lunes, 21 de septiembre de 2026

Diario. Domingo, 20 de septiembre de 2026

 Granja de Rocamora

domingo, 20 de septiembre de 2026


01:00

Me despierto y me tomo un antiinflamatorio. 

Ya no consigo conciliar el sueño. 

Van pasado las horas y yo voy levantándome, paseando, acostándome… nada. 

A las cuatro rezo el oficio de lectura. 

De vez en cuando me invade una modorra pero nada. 

A las cinco y media o así oigo el canto del nuncio del sol y me acuerdo de san Pedro. 

Poco después —clap, clap, clap,clap— una cabalgadura pasa bajo mi ventana. 

A las seis en punto suena el despertador. Me alegro y me levanto. 


07:00

Voy a una gasolinera para poner cincuenta euros de gasoil: veinticinco litros. 

07:30

Llego al convento de la Virgen del Carmen de Cox. No me siento en la  capilla del Santísimo porque hace mucho calor y porque está ocupada por un grupo de seres humanos que mantienen allí una animada tertulia. 

Me siento cerca de la puerta para disfrutar del fresco de la mañana y mirar fijamente a la Virgen del Carmen. 


07:55

En la sacristía pido agua. Me la dan. Mientras me revisto llega don Paco que va a sentarse en el confesonario. 


08:00

Misa de ocho. 

Después de misa, despedida la congregación, don Paco y yo rezamos laudes. Luego don Paco propone rezar el Ángelus. Muy bien. 

Luego nos vamos a desayunar y a tramar cosas. 

10:00

Reunión con Laura y Jose Luis en los salones de Granja. Como yo he prometido que estaré confesando media hora antes de la misas, a las diez y veinte me despido. 


10:30

Me siento en el confesonario de San Pedro. 

11:00

Misa con monaguillo —Martín— y todo. 

Han venido de San Miguel Ana Isabel, Wilder, Cristina, Laura y Camila. A Camila la encuentro muy crecida. 

Después de misa enseño la iglesia y el palacio parroquial a los visitantes. Se quedan asombrados. 

Comemos en el palacio parroquial. Ana Isabel y las niñas han ido a ver La Odisea. Les ha encantado y aseguran que las tres horas pasaron volando. La conversación gira en torno a las aventuras de Ulises.  A las tres, o así nos despedimos. 

Siesta de una hora. 

Luego toca rezar, escribir el diario de ayer, leer un poco y salir para San Miguel de Salinas. 


A las ocho y media compro unos remedios en la farmacia de San Miguel de Salinas. Luego saludo a doña Nati. Cenamos.


Samira me acompaña a la habitación que me ha preparado doña Nati en el piso alto de su casa, como la que la mujer de Sunem preparó a Eliseo. Es la segunda vez que entro en esa habitación. La primera fue al poco de llegar a San Miguel —año 2011— cuando tuvimos que vaciar la iglesia para hacer obras. El Cristo yacente fue llevado a casa de doña Nati y puesto sobre la cama que voy a usar esta noche. 


Completas. 

2 comentarios:

  1. Una hora de siesta, algo de lectura y escribir el diario y en el resto del día puede ocurrir lo que Dios quiera. ¡Que maravilla!

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  2. Sí, qué milagro, don El Tábano.

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Es usted muy amable. No lo olvide.