lunes, 5 de enero de 2026

Diario. Domingo, 4 de enero de 2026

San Miguel de Salinas

domingo, 4 de enero de 2026


LA MAÑANA


Por la mañana hay que ir a celebrar misa a Torremendo —muy bien— y luego a San Miguel. 

Como seguimos sin agua en San Miguel, pido a Samira que me llene una botella del agua del aljibe de doña Nati. 

Antes de la misa en San Miguel atiendo a un penitente. Muy bien. 

Triste noticia. Ramona —que ha pasado la Navidad en casa— ha vuelto a ingresar y está muy malita. 

En la misa encomendamos al pueblo hermano de Venezuela. Veo a Ana Isabel, a Wilder y a Luciana y echo de menos a Camila.

Después de a misa vienen dos suplicantes: que si podemos bautizar a sus criaturas. Que sí. 

Cuando voy a comer a casa de doña Nati. observo que el coche de Ana Isabel está aparcado cabe el garaje de la parroquia. 


LA NOCHE


Ceno con Ana Isabel, Wilder, Luciana y Camila y se resuelven los misterios.

Camila no ha venido a misa porque ayer se fue a Torremendo  con una amiga y ha dormido allí. 

El coche o —como ella lo llama— el carro de Ana Isabel estaba aparcado cabe el garaje porque Luciana tenía un dinerillo ahorrado y, después de misa, ha querido tener una liberalidad con sus papás y les ha dicho:

—Me apetece comer una hamburguesa. Los invito a comer en el Collie. 

Y ellos:

—Si paga usted, vamos todos. 



Ana Isabel ha puesto música de Vivaldi porque sabe que me gusta. A ella no le gusta. Hacemos una encuesta: ¿A quién le gusta la música barroca? 

A Ana Isabel: no. 

A Wilder: sí. 

A Luciana: no. 

A Camila: sí. 

A mí: sí. 

¿Qué le gusta a Luciana? 

A Luciana le gusta el reguetón y la música de los viejos de montaña como la intitulada La pelea con el diablo

En el canal de música que Ana Isabel ha seleccionado para mí, empieza a sonar El Danubio azul. 

Ana Isabel salta de su asiento y se pone a danzar por el comedor mientras nos cuenta que ese vals nunca falta en las fiestas de los quince años que se celebran en toda Hispanoamérica —ella dice Latinoamérica— cuando las niñas se hacen mozas. También nos cuenta que ella no tuvo fiesta de quince años porque sus padres eran muy pobres. 

Miro de reojo a Wilder. Se está emocionando. Saca fuerzas de flaqueza y dice que Luciana va a cumplir quince años, y que hay que hacer una fiesta para ella y que él sería el ser humano más feliz del mundo si pudiera bailar un vals con ella. 

Luciana dice que odia el vals y los vestidos de princesas y que le gustaría celebrar sus quince años retando a su querido papi a un combate de judo.

Miro a Camila y me parece que se está comiendo a su padre los ojos y que le está diciendo sin palabras: «Papi, yo sí que quiero celebrar los quince años con un vestido de princesa para bailar contigo el vals de Chayanne. 


Cuando nos despedimos estamos de muy buen humor. 

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