San Miguel de Salinas
sábado, 11 de abril de 2026
Hoy he dormido bien y, aunque hay nubes, el día se me antoja espléndido.
Desayuno un café con leche y una tostada con queso y mermelada sevillana de naranjas amargas. Agrego un Paracetamol para no abusar del Ibuprofeno.
Luego le echo un vistazo a la agenda:
Misa a las once en San Miguel.
Bautizo de Owen en San Miguel a las doce.
Misa de cinco en Torremendo.
Misa de seis de en san Miguel.
Son las nueve, o así, cuando abro la iglesia. Puedo hacer genuflexiones. Me felicito.
A las diez llega Joan y yo ya he hecho las primeras oraciones del día envuelto en una manta porque la iglesia está helada.
Mientras Joan prepara el altar yo preparo la pila bautismal.
Después de la misa de once me dispongo a esperar a Owen y a su parentela. A las doce menos diez llega el padrino: que si hay que pagar la misa. Que no hay misa pero que le voy a dar un sobre por si quieren dar un donativo y que Dios se lo pague. El padrino se va, me revisto con sotana, roquete y estola y enciendo el cirio pascual.
A las doce y diez todavía no han llegado ni Owen ni sus parientes. Apago el cirio Pascual y me pongo a contestar mensajes de WhatsApp. Me llama don MA Schiller. Quedamos para comer la semana que viene. Consigo contestar todos los mensajes de WhatsApp que tengo pendientes. Me felicito.
Como Owen y los suyos no dan señales de vida, me pongo a rezar sexta.
A las 12:35 llegan Owen y los suyos. El bautizo empieza a las 12:40. Muy bien.
Luego hay que recogerlo todo. Luego hay que asentar la partida de bautismo. Luego hay que mandar un mensaje al padre de Owen comunicándole en qué libro, folio y número ha quedado registrado el bautismo, felicitándolo y agradeciéndole el generoso donativo que ha entregado el padrino. Luego hay que anotar en las cuentas parroquiales el generoso donativo que ha hecho el padrino y luego hay que repetir el certificado de donaciones para la desgravación en el IRPF porque el que hice ayer para doña Nati no iba en el impreso oficial. Culpa mía.
A las 14:00 llego a casa de doña Nati, le entrego el certificado y nos saludamos. Luego saludo a Gracia —de lejos porque está resfriada— y a Jose María. Comemos y charlamos y charlamos.
A eso de las tres y cuarto nos despedimos. Me da tiempo a hacer la visita al Santísimo y a envolverme en una manta para mirar fijamente al sagrario.
También me da tiempo a volver a la casa abadía para escribir esto.
…
A las cuatro y diez salgo para Torremendo.
Allí encuentro a Antonio que ha abierto la iglesia.
Terminada la misa de cinco, vuelo para San Miguel. Gracias a que Joan ha dejado todo preparado en la sacristía, la misa de seis empieza con solamente cinco minutos de retraso. Ha venido Ariel de Filipinas. Me alegro.
Teresa me avisa de que hay un vecino agonizante y me pide que vaya a darle la unción.
Tengo tiempo de rezar vísperas y de escribir esto antes de ir a atender al vecino e ir a masymás camino de la casa de Ana Isabel y Wilder que me han invitado a cenar.
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