de actos religiosos para las fiestas y el saluda. Preparo un borrador de programa y se lo mando. Me da las gracias. Le mando un «no hay de qué».
A la una, hora sexta con el Papa. Cantada y todo, como a mí me gusta.
Comida con doña Nati, como siempre.
A las cuatro llaman a mi puerta Wilder y Ana Isabel. Tienen que darme una mala noticia, pero no quieren. Los animo y la sueltan: que hay que cambiar el compresor del aire acondicionado de mi Lamborghini y que la reparación costará más de seiscientos euros. Les digo que me parece una ganga y que si quieren cenar conmigo. Me acompañan al Collie y reservamos una mesa para las siete y media. Nos despedimos.
A las seis tengo una Reunión con Ewa —polaca— y con su novio inglés. A las seis y cinco me mandan un mensaje: que están en la iglesia. Salgo a su encuentro y nos reunimos en al sacristía. Quieren casarse. ¿Están bautizados? Sí, ella en la Iglesia Católica y él en la Iglesia de Inglaterra. Muy bien.
Cena con Ana Isabel, Wilder y las niñas.
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Es usted muy amable. No lo olvide.