San Miguel de Salinas
jueves, 26 de marzo de 2026
Otra bonita noche toledana.
Me acuesto, me duermo, ¡ay! Me levanto, paseo, rezo. Me acuesto, me duermo, ¡ay!
Así hasta las seis.
A las seis me tomo el Omeprazol en ayunas. Diez minutos después ya puedo tomarme un café y un Paracetamol de 1 gramo.
Consigo dormir de siete a nueve. Como es jueves, nadie me espera en el hospital ni en la parroquia. Llamo a don Javier M para que no me esperen en La Lloseta.
Robert Schumann, Tocata Op 7.
Me entero de que han anulado el juicio al Cardenal Becciu y de que el Papa pide a los obispos franceses que acojan generosamente a los fieles que desean celebrar la misa tradicional.
A las dos como un poquito y me tomo el segundo Omeprazol.
…
Mi testamento filosófico
(Jean Guitton)
3. Mi juicio
Por fin, Guitton comparece ante Cristo para el juicio particular. Del tribunal forman parte también san Pedro, san Juan Evangelista y santa Teresa del Niño Jesús. Hay, además, un jurado compuesto por santos doctores y filósofos: Justino Mártir, san Agustín, santo Tomás de Aquino, Pascal, Ozanam, Paul Claudel y Maurice Blondel.
Le advierten de que va a comparecer un testigo de descargo: François Mitterrand.
«San Pedro interrogó el primero:
—Jean Guitton, ¿qué has hecho en tu vida?
—He filosofado.
—¿Qué quieres decir?
—He aprendido a morir.
—¿Como lo has aprendido?
—Mirando a Cristo.
—¿Quién te enseñó a mirarlo?
—La que lo dio a luz y lo vio morir en la Cruz. Fue ella la que me lo enseñó.
—¿Cómo te lo enseñó?
—Mientras hacía un libro sobre ella».
Luego es san Juan —patrono de Guitton— quien lo interroga:
«—Jean, ¿qué es morir?
—Es perderlo todo, abandonarlo todo y abandonarse entre las mano de Dios.
—¿Por qué es importante morir?
—Porque es el único momento de la vida en el que uno puede darlo absolutamente todo y sin esperar nada a cambio.
—¿Qué es vivir bien?
—Es vivir en cada instante como moriríamos si muriésemos bien.
—¿Qué es morir bien?
Miré a santa Teresa y la respuesta me vino fulgurante:
—Morir de Amor.
—Jean, ¿qué es amar?
—Amar es darlo todo y darse a sí mismo».
Toca preguntar a Ozanam, a Tomás de Aquino y, otra vez, a San Pedro.
Luego llaman a François Mitterrand como testigo de descargo. Él relata una conversación que mantuvo con Gitton sobre los temas referentes al destino del hombre.
Cuando Mitterrand se retira, Teresa lee un texto de Ruysbroek el Admirable.
Luego Guitton dice:
«—He vivido. Amén».
…
A las cuatro, por fin, salgo de casa y voy a la iglesia. Las de la cofradía de la Virgen Dolorosa están preparando la imagen para mañana. Hago una foto.
Preparo todo para le exposición de las cinco y media y la misa de seis. Viene Andrés.
Luego mando un mensaje a Wilder para que me ayude a subir una bombona de gas a la casa abadía.
Wilder llega a las ocho y media. ¡Qué amable!
Tengo que hacer tiempo hasta las diez, hora en que puedo tomarme el último Paracetamol antes de irme a la cama. Me preparo un té con miel y limón. Muy rico. Chateo con Lucía.
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