sábado, 14 de marzo de 2026

Diario. Miércoles, 11 de marzo de 2026

 San Miguel de Salinas 

miércoles, 11 de marzo de 2026


7:00

Salgo para el hospital y llego a tiempo para rezar laudes antes de la misa.  

7:40

Misa.

Luego voy a llevar la comunión a Mauricio y a Ana María. 

9:10

De vuelta a San Miguel, Oficio lectura con mi himno preferido  cuya primera estrofa acaba así:  

ut sanet orbem languidum 

medela parsimoniae. 

Quod est interpretatus: sane la medicina de la parsimonia el desmayo del mundo. (Cfr. El Tratado sobre el fundamento del orbe de don EGM). 

Me siento ante el sagrario con la lira 36 del Cántico espiritual

Gozémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Quisiera el alma recorrer el mundo con el Amado desde lo más alto —el monte— hasta lo más bajo —el collado— y gozarse con Él de verse ambos en la belleza de Él que es la fuente del agua pura. Pero no quiere detenerse ahí. Anhela entrar con el Amado «más adentro en la espesura». Más adentro, en la espesura del misterio del amor. ¿Podéis beber el cáliz, etc? ¡Podemos ir más adentro en la espesura del dolor!


11:00

Misa de once. 

Luego peregrinación por el pueblo de camino a la óptica: 

1. Primera estación en casa de doña Nati porque los de Amazon le han dejado un paquete para mí.

2. Segunda estación en Galant que fue restaurante y ahora es fábrica de pasta ñora. El fundador de la empresa —un caballero— me invita a entrar y me carga de regalos. 

3. Tercera estación. En la óptica me cobran 300 euros —una ganga—  y me regalan un boleto para la rifa día del día padre.

4. En la administración de loterías me devuelven veinte dólares.  No carezco de nada. 


13:30

Comida con Joan en El cucharón. Hablamos y hablamos y me cuenta cosas y yo le enseño fotos y ella lo celebra todo. 


18:30

Camino de La Torre me detengo en el área de servicio del Realengo. En la caja me atiende el joven marroquí: «Buenas tardes, gran hombre». 

Le respondo: «Buenas tardes, amigo». 


19:30

En La Torre me espera Rosario con diecinueve amigas. Nos saludamos —muac, muac y todo eso— y me invitan a cenar. 


22:00

Ya en mi piso, intento escuchar el Op 123 de Brahms. Pero si uno pone en YouTube «Brahms Op 123» sale el Concierto nº 1 para piano (Baremboin y Dudamdel) que es el Op 15  y no hay rastro del Op 123. Vuelvo a escuchar el Concierto para piano nº 1. Los sabios dicen que lo mejor de Brahms son sus últimas composiciones. Allá ellos. A mí me parece que este concierto es lo más lindo de Brahms. Y aún más, digo y digo, que cuanto más viejo se hacía, más pelma se volvía.

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