jueves, 21 de mayo de 2020

Parroquia en fase 1 (10)

jueves, 21 de mayo de 2020
San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires

8:07
Del tanatorio. Que ha muerto Miguel Fernández Mañogil. Que si puedo dar el toque de difuntos. Sí. 

9:30
Me escribe un amigo que está a punto de dejar de serlo.

10:30
Del tanatorio. Que si el funeral puede ser mañana en la parroquia a las diez. Sí. 
Intento poner en Facebook la esquela de Miguel. Facebook dice que ha habido un problema y que están tratando de solucionarlo. 

10:55
Contesto al amigo del modo más conciliador y cariñoso. 

11:00
Me contesta el amigo. Que da por finalizada nuestra relación. Hay que rezar la Hora Tercia. 

11:30
Teresa. Que si he hablado con los de la tele para enterarme de por qué no se transmitió la Misa ayer. Que ahora hablo. Hablo con Roberto, de Vega Fibra. La Misa se transmitió por la tele pero no por Facebook porque estaban de mantenimiento. 

12:30
Misa. Después charlo largamente con Joan. Santa Rita le ha concedido la gracia que pedía. Ahora hay que encomendar a su hija Laura. Por fin Facebook me deja publicar la esquela de Miguel. 

14:00
Me llaman de Torremendo. Los padres de los niños de catequesis quieren saber si las primeras comuniones pueden ser en agosto. Sí. ¿El sábado 29? Sí. 

14:45
Pongo la homilía en el blog. 

15:00
Capítulo 4 de La muerte de Ivan Illich. 
Donde se cuenta que Iván se siente mal, va al médico, empieza a tomar las medicinas que le mandan y se le antoja que nadie se toma en serio su enfermedad. 
Capítulo 5
Donde se cuenta que Iván empieza a pensar en la muerte. 
Capítulo 6
Dicen los sabios que la negación es la primera fase por la que solemos pasar cuando algo nos perturba mucho. Iván se va deteriorando pero no quiere aceptar la muerte. «El silogismo aprendido en la Lógica de Kiezewetter: Cayo es un ser humano, los seres humanos son mortales, por consiguiente Cayo es mortal, le había parecido legítimo únicamente con relación a Cayo, pero de ninguna manera con relación a sí mismo». La muerte es algo que acongtece a los demás. «Cayo era efectivamente mortal y era justo que muriese, pero en mi caso -se decía-, en el caso de Vanya, de Ivan Ilich, con todas mis ideas y emociones, la cosa es bien distinta. y no es po- sible que tenga que morirme. Eso sería demasiado horrible».
Hay que distraerse, no hay que pensar en la muerte. Está de moda el pensamiento positivo: si piensas en positivo todo irá bien. «Trató de ahuyentar aquel pensamiento falso, inicuo, morboso, y poner en su lugar otros pensamientos saludables y correctos. Pero aquel pensamiento —y más que pensamiento la realidad misma— volvía una vez tras otra y se encaraba con él».
Bueno, pues hay que distraerse concentrándose en el trabajo, jugando a las cartas o poniéndose a ordenar la casa compulsivamente. Iván lo intenta todo pero nada. 
Capítulo 7
Iván Ilich ha aceptado que se está muriendo. Le parece que a su alrededor todos fingían no darse cuenta. Eso lo irrita. Entonces aparece Gerasim, un joven campesino que ha entrado el servicio de la casa como criado y que lo trata con cariño y, cuando Ivan le pide perdón por las molestias que le está causando, Gerasim se atreve a decirle: «Todos tenemos que morir. ¿Por qué no habría de hacer algo por usted? -expresando así que no consideraba oneroso su esfuerzo porque lo hacía por un moribundo y esperaba que alguien hiciera lo propio por él cuando llegase su hora».
Ahora, por primera vez en su vida, Iván Illich se sabe dependiente y necesitado. «Quería que lo acariciaran, que lo besaran, que lloraran por él, como se acaricia y consuela a los niños. Sabía que era un alto funcionario, que su barba encanecía y que, por consiguiente, ese deseo era imposible; pero, no obstante, ansiaba todo eso. y en sus relaciones con Gerasim había algo semejante a ello, por lo que esas relaciones le servían de alivio».
Capítulo 8
La enfermedad se conviete en rutina. La cuatro paredes, las visitas de los médicos, el dolor, las noches interminables y, sobre todo, la imposibilidad de hablar con alguien de lo único que le importa a Ivan: su muerte. Los médicos vienen, fingen hacer algo importante y se marchan diciendo que todo va bien. Él se muere pero todos a su alrededor, los criados, la familia, todos, siguen viviendo como si nada. De hecho, esta noche, su mujer y sus hijos se van al teatro con un amigo. Entran en su habitación —vestidos de etiqueta— para despedirse. «Había llegado a la ciudad Sarah Bernhardt y la familia tenía un palco que él había insistido en que tomasen. Ivan Ilich se había olvidado de eso y la indumentaria de ella le ofendió, pero disimuló su irritación cuando cayó en la cuenta de que él mismo había insistido en que tomasen el palco y asistiesen a la función porque seria un placer educativo y estético para los niños». Él se está muriendo pero hay que hablar de Sarah Bernhardt.
15:45 
Habrá que rezar el rosario. Tocan los misterios luminosos pero hoy es la Ascensión. Misterios gloriosos. 

16:15
Hay que fregar la casa. Tengo media hora antes de irme a Torremendo. Manos a la obra.

16:45
Me voy a Torremendo. Me está esperando Antonio. Intentamos entrar en los locales pero la cerradura dice que no y que no. Lo que podemos ver desde fuera es triste. Cien metros cuadrados de cielo raso se han desplomado y todo son escombros. Subimos al piso de arriba y descubrimos la causa. El desagüe de una terraza se ha embozado, la terraza se ha empantanado y el agua se ha filtrado silenciosa y lentamente hasta completar su obra destructiva. 

17:45
Vuelvo a San Miguel. Medito con una charla que me han mandado. 

18:15
Tengo tres cuartos de hora antes de la novena a santa Rita. Justo lo que necesito para limpiar a fondo el despacho. Tenemos una plaga de mosquitos. Por suerte hay citronela en casa. Manos a la obra.

19.00
Último día de la novena a santa Rita y primer día del decenario al Espíritiu Santo porque hoy es la Ascensión. 

19.45
Hay que revisar el correo. Borro cincuenta correos no deseados. Contesto a dos corresponsales. ¡Mira! el presupuesto para los nuevos bancos de Torremendo. Muy interesante, pero tendrán que esperar. 
20:30 
Me llama mi prima MGC. 

20:55
Vísperas.

21:15
Que aún me duelas de Álvaro Petit. 
XV
(…)
A veces, los labios se ocupan sólo
de sí mismos. Y entonces es el mundo
más inhóspito, menos palpitate. 
(p. 31)

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