sábado, 5 de septiembre de 2026

Diario. Viernes, 4 de septiembre de 2026

 La Torre

viernes, 4 de septiembre de 2026


Después de un buen desayuno, con antiinflamatorio incluido, voy a la ermita para rezar la liturgia de las horas y meditar ante el sagrario. 


A las diez me instalo en el comedor de la cocina para trabajar con mi Mac. Allí me encuentra Rosario a las 10:55 y entonces caigo en la cuenta de que es la hora de celebrar la misa votiva de la Santa Cruz porque es viernes. 


Aviso a Almudena y a Fátima de que hoy viene a comer María GC y me entrego a la lectura de La hora que no brilla y de El mundo, la carne y el Padre Smith. 


Araceli me pegunta por las cajas de cartón que vinieron de la Biblioteca Sacerdotal llenas de objetos y que van quedando vacías. ¿Hay que tirarlas? Le digo que sí, por favor, que las tire. También le digo que si encuentra algún objeto codiciable entre los que he desembalado, puede llevárselo. Me dice que encuentra codiciables un horno eléctrico y una vajilla. Le digo que son suyos. 


Decido entonces ir a desembalar más objetos. 


A las 13:50 voy a ducharme y a cambiarme de ropa, me sirvo un vermú y voy a la Casa Grande para esperar a María GC. Justo entonces, llega ella. Nos saludamos con gestos —muac, muac— y palabras de afecto. 


Durante la comida propongo un brindis por el rey de Marruecos. Pepe se suma, María se niega y los demás se ríen. 

Después del café me despido con nobles palabras de gratitud y voy a echarme la siesta. 


Misterios dolorosos. 


Don Paco me recuerda que mañana debo llevar mi nombramiento a Granja de Rocamora porque hay que leerlo públicamente en la ceremonia de toma de posesión. Le confieso que no sé dónde está y le sugiero que leamos el suyo cambiando los nombres. También me dice que si va a asistir alguien de la familia. Le ruego que reserven dos asientos: uno para mi cuñada Rosario y otro para su amiga Teresa. También le digo que, si le parece bien, yo llegaré a las 17:00 para dejar mi maleta en la casa abadía antes de la misa. Todo le parece bien. 


Busco y no encuentro mi nombramiento. 


Voy a la ermita para hacer una visita al Santísimo.


Me entrego la lectura de La hora que no brilla, de El mundo, la carne y el Padre Smith, del evangelio de san Juan y de 1077. 


Cena en la Casa Grande. No me quedo a la tertulia porque me muero de sueño.

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