San Miguel de Salinas
lunes, 26 de enero de 2026
HOSPITAL
DE 7:10 A 9:30
Antes de la misa me da tiempo a rezar laudes.
Después de misa, el doctor S y yo nos quedamos mirando fijamente al sagrario.
Luego el doctor -¡qué amable!— me ayuda a recoger el altar.
Entonces subo a ver a Mauricio pero resulta que está en rehabilitación. Charlo con su madre. Luego voy a dar la unción a Ronald, el alegre holandés. Él y -Juani, o Juli— comulgan piadosamente.
De vuelta a la capilla me topo con Mauricio que vuelve de rehabilitación en su silla de ruedas. Charlamos.
SAN MIGUEL
DE 10 A 13:45
Saludo a Joan que está preparando el altar —¡qué amable!— y y movemos entre los dos una alfombra y una mesa.
Tomo las fabulosas riquezas recolectadas durante el fin de semana y las llevo al banco. Luego me pongo mi traje de pescador —sotana, roquete y estolón— y voy a sentarme al confesonario.
Allí:
1. Rezo el oficio de lectura.
2. Atiendo a un penitente.
3. Empiezo las memorias de santa Faustina. Ochocientas páginas para leer en el confesonario. Muy bien.
La misa empieza puntualmente y acaba puntualmente, como debe ser.
A eso de las doce y Piquito, rezado el Ánglelus, me dirijo al despacho parroquial.
Encuentro en el Paseo a Carmen, sentada en la terraza del JJ con un vaso de agua mineral y una aceitunas. Me invita a sentarme con ella y acepto pero insisto en no tomar nada. Le digo que los echo de menos en misa y me cuenta que Darco está en casa, convaleciente de una operación y que a ella le Ham encontrado en un pulmón cierta burbujita que podría provocar —si estallara— un neumotórax.
A eso de las doce y media estoy en el despacho parroquial leyendo correos y mensajes de WhatsApp. El archidiácono me informa de las gestio
nes que está haciendo —con paciencia heroica— para que el perito del seguro vayan a inspeccionar la fuga de agua. El presidente de la Junta de Cofradías me pide un saluda para la revista de Semana Santa, me manda un borrador del programa de actos y me sugiere deberíamos reunirnos esta semana.
He adquirido un compromiso con el Consejo de Pastoral: comentar cada día una parte de cierto documento que tenemos que estudiar. Ayer mandé el primer comentario. Me aplico a preparar el segundo comentario.
COMIDA EN CASA DE DOÑA NATI
DE 13.45 A 14:45
Samira ha asado un cabrito. Pretenden que me lo coma entero. Me rebelo: solamente aceptaré una ración como de niño si doña Nati se aviene a compartirla conmigo.
LA TARDE
DE 13.45 A 18:00
Tengo sueño y necesito engañarme: haré la visita al Santísimo y luego me echaré una siestecilla.
Hago la visita y necesito engañarme otra vez: rezaré el Rosario paseando por las capillas laterales y luego me echaré una siestecilla.
Rezo el Rosario y vuelvo a engañarme: me sentaré para mirar fijamente al sagrario y luego me echaré una siestecilla.
Cuando termino la oración ya no tengo sueño. Voy a la casa abadía para mi sesión de Brahms: Op. 79.
Luego mientras escucho a Jano García, a Ana Iris Simón y a Soto Ivars en El despertar, hago diez minutos de gimnasia parsimoniosa. Transcurridos los diez minutos, sigo oyendo el programa, pero sentado.
Luego grabo mi comentario al documento que debemos estudiar en el Consejo y lo mando.
SE ESTABA ACABANDO EL DÍA
ENTRE OLOR DE MALVA Y MENTA
DE 18:00 A 20:30
Son las seis o así cuando me dirijo hacia el garaje. Tengo que ir a La Mata para llevar la comunión a Ana.
Saliendo ya del pueblo caigo en la cuenta de que no llevo conmigo el Santísimo. Puedo volver a la iglesia o seguir mi camino y, de paso hacia La Mata, detenerme en el hospital para recoger allí el Sacramento. Opto por esto.
Durante el camino no para de sonar el teléfono. Algunas llamadas son de vendedores de crecepelo y eso pero otras son de seres humanos conocidos. Da igual: no puedo atender a ninguna de ellas.
De vuelta a San Miguel sigue sonando el teléfono. No importa. Antes de ir a la iglesia tengo que pasar por masymás.
Son las 20:00 o así cuando aparco en la iglesia. Ha llegado el momento de responder a las llamadas perdidas de los números conocidos y a los mensajes que me han dejando desde números desconocidos.
Son las 20:30 cuando apago las luces de la iglesia, cierro las puertas y vuelvo a la casa abadía.
ADIÓS AL DÍA
DE 20:30 A 22:00
Hay que prepara una cena ligera y atender a otra llamada: la de Pepe Juárez.
Hay que recogerlo todo y escribir esta página del diario.
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