miércoles, 4 de febrero de 2026

 La Torre

miércoles, 4 de febrero de 2026


7:00

Llueve. El paraguas está en el coche. No sé dónde está mi capa impermeable y mágica. Cruzo El Paseo y me mojo. No importa. Abro la iglesia, enciendo las luces y salgo para el hospital. 

7:20

Preparo la misa y aún tengo tiempo para rezar laudes. 

7:40

Empieza puntualmente la primera misa votiva de San José porque es miércoles. 

8:12

Mientras recojo todo y preparo la misa del viernes, rezo los misterios gozosos con BXVI. Por los moribundos. 

8:50

Ya de vuelta en San Miguel encuentro a José Miguel rezando en la penumbra silenciosa de la iglesia. Me alegro. Cambio el velo rojo del sagrario por el blanco que ya se ha secado. También cambio la vela del sagrario que se ha consumido. 

José Miguel se va y yo me quedo meditando con la segunda lira del Cántico Espiritual

Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero,

si por ventura vierdes

aquél que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

Por «pastores» hay que entender los afectos y deseos del alma o, también, los ángeles que pueden subir hasta el otero, que es Dios. Y a esos ángeles se les da un mensaje para el Amado. Así como la Virgen se limitó a decir a Jesús «no tienen vino« dejando que Él remediase esa necesidad como quisiera; así como Marta y María mandaron decir a Jesús «el que amas está enfermo» sin pedir nada, así el alma pide a los pastores que presenten esa triple necesidad al Amado sin pedirle nada: decid que adolezco a quien es mi salud, decid que peno a quien es mi alegría, decid que muero a quien es mi vida. 

9:30

Voy al despacho para imprimir la lista de los confirmandos y las moniciones. 

Grabo y envío la segunda catequesis para Tamara. 

10:10

Joan no vendrá hoy porque está lloviendo. Tengo que preparar el altar para la misa. Vuelvo a la iglesia, preparo el altar y aún tengo tiempo de grabar y enviar las lecturas del domingo al grupo de los lectores antes de dar el primer toque de campanas. 

10:30

Enciendo sendas velas a los lados del sagrario. 

Tercia. 

La imagen de san José está de visita en el altar de la Inmaculada. Enciendo sendas velas a sus lados. Doy el segundo toque y me revisto. Doy el tercer toque, apago las velas de los lados del sagrario y enciendo las del altar. 

11:00

Segunda misa votiva de san José. La ofrezco por mi querido padre en el trigésimo primer aniversario de su muerte. 

Al terminar la misa, peregrinamos al altar de la Inmaculada para cantar el himno a San José. 

Luego, doña Nati entra en la sacristía con la colecta y anuncia gozosa: ¡mil pesetas! Nos felicitamos. 

Como Joan no ha venido, me toca recogerlo todo y registrar los libros para la misa de mañana: santa Ágata. Lo hago rezando los misterios gloriosos con BXVI. Por las vocaciones sacerdotales. 

A las doce, interrumpo el rezo del rosario para rezar el Ángelus y salgo para La Mata. Suelo llevar la comunión a Ana por la tarde, pero esta semana tengo ocupadas las tardes sustituyendo a don Isidro en Los Montesinos. 

De camino hacia La Mata, justo cuando termino de rezar el rosario, caigo en la cuenta de que he olvidado traer conmigo al Santísimo. No importa. Puedo pasar por el hospital. Eso hago. Luego, ya con el Santísimo, sigo para La Mata. Mi gozo en un pozo. Aunque llamo y llamo, no me abren la puerta en casa de Ana. 

Antes de arrancar el coche para volver a San Miguel, leo algunos mensajes de WhatsApp. El arcipreste —qué amable— me manda el boletín de comunicación con los sacerdotes y me recomienda que lea el protocolo para la jubilación. Se lo agradezco diciéndole que ya lo leí, que ya he escrito al obispo y al ecónomo y que tengo cita en el obispado mañana a las once.

Vuelvo a San Miguel con el Santísimo. Voy rezando los misterios luminosos con BXVI. Los ofrezco por los jóvenes que vacilan en su fe y, especialísimamente por una joven que yo me sé. 

13:15

De vuelta a San Miguel, reservo el Santísimo en el Sagrario y me siento para escuchar parte de la entrevista que, en Cara a cara, le hacen a Micer Alejandro Rodríguez de la Peña. 

Yo me la zamparía de un tirón pero…

14:00

Hay que ir a comer con doña Nati. 

15:00

Nos despedimos. 

Visita al Santísimo y recitación de unas preces que yo me sé. 

15:15

Voy a la casa abadía. Sesión de Brahms. 

— Op 89 (Austria, verano de 1882). Muy oscuro. 

— 

15:30

Retomo la entrevista a Micer Alejandeo Rodríguez de la Peña. No me canso. 

16:10 

Lectura del Evangelio de san Lucas. 

16:20

Vuelvo a la iglesia para mirar fijamente al sagrario: decidle que adolezco, peno y muero. 

17:00

Lectura del Diario de santa Kovalska. 

Hay una dulce anciana arrodillada ante el sagrario. Se diría que está rezando. Cuando termino mi lectura se me acerca sonriendo. Es holandesa. Me habla en español. Quiere conocer la historia de la iglesia de san  Miguel porque —dice— le parece un lugar encantador. Lo dice con una encantadora sonrisa de boca y ojos que arrugan aún más su dulce rostro. 

Paseamos por la iglesia y le voy contado cosas. De vez en cuando me ruega que hable más despacio. La llevo ante el letrero que pintó mi sobrina BZV en un pilar con letras rojas. Allí se recuerda que la iglesia se acabó de construir en 1719 y que la parroquia se erigió en 1722. Se recuerda allí que hemos celebrado los tricentenarios en 2019 y en 2022. A la holandesa le cuento que el tricentenario de la erección de la parroquia coincidió con la llegada del nuevo obispo —don José Ignacio Munilla— que entró en Orihuela a lomos de Bartola. La holandesa sonríe dulcemente. Le cuento que invité al obispo a celebrar con nosotros el tricentenario y que el obispo —qué amable— vino a celebrarlo con nosotros. 

17:30

Nos despedimos. No hemos estrechado nuestras manos ni hemos intercambiado tarjetas de presentación. Ni sé su nombre ni ella sabe el mío pero ya somos amigos. Se nota.

Tengo que salir para Los Montesinos pero, antes, tengo que ir a la casa abadía para hacer una maletita. 

17:50

Salgo para Los Montesinos con mi maletita.  

18:00

La congregación está adorando al Santísimo solemnemente expuesto por el diácono de allí. Me revisto y me siento en el confesonario. Vísperas. 

18:30

Tercera misa votiva de San José. La ofrezco por mis queridos padres. 

Al terminar, vamos ante el altar de san José y cantamos su himno. 

19:45

Salgo para La Torre rezando los misterios dolorosos. 

Cuando llego al Realengo para poner la última parte de la entrevista a Micer Alejandro Rodríguez de la Peña y seguir viaje. 

20:15

Llego a La Torre. La temperatura en mi piso es de 10ºC. En Ucrania están a -8ºC. Deshago mi maletita. 

Enciendo dos estufas y tres radiadores eléctricos de bajo consumo y voy a la cocina para prepararme una cena ligera. Una de las estufas empieza a petardear y a echar llamas y se apaga. Cierro la espita del gas. Es una estufa nueva y tiene garantía. Hay que devolverla y pedir una nueva. 

20:45

La temperatura en mi piso es de 15ºC. Me quito mi chaquetón marinero y me siento en el sillón de la abuela Paquita cabe la estufa que aún calienta para leer el Romancero Viejo. 

21:00

Me pongo a chatear en WhatsApp con Wilder, por ejemplo, a quien pedí que cerrara la Iglesia y que me dice —¡qué amable!— que ya lo ha hecho. 

21:30

La temperatura en mi piso es de 16ºC.

E Ucrania están a -10ºC.

Me pongo a escribir esto.

2 comentarios:

  1. Un saludo, D. Javier, de uno de los monaguillos de Rivas que le ayudó en el funeral por su padre hace 31 años. Encomiendo hoy especialmente, un abrazo

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  2. Querido Don Javier...Tiene ud poca temperatura en su piso, aunque me da que con todo lo que corre igual hasta agradece el fresco...
    En Ucrania aún menos.temperatura

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Es usted muy amable. No lo olvide.