La Torre
sábado, 31 de octubre de 2026
Tengo que bautizar a Carmen en Cox. Voy a Cox para bautizar a Carmen.
Por el camino, un cojense me dice que si voy al funeral llego tarde porque ya van camino del cementerio. Le digo que voy a un bautizo y me dice que eso es mejor.
Más adelante, una cojense me pregunta que si voy al entierro. Le digo que no, que voy al bautizo e Carmen.
Más adelante me cruzo con la comitiva fúnebre que va camino del cementerio.
Por fin llego a la parroquia de San Juan Bautista de Cox. Bautizo a Carmen. No hay que lamentar víctimas.
Al salir del bautizo veo un callejón fotografiable por la buganvilla que sale de un patio y por la sierra de Callosa que se se ve al fondo. Fotografío el callejón.
Sigo caminando por la estrecha acera. Dos mahometanas charlan sin darse cuenta de que impiden el paso por la estrecha acera. Me bajo de la acera y saludo con un «buenos días». Una de las mahometanas me devuelve el saludo y la otra pide perdón.
—Salam aleikum— digo con mi acento de príncipe persa.
Tardan un poco en reaccionar. Parecen desconcertadas. Ya me voy alejando cuando oigo a mis espaldas a una de ellas que responde: Aleikum Salam. Y creo que les da la risa a las dos.
Llego al coche y encuentro un mensaje de Arquilatría. Un amigo de Alfonso murió en el accidente del tren. Lo identificaron ayer. Muy joven. Que si puedo encomendar su alma y rezar por sus deudos muy desconsolados.
Respondo a Arquilatría mandándole la foto del callejón, contándole lo del bautizo de Carmen y prometiéndole que rezaré por David y por cuantos lloran su muerte para que sean consolados por El que ha prometido consolar a los que lloran y puede hacerlo y lo hará. Son las 12:32.
Salgo para La Torre rezando el rosario —misterios gozosos— por David y por cuantos lloran su muerte.
En La Torre encuentro a Fátima y a Fátima. Ambas están —como siempre— de un humor excelente y —como siempre— salen a mi encuentro y me hacen mucha fiesta y me tratan a cuerpo de rey.
Me siento con ellas en palmeral.
Fátima 2 conoce a un sacerdote de la Compañía de Jesús que viajaba en el tren de la muerte y que se ha salvado aunque sigue en el hospital.
Les leo —hinchado como un pavo— el comentario elogiosísimo que Javier Fdez del Tábano ha dejado en mi blog.
Fátima 1 ha preparado unas lentejas que podría servir Pepe Morán en De la Riva sin detrimento de su local.
Luego las Fátimas se dejan fascinar el por et tenis de Alcaraz en Viena y yo me dejo caer en un sofá. Fátima 1 me trae un escabel para mis pies fatigados y me cubre con una mantita.
No carezco de nada.
Vuelvo a Granja con tiempo para sentarme en la capilla del Santísimo mirando fijamente al sagrario y para preparar la homilía.
La misa de siete empieza a las siete. Han venido María José y Manuel de Crevillente y las Fátimas de la Torre. Pongo a María José y Manuel en la puerta de la iglesia para vender los Evangelios de 2027.
Después de misa, voy con María José, Manuel y las Fátimas al palacio parroquial. Todos —excepto Fátima 2—lo han visitado ya. Fátima 2 no para de exclamar «¡Oh!». Fátima 1 lo compara con Donnafugata.
Maria José y Manuel me han traído un montón de regalos materiales. No cabe nada más en mi nevera. ¿Carezco de algo?
Vamos a visitar la ermita de la Santa Cruz. Luego María José y Manuel vuelven a Crevillente y las Fátimas y yo vamos a La Torre.
Fátima 1 ha preparado un consomé y una menestra de verduras que podría servirse en D’ Candela sin detrimento del prestigio del local.
¿Carezco de algo?
Me alegro un montón del bautizo sin bajas aparentes, del acento de príncipe persa, de la mirada fija en el Santísimo y de ser un poco protagonista de un blog que no es el mío.
ResponderEliminarPor cierto, esta entrada, como no puede ser de otra manera, me ha encantado. Un abrazo.