En Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Señor, no entiendo bien por qué razón nos has creado pero te lo agradezco: me gusta existir y me gusta que existan los demás y las cosas y los animales y las plantas y los árboles.
Señor, no entiendo bien por qué razón nos has creado pero te lo agradezco: me gusta existir y me gusta que existan los demás y las cosas y los animales y las plantas y los árboles.
Me gusta existir porque Tú existes. En realidad, querido Padre Todopoderoso y Creador, lo que me gusta eres Tú. Me gusta ser la criatura de alguien como Tú y poder llamarte Padre querido, cosa que no pueden hacer no ya los mosquitos sino ni siquiera los osos Panda ni los grandes simios que, sin embargo, te alaban a su modo. Si ellos pudieran recitar el Credo lo harían de buen grado. Pero no pueden. Yo sí puedo recitarlo. Y puedo bendecirte. Y quiero hacerlo.
Bendito seas Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,
Bendito seas Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,

Creo en Jesucristo, su Único Hijo nuestro Señor.
ResponderSuprimirYo quiero dar gracias porque nos mando a su Hijo.
¡Vaya, don Fran! ¡Se me ha adelantado!
ResponderSuprimirBuenos días don Javier. ¡Bendito sea Dios!.Fran debe ser un almendro, bueno, buena, lo mejor de todo; almendra.Un abrazo.
ResponderSuprimirEsta mañana, mirando y escuchando el mar y las gaviotas, con las nubes doradas de fondo, he dado la gracias a Dios por crearnos, hasta a los humanos que tanto daño hacemos. Luego, se me ha ocurrido - porque ¿cómo evitar preguntarse por qué ha creado a los humanos? - que quizá Dios nos necesite como una especie de instrumentos, de objetos de su Ser instrumentales, y se me ha ocurrido que cuando hacemos algo bien Dios lo siente como si procediera de sí mismo, y cuando hacemos algo mal también lo siente. Quizá Dios llore y se alegre con nosotros, a través de nosotros, como el soñador llora y se alegra a través de sus sueños.
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