sábado, 30 de abril de 2011

Lo que dijo santo Tomás.

A don E.G.M que ha escrito en su blog
Santo Tomás no podía dudar de una cosa: Jesús había muerto en la Cruz. El apóstol había visto su cuerpo muerto, roto; sus manos taladradas, su costado abierto....
No dijo si no lo veo no lo creo.
Lo que dijo fue algo así como una profecía. Dijo que si alguien ha muerto en una cruz y se presenta como resucitado la única manera de aceptar su resurrección es encontrar en su cuerpo las heridas.
Lo que dijo fue que si alguien pretende haber muerto y resucitado no basta con que pruebe que está vivo; tiene que probar que ha muerto previamente.
Lo que dijo santo Tomás fue que, para ser testigos de la resurrección, tenemos que probar que hemos muerto con Cristo llevando en nuestros cuerpos, con la señal de la Cruz, la alegría y la paz.

lunes, 25 de abril de 2011

Felices pascuas, amables comentaristas.

1. Lucía.
2. Balbi. Esta es nuestra casa.
3. Janusa.
4. Lola.
5. Juan Luis.
6. Guerrera de la Luz.
7. pvicens.
8. mariajo.
9. Anónimo.
10. Pequeño Hans.
11. Anónima amiga. (11.3.09)
12. Radiomariano.
13: JyY. (20.3.09)
14. Juan.
15. Isabel W.
16. Concha.
17. Piedrablanca.
18. Manoletux.
19. 9B
20. Indiana Jones.
21. Patricia.
22. Indiana Jones Jr.
23. María José. (22.4.09)
24. Ramón.
25. María.
26. Miguel Ángel.
27. María Pilar (la ignorante). (25.5.09)
28. Alejandro.
29. Todoerabueno. (3.6.09)
30. Agustín Losada (23.6.09)
31. Alba.
32. Marce para unibet. (19.7.09)
33. Mariposa.
34. Yajaire de Dios.
35. Ana.
36. Ave Fénix.
37. Ángel Ruiz, (17.10.09).
38. Cristina.
39. Ramón 2. (8.1.10)
40. Sus. (15.1.10)
41. Sinretorno (21.1.10)
42. María Roa. (9.5.10) Uno de los comentarios que más me han hecho llorar. Alegremente, claro.
43. Fito. (28.1.10). Uno de los comentarios que más me han hecho reír.
44. Ester Valentín. (10.2.10)
45. Natalio Ruiz (11.2.10)
46. Abrazados a la verdad. (13.3.10)
47. Gioconda. (14.3.10)
48.Ángel (17.310)
49. Arantza (19.3.10)
50. Carmen (19.3.10)
51. EM (17.3.10)
52. Séneka (25.3.10)
53. Unwakeable (26.3.10)
54. María (7.4.10)
55. elblogdelosmudos
56. Fernando (22.4.10)
57. Nicolás (23.410)
58. María Roa (9.5.10)
59. Sonrisas (18.5.10)
60. P.H. (25.5.10)
61. Lola (4.6.10)
62. Dadaísta (27.6.10)
63. María Jesús (12.6.10)
64. Prado (14.6.10)
65. Doña Noelia de Pulido y Robaina me encontró por casualidad pulsando "Siguiente Blog" el 23.6.10
66. Ausencia silenciosa.
67. La Keli (24.610)
68. Al final. 26.6.10.
69. juanfra (4.8.10)
70. Iglesia doméstica 5.7.10.
71. mjbo 11.7.10
72. Rosa 11.7.10
73. María G 12.7.10
74. Susi 19.710
75. ¿Ana 2? 22.8.10
76. Saberesperar 24.8.10
77. Miriam 25.8.10
78. Theo 25.8.10
79. Carmen 31.8.10
80. Gaudencio 10.9.10.
81. María del Rayo 13.9.10
82. Suso Ares Fondevila 15.9.10
83. Caballero sin espada 17.9.10
84. Patricia 16.9.10
85. Oscar 7.12.10
86. M.A. Sellent
87. Felicitas 19.9.10.
88. Ángelo 29.9.10
89. Elpidio 12.11.10
90. Sangre azul 11.10.10
91. Eligelavida 9.10.10
92. Fátima. 15.10.10
93. Gosppi 16.10.10
94. Carlos Bedoya 18.10.10.
96. LAHDDEC 19.10.10.
97. Berta 23.10.10
98. Mar 18.10.10
99. NIP 25.10.10
100. Martha Isabel Avila Carrillo 26.10.10
101. Mario Andrés Carvajal Avila  26.10.10
102. Maria Elena 12.10.10
103. Stella Maris 16.12.10
104. Dimas 17.1210
105. Lourdes 26.12.10
106. Claudio 26.12.10
107. Virginia Esteban 20.1.11
108. Javecina 27.1.11
109. Que bellas son tus tiendas 27.1.11.
110. Ana María Evans 1.2.11.
111. Álvaro 7.2.11
112. Guzmán 10.2.11
114. María Isabel 19.2.11
115. Fran 24.2.11
116. Edel 21.2.11
117. Macarena. 25.2.11
118. Rsocial 3 (16.3.11)
119. Juan José 23.3.11
120. María Fernández 11.4.11
121.J. Milans del B. 15.4.11
122. Escalante. 25.4.11
123. Mento 29.4.11
124. Josefa. 5.11
125. Antonio Rella. 15.5.11
126. José Antonio del Pozo 19.5.11
127. Cristina Cris H. 21.5.11
128. Cordelia 29.5.11
129. Igaljo 30.5.11
130. Euganio A.V. 14.6.11
131. Gizatar 8.7.11
132. Jesuja 17. 7. 11
133. Germán. 18. 7. 11

domingo, 10 de abril de 2011

A goodbye present.

Una amable comentarista me ha enviado desde Murcia un ejemplar de Sueño del origen, de Eloy Sánchez Rosillo, con esta dedicatoria: A goodbye present from D.
Casualidades de la vida, acababa yo de leer una reseña de ese mismo libro en Rayos y Truenos. Y, casualidades de la vida, también a mí, como a don EGM, lo que menos me ha gustado del libro ha sido la dedicatoria aunque, en mi opinión, es una bella dedicatoria.
En la página 37 hay un poema titulado Desencuentro que acaba así:

Sería necesario el tiempo quieto
de un reloj sin agujas para hablar
alguna vez del todo y hasta el fondo
con el que en mí me niega y me desdice,
mi tan ajeno yo, mi inconciliable
extranjero de dentro. Y que una voz
desconocida -de ambos, de ninguno-
dijera al fin del improbable encuentro:
"¿Qué hiciste de tu vida? ¿Cómo has tardado tanto?"

Solo tengo palabras de gratitud para esa amable amiga que me manda su adiós con un presente. Ójala esté diciendo "hasta mañana".

viernes, 25 de febrero de 2011

¿Qué debe hacer un señor juez?

1. ¡Justicia!
2. ¡Aplicar la Ley!
Al parecer son las dos respuestas que dividen a la opinión pública. Los sostenedores de la primera opinión llaman "formalistas" a los otros mientras que estos otros llaman "justicieros" a los primeros. Y a partir de ahí todo es perplejidad.
Pero entonces consultamos a los sabios. Don Ignacio Gomá trata el asunto en un prestigioso foro y lo hace con su habitual ecuanimidad, claridad y contundencia. No les falta razón (viene a decir) a quienes dicen que la finalidad de la Ley es la Justicia (finalismo) ni a los que objetan que hay que atenerse a unas formas para hacer Justicia y que esas formas se llaman Ley (formalismo). O sea, que el señor juez debe hacer justicia aplicando la Ley.
Pero ¿qué ocurriría si de la aplicación de la Ley se derivase una injusticia?
¡Peliaguda cuestión! Sería (viene a decir don Ignacio) una injusticia "material" no "formal" y, por tanto, no imputable al señor juez que no es Dios, ni el legislador sino un hombre sometido a la Ley.
Don Ignacio rechaza el dogmatismo formalista (y simplista, añado) de quienes dicen que el señor juez es una especie de autómata llamado únicamente aplicar la plantilla de la Ley a la realidad y aprueba la resolución judicial que permitió a una madre menor de edad donar un "segmento hepático" a su hija Naroa salvando así su vida aunque la Ley es tajante cuando prohibe la extracción de órganos -para la donación, supongo- a los menores. Dejar morir a la niña porque su madre de diecisiete años todavía no tenía los dieciocho habría sido -dice don Ignacio y yo suscribo- un dogmatismo inaceptable. Así que, en ese caso, estuvo bien aplicar el sentido común y saltarse una norma a la torera para hacer justicia aplicando la Ley -la Constitución, por ejemplo- por encima de una norma.
¿Puede hacer esto siempre un señor juez? No -viene a decir don Ignacio-; y no se trata de dogmatismo formalista ni de discrecionalidad justiciera sino de "dosis". Supongo que la jurisprudencia tiene una dosis de iuris y otra de prudentia. Una dosis de formalismo y otra de finalismo.
Llegados a este punto ya no caben los gritos: ¡Justicia! ¡Ley!. Estamos hablando de "dosis", de "matices" y de cosas por el estilo.

martes, 1 de febrero de 2011

Nueva Revista (de política, cultura y arte).

Hoy, como es martes, he estado en la Biblioteca Sacerdotal. Nos han servido un aperitivo normal y una comida rara: fabada con trozos de chorizo -de primero- y ensalada de tomate y tortilla de patata de segundo.
Durante el aperitivo he dicho algo acerca de la Iglesia de la Luz de Tadao Ando, pero creo que nadie me ha oído. Durante la comida don J.M. y yo hemos compartido la mesa del comedor de intelectuales y hemos analizado El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón -con la fabada-, y otros temas de actualidad -con la tortilla y la ensalada-. En el comedor de sabios se oían risas y don R.M. defendía al Real Madrid (creo que los demás son del Barsa).
Los sabios han acaparado la tertulia y yo me he quedado profundamente dormido. Me han despertado mis propios ronquidos justo en el momento en que alguien decía: ¿Imaginan ustedes lo que pasaría si llegase a demostrase que el Apocalipsis se escribió antes del año setenta?
Iba yo a echar mano de mi HTC, -para anotar esa pregunta que da para un libro- cuando he recordado que mi HTC ya no obra en mi poder.
Después de la tertulia me he acercado al revistero: ¡Oh! -he exclamado, aunque nadie me ha oído, al encontrar allí el número 131 de la Nueva Revista-.
La Nueva Revista tiene ya más de veinte años, pero sigue llamándose "Nueva Revista" por la misma razón por la que que sigue llamándose "Historia Contemporánea" a Waterloo o "matrimonio" a cualquier ayuntamiento. Una vez que se le ha dado un nombre a algo, es muy difícil quitárselo.
En la portada podía leerse -en números y letras rojos-: 22 ESCRITORES ESPAÑOLES DEL SIGLO 21.
Hojeándola la he  ojeado y me ha bastado para saber que en la primera parte había poesías de quince poetas y, en la segunda, relatos de siete relatores -¿o relatadores? ¿o poetas?-. 15+7=22. ¡Oh!
Entre los relatos, uno de don Enrique García Máiquez que habla de lo que puede verse en un espejo. Entre los poemas uno de don Enrique Andrés Ruiz, con este verso -el 42-: -La verdad está en ti, junto al deseo.
Luego me he vuelto a casa y me he zampado el número 131 de la Nueva Revista sin que el sonido de mi HTC interrumpiera mi atenta lectura.

martes, 26 de octubre de 2010

Don Jose Mario

Es diácono permanente y colombiano  de Colombia y -por ambas cosas- motivo de gran confusión entre una feligresía que tiende a marearse con las novedades cuando se amontonan. Lo llaman "ecónomo", "obispo", "diacocono", "cura casado de los Venezuela que se casan a diferencia de los de Argentina, como el Rector Magnífico, que es extranjero -argentino a juzgar por su modo de hablar- pero no parece tener esposa...", "comboniano" y, últimamente, "el autónomo".
Yo me esfuerzo todo lo que puedo por explicar que no hay ninguna irregularidad en don José Mario. Hablo de él a tiempo y a destiempo, muestro mapas de Colombia, predico largamente cuando llega la fiesta del martirio de San Esteban Protomártir y hasta pongo fotos suyas en la red. Pero nada. Solo consigo que me miren como a un tipo extranjero que no debe estar muy bien de la cabeza por muy cura y argentino que sea. Y me fríen a preguntas: Pero entonces, ¿es cura o no es cura? ¿Por qué razón un señor casado sale a leer el Evangelio con la bata blanca y la bufanda esa en el hombro? Y me amenazan: Oiga usted, yo quiero que a mi niño me lo bautice un cura como Dios manda y no un autónomo!
Hoy don Jose Mario se ha levantado a eso de las seis de la madrugada -como todos los días- y se ha ido a la casa de las Hermanitas -como todos los días- a trabajar. ¿A trabajar? Sí claro. Don José Mario -diácono permanente- es un trabajador que vive y mantiene a su familia haciendo un trabajo que le ocupa seis horas diarias durante siete días a la semana. ¿Siete días? ¿No libra los domingos? No, no libra los domingos. Todos los días del mundo llama a la puerta de las Hermanitas amablemente, despierta amablemente a los ancianos y -amablemente- los levanta de la cama, los asea con una delicadeza de diácono permanente, los viste, les habla con cariño... son muchos. Hay que ser muy fuerte para hacer ese trabajo todos los días del mundo. Hay que ser muy fuerte por dentro y por fuera para hacerlo así de bien y amablemente. ¿Qué más hace? Pues puede usted imaginar lo que quiera... curar, vendar, limpiar, servir desayunos, llevar sillas de ruedas de un lado para otro... ¿Estará forrado, verdad? Sí, claro. Ese tipo de trabajo es muy ambicionado por lo mucho que cobran quienes lo hacen. Yo calculo que debe ganar unas diez mil libras esterlinas por hora.
Vale. El día tiene muchas horas. Trabaja durante seis horas al día. ¿Qué hace luego? Pues luego, sonriendo se despide de todos -a eso del mediodía- y se va a su casa a holgar si no es domingo. Porque si es domingo se despide amablemente de todos y se va a la cárcel para predicar el Evangelio sonriendo y luego -en su lujoso Panda- vuela hacia el Santuario para servir en el altar durante la Misa de doce.
O sea, que las mañanas del domingo las tiene ocupadas. ¿Qué hace de doce a tres y de lunes a sábado? ¿Cómo huelga? Mire usted, tiene que lavar y planchar sus camisas -suele usarlas de seda- y limpiar la casa y... ¿Cómo, no tiene servidumbre en casa? No, no la tiene. Es un tipo exigente con sus cosas y no encuentra criados que puedan limpiarle los zapatos o lavarle la ropa como lo hace él. Así que, de doce a tres huelga con esas cosas. Su extravagancia no conoce límites. Insiste en lavar su coche personalmente -siempre está más limpio que el mío- y en comer a diario y echarse una siestecilla.
¿Y las tardes? ¿Huelga durante las tardes? Huelga sí. Hoy, por ejemplo, de cuatro a seis ha ido a la cárcel. No tengo ni idea de lo que habrá hecho de seis a siete pero, conociéndolo, no habrá sido nada bueno. A eso de las siete estaba en la parroquia de Santiago como todos los martes. A las nueve ha vuelto a casa y le he dado una bolsa con algunas viandas: macarrones deliciosos y unos filetes de pollo empanados con quesito. Ha cogido la bolsa, la ha metido en su lujoso Panda, se ha puesto al volante y se ha marchado a Villena -martes 26 de octubre- para repartir las viandas entre sus amigos. Se ha despedido de mí con una sonrisa y con un ¡Gracias, Padre, que descanse! Y yo me he puesto a escribir esto. Son las diez de la noche y no ha vuelto. No tardará. Espero. Porque voy a salir a buscar a los gatos y -si me olvido la llave y se me cierra la puerta- ¿quién me abrirá? No me extraña nada que lo quieran tanto los que lo conocen. Es un diácono permanente en el mejor sentido de ambas palabras. Tampoco me extraña que la feligresía no se aclare. No sé explicar milagros.

martes, 17 de agosto de 2010

¿En qué se parecen san Miguel (arcángel) y san Pedro (apóstol)?

Muy fácil.: san Miguel echó del cielo a los murmuradores y san Pedro no los deja entrar.
La delimitación de sus jurisdicciones no está clara. San Miguel posee, al parecer, algo que intimida mucho a los demonios y que anima mucho a los apóstoles. San Pedro también, pero, además, se le han dado las llaves del Reino de los Cielos y en esto aventaja -si puede hablarse así- un tantico a san Miguel.
A san Miguel suelen representarlo los pintores en su momento de triunfo bien erguido, blandiendo una espada y arrojando a los demonios al infierno. El triunfo de san Pedro lo encuentran los pintores en su crucifixión: una especie de exaltación al revés que nos obliga a todos no a pensar con los pies -como hacen los racionalistas- sino a humillar la cabeza poniéndola en el suelo.

domingo, 6 de junio de 2010

Miramos a Jesús con la mirada de María

Hemos comentado en un primer momento el lema de nuestra peregrinación: “Mirar a Jesús con la mirada de María”. Ciertamente, fuera de la mirada de María no podremos adentrarnos en el misterio de Cristo. Nos quedaríamos en la superficie.

Pero, por su parte, también Jesús nos mira con la mirada de su Madre. Más aún, cuando fija sus ojos en nosotros, sueña con encontrar reproducida la figura de su Madre.
 
 
( Escribo +Munilla en vez de Mons. Munilla influido por don Todoerabueno que suele poner una cruz delante del nombre de un obispo para que se note que es el nombre de un obspo. Creo que adoptaré este método en adelante. Ruego a mis pacientes y amables lectores que no lean "más Munilla" sino Amable y Excelente  -o como se diga- Mons. Munilla. Supongo que mis amables lectores harán -como siempre- caso omiso a mis ruegos).

miércoles, 27 de enero de 2010

¡Toma ya! Hay que hablar lenguas.

En el blog de Mons. Munilla he encontrado esta perlita: (He puesto en rojo lo más importante -a mi juicio- y en negrita lo esencial -a mi juicio-).

Fiesta de San Sebastián
Sebastian Donearen Jaia
Apaiz lagunok, erlijioso, laiko eta famili maiteok, etxekoak eta festetarako kanpotik etorri zeratenok, agintari agurgarriak:
Merezigabeko ohorea da niretzat, jaioterria dudan Donostiako jai nagusiko Meza Santuan buru egitea… Joan den larunbateko sarrerako eukaristian, zuen aurrean pobre eta humil azaltzen naizela esan baldin banuen, beste hainbeste diot gaurko honetan. Koruko Amaren eta Sebastian Donearen babespean zuzentzen dizkizuet hitz hauek…
Decía Kierkegaard que cuando el tirano fallece, su reino termina; pero cuando el mártir muere, es precisamente entonces, cuando su reino comienza. Buena prueba de ello es el hecho de que nos encontremos reunidos hoy aquí, diecisiete siglos después del martirio de nuestro venerando patrono, San Sebastián. Solamente este detalle –me refiero a la continuidad de su memoria a lo largo de los siglos-, podría ser tomado como materia de meditación por todos nosotros: la verdadera huella en la historia la forjan los santos. Probablemente, su coetáneos pensarían de ellos que eran unos idealistas y que vivían “en las nubes”, sin poner “los pies en el suelo”… Y, sin embargo, son ellos, los santos, quienes han demostrado sobradamente, la veracidad de aquellas palabras de Cristo: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros” (Lc 13, 30).
Nuestro querido Papa, Benedicto XVI, definía a los santos como la estela luminosa con la que Dios atraviesa la historia… A diferencia de otro tipo de “luces”, que resultan atractivas como los fuegos artificiales, pero se apagan de inmediato, la huella de los santos perdura por los siglos… ¡Las obras benéficas, tanto espirituales como materiales, con que los santos han sembrado la historia de la humanidad, son la mejor prueba!
Hain zuzen ere, gure heriotzako orduan, beste ezerk ez du jarraipenik edo etorkizunik izango, santutasunak baizik. Gainontzeko guztia, nahiz eta oso baloratua izan momentu batean, epe motzean ahaztua izango da… Ebanjelioak beste hainbeste esaten du honako hitzetan: “Zeru-lurrak igaroko dira, baina nire hitzak ez dira igaroko” (Mt 24, 35).
Dios se las arregla para poner “santos” en nuestro camino. Y lo hace de dos maneras: por una parte nos rodea en esta vida de mucha gente buena, que son referente moral para nosotros; y al mismo tiempo, nos introduce en el misterio que conocemos como la Comunión de los Santos, poniéndonos en contacto con quienes nos han precedido en el Cielo. Ellos, los santos (y lo afirmamos de una manera especial de San Sebastián), están presentes en nuestras vidas; y muy lejos de ser meras reliquias del pasado, nos apoyan con su intercesión ante Dios, además de estimularnos con el ejemplo de su vida.De aquí extraemos una enseñanza importante: Nos apoyamos los unos a los otros. ¡Nosotros sostenemos a mucha gente, al mismo tiempo que muchos lo hacen con nosotros! Alguien dijo que el misterio de la Iglesia se parece a los miembros de una familia en la que uno es cojo, el otro manco, el otro tartamudo, el otro tuerto, sin olvidar al sordo… ¡Confiamos en que entre todos hagamos uno completo! ¡Estamos plenamente seguros de que, con la gracia de Dios, llegaremos a formar la imagen del “hombre nuevo”, a la medida de Cristo Jesús!
Éste es el ideal que nos ha marcado Cristo. Él no nos ha hecho “perfectos”, pero sí “mejorables”; tampoco nos ha hecho “imprescindibles”, pero sí “necesarios”; y sobre todo, no nos ha hecho “autosuficientes”, sino mutuamente “dependientes”.
Santuen Komunioaz ari garenez… Komunio hori aurkezteko modurik onena, zera da: geure arteko elkartasuna areagotzea. Santuekin bat izateko, geure artean ere bat izan behar degu. Senide maiteok, egun hauetan gutxitan bezalako elkartasun erronka eta desafioa atera zaigu bidera… Haitin gertatu den lurrikaraz ari naiz, noski!! Emauseko ikasleek beren ibillaldian ezusteko bisita izan zuten antzera, guri ere Jesus Bera azaltzen zaigu bidean oraingo honetan. Hain zuzen ere, Haitiko hondamendian Jesus Bera ari zaigu bidera ateratzen, eta astindu haundi batez, geure lasaikeriatik atera nahi gaitu…El ambiente festivo en el que nos encontramos no ha de ser ningún obstáculo para sensibilizarnos ante la dramática llamada que recibimos desde Haití. Es obvio que la “fiesta patronal” no es para nosotros una evasión del dolor del mundo. En realidad, el que no es capaz de compartir el sufrimiento de la humanidad, tampoco es capaz de participar de su alegría.
Por ello, desde nuestra fe cristiana, no podemos por menos de proclamar ante quien quiera escucharnos, que el Cristo sufriente está derramando sus lágrimas en Haití, y que los lamentos de aquel pueblo humilde han llegado hasta los oídos de Dios Padre. En este día en que celebramos el martirio de San Sebastián, denunciamos también la existencia de otro tipo de “martirio” que padecen tantos pueblos del Tercer Mundo, entre los cuales Haití ya ocupaba un lugar muy destacado.
En la catástrofe de Haití se encierra una llamada a despertar de nuestro letargo moral y espiritual, de nuestra tibieza y mediocridad, así como de una vida insolidaria… Donde abundó el pecado (el pecado de los países ricos contra los países pobres), Dios espera que sobreabunde la gracia: la gracia del olvido de nosotros mismos, la de la justicia social, la de un estilo de vida más austero, así como la gracia de la auténtica caridad cristiana.
A tenor de los datos que disponemos, sabemos que vuestra respuesta a la llamada de CÁRITAS está siendo muy grande. En los próximos días los responsables de Caritas Diocesana nos ofrecerán unos primeros datos de vuestra generosa contribución económica; mientras que continúan realizándose todas las gestiones posibles para que la ayuda llegue de la forma más efectiva.
Mañana jueves, a las ocho de la tarde, en la Iglesia de San Vicente, tendrá lugar un concierto a cargo del Orfeón Donostiarra, con la finalidad de recaudar fondos a favor de los damnificados de esta catástrofe. Será diez canciones ofrecidas a Dios, como un signo vivo de que el sufrimiento de los pobres ha llegado hasta nuestros oídos, penetrando en nuestro corazón y movilizando nuestros recursos…
Que San Sebastián, nuestro patrono, nos alcance la gracia de Dios para que crezcamos en sensibilidad, generosidad, capacidad resolutiva para afrontar los problemas, y por encima de todo, crezcamos en la virtud más importante: LA CARIDAD.Koruko Ama eta Sebastian Donea izan zaitezte gure lagun minak!

lunes, 21 de septiembre de 2009

Vocación sacerdotal

Vocación sacerdotal

Me dispongo a contar una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. 
Como estamos en el año sacerdotal voy a recordar lo que recuerdo de cómo fui, al parecer, llamado al sacerdocio. Primero mis padres, cuando se enteraron de que yo existía y de que no tardaría en nacer, rezaron diciéndole a Dios que si quería llamarme al sacerdocio ellos no se opondrían y se sentirían muy honrados. De esto, claro, no me acuerdo. Me lo contaron luego, cuando ya era sacerdote.
Luego nací y fui bautizado con los nombres de Francisco Javier -un sacerdote- y Nicolás -un obispo-. Esto último me hizo concebir esperanzas de promoción durante un tiempo. De mi nacimiento y bautismo tampoco tengo sino borrosos recuerdos pero hay fotos -del bautizo- y otros documentos y evidencias de ambas cosas.
Total que a la edad de cinco años me llevaron al colegio de Nuestra Señora de Loreto para que aprendiera a leer y adquiriera alguna otra habilidad. Aprendí a leer, en efecto, y -contra todos los pronósticos- aprendí también a escribir aunque malamente. De la catequesis para la primera comunión guardo un recuerdo muy especial: la Reverenda Madre Alcira nos dijo que pidiéramos la vocación sacerdotal a la Virgen. Supongo que a las niñas les diría otras cosas y que a los niños también nos dijo más cosas pero a mí se me quedó eso. Creo que durante un tiempo mis únicas oraciones eran esas que aprendí en la catequesis de primera comunión, a saber: antes de acostarme, "Virgen dame la vocación sacerdotal"; y, después de comulgar "Señor Jesús, gracias por venir a mi corazón, te pido por papá y por mamá, por la paz del mundo, por la iglesia y los sacerdotes, por los chinitos..." (no me acuerdo de más, pero era más larga y sigo recitándola después de cada comunión).
No tengo ni idea de cómo fue aunque recuerdo perfectamente cuándo fue. Cuando me llevaron al colegio de Nuestra Señora de las Maravillas -a los siete u ocho años- empecé a decir que quería ser sacerdote. El hermano mayor de un buen amigo me decía: eso lo dices ahora pero ya verás cómo se te pasa. Entre los ocho y los diez años seguí diciéndolo. Luego se me pasó.
Me llevaron a un colegio del Opus Dei que se llama Retamar. Allí no había monjas pero conocí a algunos de los sacerdotes más amables y buenos que he conocido en mi vida. Siempre estaban sonriendo y enseñaban cosas prácticas además de la doctrina católica. Durante esos años creo que no puse en práctica ninguna de las cosas prácticas que me enseñaron pero me enamoró la doctrina católica. Terminé COU y me matriculé en Derecho porque eso fue lo que hizo mi mejor amigo. Tendría unos dieciocho años.
Un domingo -era el día de las vocaciones sacerdotales, según creo- fui a Misa en mi parroquia -Nuestra Señora de Covadonga, sita en la plaza de Roma de Madrid- y llegué tarde. La iglesia estaba abarrotada y me quedé junto a la puerta. Un cura con barba -misionero, creo- decía que hacían falta curas. Eso creí entender, al menos. No hizo falta más. Supe que lo decía por mí. Me acerqué al confesonario de la izquierda y se lo conté todo a Don Julio. Luego volví a casa y le dije a mi padre que necesitaba hablar con él. Después de comer dimos -mi padre y yo- un largo paseo por El Retiro. En la calle de Goya esquina Velázquez -creo- le dije que quería ser cura y me preguntó que si es que no me gustaba el Derecho. Mi padre no era irónico. Luego me aconsejó que hablara con algún sacerdote que entendiera de esas cosas. Luego llamé al buen amigo por el que me había matriculado en Derecho. Quedamos en California 47. Le dije: Quiero ser cura. Y me contestó: Me casarás. En efecto, años más tarde me invitó a su boda y bendije su matrimonio en la Iglesia de Santa Bárbara, aunque me equivoqué un montón de veces.
El caso es que, siguiendo el consejo de mi padre, empecé a hablar regularmente -durante tres años- con un sacerdote al que había conocido en el colegio. Después vinieron los cinco años de estudio en la universidad de Navarra y la ordenación sacerdotal en Alicante un diecinueve de marzo de 1988. De la ordenación tengo pocos recuerdos y ningún recordatorio pero hay dos fotos -o tres- y algunas otras evidencias. ¿Por qué la gente no cree en los milagros?

domingo, 7 de junio de 2009

El GLOb cumple cien días

¿Quien es esa Señora que husmea a toda hora En mis entradas con cualquier excusa? Doña Janusa. ¿Y la que está en murciélagos versada y cuenta, emocionada, una batalla nueva cada día? Doña Lucía. Y a ese Don Juan que se hace llamar “Yo” y liga con las del la “O” ¿Quién inspira a ese ligón? Don Jaimón. ¿La sobrina misteriosa que pretende, avariciosa, sacarle pasta a mi tía? Doña María. ¿Y ese inquisidor que espía las faltas de ortografía sinuoso como meandro? Don Alejandro. ¿Y quién aquél osado aventurero famoso en el mundo entero por sus exploraciones? Indiana Jones. Dime, por fin espejito: ¿Y quién es el más bonito de este GLOB? ¿Será el Autor? ¡Sí, Magnífico Rector! (Gracias, muy amable) Me dejaba en el tintero medio GLOB, el mundo entero: las Doñas Balbi y Mariajo -de notable desparpajo- y un anónimo de El Cairo y otro que firma Don Jairo. Muchos más se quedarán pero no será Don Juan.