jueves, 30 de julio de 2026

Diario. Jueves 30 de julio de 2026. Primera parte

Coventry

jueves, 30 de julio de 2026


PRIMERA PARTE


A las seis suena el despertador. He dormido ocho horas seguidas. Me felicito. 


6:30

Oficio de lectura y laudes. 


7:00

Mítico English breakfast con salchichas, beicon, huevos revueltos, tomates, champiñones y judías. A más a más una tostada y un cruasán con mantequilla y mermelada. Muy bien. 


7:45

Me acomodo en mi habitación para rezar humildemente. Muy bien. 


8:15

Salgo a pasear bajo los árboles —robles en su mayoría— con El amanecer de los derechos del hombre, de Jean Dumont. Llevo mi aplicación de pájaros pero nada. 

Si ayer hacía calor, esta noche ha refrescado y ahora la mañana no pude ser más apacible. 


9:15

Me dirijo al aparcamiento para esperar a Matthew.


9:30

Llega Matthew con Sarah —su amable esposa— y con Joan. 

La graduación no empezará hasta las doce y media, pero Matthew es algo amarrón. 

Vamos al centro de la ciudad y aparcamos en la universidad. Desde allí caminamos hasta Broadgate Square, la plaza en la que se encuentra el reloj de Lady Godiva. 


Como son las diez y hay que hacer tiempo, nos sentamos en un Starbucks. Aunque está lleno, un caballero que ve a Joan en silla de ruedas nos cede su mesa. Debo decir que la gente de Coventry es muy amistosa. 

Joan pide un agua con gas, Sarah un helado, Matthew un batido y yo un jugo de lima con menta y mucho hielo.

Matthew se zampa su batido y anuncia que va a acercarse a la catedral anglicana —donde tendrá la lugar la ceremonia de su graduación— para revestirse de Bachelor y hacerse las fotos. Aprovecho para anunciar que iré a la librería Waterstones —no lejana— para curiosear un poco. Sarah y Joan se quedan en Starbucks. 

En Waterstones pregunto por un libro titulado Other Men´s Flowers. Se trata de una antología de poemas guerreros coleccionada por Archibald Wavell, virrey de la India. Dicen que se sabía todos esos poemas de memorieta y que se los recitaba a sus soldados para enardecerlos —como se decía antes— o para «motivarlos» como dicen ahora los que dicen esas cosas. 

La amable librera que me atiende me dice que salmonetes no les quedan pero que puede encargar el libro.  Le ruego que lo haga y me pide un montón de datos. «Javier Vicens», en Inglaterra, hay que deletrearlo. (En España todo el mundo insiste en decir «Vícens». Yo, claro, no me quejo de nada). 

Luego trasteo por la librería hasta que doy con la sección de Tolkien y compro, por £ 9.99, The Silmarillion. 


11:15

Cuando vuelvo al Starbucks hallo a Matthew reunido con Joan y Sarah, revestido de Bachelor y mostrando su bonito diploma. 

Salimos para la catedral anglicana que no está lejos. Todavía tendremos que esperar bastante antes de que empiece la ceremonia. Me da tiempo a rezar tercia y el Ángelus y a hacer la lectura del Evangelio de san Marcos. 


12:30

Chan, chan, tachán, tachán, tachún… El formidable órgano de la catedral anglicana empieza a sonar y comienza el desfile de las autoridades académicas seguidas de los bacalaureados. 

Como la ceremonia promete ser larga, empiezo por los misterios luminosos, sigo con la lectura de The Silmarillion —primer capítulo AINULINDALË— y de El amanecer de los derechos del hombre. 

De vez en cuando trasteo en las RR SS o tomo una foto hasta que me quedo sin batería en el móvil. No me quejo. 


14:30

Lo más duro ha pasado. Ahora vamos a tomar una copa de champán en una especie de discoteca. 


15:30

Por fin nos sentamos —otra vez en Broadgate Square— para comer justo enfrente del reloj de Lady Godiva. 

Cuando dan las cuatro, se abren las puertas de reloj y sale Lady Godiva en pelotas sobre su caballo blanco mientras que, por una ventana, el mirón se pone a mirar y todos los turistas se ponen a hacer fotos. Muy bien. 


MAÑANA LA SEGUNDA PARTE

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