jueves, 20 de marzo de 2025

Diario. Jueves, 20 de marzo de 2025

 San Miguel de Salinas

jueves, 20 de marzo de 2025


Ayer —¡viva san José!— tampoco escribí en mi diario. 

Transcurrió la mañana como la de los domingos —misa en Torremendo y en San Miguel— pero sin catequesis. En San Miguel tuvimos coro y todo. 

Por la tarde dediqué algo más de una hora a felicitar a los amigos y parientes que celebraban su santo y a dar las gracias a los que me felicitaban en el trigésimo séptimo aniversario de mi ordenación sacerdotal. La incontable multitud de mis sobrinos decidió hacer una colecta en favor de la iglesia que peregrina en san Miguel. ¡Qué amables!

También por la tarde, en casa de Ana Isabel y Wilder, vimos una comedia de mucha risa. 


Nos despedimos a eso de las 20:15 y fui a casa de doña Nati para ver con ella el Pasapalabra. A las 21:00 me despedí de doña Nati, fui a la iglesia, recé completas, apagué las luces, cerré las puertas, y volví a la casa abadía para acostarme sin escribir mi diario. 



Hoy —bendito sea Dios— me he levantado sin dolor de huesos. 


A las 10:30, como todos los jueves, hemos tenido la exposición del Santísimo con Andrés al órgano. 

A las 11:00 tenía que empezar el funeral de Juanjo pero los de la funeraria me han dicho que iba a haber un retraso porque la madre de Juanjo había tenido un desvanecimiento. 

La madre de Juanjo tuvo tres hijos. Enterró al primero, enterró al segundo y hoy ha enterrado al tercero. Recuperada del desvanecimiento ha entrado en la iglesia llorando mucho. Abrazada a ella y, como reclinada en su pecho, ha estado durante toda la misa su nuera, la joven viuda de Juanjo, con una cara muy pálida y con unos ojos muy abiertos y muy tristes. 

La misa, celebrada ad orientem y despacito; la música de Andrés acompañando todo —desde la entrada y el encendido del cirio pascual hasta la aspersión con agua bendita y la incensación del féretro— y los fieles que llenaban la iglesia y, con su silencio, rendían al dolor el mejor  y el más noble de los homenajes, han hecho de este paso tan amargo, un momento de paz  y un tiempo de gracia. 

Luego, en la sacristía, era de ver como lloraban doña Nati y Teresa. 



He llegado tarde a La Lloseta, claro. Si me hubieran preguntado por la causa de mi retraso me habría echado a llorar. Como ya me conocen y son muy buenos, no me han preguntado nada. 



He comido en Torrellano. Estando allí me ha llamado Fátima para felicitarme pero también para hablarme de su nieto Jorge que está padeciendo un tantico en el hospital. También allí me he enterado de que C&JM esperan un bebé. ¡Bendito sea Dios!

Luego he pasado por La Torre para rezar el rosario paseando por el palmeral y para escuchar una piadosa meditación al pie de un algarrobo y encomendando a Jorge. 

Luego he ido a Elda para recoger el marco que le encargué a Jesús, el carpintero. 

¡Jesús el carpintero! También su difunto padre era carpintero. Vale la pena visitar Elda aunque solamente sea para conocer a Jesús, el carpintero, y para ver la colección de laúdes y guitarras fabricados por su padre. Me ha regalado una cruz de roble con un crucifijo de latón. 

El marco que me ha hecho para el cuadro de san Vicente Ferrer no cabía en mi coche. No importa. ¿Acaso no estoy acostumbrado a tomar decisiones sobre la marcha?

He decidido, sobre la marcha, que el marco tenía que quedarse en el taller de Jesús, el carpintero. Inmediatamente y sobre la marcha, he pagado el importe —una ganga— y he salido para San Miguel. 



Son casi las diez cuando, medio muerto de sueño y pensando en Jorge, el doliente, y en sus queridos padres, acabo de escribir esta página de mi diario. 

2 comentarios:

  1. Aunque un día tarde, felicidades!! Me acordé ayer pero al final se me pasó felicitarle. Que Dios le bendiga. Un abrazo

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Es usted muy amable. No lo olvide.