viernes, 30 de enero de 2026

Diario. Jueves 29 y viernes 30 de enero de 2026

 San Miguel

jueves, 29 de enero de 2026


Mañana de asueto en La Torre. 

A las 12:30 salgo para La Lloseta. Don José Cristóbal acaba de leer La communio en los Padres de la Iglesia. Me recomienda el artículo de d on Manuel Belda: La comunnio en la oración, según Orígenes. Don Manuel Belda me dice que me tome el tiempo que necesite para leerlo pero que, por favor, le devuelva el libro luego. Le doy mi palabra de caballero andante y vuelvo a La Torre. 


A eso de las tres y media salgo para San Miguel.

Tengo que detenerme en el área de servicio de Elche para tomar un café porque me muero de sueño. Tengo que detenerme en la gasolinera del Realengo para tomarme una Coca-cola  porque me muero de sueño y de calor a pesar de que llevo abierta la ventanilla del coche. Me quito mi chaquetón marinero. 


A eso de las cuatro y media preparo todo lo necesario para la exposición del Santísimo y la misa y me siento en el confesonario con La comunnio en la oración, según Orígenes. Cuando salgo del confesonario, la eclesiología de Orígenes —rica aunque dispersa— que usa abundantemente la imagen del Cuerpo de Cristo del que somos miembros, ya no tiene secretos para mí. Me felicito. 


A las cinco y media exposición con Andrés al órgano. 

A las seis misa con Andrés al órgano. 

A las siete catequesis para Brooke y Nicole, dos hermanas de Irlanda del Norte que quieren bautizarse.

A las ocho vísperas, cena, completas y tres Avemarías antes de acostarme. 


San Miguel

viernes, 30 de enero de 2026


A las 7:40 en punto, comienza en el hospital la misa por las vocaciones a las sagradas órdenes. Asisten Mauricio y Ana María. 

A las 10:30 estoy de vuelta en San Miguel, justo a tiempo para sentarme en el confesonario. 

A las once en punto comienza la misa votiva de la Santa Cruz. 

A las doce menos cuarto me despido de Joan. Mi propósito es dedicar la mañana a mi nuevo encargo como coordinador de la pastoral de enfermos del arciprestazgo pero, a cada paso, me llega una orden que me obliga a cambiar de planes. 

1. El archidiácono me pide que le mande una partida de bautismo. Obedezco al archidiácono y salgo hacia la casa abadía para ocuparme de lo de los enfermos. 

2. Un matrimonio alemán me aborda para decirme que tienen dos gatos y que necesitan alojamiento para los cuatro. Son pensionistas y pueden pagar lo suyo y lo de los gatos. Están decididos a venir a España para pasar aquí el resto de sus días pero antes de comprar un piso quieren explorar el terreno. Lo primero que se me ocurre es ofrecerles la casa abadía. Con el alquiler de quince días podría yo vivir a cuerpo de rey en La Torre por el doble de tiempo. Llamo al archidiácono y le pido que pregunte en Torremendo si alguien está interesado en alquilar. 

3. Llego a la casa abadía, abro el buzón y lo hallo colmatado. No importa, con parsimonia, voy abriendo los sobres del banco que contienen poemas; los del obispado que traen cartelería fina… Hay que archivar el grano y apartar la paja para el contenedor de papel. ¿Hola? En el boletín sacerdotal encuentro varias órdenes:

2.1. Tengo que escribir una carta al obispo y otra al ecónomo diocesano solicitando mi jubilación civil porque he cumplido sesenta y cinco años. Las escribo. 

2.2  Tengo que enviar al obispado los datos que ellos tendrán que mandar a la Santa Sede para la estadística de bautizos —desglosados por edades— confirmaciones, comuniones, matrimonios, defunciones, catequistas… Consulto los libros de San Miguel y de Torremendo para preparar los informes. 

—Consultando los libros de Torremendo, observo que están sin asentar las partidas de las dos últimas defunciones acaecidas el 29 y el 30 de diciembre. Las asiento. 

2.3 Tengo que enviar al ecónomo las facturas de cualquier empresa que haya prestado servicios a la parroquia por más de tres mil euros. Escribo a Thader, la gestora del cementerio parroquial. 

2.4. Tengo que concertar una cita en el obispado para solicitar un certificado digital que arrojará luz sobre si mi pensión será de seiscientos o de seiscientos cincuenta dólares mensuales. ¡Qué emoción! Llamo al obispado y salta el contestador. Luego contesta Óscar. Nos saludamos y le ruego que me pase con el departamento de laboral. Otro contestador me ruega que espere y deleita mi espera con los Conciertos de Brandemburgo. Por fin concierto la cita para el jueves 5 de febrero a las once. 

4. Voy a distribuir la cartelería fina cuando hallo una nota marginal de la diócesis de Cartagena. Hago la anotación marginal y pongo la nota con todo lo demás que debe ser enviado al obispado. 

14:15

Salgo de Correos. He mandado al obispado un sobre de cartón ecológico, reciclabe y sostenible —dos euritos— con: 

1. Una carta para el obispo. 

2. Una carta para el ecónomo. 

3. Una comunicación para la diócesis de Cartago Niva. 

4. Un informe de las estadísticas de San Miguel.

5. Otro de las estadísticas de Torremndo. 


14:20

Llego a casa de doña Nati. 

La hallo de un humor excelente, le pido perdón por el retraso y juraría que ella se ríe por dentro. 

Ha preparado un arroz de viernes: con verduras u gambas al ajillo y a la ñora. ¡Guau!


15:00

Visita al Santísimo. 

Misterios dolorosos con BXVI paseando por las capillas laterales. 

15:30

Voy a la casa abadía para la sesión de Brahms. Concierto  para piano Nº 2, Op. 83 


16:30

Leo las lecturas del domingo y algunos comentarios de sabios. 


17:00 

Preparo la catequesis para el Consejo de Evangelización.


17:56

Empieza la catequesis para el Consejo de Evangelización. 


18:17

Acaba la catequesis para el Consejo de Evangelización y me quedo mirando al techo. Luego me zampo un yogur. Luego voy a la iglesia para mirar fijamente al sagrario que es como mirar fijamente al techo pero que no es como mirar fijamente al techo porque —como muy bien lo explicó Orígenes— cuando uno se pone a mirar fijamente al sagrario, abre en el mundo como un rompimiento de gloria que atrae las curiosas miradas de los ángeles y de los santos de tal modo y manera que —sin que nadie sepa cómo— en torno al pobre y miserable orante se congregan el cielo y la tierra y todos los vivos y los dfuntos para alabar a Dios. 


19:00

Con gran contento me dirijo al JJ porque he quedado allí con Luis. 

El JJ está cerrado y Luis no está a la vista. 

Voy al Collie con la intención de mandar un mensaje a Luis: «El JJ está cerrado. Te espero en el Collie». 

Pero al llegar al Collie veo que Luis me está esperando allí y me ahorro el mensaje. 

Durante tres cuartos de hora hablamos de cierta actividad  que hay que hay que organizar y de otras cosas. 


19:50

Pago las dos copas de vino, la ensaladilla rusa y las olivas que hemos consumido. Nos despedimos estrechando nuestras manos y deseándonos lo mejor el uno al otro. Él se pierde en la noche y yo voy a masymas. 



Luego lo de siempre: una sucesión de sorpresas como la de la luna que compite con el reloj del campanario y lo eclipsa, claro.

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