jueves, 30 de diciembre de 2021

¿Qué es poesía?


De las siete acepciones de la RAE quedémonos con dos: la primera y la sexta.


La primera: Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra en prosa o en verso. Entonces la poesía es la acción y el efecto de la palabra que declara o descubre la belleza (quod visum placet). Las acepciones segunda, tercera, cuarta, quinta y séptima abundan en la acción o el efecto de la palabra.


Queda una acepción, la sexta: Idealidad, lirismo, cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza manifiesta o no por medio del lenguaje. 

Entonces ya no es acción y efecto de la palabra sino cualidad de las cosas y de las palabras


Esta sexta acepción es la que tenía Gustavo Adolfo Becquer en su mente cuando escribió en su Rima IV: podrá no haber poetas pero habra poesía. Dice así. 


No digáis que, agotado su tesoro,

de asuntos falta, enmudeció la lira;

podrá no haber poetas; pero siempre

habrá poesía.


Mientras las ondas de la luz al beso

palpiten encendidas,

mientras el sol las desgarradas nubes

de fuego y oro vista,

mientras el aire en su regazo lleve

perfumes y armonías,

mientras haya en el mundo primavera,

¡habrá poesía!


Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,

y en el mar o en el cielo haya un abismo

que al cálculo resista,

mientras la humanidad siempre avanzando

no sepa a dó camina,

mientras haya un misterio para el hombre,

¡habrá poesía!


Mientras se sienta que se ríe el alma,

sin que los labios rían;

mientras se llore, sin que el llanto acuda

a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza

batallando prosigan,

mientras haya esperanzas y recuerdos,

¡habrá poesía!


Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran,

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira,

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas,

mientras exista una mujer hermosa,

¡habrá poesía!

Conclusión:


La poesía es algo divino y humano; alado, leve y sagrado. Primero algo divino porque es la Palabra increada la que pronuncia y crea todas las cosas. Luego algo humano porque es el hombre quien, a tientas, pone nombre a las cosas y, a su modo, las inventa soñando. A la fin y a la postre algo humano y divino porque es Cristo quien revela el Rostro de Dios y el nombre exacto de las cosas. 


No lo niegues, Señor: eres poeta.

Tus obras te delatan. 

Nos hiciste a tu imagen.

Tú nos acostumbraste a la poesía. 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Peregrino ( y 5)

 El lunes 6 de diciembre, solemnidad de San Nicolás, salimos de Pamplona para Azpeitia. 

San Francisco Javier tuvo en París sus más y sus menos con san Ignacio. Al parecer mi santo patrono miraba con cierto desprecio a aquel a quien luego llamaría «padre Ignacio» que se ganó su amistad y su respeto por el sistema de tratarlo con caridad. 

Los Quince celebramos la Santa Misa en el oratorio de «La conversión». Está en la habitación de la casa solariega donde llegó, malherido, Íñigo de Loyola y donde decidió entregarse a Dios imitando el ejemplo de los santos. En cierto modo entró allí como un preso y la misma prisión fue el lugar donde encontró la libertad. Pensé esto recordando la frase de Quevedo que cita Luis Rosales en su «Teoría de la libertad»: «Mayor y más preciosa parte rescata la prisión que encarcela». En el caso de Íñigo, la prisión, en efecto, fue liberadora puesto que fue el lugar de su encuentro con Dios y consigo mismo. 

«Aun estando en prisión, nadie puede impedirme que renueve o confirme a diario el ser que soy, renovando mi elección absoluta (...). A esta renovación de la libertad damos el nombre de opción apropiadora (...) Dentro de un campo de concentración o siendo Presidente de los Ferrocarriles Unificados Europeos, puede (cualquier europeo de nuestro tiempo) llegar a ser un resentido, un malvado o un santo y tendrá todas las posibilidades necesarias para realizar una u otra elección». 

En la sacristía me llamó la atención una cartela con el nombre del obispo diocesano: José Ignacio Munilla. Me llamó tanto la atención que le saqué una foto para hacer algo parecido en la sacristía de San Miguel. No sabía ni podía saber que, al día siguiente, se anunciaría el nombramiento de don José Ignacio como obispo de Orihuela-Alicante. 

Después de Misa invité a los Catorce a una copa de vino español para celebrar mi sexagésimo primer cumpleaños. Ellos, por su parte, me entregaron quince -15- regalos materiales al tiempo que me daban vivas muestras de afecto. 

Por la tarde nos dirigimos hacia otra prisión de hombres libérrimos. Estaba nevando cuando llegamos a Leyre. Nevaba tanto que dos de los Quince decidieron regresar a Pamplona sin visitar el milenario monasterio benedictino. Los Trece que quedamos -Audaces Fortuna iuvat- vimos y vivimos ese lugar bendecido como pocos -excepto los monjes- lo han visto y vivido. Y valió la alegría.

«Nos convertimos, en cierto modo, en lo que amamos: nos convertimos también, y más humildemente, en lo que vemos. Dice Whitman: Había un niño que salía cada día / y lo primero que miraba, en eso se convertía, / y eso formaba parte de él por aquel día o parte de aquel día / o por muchos años y sucesivos ciclos de años. 

... 

Me dispongo a contar ahora algo que nunca he contado. Visité por primera vez el castillo de Javier, Loyola y Leyre con mis padres y dos de mis hermanos cuando era yo un mocoso. No fue una peregrinación para mí aunque quizá sí lo fuera para mis padres que, más que el trayecto, anhelaban el fin: visitar en Bilbao a un su hijo -Juan Manuel- sacerdote. Para mí era, simplemente, un viaje maravilloso. Hasta que llegué a Leyre y algo se conmovió en mi corazón. 

Me dispongo ahora a contar otra cosa que nunca he contado. Cuando, años después, el mismo mocoso dijo a sus padres que quería ser sacerdote y que deseaba sellar esa decisión peregrinando a Leyre él solo y en bicicleta, sus amables y santos padres no se opusieron a su vocación sacerdotal pero -sabiamente- le aconsejaron sellarla con sensatez: «Busca a un sacerdote santo que te aconseje». Estaba yo, con ellos, menos necesitado que ahora del consejo de un santo. Tenía yo, en ellos, dos amables y santos consejeros. No peregriné a Leyre en bicicleta. Encontré al sacerdote santo y sabio y paciente que necesitaba. 

...

Cuando volvimos a Pamplona tuvimos que secarnos los zapatos antes de bajar al comedor para la cena. La peregrinación había terminado. Al día siguiente, el martes 7 de diciembre, viajé de Pamplona a Madrid con un mi cuñado, con su amable esposa y con una de sus hijas -sobrina mía-. Ya en Madrid tomé el AVE que me trajo a Alicante. En el tren pude releer la «Teoría de la Libertad» de Luis Rosales prologada por don Ricardo Calleja y editada por don Álvaro Pettit en su neonata editorial «Frontera». Entonces reparé en esto:

«Conviene que abreviemos y no nos divirtamos al escribir. A mí me cuesta mucho trabajo sujetar la pluma: me divierto escribiendo. Mas cada día tiene su afán». 

 

 





sábado, 11 de diciembre de 2021

Peregrino (4)

 El 5 de diciembre, segundo domingo de Adviento, salimos de Pamplona para el castillo de Javier. 

...

Javier, el misionero, ilustra maravillosamente la idea que Rosales expresa en su Teoría de la libertad y que también he encontrando en Kandinsky. El pintor, en De lo espiritual en el arte, reivindica la libertad del artista como responsabilidad. La libertad es para el artista una necesidad interior. Él tiene algo que hacer, algo que decir, una misión. Rosales atribuye al cristianismo el descubrimiento de que la vida es responsabilidad nacida de una misión.

«En efecto, después del cristianismo, la vida auténtica implica el descubrimiento de su carácter de misión y la responsabilidad de dedicarla a algo que constituye su sentido. Quien no dedica su vida plenamente a una misión determinada, quien no dedica su vida a algo, no tiene vida propia. Se reduce a vivir. Prefiere no buscarse complicaciones y en el pecado lleva la penitencia. (...) Como les duele la falta de sentido de su vida, no se atreven a creer en la libertad». 

...

 Celebré la misa en la basílica neotodo. A los Quince se unieron otros peregrinos. Fue una celebración lenta, pausada y llena de silencios. Porque Dios guiará a Israel con alegría, a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia. Presidiéndolo todo, la imagen de san Francisco Javier a quien Pemán hace decir al despedirse de san Ignacio: 

Perdonadme, padre Ignacio

que no diga lo que siento,

pues vos me habéis enseñado

con la lección y el ejemplo

a ser corto en la expresión

cuando es más largo el afecto.  

Al terminar la Misa los Catorce me afearon la conducta: «Es domingo y no has predicado». Y yo balbuceando: «Ah, bueno, sí, claro, claro».  

viernes, 10 de diciembre de 2021

Peregrino (3)

 Sábado 4 de diciembre de 2021

Considera Rosales en Teoría de la libertad que no podemos conocernos sino eligiéndonos y que  esa elección de sí mismos es un acto de fe que presupone una llamada o vocación. Y añade:

«Es preciso conocer su lenguaje y haber estado en vela, noches y noches, ante la puerta de nuestro corazón, para poder oír. Pero nadie está en vela. Nos fue anunciada esta flaqueza por el Señor y no escuchamos sus palabras: ¿Piensas que cuando venga el Hijo de la Virgen hallará fe en la tierra? (...) Nunca estamos en vela. Nunca estamos inmediatos y disponibles para atender a la llamada de la verdad». 

¿Será esta peregrinación, que hoy comienza, el momento de entrever el camino? 

...

El sábado 4 de diciembre comenzó nuestra peregrinación. 

Éramos quince peregrinos, dos familias. Salíamos en distintos coches y de distintas partes de Madrid. Teníamos que encontrarnos en el santuario de Nuestra Señora de Arántzazu y allí nos encontramos, nos saludamos y nos dispersamos. 

La basílica de Sáez de Oíza tiene un exterior duro, rocoso, con sus torres grises y su almohadillado espinoso. Para entrar en ella, además, al contrario de lo que pasa con tantos templos a los que se accede subiendo una escalinata, hay que descender. Al cruzar las puertas de Chillida, el peregrino encuentra, maravilla, la imagen de la iglesia mística que es infinitamente mayor por dentro que por fuera. La maravilla de una luz que no hiere, sin artificio. 

Recorrí la iglesia despacito. Luego, mientras un mi hermano hacía fotos, me senté en silencio. Me sentía cómodo en aquel lugar, desierto y apacible, presidido por la figura, diminuta, y la presencia maternal de la Señora. 

Antes de dar por terminada nuestra visita, nos reunimos los Quince para cantar la Salve. Las nubes del cielo se removieron y la luz del sol entró por las vidrieras de fray Javier Álvarez de Eulate. 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Peregrino (2)

El AVE llegó a Madrid y yo estaba en la página 95 de la «Teoría de la libertad» donde escribió Rosales: 

«Muchas personas, cuando se dicen así mismas (sic) que no tienen fuerza de voluntad para hacer lo que deben, se sienten plenamente justificadas». 

¿Hacer lo que se debe hacer? ¡Qué escándalo! ¿Quién no ha leído «El crepúsculo del deber» de Lipovetsky? Cerré el libro apresuradamente porque me sentía retratado y porque había llegado a Madrid. Salí de la estación de Atocha y llamé a Cabify. El taxista me echó una bronca telefónica. Era una bronca plenamente justificada porque yo le había dicho que estaba en el Paseo del Prado y él estaba esperándome allí pero yo no estaba allí sino en la Carrera de San Jerónimo. 

No soy un tipo sufrido. Puedo esperar un taxi pero no sufro fácilmente que el taxista me eche una bronca aunque sea un taxista de Cabify. Di al botón de «cancelar viaje» y los de Cabify me advirtieron que tendría que pagar cinco dólares por cancelar el viaje. Los di por bien pagados con tal de no seguir oyendo la bronca del taxista de Cabify pero las palabras de Rosales me tenían pensativo. ¿No habría sido mejor sufrir con paciencia cristiana la bronca telefónica, indicarle al taxista el lugar exacto en el que me encontraba, esperar un poco más, ahorrarme los cinco dólares y ofrecer al chófer un testimonio de mansedumbre y amistad hablándole de Rosales y de su «Teoría de la libertad? No, no me sentía plenamente justificado pero tomé el primer taxi que pasaba por la Carrera de San Jerónimo: «Al Real Monasterio de la Encarnación, por favor. Está en la Plaza de la Encarnación, cabe el Senado». 

Mientras el amable taxista comentaba el tumulto y el tráfago de las calles de Madrid, hojeaba yo las páginas de la «Teoría de la libertad» buscando algo que ya había leído. Lo encontré en la página 52:

«En rigor, la mayoría de nuestros actos son anónimos e impersonales (vida inauténtica). Tan solo aquellos hechos que persisten sucediéndose en nosotros, como el agua de un río sigue siendo distinta pero igual todo a lo largo de sus orillas, puede decirse que nos sirven de fundamento propio».

Pero el amable lector se estará preguntando por el propósito de mi viaje a Madrid el viernes día 3, solemnidad de San Francisco Javier. Creo que ha llegado el momento de revelarlo. Fui a Madrid el viernes 3 con el propósito de comenzar, al día siguiente, una peregrinación. El hecho de que ese mismo día cayera en mis manos la «Teoría de la libertad» de Luis Rosales, prologada por don Rafael Calleja y publicada por don Álvaro Petit en su neonata editorial «Frontera», puede interpretarse como azar. Yo tengo motivos para pensar que fue providencial. El amable lector, si une a su amabilidad la paciencia, quizá pueda encontrarle a este fenómeno otra explicación. ¿Se siente capaz de seguir leyendo la narración de la peregrinación de este peregrino? Con Luis Rosales advierto al amable y paciente lector que no es lo mismo elegir que decidir. Si decide seguir leyendo habrá de acumular fuerzas para llevar su decisión hasta el final. 

martes, 7 de diciembre de 2021

Peregrino (1)

 El viernes, día 3 de diciembre, solemnidad de san Francisco Javier, después de Misa, doña Nati me entregó un convoluto que había recibido en su casa para mí. Lo abrí y hallé un libro de Luis Rosales titulado «Teoría de la libertad», prologado por don Ricardo Calleja y editado por don Álvaro Pettit en su neonata editorial «Frontera». Salí pitando para Alicante porque a las 15:50 tenía que coger el AVE a Madrid. A la hora prevista el AVE y yo salimos para Madrid. Cuando llegamos a Cuenca yo iba por la página 81 donde dice Rosales: 

«Descansar para llorar, dicen allá en mi tierra. En efecto, al llegar a este punto notamos que se desmorona un poco la certidumbre que veníamos buscando. La realización de las posibles libertades no nos da la menor certidumbre de que vivamos desde la libertad». 

La estación de Cuenca lleva el nombre de Zóbel, que es muy querido para mí. 

Si usted, amable lector, arde en deseos de saber qué pasó luego a este peregrino, habrá de tener un poco de paciencia porque, de lo que pasó luego, dará cuenta mañana, si Dios quiere, este peregrino.

sábado, 20 de noviembre de 2021

Hoy no es día de paseo

martes 16 de noviembre de 2021

 9:00

Voy a la oficina de Caja Rural Central que está cabe la iglesia para ver si puedo recuperar la libreta que el cajero automático se comió ayer. Lo consigo. Me felicito. Transfiero al obispado la colecta del día de la Iglesia diocesana. Luego, hasta las 1:00 me concentro en ciertas tareas urgentes de mantenimiento de la iglesia parroquial. 

11:00

Voy a buscar a Joan y vuelvo con ella a la iglesia.

12:00

Misa. Memoria de santa Margarita de Escocia (1045-1093) que era, por nacimiento, húngara. La Iglesia recuerda especialmente su vida austera y devota, su sabiduría para aconsejar al rey y su misericordia con los pobres. 

14:00

Como con don Rafael. Le hablo de los católicos de rito oriental que hay en san Miguel y de un matrimonio mixto (católico y ortodoxa ucraniana) que voy a celebrar. Él, empezando por san Josafat, me cuenta toda la historia de la Iglesia ortodoxa de Ucrania, que sería Iglesia católica de Ucrania de no haberse opuesto, en su día, el Zar. Luego hacemos la visita al Santísimo y él se va. 

16:00

Escribo esto y me voy al cementerio de Torremendo para rezar allí el rosario. 

...

17:00

Misa en Torremendo. Memoria de santa Gertrudis (1256-1301). Mujer extraordinariamente sensible y culta, de aguda inteligencia y fervor místico. 

18:30

Misa en Los Montesinos. Votiva de los ángeles porque es martes. 

19:30

Llego a casa y consulto en la Red cuál es la multa por llevar niños sin silla en el coche. Hallo esta respuesta: Si circulas con un menor de menos de 1,35 metros sin sillita pueden quitarte de forma automática tres puntos del carnet de conducir y ponerte una multa de 200 euros. Además, el agente puede incluso inmovilizar tu coche. Me entra una duda: ¿y si no son niños sino adultos como Zaqueo? Hallo esta rezpuesta: estarán obligadas a utilizarlos todas las personas que tengan una estatura inferior a 1,35 metros.

Salgo para Alicante.

...

lunes, 15 de noviembre de 2021

Día de paseo

 De 8:00 a 10:30 paseo con el cura del Pilar de la Horadada por la sierra de los Alcores. Vemos un águila y muchas setas amarillas y grandes ¿Cómo de grandes? Pues no sé: como dos puños. 

Me cuenta qué fue lo que más le impresionó de una visita al zoo hace unos quince años: 1. La huella de un tigre. 2. El brazo enorme de un gorila y un letrero que prohibía mirar fijamente a los gorilas porque, al parecer, eso los exaspera no poco. 3. ¿Qué era lo tercero? ¡Ah, sí! El rugido de los leones. 

Yo le he he destripado dos películas que he visto últimamente: La odisea de los giles y Operación final protagonizada por Ben Kingsley. Y le he hablado del libro que acabo de terminar y que es lo mejor que he leído hasta ahora durante este año: El progreso del peregrino, de John Bunyan (1628-1688). 

A las doce Misa. Memoria de San Alberto Magno (1200-1280). En Padua, donde lo enviaron a estudiar las artes liberales, conoció a los dominicos y tomó su hábito. Eran los años de la fundación de las universidades de Cambridge y de Salamanca. 

De 15:00 a 18:00 despacho parroquial. Pongo al día las cuentas de la parroquia de Nuestra Señora de Monserrate y las del cementerio. Me llaman por teléfono: 1. Armin. 2. Otra vez Armin. 3. Mi hermana María. 4. Gloria, de Torremendo. 

A las 18:00 llevo la comunión a Paco y rezamos el rosario en su casa que está muy calentita, lo que me lleva a recordar que tengo que encontrar algún radiador de bajo consumo para la casa parroquial. 

A las 19:15, después de hacer unas compras, cierro la iglesia, me pongo a escribir esto y me dispongo a leer cincuenta páginas de El infinito en un junco. 

domingo, 14 de noviembre de 2021

Amables disidentes

 En la película «Un hombre para la eternidad» hay un diálogo genial entre Tomás Moro, ya caído en desgracia, y su futuro yerno que le propone saltarse la ley para burlar al diablo. Moro le pregunta: «Cuando te hayas saltado todas las leyes para burlar al diablo y él se vuelva contra ti ¿Dónde te refugiarás?». 

Moro procuró hacer leyes justas. 

Cuando Enrique VIII que era más poderoso que él dictó una ley injusta, Moro hizo lo mismo que Jesús: acató esa ley injusta, porque era abogado, y se refugió en Dios. Enrique VIII mandó que le cortaran la cabeza y que la expusieran como señal del poder del rey de Inglaterra. Pero hoy son poquísimos, y no están muy bien de la cabeza, los que rezan diciendo: «Enrique VIII,  ruega por nosotros».

Y, a los pocos que aún  nos encomendamos a la intercesión de Santo Tomás Moro, los poderosos nos miran como si hubiéramos perdido la cabeza. 

Todo esto me lleva a concluir que hay progreso. 

Porque los positivistas de toda la vida, los del «dura lex sed lex» y los de «El Estado soy yo» que solían cortar cabezas con el mismo entusiasmo que mostraron los revolucionarios de Francia, se limitan ahora a mirar con desdén a los disidentes. 

Ciertamente ha llegado nuestra hora. La hora de los amables disidentes. La de los revolucionarios y la de los positivistas ya pasó, gracias a Dios. Ahora, los amables disidentes, podemos disentir diciendo «no al aborto» sin que nos quiten la pensión. Vamos progresando. 

martes, 14 de septiembre de 2021

Aplausos y abucheos: costumbres bárbaras

 Suena la última nota de la  Meditación de Thais de Massenet. 

Rusanda Panfili lo ha dado todo y está a punto de desfallecer de placer porque el público (escaso) no ha contaminado el recital con toses o tonadas de celulares. 

Todo ha sido perfecto pero la perfección es fugaz. 

El público dedica cuatro segundos --cuatro-- a homenajear con su silencio la música y la interpretación. Luego se manifiesta como lo que es --gente ruidosa--  y prorrumpe en aplausos. Ha muerto la poesía.

Propongo que el público civilizado guarde silencio en los conciertos --sin aplausos ni abucheos-- como solía hacer el Pueblo de Dios durante la Misa. 

Hay formas civilizadas y silenciosas --santas-- de manifestar contento o descontento en un concierto o en Misa sin aplausos ni abucheos. La mejor de todas es salir apresuradamente de la sala de conciertos o de la iglesia en cuanto termina la función --si uno desaprueba la función-- o permanecer allí en acción de gracias largamente --si uno aprueba la cosa-- dejando que, en el silencio, lo que uno aprueba, penetre en el alma. 

lunes, 5 de julio de 2021

Semana XIV del tiempo ordinario (Actualizado el 10 de julio)

Domingo 4 de julio de 2021

     He terminado de leer Diario en prisión del Cardenal Pell. 

    Cuenta el cardenal que un sargento de la policía australiana, el detective Carson, redactó un informe en 2012. Afirmaba que los abusos sexuales del clero católico en Victoria habían causado 43 suicidios. El informe se filtró y The Age lo publicó en abril. Hubo un gran escándalo, claro. El primer ministro de Australia se sintió obligado a prometer que investigaría el modo en que la Iglesia estaba gestionando esos casos. En julio, la misma policía revisó el informe de Carson y llegó a esta conclusión: no fueron 43 sino uno1—, un suicidio. Pero este informe se mantuvo oculto durante años y ni siquiera la Comisión Real lo conoció hasta 2015, año en que se hizo público. Si lo que cuenta el cardenal es cierto, resulta que, durante tres años, políticos y amables periodistas australianos comentaron y difundieron como verdaderos unos datos falsos y gravemente calumniosos para la Iglesia. 

Australia y Canadá, ¡tan lejos, tan cerca!

...

    Jesús va a Nazaret con sus discípulos y encuentra allí un pueblo rebelde (Evangelio) como aquel al que fue enviado Ezequiel (primera lectura). San Pablo -segunda lectura- se lamenta de su debilidad y el Señor le dice que no se lamente, que le basta con Su Gracia y que Su Fuerza (de Él) se manifestará en nuestra debilidad (de San Pablo y de todos nosotros). Así que no hay excusa -ni la dureza de corazón de los que han de ser evangelizados ni las miserias de los evangelizadores- para dejar de evangelizar. La doctrina de la vieja Iglesia Católica es admirable, alegre y, sobre todo, salvífica. 

Lunes 5 de julio de 2021

    A eso de las 12.00 -hora del Ángelus- estaba yo en el confesonario. Acababa de dar la absolución a un penitente cuando ha sonado mi teléfono. Era doña Nati. Que Paco estaba delicadito y que venía en camino una ambulancia para llevarlo al hospital. 

    He ido a buscar los óleos a la sacristía y -revestido como estaba con alba, cíngulo y estola, he salido pitando para su casa. No solamente no me ha atropellado ningún coche sino que todos los conductores me han cedido el paso con una amabilidad -y con tales muestras de simpatía- que no puedo sino dar gracias a Dios y bendecirlos a ellos. 

    Ante la puerta de doña Nati y de Paco me he detenido para llamar pero he entrado sin esperar respuesta y, ya dentro, he visto a doña Nati, a Paco y a la hija de ambos que es profesora, como su madre, y a la que me referiré, en adelante, como doña Eva. Estaban los tres sentados en sus confortables butacas tan tranquilos y sonrientes como siempre. Creo que se han alegrado al ver que el cura ha llegado antes que la ambulancia. 

    He dicho a Paco, mostrándole los óleos: «Traigo lo único que tengo». Me ha parecido que recobraba la color. En sus ojos he visto un destello antes de oír de sus labios: «Pues nadie podría traerme algo mejor». Le he administrado la unción de enfermos con la fórmula breve, hemos rezado un Padre Nuestro y -como estaban dando las 12.30- he vuelto a la iglesia volando para la Misa de 12.30 no sin explicarles antes que, mientras los amables hebreos luchaban contra los filisteos, Moisés rezaba para que ganaran los hebreos. Creo que me han entendido porque me han dicho algo así como: «Nos alegra saber que estás rezando mientras llega la ambulancia». 

    A partir de ahí todo ha sido zozobra. Bueno, no todo. La noticia de que Paco andaba delicadito ha corrido como la pólvora por todo el mundo y, mientras ofrecíamos la misa por su salud, mi wasap se llenaba de mensajes que venían a decir: «rezamos por don Paco». Llegaban mensajes de todo el mundo: de Los Montesinos, de Torremendo, de Alicante y de más allá de mar. De las partes de Inglaterra y de Irlanda y de Francia y de Filipinas y de Colombia y de Venezuela y Guatemala y de los EEUU. 

    A eso de las seis de la tarde doña Nati, tan serena y sonriente como siempre, me ha dicho que ella y don Paco ya estaban en casa tan sanos y tan salvos y tan felices que hasta podrían invitarme a un güisqui. Y yo, claro, he ido a verlos y me he zampado un güisqui doble con hielo. ¡Bendito sea Dios que nos trae tanta calma y consuelo y tanto regocijo después de cada tempestad! 

... 

    He ido a ponerme la segunda vacuna. 

    Temblando de miedo y, como siempre, disimulando mi cobardía, he vuelto a casa y me he metido en la cama mientras pensaba: «de hoy no pasas». 

    Bendito sea Dios que ha librado a don Paco de las garras del león y que me ha alegrado el día. 

Martes 6 de julio de 2021

    He empezado a leer Bebo, luego existo, de Roger Scruton. 

Un vino excelente es un logro cultural inaccesible a los protestantes, ateos o creyentes en el progreso, porque depende de la supervivencia de los dioses locales.

Miércoles 7 de julio de 2021

    Manuel, que así se llama el simpático joven que nos visitó la semana pasada, ha pedido disculpas por su arrebato. Ya somos amigos. 

    Dice Roger Scruton que «el vino recuerda al alma su origen corpóreo, y al cuerpo su significado espiritual». Yo no entiendo lo del origen corpóreo del alma y pienso que el vino -que no ha sido dado a las bestias ni a los ángeles- convoca al alma y al cuerpo a una fiesta alegre. 

Jueves 8 de julio de 2021

    00.21

    Estoy en La Torre. He venido de San Miguel para preparar la comida con los sacerdotes. Seremos 10. Después del aperitivo habrá gazpacho andaluz y bonito con tomate. De postre, frutas. 

    Ana Isabel -la amable esposa de Wilder- sigue en Colombia con sus dos hijas. Tienen billetes -pasajes- para volar a España desde hace más de un año. Por unas razones o por otras aún no han podido venir. Primero fue el cierre de fronteras por la pandemia. Luego la norma que exige a los mayores de 12 años estar vacunados. Ahora que Ana Isabel está vacunada su amable aerolínea, que le cobró 1.500 euros hace un año, le dice que tiene que pagar otros 1.500 si quiere volar en agosto porque es temporada alta. Si Dios -para Quien mil quinientos euros son calderilla- quiere, Ana Isabel volará a España con sus dos pajarillos en agosto. Wilder, claro, está contento. Yo más. 

    22:37

    Estoy en San Miguel. La comida con los sacerdotes ha ido bien (no ha habido que lamentar víctimas) y he llegado a tiempo para la misa de 18:00. A las 19:30 ha vuelto Wilder que ha estado lavando el lujoso carro del cura de Los Montesinos. Hemos cenado -gelatina de fresa para el postre- y hemos visto otro capítulo de Better Call Saul. Se ha marchado a las 22:30. 

    Escribe Scruton:

    Vaso en la mano, me siento bien dispuesto hacia todos los españoles, listo para perdonar a aquellos de la derecha que derrocaron con violencia a su gobierno legal, y a aquellos de la izquierda que asesinaron a sacerdotes y religiosos en cifras tan espantosas, a la vez que derribaban furiosamente los iconos de la antigua España. ¿Pero se han perdonado los españoles unos a otros?

     En España ha habido y hay por ambas partes magníficos ejemplos de generoso y sincero perdón y, por desgracia, también terribles ejemplos de revanchismo. Lo del «gobierno legal» es bastante discutible y lo han discutido Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, los autores de 1936: Fraude y Violencia

    En el capitulo 6 Significado del vino escribe

    ¿Tiene algo el vino que lo distingue definitivamente de las drogas? Chesterton sugirió esta idea cuando escribió que «el dipsomaníaco y el abstemio están ambos equivocados, y además cometen ambos el mismo error. Consideran el vino como una droga, no como una bebida». Sería raro que Chesterton, tan acertado en casi todo, se equivocara precisamente al hablar del vino. 

 Viernes 9 de julio de 2021

        Wilder está contentísimo porque su amable esposa y sus hijas llegarán a Españita, si Dios quiere, en agosto. Yo más. 

Sábado 10 de julio de 2021    

    He bautizado a dos niñas. A una en Torremendo y a otra en Crevillente. ¡Menudo día! ¡Qué fiesta!