San Miguel de Salinas
domingo, 22 de febrero de 2026
Lira décima novena del Cantico espiritual:
Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras dezillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas estrañas.
La que va por ínsulas estrañas es el alma que va hacia el amado por donde no sabe. Y es el alma quien pide al Amado: 1. Que se esconda, es decir, que se entre en su pecho. 2. Que mire —en Dios mirar es amar— a las alturas o potencias del alma. 3. Que no diga ni lo comunique a la parte sensible pues no podría con ello. 4. Pero que dirija su mirada serena y bondadosa sobre la compañía de virtudes y dones que el mismo Dios ha puesto en el alma.
La mañana transcurre como cada domingo: misas en Torremendo —con catequesis después— y en San Miguel.
Belén me manda un mensaje con la conversación que han tenido su hijo Sergio y ella al salir de misa:
—Mamá, ¿cuántos años tiene don Javier?
—Pues yo creo que tiene sesenta o sesenta y cinco.
—Y ¿por qué parece que tiene cuarenta?
Me alegra el día y pido a Belén que me recuerde que tengo que hacerle un regalo a Sergio.
Como con doña Nati y la invito al cine —voy a ir con Ana Isabel y Wilder— pero prefiere ir a jugar al parchís con sus vecinas. Muy bien.
Sesión de Brahms: Op 111, Quinteto para cuerda nº 2. Muy emotivo.
A las 6:45 vienen a buscarme Ana Isabel y Wilder y salimos para San Javier. Cenamos en un Hollywood y entramos en la sala 8 para ver Hamnet. Un horror. A mi derecha, Wilder cabecea. A su derecha, Ana Isabel llora.
Me dijeron que era una película conmovedora. Es deprimente.
La protagonista es una bruja pagana y muy pagada de su paganismo. Convertirla en esposa de Shakespeare no puede ser sino un truco para publicitar la película. Y convertir el Hamlet en un homenaje de Shakespeare a su hijo muerto es algo muy traído por los pelos y muy pedante. He dicho.
Antes de acostarme me miro al espejo, me acuerdo de Sergio y sonrío.