martes, 28 de abril de 2026

Diario. Lunes, 27 de abril de 2026

 San Miguel de Salinas

lunes, 27 de abril de 2026


Rutina de una mañana de lunes:

1. Hay que ir al hospital.

2. Hay que celebrar la misa a las 7:40.

3. Hay que rezar el oficio de lectura y las laudes. 

4. Hay que llevar la comunión a Ana María y a Mauricio. 

5. Hay que volver a San Miguel y sentarse ante el sagrario. 

6. Hay que llevar al banco la fortuna recaudada durante la semana. 

7. Hay que sentarse en el confesonario.

8. Hay que celebrar la segunda misa del día. 


Entonces llega el mediodía. Muy bien. 

Tengo unos mil mensajes de WhatsApp. Uno de ellos capta mi interés: 

Al parecer, el novio de una vecina de Torrevieja fue bautizado en la iglesia de Los Balcones. Es algo muy irregular porque no es una iglesia parroquial. La iglesia, además, está cerrada desde hace años porque amenaza ruina. 

El novio de la vecina de Torrevieja es militar, está en Burgos y va a ser confirmado. Necesita la partida de bautismo. Es su novia la que anda buscándola. En La Inmaculada le han dicho que Los Balcones pertenecen a la jurisdicción de San Roque y Santa Ana. Allí le han dicho que la partida no aparece y le han recomendado que acuda al obispado para solicitar un entable de partida. 

Muy desanimada por las dificultades, la novia había decidido abandonar su hogar y vagar por el monte lamentando su mala fortuna pero, por fortuna, los padres de su novio recordaron algo: el sacerdote que bautizó a su hijo era párroco de San Miguel de Salinas. 

¿Estará inscrita la partida en los libros de San Miguel de Salinas? 

La historia me ha conmovido porque, además, la novia es catequista. 

Me encomiendo a san Antonio y a san Jorge, patrón de los caballeros jamás niega su auxilio a quien se ha propuesto socorrer a una doncella y me lanzo a la búsqueda de la partida. 

La hallo, la fotografío y mando la copia fotográfica a la novia que no tarda en contestarme dando muestras de gran contento y agradecimiento y diciendo de mí cosas muy gentiles. 

Quedamos en que vendrá por la tarde a buscar el certificado. Hago el certificado, lo imprimo, lo sello, lo firmo, lo meto en una carpeta de plástico y lo dejo preparado para la tarde. 

Durante el proceso he sido atacado por uno o varios mosquitos furiosos. Me pongo after bite en los tobillos recordando cómo los caballeros antiguos, después de recibir heridas en sus nobles batallas, contaban con un bálsamo de Fierabrás o de algún otro gigante. 

Muy satisfecho por el buen fin de esta aventura paso el resto del afternoon hasta la hora de comer atendiendo en el despacho las demandas de otros suplicantes y alternando esos hercúleos trabajos con acciones de gracias a san Antonio y a san Jorge. 


  En casa de doña Nati encuentro a Gracia y José María que ha preparado un pollo muy sabroso y un montón de caprichos. 


A eso de las tres y media me despido y voy a la iglesia para hacer la visita al Santísimo y para preparar el funeral: leccionario, ritual de exequias, leccionario, traslado del cirio pascual al centro del presbiterio, traslado del comulgatorio para dejar sitio al féretro, colocación del incensario cabe la pila bautismal y del acetre sobre la misma y preparación de dos carbones con las pinzas en el aseo. 


Muy satisfecho por mi eficiencia, me felicito y me siento para mirar fijamente al sagrario. 

Luego voy al rincón de san Miguel para revisar el WhatsApp y el correo. 


Vuelvo a la iglesia para rezar vísperas y luego voy a la casa abadía cargado con un montón de toallitas que hay que lavar. Pongo una lavadora y me siento para escuchar la Fantasía en do mayor de Schumann, Op 17. 


Son las cinco y media. Vuelvo a la iglesia para dar el primer toque de difuntos. Saludo a Mariluz que está rezando. Hay que encender las luces de «reunión» y la megafonía. Hay que prender un carbón y ponerlo en el incensario. Entonces llega don José María. Nos saludamos, le muestro los preparativos, enciendo el cirios pascual y las luces de «misa solemne» —aunque no va a haber misa— y dejo a don José María al frente de todo. 


En la casa abadía, después de tender las toallas, me aplico a las siguientes cuestiones:

Suma Teológica III, q 73 a 2 ¿Es la eucaristía un solo sacramento? a 3 ¿Es indispensable para la salvación? a 4 ¿Es conveniente darle varios nombres?


A las siete menos cuarto vuelvo a la iglesia. Casi todos han salido para el cementerio. Hay que apagar las velas y recogerlo todo. Estoy en ello cuando llega la novia del militar que penaba por su partida de bautismo. Viene con su madre. Ambas son muy comunicativas y alegres y, otra vez, dicen grandes gentilezas de mí. Me despido de ellas porque tengo que terminar de recogerlo todo e ir a La Mata para llevar la comunión a Ana. 


Son las ocho y cuarto cuando vuelvo de La Mata. Adiós lunes.

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