San Miguel de Salinas
jueves, 3 de abril de 2025
Cielo ñublo. Me alegro por las flores del campo.
Exposición del Santísimo y misa con Andrés al órgano.
Cantamos el Attende Domine en la comunión. Dice asina, más o menos: «Sé atento y amable, Señor con nosotros, los desatentos y antipáticos. No te lo pedimos con palabras porque, aunque supiéramos hablar, nos daría vergüenza abrir la boca ante ti. Mira, por favor nuestros ojos llenos de lágrimas».
Voy a La Lloseta porque es jueves. Don Javier M ha vuelto de Zaragoza con la trompa llena de noticias.
Después de comer en Torrellano, regreso a San Miguel. Aquí y allá los campos muestran praderas cuaresmales cubiertas de ¿lavanda?Luciana dice que es lavanda pero podría ser salvia o espliego o cantueso. Las adelfas, en cambio, aún no han florecido.
Termino la lectura de Una familia de bandidos en 1793. María de Sainte-Hèrmine acaba recomendando a sus nietos que no olviden nunca el lema de Bretaña: «Antes morir que pecar». Aunque, al parecer, el lema de Bretaña es «Muerte antes que deshonor».
Me llama PB. ¿Podemos poner un horario de confesiones en el hospital? Nada más fácil: Lunes, miércoles y viernes de 8 a 8:30.
Empiezo la lectura del libro de Rut. Noemí significa «mi dulzura». Con ese nombre llega a Moab. Allí va a enterrar a su marido y a sus dos hijos. Cuando vuelva a Belén pedirá que ya no la llamen «mi dulzura» sino «amargura». ¿Podrá el Señor cambiar su luto en danzas?
Voy a la iglesia para rezar. Se me antoja rezar con el Attende Domine. Enseguida viene Satanás
Cierro la iglesia a las 19:45, después de rezar vísperas, para no tener que volver, otra vez, después de cenar. Pero, a las 20:00, me llama Wilder. Que ha venido a rezar y ha encontrado la iglesia cerrada y ha pensado que, a lo mejor, podía saludarme. Bajo al Paseo, sacudimos nuestras manos y lo invito al Collie. Él pide un agua de Vichy. Yo también y, además, una copa de Ribera del Duero y una tapa de ensaladilla rusa que va a ser mi cena ligera de hoy.
Nos despedimos a las nueve. El cielo sigue ñublo y yo sigo contento por las flores del campo.
Abril es siempre un mes amable en Alicante. Decir que es un mes apacible sería mentir, decir que es cruel sería exagerar. No hay mes cruel en San Miguel.
¿Qué me impide, ya que estoy en el Paseo, entrar en la iglesia para rezar completas? Nada.
Rezo completas en la iglesia —¡gracias, Wilder!— y vuelvo a la casa abadía.
¿Son truenos eso que oigo mientras escribo esto? No son truenos sino atambores que anuncian la Semana Santa. ¡Dulce abril!