La Torre
domingo, 5 de julio de 2026
Me despierto en La Torre.
10:00
Misa en Torremendo. Cantan las tres hijas de Yoli y David. Muy bien.
Adapto la homilía de ayer a la congregación de hoy.
12:00
Me siento en el confesonario.
Sexta.
Dos penitentes. Muy bien.
12:30
Misa de Angelis en San Miguel con Andrés al órgano. Muy solemne.
Proclaman las lecturas Arturo y José Miguel.
Durante la homilía le da un ataque de tos a una señora. Pobre.
13:30
Vuelvo a La Torre.
Como con Elena, Rafa, Marta, Valen y (tres nombres olvidados).
…
Aprovecho la tarde para desembalar más cosas de la Biblioteca sacerdotal.
A última hora voy a la piscina y leo El jardín eterno.
Como no me encuentro muy bien, me voy a la cama sin cenar.
San Miguel
lunes, 6 de julio de 2026
5:00
Me despierto en La Torre. Tengo otro ataque de artritis. ¿Es posible que lo de la piscina no sea una buena idea?
Me duelen los brazos, las manos y los pies.
Me levanto y paseo despacito y rezando el oficio de lectura.
Me acuesto. Me duele. Me levanto. Me siento en la butaca de la abuela Paquita, medio me duermo. Me acuesto, me duele, me levanto…
6:30
Mando un mensaje al grupo de habituales en la misa del hospital: que no me esperen.
Rebusco por toda la casa por si encuentro algún antiinflamatorio: nada.
8:00
Desayuno.
Me siento para rezar. Me duermo. Me levanto para rezar paseando. Me duele. Muy bien.
9:00
Salgo para San Miguel. Me duermo.
Paro en el área de servicio de Elche. Doy una cabezada.
Paro en el área de servicio del Realengo. Doy una cabezada.
10:00
Estoy entrando en la sacristía de San Miguel justo cuando llega Joan que me da nueve pastillas mágicas azules. Tomo una.
10:45
Joan me ayuda a revestirme.
11:00
Misa. Imposible hacer genuflexiones. La sustituyo con inclinaciones profundas. Subir y bajar las gradas del la sede y del presbiterio es muy emocionante.
11:45
Joan me ayuda a recoger el dinero de los lampadarios. La señora a la que le dio un ataque de tos ayer durante la homilía me da un euro para que encienda velitas. ¡Qué amable!
12:00
Voy al banco y luego al despacho.
12:30
Me acuesto.
13:30
Me levanto —la pastilla mágica azul está haciendo efecto— y voy a Correos.
Luego voy a casa de Joan que me ha invitado a comer con Laura.
Laura ha preparado un plato delicioso bien cargadito de chile. Para rebajar el fuego del picante me propone echarle una nata que, en efecto, funciona.
15:30
Me despido de Joan y de Laura agradeciendo mucho las pastillas mágicas, el plato picante y la hospitalidad.
16:00
Me siento ante el sagrario. Me duermo. Me levanto, paseo, me siento, y así.
Misterios gozosos.
17:00
Tengo montones de mensajes para contestar y algunas llamadas que hacer.
Devuelvo una llamada a José Luis. Quiere que celebremos una misa por su abuela, su padre y su tío el sábado.
Trasteo en la RR SS.
18:00
Han pasado ocho horas desde que tomé la pastilla mágica. Me tomo otra con un agua con limón.
Me siento para escribir esto.
18:40
Llamo a doña Nati. Está jugando al parchís en casa de Esperanza. Quedamos en que iré a las siete.
Voy a la iglesia para rezar vísperas.
19:10
Voy a casa de doña Nati. Me cuenta que ha perdido un euro en el parchís. La llamo manirrota. Me cuenta otras cosas.
Me llama don Paco R. Me cuenta algunas cosas de Granja de Rocamora —mi nueva parroquia— y me dice que el día uno de septiembre tendré libre la casa abadía y que podré tomar posesión de la parroquia el primer fin de semana de septiembre. Quedamos en vernos en Granja de Rocamora el viernes a las doce y media.
19:50
Me despido de doña Nati.
En la casa abadía me preparo una cena muy ligera. Luego bendigo los alimentos y me los zampo. Luego doy gracias a Dios por sus innumerables beneficios. ¿Acaso carezco de algo?
Juzgo que ha llegado el momento de la Poesía completa de Salvatore Quasimodo. L’offerta divina,
Il silenzio degli schiavi, L’arpa del nomade.
20:30
Vuelvo a la iglesia para rezar completas, apagar las luces y cerrar las puertas.
20.45
Vuelvo a la casa abadía y le pido a la noche que avanza lentamente desde Italia:
Dacci silenzio pei nostri divini convegni. (Salvatore Quasimodo)
Danos silencio para nuestro divinos encuentros. (Traducción de Antonio Colinas)
Luego, escribo esto.
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