martes, 31 de marzo de 2026

Diario. Lunes, 30 de marzo de 2026

 La Torre

lunes, 30 de marzo de 2026


El Jueves Santo —gran día sacerdotal—empieza a celebrarse por adelantado hoy con la misa crismal.

Por nada del mundo querría llegar tarde. Como la misa empieza a las once, salgo de La Torre a las diez. Muy bien. 

Veintitrés minutos después, estoy en el aparcamiento del puerto deportivo, frente al Meliá. 

Camino sin prisa hacia la catedral. La mañanita está soleada. Muy bien. Muy bien.

En la puerta de la catedral de San Nicolás, todo el cabildo se ha reunido con sus sotanas y cogullas carmesíes no para recibirme a mí sino para recibir al obispo. Da igual, entro por medio de ellos dándome importancias. 

Me detengo un momento en la capilla del Santísimo. No me arrodillo —por la artritis— pero me inclino profundamente para adorar. 

Se me acerca un hermano sacerdote: que si puedo oír su confesión. 

En el claustro  oigo su confesión y le doy la absolución y el oye la mía y lo mismo. I do like Mondays. 

La catedral de San Nicolás, vista desde fuera, es una masa enorme y nada más. Por dentro —y hoy he podido admirarlo largamente— es un prodigio de espacio y de luz.


Por azar o por otras causas, he venido a sentarme solo, lejos de los demás sacerdotes concelebrantes, pero muy cerca del obispo. Nunca antes había disfrutado tanto de una misa crismal como he disfrutado hoy al renovar mis promesas treinta y ocho años después de mi ordenación. La liturgia, por cierto, cuidadísima. 


De vuelta a La Torre comida con los mayores. Los niños han comido antes. 

Rosario y su amiga Teresa llegan de Cádiz o de Sevilla hacia las cinco y media. Programamos el Via Crucis con niños para las 16:00 y la misa para las 18:00. 


Via Crucis con niños a las 16:00. Los niños leen en inglés las catorce estaciones. Muy bien. 


Terminado el Via Crucis, Sebastian me acompaña al almacén de CEPSA para comprar dos bombonas de butano. Necesito ayuda por la artritis. Él puede llevar una bombona llena en cada mano sin esfuerzo aparente. Muy bien. 


Misa en inglés a las 18:00. Ayuda al altar Dominic. Los portugueses cantan algunos himnos ingleses y latinos a dos voces. Cuando ellos cantan, los niños callan; cuando ellos callan, los niños gritan. Muy bien. 


Al terminar la misa, Dominic me ayuda a quitarme el alba. Necesito ayuda por la artritis. 


Cenamos a las nueve o así. Con Rosario y Teresa el censo de La Torre llega a las treinta y dos almas. Muy bien.

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