lunes, 27 de julio de 2026

Diario. Sábado, 25 de julio de 2026

 La Torre

sábado, 25 de julio de 2026


A las nueve salgo para Torremendo. Antonio está sentado bajo el eucalipto de la plaza, nos saludamos y me sigue hasta la sacristía para recoger la hucha que pone cada domingo en la puerta. Con lo que se recaude harán una carraca nueva. La primera hucha la dejaron confiadamente en la puerta y un amable caco la birló. 


A las diez celebro la primera misa de la solemnidad de Santiago. 


A Las once y media vuelvo a San Miguel. Como Joan se ha roto un tobillo, me toca preparar el altar y todo los demás. 


A las doce me siento en el confesonario y a las doce y veinte salgo. Han llegado Antonio, Ana y Rafael —que van a hacer su primera comunión— con su abuela María, con sus padres, con sus tíos y sus primos. Antonio, Ana y Rafael viven en Dallas (Texas) y tuvieron la fortuna de saludar a Luis de la Fuente y de hacerse una foto con él. La fotografía obra en mi poder. 


Doce y media. Misa solemne en la solemnidad de Santiago. Andrés al órgano. Misa de Ángelis y todo. 


Después de Misa, me invitan a comer a Las Colinas, un club de golf muy exclusivo. Durante mis quince años de servicio en San Miguel, muchas veces he oído hablar de Las Colinas y he pasado por delante de la entrada con vigilante y todo: hoy voy a entrar por primera vez. 


María pide un taxi. El taxista me saluda y me recuerda que bauticé a su primogénito hace unos años y me anuncia que ahora planea bautizar a su hija. Lo felicito. 


Al llegar a Ls Colina me maravillo ante la limpieza de sus paseos bordeados con cuidadísimos setos de adelfas, ante el green perfectamente mantenido en torno al lago y ante los bosquecillos de pinos olorosos


Me zampo una lubina. Muy bien. 


Nos despedimos a eso de las cuatro. María pide un taxi. El taxista es ucraniano y me muestra una cruz que lleva en la pulsera. Muy bien. 


Rezo un poco, meto algunos libros en la maleta y salgo para La Torre rezando los misterios gozosos con Benedicto XVI. 


A las ocho, tercera misa de la solemnidad de Santiago. La congregación ha congregado a Rosario, Pilar, Jose Antonio, María,   Pupé, Jaime, Carmen, Ana VP, Pablo, Lucía, Javier PV, Jesús, Ana ZV, Javier ZV, Blanca, Manuel, Patricia, Pablo, Elena, y Rafa. Después de la homilía y siguiendo las instrucciones de León XIV, todos salimos de la ermita y nos dirigimos al rincón del palmeral donde se ha erigido un memorial a Arantxa. Consiste la cosa en unos azulejos en los que está representada la Virgen de Aránzazu. 


Hecha la bendición del memorial, volvemos ordenadamente a la ermita para recitar el Credo y seguir con la misa como de costumbre. No ha habido que lamentar víctimas.


Tengo tiempo para darme un chapuzón en la piscina antes de ir a cenar en la almazara. Jesús ha preparado una de sus especialidades: hamburguesas. En la cocina me acerco a Manuel que está fregando unos platos, le tiendo la mano y me presento: «Soy Javier, tío de Blanca, me has visto en misa». Manuel seca sus manos, y estrecha mi derecha con su derecha. Ya somos amigos y lo celebro sirviéndome una copa de Ramón Bilbao. Muy bien. 


Me retiro pronto y me despido de Jesús, Ana, Blanca y Manuel porque se vuelven mañana a Madrid.

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