San Miguel de Salinas
sábado, 14 de febrero de 2026
8:00
Mientras el viento aúlla…
—Perdón, ¿aúlla o ulula?
Mientras el viento aúlla en la calle, me refugio en la iglesia.
Oficio de Lectura y laudes.
Luego me siento para meditar con la décima primera lira del Cántico espiritual:
Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.
Hay que considerar que Dios está en el alma por esencia, por gracia o por afecto espiritual. Por esencia está en todas las almas, incluso en aquellas que están en pecado aunque allí está triste. Alegre está, por gracia, agradado y satisfecho en las almas buenas pero no en las que caen en pecado mortal; y nadie puede saber si Dios está presente de esta segunda manera en su alma. En algunas almas buenas se presenta Dios para deleitarlas recrearlas y alegrarlas con afectos espirituales. Pero Dios no se muestra tal y como es en ninguna de estas presencias que tiene en el alma. Por eso, la amada pide al Amado, no que se haga presente sino que descubra su presencia o divina esencia para curar así —matándola con su vista y hermosura— la dolencia de amor que padece. ¿Por qué matándola? Porque nadie puede ver a Dios sin morir. La vista del Basilisco dicen que mata con su ponzoña. No así la de Dios que mata y da salud y vida eterna.
9:00
Preparo el altar para la misa de los santos Cirilo y Metodio que tiene Gloria y todo.
9:30
Me siento en el confesonario con mi equipo de pescador y leo el Diario de santa Faustina Kovalska. Luego leo el Evangelio de san Lucas. Luego me quedo dormido. Luego me despierto y leo La Europa de Dante.
10:20
Salgo del confesonario para dar el primer toque de misa pero veo que ha llegado Joan. Charlamos y vuelvo al confesonario.
Tercia.
11:00
Primera misa.
11:45
Ayudo a Joan a recogerlo todo y nos sentamos en el rincón de San Miguel para charlar, o sea, para que ella me cuente un millón de cosas maravillosas hablando en inglés a toda pastilla y para que yo le vaya diciendo de vez en vez: Could you, please, my Lady speak slowly?
13:00
Acompaño a Joan hasta su coche y allí nos despedimos.
Luego vuelvo a la iglesia dando gracias a Dios que ha puesto en mi camino a tantos santos. Y recuerdo la homilía de don Salvador Muñoz Iglesias en mi primera misa.
Comentando la escena de las bodas de Caná, don Salvador pintaba un retrato de la que él llamaba La Virgen de la Escalera.
En el piso bajo los criados y las tinajas. En el piso alto Jesús con los novios y los otros invitados. En la escalera que une ambos pisos, una Señora que mira a los que están abajo y señala a Uno que está arriba y dice a los que están abajo: «Haced lo que Él os diga».
Después de hacer ese retrato, don Salvador daba gracias a Dios por esa Señora que nos señala a todos el Camino y luego, encarándose conmigo, me espetaba: «Para señalarte el camino Dios ha puesto ante ti no un dedo sino un bosque de dedos».
Tenía más razón que un santo.
13:15
Vuelvo a la casa abadía y deambulo un poco.
14:00
Voy a comer a casa de doña Nati.
Gracia me regala una historia de la Institución Teresiana editada por una su tía que ha escrito los tres primeros capítulos. Me propongo leer diez páginas diarias.
15:00
Visita al Santísimo.
Sesión de Brahms. Canciones gitanas, Op. 103.
15:45
Misterios gozosos.
Me siento para mirar fijamente al sagrario.
16:40
Salgo para Torremendo.
17:00
Torremendo: segunda misa. Apagón en todo el pueblo. Será el viento. No hay luz ni cobertura telefónica. Muy bien.
18:00
San Miguel: tercera misa.
Vísperas.
Después de recogerlo todo, vuelvo a la casa abadía.
19:30
Lectura de la Historia de la Institución Teresiana (1911-1936). Ojeo el índice (págs. 7-12). Leo el prólogo de Maite Uribe (13-16). Leo el prefacio intitulado Las raíces de la memoria, de M.D. Gómez Molleda. Siguen dos páginas de agradecimientos de Francisca Rosique Navarro, la editora. Y dos páginas (23-24) de siglas. Vale.
Leo Simone Weil: raíces y frutos de don EGM.
20:30
Me preparo una cena ligera, la bendigo y me la zampo.
21:00
Voy a la iglesia. Completas.
Apago las luces y cierro las puertas.
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