martes, 29 de septiembre de 2026

Martes, 29 de septiembre de 2026

 Granja de Rocamora

martes, 29 de septiembre de 2026


05:45

Me despierto.

Oficio de lectura y laudes. 


Desde las siete y media hasta las once y media estoy en la iglesia rezando y haciendo cosas como atender a un penitente, cambiar el agua bendita de las pilas, preparar la misa de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, leer el evangelio de san Juan y un capítulo de de Siguiendo el año litúrgico, seguir ordenando armarios —he descubierto y recuperado un apagavelas— y rezar tercia. 


Don Paco me invita a comer pero tengo cita con el reumatólogo a la una en san Miguel. 


A la una y veinte me recibe la enfermera de reumatología. Al ver los resultados de mis análisis empieza hacer muecas y visajes y me pregunta que cómo estoy. Cuando le digo que sobrevivo a base de inflamatorios palidece y me dice que va a hablar con el doctor. Al cabo de unos minutos vuelve y me dice que el doctor quiere verme pero no hoy sino el día diecinueve. Que los análisis muestran que ha habido mucha inflamación de articulaciones pero que los antiinflamatorios pueden acabar con mi vida en breve. Me voy muy reconfortado. 


  Como en san Miguel, en casa de Miguel que celebra su santo.  Con Miguel están Eva, doña Nati, Pablo, Gracia, José María, Irene, Raúl, Raúl jr, Roberto, María y Óscar. 


Vuelvo a Granja con tiempo para abrir la iglesia, preparar el altar con Horacio persiguiéndome como mi sombra, sentarme a mirar fijamente el sagrario y sentarme en el confesonario. 

Antes de sentarme en el confesonario mando un mensaje a don Paco: «¿Te apetece cenar guisantes con jamón?». Me contesta: «Hoy es mi cumpleaños. Invito yo».


A las siete, misa de siete: fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Gloria, sermón y todo. 

Después de misa ensayamos un poco pero muy poco porque llegan tres seres humanos. Uno de ellos es un bebé. Colijo que es hijo de los otros dos y acierto. Quieren bautizarlo. Los felicito. 


A eso de las nueve, viene don Paco a buscarme. Vamos a cenar al Hotel Costa Blanca. Yo pido el menú: guiso de pulpo y almóndigas (sic). Él pide un entrecot. El menú merece un diez. El entrecot debió de pertenecer a una vaca sacrificada en tiempos de Anás. Pobre don Paco.

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