Parece un Hombre Nuevo
ese que piensa por la noche en Dios sin apartarse un ápice del
mundo; ese que, con su canto -más que evocar- convoca a las
estrellas y agradece que acudan -docilísimas- para unirse a su voz y
a su alabanza. Parece un Sacerdote entusiasmado ese que duerme -o
muere- casi, casi olvidado, después de haberle dado el empleo de
amar a la gran noche y al cadáver que queda si se olvida.
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No entendí lo del cadáver, Don Javier.
ResponderSuprimirDon Fernando: El milagro es que haya entendido algo. ¿Conoce el poema de Salinas titulado "Razón de amor"? Puede leerlo aquí:
Suprimirhttp://www.poesi.as/ps36010.htm
Si usted lo lee y me dice que lo ha leído y que, después de leerlo, entiende lo del cadáver y me lo explica, me hará muy feliz.
Doña Janusa tenía el "portati" desconfigurado...no se encontraba él! el pobre!
ResponderSuprimirSu hijo se lo estaba recomponiendo.
Manda un beso,
JyY
Qué ocurrencia. Si usted no lo ha entendido ¿cómo cree que lo voy a entender yo?
ResponderSuprimirNo lo leeré, desde luego.
Debe haber habido una confusión. Por mi culpa, claro. Cuando dije que parecía milagroso que hubiera usted entendido lo demás no me refería al poema de Salinas sino a mi entrada. Creo que no se puede entender mucho de mi entrada sin leer el poema de Salinas. Y, por supuesto, creo que es más provechoso leer el poema de Salinas que tratar de entender mi entrada.
SuprimirUn abrazo, si no le importa.
Yo también lo encuentro muy lioso: cursi mezclado con la pendantería del que intenta decir algo profundo pero no se queda en un quiero y no puedo. Desde luego, se me pasó la edad de Salinas hace décadas. Es para adolescentes.
ResponderSuprimirCuando he empezado a leer su comentario, por un momento me he hecho la ilusión de pensar que se refería a mí con eso de "lioso, cursi, pedante, quiero y no puedo..." Luego, ¡oh desilusión!" he creído entender que hablaba usted de Salinas y que sus palabras no eran el elogio dirigido a mí que parecían al principio sino una especie de descalificación de Salinas. Como elogio sonaban bien, como descalificación son muy crueles. Decir que un poeta -o un poema- es para adolescentes puede ser un hermoso elogio. Pero si lo que se dice es "¡Bah! ¡Es para adolescentes!" entonces la descalificación hiela el corazón de este pobre cura que empezó a leer a Salinas a los dieciséis años y sigue pensando que no es fácil encontrar poetas mejores que él desde el siglo XVIII para acá ni lectores de poesía más sinceros que los -pocos-adolescentes que leen poesía.
SuprimirMi corazón helado
deja usted,
oiga, con su desdén.
No conocía ese poema de Salinas, ni ningún otro, creo. A mí sí me ha gustado, pero tampoco he entendido lo del cadáver. Con menos sueño lo volveré a intentar.
ResponderSuprimirLa verdad es que me refería a la entrada, pero creía que era un fragmento en prosa de Salinas. Si llego a sospechar que esas palabras salían de su teclado, no habría dicho algo tan cruel. Lo siento. Perdóneme. Un abrazo, ¿vale?
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