La Torre
sábado, 14 de marzo de 2026
5:00
Me despierto en la casa abadía de San Miguel de Salinas. Me duelen todas las articulaciones.
Lira 39:
El aspirar de el ayre,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donayre
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.
Enumera aquí el alma todo aquello que el Amado le dio el otro día y le dará en la Gloria. El aspirar del aire que es aspiración del Espíritu Santo. EL canto de la dulce filomena o ruiseñor que la voz del Amado que nace de ese aspirar del aire. El soto y su donaire que es el mismo Dios en cuanto criador en quien viven las criaturas. La noche serena que es la contemplación en que el alma desea ver estas cosas. La llama que consume —es decir, que acaba y perfecciona— y no da pena, es el amor del Espíritu Santo.
11:00
Misa en San Miguel.
18:00
Misa Misa en San Miguel.
20:00
Misa en La Torre.
Me despido de Rosario y de sus amigas que se van a cenar a Alicante y volverán mañana a Madrid.
Después de una cena ligera, leo otro cuento de JL.
…
Mil muertes
(Jack London)
Un joven bala perdida es repudiado por su excéntrico padre que, después de entregarle mil libras, declara que no desea volver a verlo ni tener jamás noticias suyas.
El joven se hace a la mar y recorre el mundo entero hasta que acaba ahogándose en la bahía de San Francisco. Pero el cuento no acaba aquí porque el ahogado se despierta en un yate cuyo propietario es… aquel excéntrico padre que lo echó de casa muchos años antes.
El hijo reconoce enseguida a su padre y comprende que no ha sido reconocido por él. No tarda en descubrir que su padre ha inventado una máquina que puede devolver la vida a los muertos siempre que sus cadáveres no se hayan corrompido o destruido. De hecho, él mismo ha sido revivido en esa máquina y, estimulado por su éxito, el padre le comunica que va a envenenarlo con estricnina para probar la eficacia del invento en muertos por intoxicación.
El joven revela entonces su identidad, pero su padre no se conmueve y, con la ayuda de dos negritos que lo acompañan siempre, envenena y revive a su hijo.
El buen fin de la prueba, anima aún más al científico que sigue experimentando con distintos venenos sólidos y gaseoso y con la electrocución. Entre experimento y experimento, hace todo lo posible para que el joven tenga una dieta saludable, duerma y descanse bien.
Como escapar es imposible, el joven finge estar muy interesado en los hallazgos de su padre y, a su vez, se dedica a construir un ingenio capaz de desintegrar la materia orgánica y lo instala en la puerta de su camarote.
Empieza a dormirse cuando lo despierta un tintineo metálico y ve que, en el vano de la puerta, yace el collar de Dan, el san bernardo de su padre. Uno de los negritos trata de recogerlo y se desvanece como el perro, cayendo sus ropas al suelo. Apaga el mecanismo, retira las ropas, vuelve a conectar el ingenio y a medianoche se levanta para retirar las ropas del segundo negrito. Ya de madrugada, es su padre quien trata de cruzar el umbral y —¡zas!—desaparece.
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