San Miguel de Salinas
martes, 27 de enero de 2026
En Castilla no había rey…
(Romancero Viejo)
Son las 21:30 cuando me pongo a escribir esta página de mi Diario.
Me muero de sueño.
Reseñaré solamente tres cosas que han pasado hoy y que no pasan todos los días.
TATIANA
A las 10:55 o así, cuando me dispongo a encender las velas del altar para la misa de once, entra en la sacristía una linda muchacha de rubios cabellos y luminosísma sonrisa.
Con una voz cantarina —como de Rusia o así— me explica que quiere viajar a los EEUU en marzo para asistir como madrina, al bautizo del hijo de unos sus amigos. El párroco de allí le ha dicho que tiene que hacer un cursillo y llevarle un certificado que certifique que lo ha hecho. Eso —dice en conclusión— la ha traído aquí.
Bendigo al párroco de allí y ruego a la muchacha de luminosa sonrisa y voz cantarina que anote mi número de teléfono. Luego le propongo hacer el cursillo por WhatsApp. Se le ilumina aún más la cara y me pregunta que cuánto tendrá que pagar por el servicio. Le digo que nada y unas lágrimas asoman a sus lagrimales y luego ruedan por sus sonrosadas mejillas.
—¿Puedo darle un abrazo?— pregunta.
Nos abrazamos.
¿Castamente? Sí, claro: ¿en qué está usted pensando?
Antes de despedirse me dice que se llama Tatiana.
La misa empieza con cuatro minutos de retraso por culpa de Tatiana.
EL NUEVO ARCIPRESTE
DON JAG
El arcipreste de Torrevieja de toda la vida era don FM.
Don JAG es arcipreste de Torrevieja desde hace dos años pero para mí sigue siendo el nuevo arcipreste.
Son las 13:28. Estoy en la sacristía leyendo en el Romancero Viejo el romance intitulado Crianza de Fernán González. Suena el teléfono. Es el nuevo arcipreste: que está saliendo de Orihuela y que ha pensado que —de paso para Torrevieja— podría parar en San Miguel para comer conmigo.
Llamo a doña Nati para rogarle que me disculpe porque no iré a comer con ella. Y doña Nati se ríe. ¡Qué amable!
Son las 14:00 o así cuando don JAG y yo nos abrazamos castamente y lo llevo al Collie.
Allí charlamos y charlamos como nunca antes lo habíamos hecho: por los codos. Hablamos de cosas nuevas y de cosas viejas y no criticamos a nadie.
¿Ni al obispo? Ni al obispo. ¿Ni a Óscar Puente? Ni a Óscar Puente.
JM
PRESIDENTE DE LA JUNTA DE COFRADÍAS
Hemos quedado en vernos en la iglesia a las 20:30.
JM es empresario, o sea, un tipo serio no en el sentido de «adusto» sino en el sentido de noble y cumplidor. Vaya, que no es uno de esos mequetrefes que quedan contigo a una hora y llegan en su coche oficial una hora más tarde.
Sabiendo esto, me propongo firmemente no hacerle esperar. A las 20:20 me arrodillo en el comulgatorio y empiezo a hacer actos de fe, de esperanza y de caridad ante el sagrario.
A las 20:30 el reloj del campanario da la media, hago un acto de fe y oigo que se abre la puerta de la iglesia: es JM, el presidente de la Junta de Cofradías.
Salgo a su encuentro. Estrechamos nuestras manos en la Vía Sacra. Lo invito a acomodarse en el rincón del San Miguel y allí, tranquilamente, organizamos el calendario de las celebraciones de Semana Santa.
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