La Torre
sábado, 29 de agosto de 2026
El número de los habitantes de La Torre asciende a diez: María, JB, sus hijos —María, Lourdes, Elena, Pablo, José y Sofía— Serafina —él ángel de la guarda— y yo.
A las once en punto nos juntamos todos en la ermita para la misa de once.
Al terminar la misa incoo la Salve —porque es sábado— en latín. María y Lourdes, como ya han hecho la primera comunión, se la saben. Me felicito.
…
Por la tarde voy a la piscina. El agua se me antoja fría y salgo enseguida. No sé como le sentarán estos baños a mis huesos artríticos.
Salgo de la piscina y leo a Stefan Zweig y a don Carlos Marín-Blázquez.
La Torre
domingo, 30 de agosto de 2026
Misa de once con los diez habitantes de La Torre.
En la homilía, catequesis sobre la Cruz.
Después de misa, Elena, Pablo y José entran en la sacristía para que les dé una oblea. María y Lourdes traen las cosas del altar.
Para comer, otra vez, guisantes con jamón. Me salen muy bien.
Por la tarde hago la lista de las cosas que tengo que llevar el día 5 de septiembre a mi nueva parroquia:
1. Pijama, bata y zapatillas.
2. Ropa interior.
3. Dos pantalones y cinco camisas.
4. La máquina de afeitar con su cargador y el neceser con un peine y todo lo demás.
5. Los libros que estoy leyendo: Por gusto, del marqués de Tamarón; 1077, de Rodríguez de la Peña que me tiene bloqueado en X; El mundo, la carne y el padre Smith, de Bruce Marshall, Balzac, Dickens y Dostoyevski, de Stefan Zweig; Poesía completa, de Salvatore Quasimodo y Siguiendo el año litúrgico, de Leclercq.
Consumo las últimas horas de mis días de asueto veraniego rezando, escuchando los cantos de las tórtolas y de otras avecillas, dejándome amodorrar por el chirriar de las chicharras, leyendo, observando a los niños que son como aves tropicales, poniendo orden en mi biblioteca, trasteando en la RR SS y dejando que mi alma corretee a sus anchas entre las palmeras.
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