viernes, 13 de febrero de 2026

Diario. Jueves, 12 de febrero de 2026

 San Miguel de Salinas

jueves, 12 de febrero de 2026


Me despierto en La Torre. Se ha desatado un vendaval furiosísimo. No tengo que salir de casa. Me felicito. 


Novena lira del Cántico Espiritual:

¿Por qué, pues as llagado
aqueste coraçón, no le sanaste?
Y, pues me le as robado,
¿por qué assí le dexaste,
y no tomas el robo que robaste?


A las nueve o así me llama Rosarito. Que van a cortar la luz durante media hora. No importa: mi Mc y mi iPhone están cargados y, para leer «La Europa de Dante», es suficiente la luz que entra por las ventanas. 


A las doce y media salgo para La Lloseta. 


A las dos y media estoy de vuelta en La Torre. Me preparo una comida ligera, la bendigo, me la zampo, recojo todo y salgo para San Miguel. 


Paro en El Realengo para tomar una Coca-cola porque me voy durmiendo. Aprovecho para llenar el depósito. 


Llego a tiempo para rezar un rato antes de ponerme a preparar la bendición y la misa. 


A las cinco y media comienza la exposición mayor o solemne: custodia, incienso, capa pluvial y todo. Andrés, claro, al órgano. 


A las seis, misa de seis. Vienen Delia y Belén. Muy bien. 


A las seis y media entra en la sacristía el archidiácono. Tiene catequesis de adultos. Ahora me explico lo de Delia y Belén 


Voy a masymas. Cuando vuelvo, todavía están con la catequesis. Voy a la casa abadía, me preparo una cena ligera, la bendigo y me la zampo. 


Vuelvo a la iglesia. Vísperas. Apago las luces y cierro la iglesia. 


En la casa abadía escribo esto.

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