San Miguel de Salinas
martes, 28 de abril de 2026
Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.
Jean Guitton se quejaba de que su ángel de la guarda era muy impertinente con él. Yo, en cambio, no tengo ninguna queja del mío: nadie más cortesano ni pulido.
«Es muy probable la opinión de que los sacerdotes tienen un ángel especialmente encargado de atenderles. Pero hace muchos, muchísimos años, leí que cada sacerdote tiene un Arcángel ministerial, y me conmoví. Me he hecho una especie de aleluya como jaculatoria, y se la repito al mío, por la mañana y por la noche. A veces he pensado que no puedo tener esta fe porque sí, porque lo haya escrito un Padre de la Iglesia cuyo nombre ni siquiera recuerdo. Entonces considero la bondad de mi Padre Dios y estoy seguro de que, rezando a mi Arcángel ministerial, aunque no lo tuviera, el Señor me lo concederá, para que mi oración y mi devoción tengan fundamento». (San Josemaría)
El primer guasap del día es de Arquilatría. ¿Incluye la fotografía de un pergamino medieval miniado con la representación de siete ángeles armados de trompetas? Sí. ¿Me parece providencial? Sí. ¿Es Arquilatría un ángel? Eso me parece. Anoto en mi agenda: «Agradecer a Arquilatría su graciosa bondad».
En el confesonario me pongo a leer el Diario de la Divina Misericordia. Me hago cruces. Santa Faustina llama a Jesús «Divino Insensato». Jesús no se enfada con ella, al contrario, le dice: Te doy una pequeña parte en la Redención del género humano. Me hago cruces: el único Redentor anda delegando en algunas corredentoras sin contar con el Santo Oficio.
Misa de san Luis María Grignion de Monfort.
Vuelvo al confesonario y me pongo a leer y a escribir y dan las dos.
Doña Nati ha preparado un estofado de pollo con el pollo que sobró ayer. Muy rico.
Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Haz la visita y luego la siesta». Hago la visita al Santísimo.
Tengo sueño. Mi ángel me engaña: «Reza el rosario y luego la siesta». Rezo el rosario. Mientras rezo entra en la iglesia un matrimonio francés que suele venir a misa a diario.
Cuando termino de rezar el rosario ya no tengo sueño.
«Mi ángel marchará delante de ti para que tu pie no tropiece. Pero tú, pequeño saltamontes, sé parsimonioso, camina con pies de plomo y mira bien dónde pones los pies».
Schumann: Op 18, 19 y 20.
Comparto con las catequistas la súplica de una madre.
Me hago una crema de calabacín con la Thermomix®. Muy bien.
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