viernes, 6 de febrero de 2026

Diario. Jueves, 5 de febrero de 2025

 San Miguel de Salinas

jueves, 5 de febrero de 2026


MAÑANA DE ASUETO


¡Oh. dulce despertar en La Torre!


Tercera lira del Cantar de Los Cantares:

Buscando mis amores,
yré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y passaré los fuertes y fronteras.

El alma se decide a salir ella misma en busca del Amado como la esposa del cantar de los Cantares. Hay que dejar el lecho de los deleites para buscar al Amado no solo a voces sino recorriendo el camino de las virtudes —montes— y de la humildad —riberas—. Sin entregarse a ningún bien —flores— que no sea Dios y sin rendirse ante ningún mal u obstáculo: fieras, fuertes y fronteras. 


Sesión de Brahms: Tercera sinfonía. ¿Quién no ha derramando abundantes lágrimas con el tercer movimiento? 


A las diez y media salgo para el obispado. Por el camino voy recordando mi primera visita como sacerdote a las oficinas de la curia en marzo de 1988. Aquel día tuve una larga y divertida entrevista con el Vicario General, don Modesto Díaz Zudaire. Tenía yo veintisiete años. La sede del obispado está ahora al lado del Seminario. He conocido a seis obispos de Orihuela-Alicante: don Pablo Barrachina, don Francisco Álvarez, don Victorio Oliver, don Rafael Palmero, don Jesús Murgui y don José Ignacio Munilla. Acabo de escribir a este último solicitando mi jubilación. Han pasado treinta y ocho años y acabo de cumplir los sesenta y cinco. 

¡Sesenta y cinco! Recuerdo muy bien a mi padre cuando cumplió los sesenta y cinco. Era un hombre fuerte, enérgico. Se lo llevaban los diablos cuando oía en la televisión cosas como «atropellado un anciano de sesenta años». Él no se veía como un anciano. Un día llegó a casa con un brazo roto: acababa de atropellarlo una señora en un paso de cebra. Se recuperó, claro, y vivió catorce años más sin perder nada de su energía hasta el final. 

Divago. 


Como es jueves hay mercado y es imposible aparcar cerca del obispado. Con todo, llego puntualmente. Saludo a Óscar —el conserje— que quizá sea el único empleado que queda de los que estaban allí en 1988. Le pregunto por el departamento de laboral. 


11:00

Llego puntualmente. Me recibe Maite. Me invita a sentarme y me siento importante. Me siento. Nos hacemos amigos. 

Ella tiene que conseguir hacerme un certificado o firma digital. Yo tengo que fiarme de ella y darle todos los datos que pida. Me fío. 

Mientras ella teclea, yo cargo mi teléfono y trasteo en las RRSS. 

Conseguir el documento de mi vida laboral le cuesta no poco pero, a eso de las doce tengo el veredicto: el treinta de abril seré, oficialmente, un pensionista y podré viajar a Benidorm con el Imserso. ¡Qué emoción!


Ahora tengo que volver a La Torre, recoger el ordenador que tendría que haber traído conmigo, y, otra vez, venir al obispado. ¡Bendito sea Dios!


13:30

Vuelvo a saludar a Óscar. Le pregunto por el departamento de informática. 

Allí me atiende una señora muy competente cuyo nombre he olvidado. Delicadamente toma mi Mac entre sus manos, teclea, murmura unos ensalmos, hace unas conexiones, borra unas galletas y me lo devuelve. El dimoño que me impedía abrir el programa de contabilidad ha sido expulsado. Me felicito, doy las gracias y me voy. 


TARDE DE JUEVES


Como en La Torre y salgo para San Miguel. 


17:30

Exposición y Bendición. 

18.00

Misa de santa Ágata. Canon Romano. 

18:45

Bendición con el Santísimo en Los Montesinos. 

18:50

Empieza con cuarenta minutos de retraso la misa de santa Ágata en Los Montesinos. 

19:30

Confesiones en Los Montesinos. Siete penitentes. Muy bien. 

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