Que la llamada EPC- educación para la ciudadanía- iba a desaparecer era algo que ya habíamos oído. Fue, como la Ley Aído del aborto, un trágala.
Los mejor educados para la ciudadanía hicieron sus objeciones de conciencia del modo más amable. No fueron a hacer pis en la Puerta de Sol. No hicieron valer sus derechos ni sus razones chantajeando. No quemaron cosas ni destrozaron el mobiliario urbano ni insultaron a nadie. Pagaban sus impuestos y luchaban por sus derechos contra un Gobierno de Españita que se reía de ellos.
Ahora la EPC y -espero- la Ley Aído van a desaparecer y yo me alegro por los liberales -incluso por los liberales del trágala- y por los socialistas -incluso por los socialistas de la EPC y del aborto- y -sobre todo- por el Derecho que no es un invento liberal ni socialista sino un amigo de la razón amable y pensativa.

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