Granja de Rocamora
domingo, 6 de septiembre de 2026
04:00
Me despierto y me tomo un protector de estómago. Intento rezar el oficio de lectura pero me caigo de sueño. Me tomo un antiinflamatorio, me acuesto y me quedo frito.
06:00
Suena el despertador. No puedo ir a la iglesia porque hay un complejo sistema de alarmas y porque, además, todavía no sé cómo se encienden las luces.
Parsimoniosamente exploro la cocina y me preparo un vaso de leches con Nescafé y sin azúcar porque no hay azúcar. Me preparo también un plato con una tostada y aceite.
Parsimoniosamente me aseo y recorro la casa abriendo ventanas para que entre la brisa de la mañana.
Luego oficio de lectura y laudes.
Luego descubro un despacho en el que hay un rúter. Recuerdo el chiste que me contó I:
—Abuela, donde está el rúter.
—En el sifonier.
—¿Qué es el sifonier, abuela?
—¿Qué es el rúter, hijo?
A las ocho suenan, no sé por qué, las campanas de la iglesia.
A las 9 llama don Paco. Ha celebrado la misa en Cox y, como habíamos planeado, viene a buscarme para desayunar y organizar algunas cosas. Vamos a un hotel que está en la entrada del pueblo, cabe la gasolinera. Tratamos graves asuntos hasta las diez y cuarto. Pago el desayuno. Entonces vamos a la iglesia de Granja.
Me pongo la sotana y me siento en el confesonario.
A las once misa de once. Concelebra don Paco porque mañana es el cumpleaños de la Sierva de Dios Rebeca Rocamora. Por esa misma razón, hay coro. Ayuda Martín, monaguillo principal.
Después de misa salgo a la puerta de la iglesia para saludar a la congregación. Saludo también a Almudena, Fátima, Pepe, Rosario y Teresa que han venido de La Torre. Quieren ver el palacio parroquial. Los guío.
Luego vamos a comer al Suquet —nos invitan Almu y Pepe—
y volvemos a La Torre.
La tarde transcurre plácidamente. Voy a la piscina y leo poesía.
A la caída del sol voy a la ermita para rezar.
Cenamos en el patio de la Casa Grande. Quedamos para mañana, a las once, en la ermita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Es usted muy amable. No lo olvide.