domingo, 25 de enero de 2026

Diario. Sábado 24 y domingo 25 de enero de 2025

 San Miguel de Salinas

sábado, 24 de enero de 2026


4:00

Me despierto con los huesos dolientes. 

Vaso de leche con Paracetamol. 

Oficio de lectura. 

Twitter. 

5:30

Vuelvo a dormirme.  

8:00

Me despierto sin despertador. Muy bien. 

9:15

Abro la iglesia y me siento para mirar fijamente al sagrario. 

10:00

Llega Joan. Charlamos. Concluye: Father, I´m fond of you, Carraspeo y me dispongo a cambiar el mantel del altar. Se ríe y me ayuda a cambiar el mantel. 

12:00

Ángelus y almuerzo con Joan. Me habla de Nick, de Mathew y Sarah, de Laura y de Tina, su amiga negra. También me habla de su inquilino que, al parecer, tiene una novia nueva. A Joan le gustaba mas la que tenía antes pero a él no le ha dicho nada. También me dice que me echaba de menos, que echaba de menos su beloved church y a doña Nati y a Teresa. 

12:45

Nos despedimos. Ella se va a su casa y yo a la casa abadía. 

Pongo el mantel del altar en la lavadora. Pongo también una tira de Natulim y el programa «Frío delicados». 

Me empleo a fondo en responder mensajes de WhatsApp y de correo electrónico. 

Lectura de El Amor supremo, de Eugene Boylan. 

Lectura del Evangelio de San Lucas. 

14:00

Voy a comer a casa de doña Nati y me topo por el camino con Estefanía y Gemma que vienen de una reunión de pastoral o algo así. Traen deberes. Las invito a la reunión de Consejo que tendremos mañana. 

Samira no está pero ha dejado preparado un plato de macarrones picantes.  Muy bien. 

15:00

Visita al Santísimo.

Sesión de Brahms OP. 77 Concierto para violín.

16:00

Leo las lecturas de la misa y algunos comentarios exegéticos para la homilía. 

17:00

Voy a la iglesia para preparar el altar y para sentarme en el confesonario. Misterios gozosos.  

18:00 

Misa. 

18:45

Una penitente pide confesión. Muy bien. 

Llega Zakarías porque le he pedido que me ayude. 

Le doy instrucciones y me voy a Masymás. 

Cuando vuelvo él ya ha terminado. Me siento para mirar fijamente al sagrario. 

20:15

Me despido de Zakarías y cierro la iglesia.

20:30

Escribo el diario de ayer. 

9:00

Cena ligera y completas. 


domingo, 25 de enero de 2026


TORREMENDO


Me siento en el confesonario a las 9:30 y trasteo en WhatsApp. 

Mensaje de Yoli: que está griposa y no va a venir a misa pero que ha hablado con Sonia para que se ocupe ella de los niños. 

Como de costumbre, celebro la misa. 

Como de costumbre, después de la misa hago algunas preguntas dificilísimas a los niños. Luego los dejo con Sonia y vuelvo a San Miguel como de costumbre.


SAN MIGUEL


Hoy no hay misa de doce y media en San Miguel. La misa se celebrará a las seis y media de la tarde. 

En cambio, tenemos reunión del Consejo de Pastoral. Muy bien. 

Estamos reunidos cuando alguien viene con el siguiente mensaje: 

—Don Javier, don Javier: que hay un montón de gente en la iglesia esperando para la misa. 

Me dirijo parsimoniosamente hacia la iglesia. 

Hay allí un grupo de unas seis personas manifiestamente extranjeras que no han debido de enterarse de los cambios de hoy. Me dirijo a ellas para informarlas de los cambios de hoy. 

Hay otro grupo de unas veinte personas. Se han congregado para el bautizo de Sofía. Me dirijo a ellas para anunciarles que el bautizo de Sofía empezará a las doce y media, como estaba previsto. 

Bautizo a Sofía con toda parsimonia y, cuando vuelvo a los locales parroquiales, los del Consejo aún está allí charlando animadamente. 

Nos despedimos a eso de las 13:15. 

Como les he prometido, les mando unos audios explicando algunos puntos del Plan Diocesano de Pastoral. 

Llamo a doña Nati para decirle que no me espere porque me han invitado a comer Ana Isabel y Wilder. 


COMIDA EN CASA DE AI&W

DE 14.30 A 16:30


Han preparado un aperitivo español y una comida colombiana: arepas con mantequilla, carne mechada y queso rallado. (Bueno, no es queso rallado sino queso así como en hilitos). Muy bien. 

Hablamos de muchas cosas. Recito una poesía. 

Luego Wilder prepara el mejor café del mundo. Desde que he empezado a probar el café de Wilder ha cambiado mi idea de, lo que es el café. 

En primer lugar, eso del torrefacto es un modo único de echar a perder el café. 

En segundo lugar, el café de Colombia es bueno porque fue llevado allí desde Etiopía. 

En tercer lugar, la infusión de café más natural, lejos de ser amarga proporciona al paladar una experiencia —hay que decir «experiencia»— como de melaza o panela. 

Por fin, el color del café ese —el mejor del mundo— como el del camaleón, es en extremo cambiante: ambarino en la cafetera, caoba mientras se vierte y ébano en la taza. 


DE COMO SE PASAN LOS DOMINGOS Y LA VIDA

TAN CALLANDO


A las cinco me dispongo a hacer la visita al Santísimo pero me abordan dos desconocidos que se presentan como marido y mujer y me dan sobradas muestras de fe católica, de esperanza y de caridad. Estrechamos nuestras manos y —ya amigos— empezamos a preparar la misa. 

Mientras ellos despliegan cabe el Cristo del presbiterio una gran imagen de la Divina Misericordia, yo voy preparando el altar para la exposición solemne del Santísimo. 

A eso de las cinco y veinte llegan don José Cristóbal y el resto del grupo misionero (y diocesano, oiga, tome nota) de la Divina Misericordia. ¡Qué gente tan amable!

Por último llega el archidiácono. 

Mientras don José Cristóbal y el archidiácono exponen el Santísimo, yo me siento en el confesonario y empiezo a escuchar las confesiones de los penitentes que no son pocos. 

Y son las seis y tengo que salir del confesonario para dar el primer toque. Luego vuelvo al confesonario. 

Y son las seis y cuarto cuando lo mismo para el segundo toque. Y vuelvo al confesonario. 

Y son las seis y veinticinco cuando lo mismo para el tercer toque pero esta vez no vuelvo al confesonario sino que me dispongo a entrar en acción porque don José Cristóbal va a dar la bendición con el Santísimo y, en cuanto acabe, habrá que prepararlo todo para la misa. 

A las seis y treinta y cinco —con cinco minutos de retraso— empieza la misa y yo vuelvo al confesonario. 

A eso de las siete y media salgo del confesonario para sostener la bandeja de la comunión ante los comulgantes que se acercan a don José Cristóbal. 

Después de misa felicitaciones y fotos y parabienes y todo eso. 


SON LAS 22.00 CUANDO ACABO DE ESCRIBIR ESTO

TAN CALLANDO

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