San Miguel de Salinas
viernes, 23 de enero de 2026
HOSPITAL
DE 7:10 A 9:30
Como estaba previsto, asisten a la misa Mauricio y su madre, Ana María. Aunque estaba previsto, nos alegra mucho.
Luego Mauricio es llevado por su madre a rehabilitación y yo voy por mi propio pie a la habitación de Ronald, un alegre holandés.
Lo encuentro con su amable esposa española: Juani, si no recuerdo mal.
Me presento y charlamos. Quedamos en que el lunes, si Dios quiere, volveré para darle la unción y la eucaristía. Les doy mi teléfono por si quieren algo en cualquier momento y añado: Javier, capellán Quirón. Ella anota: Javier Capellán Quirón. Y luego me mira sorprendida y exclama: «!Qué coincidencia! ¡Se apellida usted como el hospital!». Al notar mi perplejidad cae en la cuenta de su error y le da la risa. Una risa contagiosa que contagia a su esposo, el holandés alegre.
Vuelvo a la capilla para mirar fijamente al sagrario.
IGLESIA DE SAN MIGUEL
DE 10 A 12:30
Después de preparar el altar, me instalo en el confesonario con mi traje de pescador: sotana, roquete y estolón morado.
Después de misa de once atiendo a dos solicitantes y a una suplicante.
Acto seguido me empleo en la cuidadosa limpieza del sagrario y en la puesta a punto de las doce velas del presbiterio.
Luego juzgo que ha llegado el momento del papeleo y me pongo a asentar partidas de defunción.
CASA ABADÍA
DE 12.30 A 14:00
Pongo una lavadora con un mantel de altar.
Limpio a fondo la cocina.
Tiendo el mantel de altar y pongo una lavadora con toallitas del aseo de la iglesia.
Cambio las sábanas y pongo a trabajar en mi dormitorio al robot aspirador.
Tiendo las toallitas y pongo una lavadora con las sábanas.
Lectura de El Amor supremo, de Eugene Boylan.
Lectura del Evangelio de San Lucas.
LA TARDE
Comida con doña Nati, claro. Lentejas con verduras porque es viernes.
Visita al Santísimo.
Sesión de Brahms: Op. 75 y 76.
Diez minutos de gimnasia parsimoniosa.
Clase de metafísica con el profesor Lorda.
Misterios dolorosos con BXVI.
Jacques Philippe en El Despertar.
Tiendo las sábanas y voy a la iglesia para mirar fijamente al sagrario.
Me llama Joan: charlamos largamente. Muy bien.
Vuelvo a la casa abadía y paso por los locales para saludar a las catequistas y hacer preguntas dificilísimas a los catecúmenos.
Peluquería. Muy bien.
Vísperas.
Escribo el diario de ayer.
Recojo todo lo que tendí y ya está seco.
Trasteo en las RRSS.
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